'Hipólita Molina, la farmacéutica de Padul expoliada por el franquismo'

Blog - Foro de la Memoria - Silvia González - Sábado, 27 de Noviembre de 2021
Historia inédita, fruto de las investigaciones de Silvia González, de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica, sobre la persecución y condena que sufrió Hipólita Molina, farmacéutica de Padul.
Declaración de Hipólita Molina.
Archivo de la Real Chancillería de Granada.
Declaración de Hipólita Molina.

El 25 de agosto de 1936 los falangistas llevaban varias semanas hostigando a las mujeres de las familias de aquellos que habían huido del pueblo. Ese día fueron a detenerlas llevándolas a rastras al Ayuntamiento, según relataría Encarnación Enríquez, “nos humillaban, se burlaban de nosotras, nos sometieron a todo tipo de vejaciones y una mujer, que era farmacéutica, se enfrentaba a ellos y pedía dignidad”[1]. La mujer que se enfrentó a los falangistas era la boticaria del Padul, Hipólita Molina.

Hipólita Molina de 35 años, soltera, heredó la farmacia de su padre, pero al carecer de título facultativo nombró regente a María Antonia Rejón Delgado, maestra y licenciada en Farmacia por la Universidad de Granada. La estrecha relación entre Hipólita y la familia Rejón Delgado determinaría muchos de los hechos que acaecieron posteriormente

Hipólita Molina de 35 años, soltera, heredó la farmacia de su padre, pero al carecer de título facultativo nombró regente a María Antonia Rejón Delgado, maestra y licenciada en Farmacia por la Universidad de Granada. La estrecha relación entre Hipólita y la familia Rejón Delgado determinaría muchos de los hechos que acaecieron posteriormente. Su farmacia suministraba a la Beneficencia Municipal y en ella pasaba consulta el doctor Antonio Rejón Delgado, socialista, y uno de los políticos más odiados por los sublevados. “Las personas que se veían entrar en dicha farmacia, eran principalmente aquellos que no tenían igualado hecho con los medios titulares, perteneciendo la mayoría a las clases más humildes de esta población.”

Cuando estalla el golpe comienzan las acusaciones. La Alcaldía, especialmente beligerante contra ella, informa a las autoridades de su “carácter extremista desde el año 1931” y “en la última etapa socialista era el centro donde se reunían a fraguar todas las acechanzas a las personas de orden público, pudiendo asegurar que nada tenían que ver esas reuniones con la visita diaria del médico Rejón". Una vez promulgado el estado de guerra “apareció un cartel de la falange en la fachada de su domicilio y “se molestó mucho”. “Desapareció de esta villa pues de lo contrario se hubiera procedido a su detención.”

El palacete de la Casa Grande del Padul fue cárcel y campo de concentración en la Guerra Civil. 

Sin embargo, no eran ciertas estas afirmaciones, si había sido detenida. “¿Cómo puede ser esto cierto si me detuvieron el día 25 de agosto al mes del movimiento, dándome la libertad el mismo día y entonces autorizada por haber puesto un camión en el que decían que nos iban a dar paseo a mí y a otras 18 detenidas? Pedí que me hicieran un salvoconducto para venir a Granada el día 26 como lo verifiqué.” Pero este salvoconducto, contradictorio con los informes del Ayuntamiento, tenía para ella una intención clara “la ansiada incautación” de sus bienes por parte del alcalde, Antonio Arias, cuyas acusaciones califica que parten de “una mentalidad escasa”.

Es acusada por otros vecinos de ir al pueblo de Cozvíjar con otras dos mujeres a un mitin y de varias cuestiones que ocultaban intereses pendientes de otro tipo

Es acusada por otros vecinos de ir al pueblo de Cozvíjar con otras dos mujeres a un mitin y de varias cuestiones que ocultaban intereses pendientes de otro tipo. Con uno de los acusadores tenía pleitos por la inscripción en el registro de una finca, con otro de no haberle querido ceder un local, y con los principales una cuestión de competencia comercial: “Hacia bastante tiempo que mi estancia en el Padul era contraria al deseo de determinada persona que tiene un negocio igual al de la exponente; esta persona tiene un hermano médico, que por serlo, tenía interés en que su dicho hermano despachara todas las recetas incluso la beneficencia y que además era enemigo particular y profesional del tristemente célebre médico Rejón tan nombrado en este expediente el cual tenía la consulta en mi botica.”

Relación de receptores de la beneficencia municipal a principios de 1936. Expediente de responsabilidades políticas de Hipólita Molina. Archivo de la Real Chancillería de Granada. 

Mientras que en la primera declaración en el año 1936 muestra más prudencia y sumisión, en el pliego de descargo del año 1939 no duda en señalar la actuación de estos personajes como movida “rencillas y pasiones pueblerinas”, calificar la persecución como “locura persecutoria encarnizada”, los cargos como “imaginarios y caprichosos” y señalar que el médico “fue el árbitro en los primeros meses (..) de los destinos del pueblo y procuró rodearse de los elementos más desaprensivos y analfabetos los que se movían a su antojo para todo".

Relación de existencias incautadas en la Farmacia. Expediente de responsabilidades políticas de Hipólita Molina Archivo de la Real Chancillería de Granada. 

La condena será de cinco años de inhabilitación para todo cargo y empleo de carácter público y de empresas de cualquier orden y a 1.500 pesetas de multa. La segunda mayor en mujeres de la provincia de Granada

Es condenada, a pesar de los informes favorables de los jefes de Falange de la localidad, que llegan a afirmar que los acusadores de la farmacéutica son “personas sin conciencia y poco amantes de la justicia”, del informe del párroco, que confirma que es hermana de varias cofradías y su colaboración para dar entierro a personas sin recursos de la localidad. Y además cuenta con el informe positivo de personas afectas al régimen como Francisco Maldonado, que sería jefe del Campo de Concentración del Padul.

Acto de la bendición de la bandera del Somatén local en que actuó como madrina la señorita Carmen Maldonado. La bandera fue donada por su padre, Francisco Maldonado. 

La condena será de cinco años de inhabilitación para todo cargo y empleo de carácter público y de empresas de cualquier orden y a 1.500 pesetas de multa. La segunda mayor en mujeres de la provincia de Granada.

Hipólita Molina fallecería el 20 de diciembre de 1956 en Padul. Seria indultada de la sanción económica en 1958 dejando, así mismo, sin efecto los embargos.

Notas:

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Por Silvia González, Vocal de Familias e Investigación de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica.

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Este es un espacio para el recuerdo y el homenaje a las víctimas del franquismo.

Para que nunca se olvide. Para que nunca se repita.

En colaboración con    y las asociaciones memorialistas de la provincia de Granada. 

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Imagen de Silvia González

Vocal de Familias e Investigación de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica.