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Artículo. Serie dedicada a La Desbandá

Los niños y niñas de La Colonia de Almuñécar y La Desbandá. El caso del maestro y piloto republicano Francisco Arroyo Adarve

Ciudadanía - Jacqueline López Ligero y Silvia González Alcalde - Sábado, 8 de Febrero de 2020
Jacqueline López Ligero y Silvia González Alcalde, activistas del movimiento memorialista, firman este extraordinario artículo, que aporta documentos hasta ahora inéditos, en el que indagan sobre lo ocurrido a un grupo de niñas y niños a los que sorprendió el inicio de la guerra en un campamento en Almuñécar y el destino de uno de sus maestros, fiel defensor de la República, que velaba por ellos. No dejes de leerlo.
Imagen de la Colonia de Almuñécar.
Archivo Diputación
Imagen de la Colonia de Almuñécar.

El 17 de julio de 1936 partía de Granada una expedición de niñas y niños con destino a Almuñécar, acompañados de los adultos que iban a estar a su cuidado (maestras y maestros, personal de cocina y de limpieza…). Entre ellos, se encontraba el director de la colonia, el maestro de Cogollos Vega Ángel García Morales y, como adjunto, Francisco Arroyo Adarve.

Este último había iniciado sus estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Granada en el año 1928. Se trataba de un joven maestro de 23 años procedente de una modesta familia de trabajadores de El Fargue, que contribuía al sustento de su madre, llamada Concepción, con el jornal que “gana dando lecciones particulares”[1].

Los niños formaban parte de una colonia escolar promovida por el Ayuntamiento de la capital, que ya llevaba varios años organizándose

Los niños formaban parte de una colonia escolar promovida por el Ayuntamiento de la capital, que ya llevaba varios años organizándose, y que los alejaba del abrasador verano granadino, ofreciéndoles unas vacaciones distintas, junto al mar. La salida estaba prevista a las 7 de la mañana del 17 de julio y partirían en autobús, desde la plaza del Carmen, 80 niñas y 80 niños, para permanecer 21 días en Almuñécar. El periódico Ideal del 14 de julio publicaba la lista de los expedicionarios y los colegios de procedencia, señalando que se trataba de la primera expedición que salía[2]. Finalmente, partieron a Almuñécar un total de 72 niñas y 89 niños que serían alojados en unos pabellones situados en la playa de San Cristóbal, a poca distancia del casco urbano, cuyo desarrollo no alcanzaba aún esos contornos.

El periódico anuncia la partida de la expedición.   

El mismo periódico recogía la noticia de la salida en su primera página el día 18 de julio. En una fotografía, aparecían las niñas que formaban parte de la expedición, “provistas de su equipaje y atavío de veraneantes”; llevaban vestidos blancos o de color claro y sombreros de palma. Esperaban en el patio del ayuntamiento la salida hacia Almuñécar. Otra foto, en la quinta página del diario, mostraba a un hombre pasando lista, con las niñas atentas ante él.

Cuando salía la expedición hacia la localidad costera, el golpe no se había consumado aún en Granada, donde se sublevó el Ejército el día 20. Esa tarde del 17 lo hacía en Melilla, a las 17 horas.

Las noticias de la sublevación se extendían el 18 de julio, con la natural preocupación de los familiares. Y esa preocupación se desbordó cuando Granada y Almuñécar quedaron separadas, al triunfar el golpe de Estado en la primera, entre los días 20 y 23, y permanecer la segunda en territorio leal a la República.

Un escrito sin fecha expresaba “la total incomunicación que existe con los componentes de esta expedición desde que salieron de Granada”. Creemos acertar si suponemos que la preocupación de las familias se había tornado ya en ansiedad, más aún cuando el contexto que se estaba viviendo era de lo peor que se podía imaginar. Con buena parte de España al lado de la República, el golpe había triunfado en otra parte del país, desembocando la situación en una guerra abierta.

El verano estaba siendo particularmente sangriento, con una represión planificada en la zona en poder de los sublevados contra el movimiento obrero y los defensores de la República

El verano estaba siendo particularmente sangriento, con una represión planificada en la zona en poder de los sublevados contra el movimiento obrero y los defensores de la República. Numerosos dirigentes de la Sociedad Obrera y destacados sindicalistas como Emilio Fernández Adarve, Saturnino Arroyo Adarve y Juan de Dios Adarve López serán detenidos en los primeros días de la sublevación y fusilados poco después[3], junto con otros muchos trabajadores y trabajadoras de la fábrica de explosivos de El Fargue.

Por fin, las familias recibieron noticias a través de algunos derechistas que llegaron a la capital. El testimonio de uno de ellos aparecía en la prensa el 28 de agosto:

“Hemos tenido el máximo interés por saber de los pequeñuelos que se encuentran veraneando en la ciudad referida, y nos satisface publicar, para conocimiento de los familiares, que todos se encuentran disfrutando de buena una salud. Los rojos los tienen en lugar seguro y no los someten al plan de racionamiento que sufre todo el pueblo. Les llevan alimentos en abundancia y les dejan hacer su vida en los pabellones de la playa. Están por completo aislados del pueblo y los pequeños no han visto los desmanes de los marxistas”[4].

Algunos de los trabajadores asignados a la Colonia. Aparece Francisco Arroyo Adarve.

Nuevamente hay noticias de ellos el 7 de octubre, proporcionadas por un falangista que huyó el 28 de septiembre y que llegó a Granada el 6 de octubre, y siguen siendo positivas, “sin que los rojos les hayan hecho objeto de ninguna salvajada”, y “hacen su vida normal en los pabellones escuelas próximos a la playa de San Cristóbal”[5].

Llama la atención que la prensa derechista ofreciese noticias tan positivas de la actuación de los izquierdistas almuñequeros, cuando la visión que transmitía en otros momentos era absolutamente maniquea y denigrante

Llama la atención que la prensa derechista ofreciese noticias tan positivas de la actuación de los izquierdistas almuñequeros, cuando la visión que transmitía en otros momentos de los que se oponían a la sublevación golpista era absolutamente maniquea y denigrante. Reconocía que la población sexitana sufría la escasez, hasta el punto de poner en marcha un plan de racionamiento, pero a las niñas y niños de la colonia les proporcionaban abundante comida, y se encontraban seguros y con buena salud. Una lista, firmada el día 10 de octubre por Ángel García Morales, director de la colonia, mostraba nuevamente el cuidado que se les prestaba, al mostrar las necesidades de ropa que tenía cada uno de ellos[6].

Un documento de 20 de noviembre de 1936, procedente del mismo Almuñécar, expresaba en qué lugar se encontraban alojados. En este caso, era en los domicilios de distintos vecinos, lo que significa que ya no estaban en los pabellones de San Cristóbal[7]. Es posible que se debiese a la proximidad de estos a la línea de costa y al riesgo mayor de sufrir bombardeos por parte de la Marina de guerra franquista. Sus disparos también podían alcanzar el casco urbano, pero en la playa los niños y niñas eran más visibles, y al estar concentrados en el mismo lugar corrían el peligro de sufrir en grupo la explosión de algún obús.

Las gestiones de los padres para el regreso a Granada de la colonia fueron continuas. Para conseguirlo, recurrieron a la Cruz Roja en noviembre de 1936[8], e intentaron asimismo la intervención británica[9], y la inquietud tuvo que aumentar cuando, a principios de enero de 1937, comenzó la ofensiva franquista sobre la zona formada por gran parte de la provincia de Málaga y el sur de la de Granada. En ese marco se encuentra la carta de Rafael Acosta Inglot, teniente de alcalde delegado de Instrucción Pública del Ayuntamiento de Granada, que el 5 de febrero de 1937, escribía a Schumacher, uno de los dirigentes de la Cruz Roja, para que consiguiese el regreso de los miembros de la colonia, aludiendo a la impaciencia y ansiedad de sus familiares[10].

Pero era difícil que una operación como la que deseaban las familias se llevase a cabo cuando ese territorio estaba siendo objeto de una terrible agresión, con las tropas golpistas efectuando una ofensiva que desencadenó el pánico en la población de aquellas zonas de las provincias de Málaga y Granada que continuaban con la República.

El 8 de febrero de 1937 entraban en Málaga las tropas de Franco. Durante esos días ocuparon, en una operación relámpago, la provincia homónima y la costa occidental granadina

El 8 de febrero de 1937 entraban en Málaga las tropas de Franco. Durante esos días ocuparon, en una operación relámpago, la provincia homónima y la costa occidental granadina. En esos momentos, se produjo uno de los episodios más crueles y sangrientos de la Guerra de España, “La Desbandá”: una columna de niños, mujeres, ancianos y hombres emprendieron una marcha hacia Almería buscando refugio, por la carretera costera Málaga-Almería, la N-340. Días y noches caminando, más de 200 kilómetros de sufrimiento hasta alcanzar las líneas republicanas, mientras eran hostigados, ametrallados y bombardeados por las fuerzas franquistas, italianas y alemanas. Sabían de la represión que se estaba ejerciendo en los territorios ocupados, pues numerosas personas habían huido de esa zona y daban cuenta de lo que estaba pasando. Asimismo, las charlas nocturnas del golpista Gonzalo Queipo de Llano, desde Radio Sevilla, con amenazas y detalles de cómo actuaban, contribuyeron a que se desencadenase esta huida de la población, cuando se acercaban sus tropas. Muchos fueron alcanzados por las bombas y los disparos, muriendo en la carretera: fue una masacre de población civil. Conforme iban avanzando las tropas, fueron cayendo los demás pueblos de la costa, uniéndose a este éxodo sin precedentes. Almuñécar cayó el día 10 de febrero.

Los responsables de la colonia cumplieron con su obligación, no abandonando a los niños y buscando su protección. En cambio, el concejal granadino Acosta Inglot, en otra carta, escribía que “fueron arrastrados”[11]. Pero no podían permanecer en la localidad expuestos a cualquier brutalidad. Como recientemente ha reconocido un veterano legionario, las tropas de ocupación tenían “carta blanca” para llevar a cabo todo tipo de atrocidades[12].

Buena parte de estos niños llegó a Finestrat, pequeña localidad alicantina, en la comarca de la Marina Baja

Buena parte de estos niños llegó a Finestrat, pequeña localidad alicantina, en la comarca de la Marina Baja, con poco más de 1.400 habitantes en los años 30. Otros llegaron a distintos lugares: uno se encontraba en la guardería infantil de Baeza; otros se quedaron en Almuñécar; otro, cuyo padre era suizo, fue llevado de Finestrat a Gibraltar para que lo recogiera, por mediación del Gobierno de Suiza, y parece que tres niñas permanecieron en Almería con unos familiares, mientras que otros fueron recogidos o permanecieron en algún momento en Guadix, Baza, Huéscar, Huércal Overa, Martos, Adra, Almería, Abarán, Alcantarilla, Sitges, Jávea[13], Alicante, Murcia y Lorca[14].

El maestro Francisco Arroyo se dirigirá a Guadix. En esos momentos ya se le ha iniciado un expediente de responsabilidades en el que se señala su militancia en “la Federación de Trabajadores del Fargue afecta a la U.G.T.”[15], en el que es definido como “uno de los elementos más peligrosos de esta barriada” de El Fargue, y como “elemento constante de agitación entre los obreros de esta fábrica que le escuchaban y atendían por su superior cultura[16]”.

Francisco Arroyo Adarve. Foto: AUGR 1934

Los informes nos cuentan que “estuvo preso con motivo de la Revolución de Octubre y fue amnistiado por el Frente Popular”[17]; sabemos que hizo una aportación económica en la suscripción abierta por el periódico La Libertad en 1934 “en favor de los niños de Asturias que han quedado huérfanos”[18], en la que también participaron otros conocidos granadinos. En el año 1936 asistió al banquete que don Alejandro Otero ofreció a “los presos sociales y políticos que han salido de la cárcel” tras la amnistía[19].

Francisco Arroyo se incorpora al Ejército Republicano. Sabe que no puede volver

Son numerosas las noticias que llegan sobre los continuos fusilamientos en los meses posteriores al inicio de la sublevación en Granada, que se propagan con toda rapidez entre los medios afines a la República, las organizaciones políticas y sindicales, que comienzan a recibir, desde finales del verano, noticias de los huidos de Granada. Francisco Arroyo se incorpora al Ejército Republicano, probablemente desde su estancia en Almuñécar por los informes que se hacen de él en estas fechas. Sabe que no puede volver.

Las gestiones de las familias continuaron, y el 15 de mayo de 1937 un vecino de Finestrat, que acogía a una de las niñas, escribía a un padre explicando en qué domicilios estaban alojados. Añadía que “se encuentran en perfecto estado de salud y se les trata con máximo esmero y consideración, no teniendo que preocuparse por ellos”[20]. Por su parte el Conde de Vallellano, jefe supremo de la Cruz Roja Española en la zona sublevada, se expresaba de forma parecida el 9 de junio, añadiendo que cinco de ellos se encontraban en una pensión, a expensas del consejo municipal, y que todos asistían regularmente a clase[21].

Carta de Acosta al Conde del Vallellano, jefe de la Cruz Roja en la zona sublevada.

Una de las gestiones que tuvo que ser más eficaces fue la de la señora Petter, delegada de la Unión Internacional de Socorro a los Niños, el 2 de marzo de 1938. Tras visitarlos en Finestrat, afirmaba que todos se encontraban bien y que solo necesitaban ropa y calzado, que les consiguió, y no había tenido tiempo para que cada uno escribiese una carta a sus padres, pero sí había obtenido sus firmas[22]. Al tener noticia de todo ello, la satisfacción de los padres fue “inmensa”, como escribía Rafael Acosta Inglot[23].

Con el fin oficial de la guerra, regresaron las niñas y los niños[24], y el alcalde de Granada podía escribir “que todos los chicos de la referida Colonia se encuentran ya reintegrados a sus respetivos hogares en esta Capital”[25].

El alcalde de Granada comunica el regreso de los niños.

Pero no todos volvieron a casa. Francisco Arroyo, después de superar los exámenes para ingresar en las Fuerzas Aéreas de la Republica, obtuvo el título de piloto el 9 de abril de 1938 con el empleo de sargento de Aviación[26]. Probablemente, había estudiado en la Escuela de Vuelo de Murcia.

Se incorporó al servicio en la Sexta Escuadrilla, que dirigió Francisco Meroño Pellicer, pilotando un Polikarpov I-16. Este relató en su libro de memorias En el cielo de España, la muerte en los combates del Ebro del maestro el 10 de octubre de 1938:

“Tres días más tarde Francisco Arroyo cae al mar con su aparato cuando perseguía a los "Henkel-51"[27], sin dejar otro vestigio suyo sobre las aguas que asombrados ojos grandes de aceite mirando al cielo”[28].

Algunas conclusiones

En este artículo hemos querido narrar lo que ocurrió con la colonia de niñas y niños granadinos a los que sorprendió el inicio de la guerra de España. Mientras sus padres permanecían en Granada, ellos llegaban a Almuñécar, y ambas localidades quedaban en zonas distintas. Forman parte de nuestro trabajo el relato de las gestiones de sus padres y los esfuerzos del personal adulto que estaba a cargo de los menores por cuidarlos.

Hemos procurado entrelazar su historia con lo ocurrido con uno de los maestros, Francisco Arroyo Adarve, que, como tantos otros, fue un fiel defensor de aquella República. La República de los maestros, que educaban y protegían a los niños. La República de los soldados leales, que entregaban su vida por ella. La República que tanto quiso nuestro pueblo.

Agradecimientos

Este artículo no habría podido realizar sin la red de apoyo mutuo que teje la Memoria.

Gracias a José María Azuaga por la documentación que generosamente nos ha aportado sobre la Colonia y por su apoyo en este trabajo que ha sido básico para nosotras.

Gracias a Carlos Lázaro, historiador de la Aviación Republicana, que nos explicó el periplo de Francisco Adarve como aviador poniendo a nuestra disposición tan valiosa información.

Gracias a Asociación de Aviadores de la República por guardar con celo la memoria de nuestros héroes.

Y finalmente, gracias al personal del Archivo de la Real Chancillería y del Archivo de la  Universidad de Granada por su paciencia y comprensión con nuestro trabajo.

Sin Archivos no hay memoria.

[1] Archivo de la Universidad de Granada, expediente Académico de Francisco Arroyo Adarve (1927-1935). 

[2] Ideal, 14-07-36, p. 8.

[3] GIL BRACERO, Rafael, y BRENES SÁNCHEZ, María Isabel (2009): Jaque a la República. Granada, ediciones Osuna, pp. 442-443.

[4] Ideal, 28-08-36, p. 5.

[5] Ideal, 07-10-36, p. 3.

[6] Archivo Histórico Municipal de Granada (desde ahora, AHMG), Relación de los niños y clase de ropa que necesitan, Almuñécar, 24-10-36.

[7] AHMG, Relación de los niños de la Colonia de Granada y sitio donde se encuentran, carta titulada Copia de la Instancia presentada en este Excmo. Ayuntamiento con fecha 20 de noviembre de 1936 y remitida a la Delegación de la Cruz Roja Internacional en Burgos.

[8] AHMG, carpeta titulada Negociaciones y gestiones para el rescate de los niños de la Colonia de Almuñécar, escrito titulado Copia de la Instancia presentada en este Excmo. Ayuntamiento con fecha 20 de noviembre de 1936 y remitida a la Delegación de la Cruz Roja Internacional en Burgos; carta del alcalde de Granada, 23-11-36.

[9] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, carta sin firmar a Guillermo Devanhill, Granada, 03-12-36: la envía una persona que afirma ser conocida de muchos de los padres y amiga del destinatario de la misiva.

[10] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, carta de Rafael Acosta Inglot a Schumacher, Granada, 05-02-37.

[11] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, carta de Acosta Inglot al Conde de Vallellano, jefe supremo de la Cruz Roja española en la zona sublevada, 17-04-37.

[12] La Memoria, Canal Sur Radio: Los moros reclutados por Franco tenían “carta blanca” para asesinar, violar y saquear en los pueblos conquistados, entrevista realizada por Rafael Guerrero, 07-11-08.

[13] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, Relación de los niños y niñas de la Colonia Escolar de Almuñécar, organizada por el Excmo. Ayuntamiento de Granada, que faltan por reintegrarse a sus domicilios paternos.

[14] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, carta del Conde de Vallellano a Rafael Acosta Inglot, Burgos, 02-07-37. Visita de la Sra. G. M. Petter, delegada de la Unión Internacional de Socorro a los Niños el 22 de Marzo de 1938. Oficio de Rafael Acosta Inglot para Enrique Lardi Olgiati, Granada, 01-06-37. Carta del Conde de Torrellano a Enrique Lardi, Burgos, 08-06-37. Carta del alcalde de Granada a los alcaldes de Finestrat, Alicante, Murcia y Lorca, Granada, 06-05-39.

[15] ACHGR, expediente de Responsabilidades Políticas de Francisco Arroyo Adarve, 1936, pág. 18

[16] Archivo de la Chancillería de Granada (ACHG), expediente de Responsabilidades Políticas de Francisco Arroyo Adarve, 1936, pág. 16.

[17] ACHGR, expediente de Responsabilidades Políticas de Francisco Arroyo Adarve, 1936, pág. 4.

[18] La Libertad, 30-12-34, pág. 4.

[19] El Defensor de Granada, 26-02.36, pág. 1.

[20] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, carta de Santiago Llores Linares, Finestrat, 15-05-37.  

[21] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, carta del Conde de Vallellano a Rafael Acosta Inglot, Salamanca, 09-06-37.

[22] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, Visita de la Sra. G. M. Petter, delegada de la Unión Internacional de Socorro a los Niños el 22 de Marzo de 1938.

[23] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, carta de Rafael Acosta Inglot al Conde de Vallellano, Granada, 11-05-38.

[24] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, carta del alcalde de Granada al gobernador civil de la provincia, Granada, 04-04-39.

[25] AHMG, carpeta titulada Negociaciones…, carta del alcalde de Granada a los alcaldes de Finestrat, Alicante, Murcia y Lorca, Granada, 06-05-39.

[26] Información proporcionada por ADAR (Asociación de Aviadores de la República).

[27] El avión era un hidroavión de la Legión Condor  Heinkel 59 que procedente de Mallorca hostigaba el litoral levantino republicano.

[28] MEROÑO PELLICER, Francisco (1979): En el cielo de España. Memorias de un aviador español, participante en la guerra nacional-revolucionaria de España. Moscú, Progreso. Pag.201

Jacqueline López Ligero y Silvia González Alcalde, autoras del artículo.