Foro de la Memoria

Constantino Ruiz Carnero, el periodista que convirtió El Defensor de Granada en un altavoz del Ateneo

Ciudadanía - Paco Vigueras - Domingo, 1 de Marzo de 2026
Paco Vigueras nos acerca a la figura de Constantino Ruiz Carnero y nos ofrece la primera entrega de su biografía, en la que repasa su faceta como periodista y escritor.
Retrato de Constantino Ruiz Carnero, director de El Defensor de Granada.
Foto de la familia Fuster Ruiz
Retrato de Constantino Ruiz Carnero, director de El Defensor de Granada.
Constantino Ruiz Carnero fue periodista, escritor, maestro de la ironía, tertuliano y alcalde, pero sobre todo director del gran diario republicano El Defensor de Granada. Y junto a su amigo Federico García Lorca, impulsó también la revista de vanguardia “Gallo” y el proyecto ateneísta, para lograr la renovación literaria, artística y científica, en la ciudad de la Alhambra. Con motivo de su centenario, el Ateneo de Granada ha incluido a Ruiz Carnero en un ciclo de conferencias, con el que rinde homenaje a las personalidades históricas de esta institución cultural. Paco Vigueras, periodista y biógrafo de Constantino Ruiz Carnero ofreció esa conferencia, que reproducimos en el Foro de la Memoria.

Constantino Ruiz Carnero nació en 1887 en Torre del Campo (Jaén), pero pronto se trasladó a Granada, donde sintió la vocación periodística muy joven, con apenas 17 años. Se formó como periodista con el maestro Juan Pedro Mesa de León, director del Noticiero Granadino, y destacó en la lucha sindical contra la precariedad laboral, participando en la fundación de la Asociación de Periodistas de Granada. Esta asociación fue impulsada por un grupo de informadores, descontentos con la escasa atención que recibían por parte de la Asociación de la Prensa, controlada por los empresarios. 

Años más tarde, Constantino aplicará en El Defensor de Granada las enseñanzas de su maestro, Juan Pedro Mesa de León. El Defensor de Ruiz Carnero defenderá la igualdad y la justicia social en una Granada dominada por el caciquismo, frente a la Gaceta del Sur, el diario tradicionalista y ultracatólico, que presidía el Marqués de Casablanca y estaba controlado por el sector más reaccionario de la Iglesia. 

El fundador de El Defensor de Granada, Luis Seco de Lucena, y el director Constantino Ruiz Carnero, rodeados de redactores, colaboradores y amigos del periódico.

En 1915, Constantino Ruiz Carnero entró en El Defensor de Granada, diario decano de la prensa provincial, fundado en 1880 por Luis Seco de Lucena, y uno de los periódicos más importantes de Andalucía. Ruiz Carnero no dirige todavía El Defensor, pero está marcando, cada vez con más fuerza, la línea editorial del diario. La denuncia permanente del caciquismo es una constante en su dilatada carrera periodística, que le traerá problemas con los ricos terratenientes, acostumbrados a maltratar a los campesinos con absoluto despotismo. La defensa del jornalero le llevará a identificarse con el Ideal Andaluz que Blas Infante publica ese mismo año. Su principal aportación al andalucismo la encontramos en El Defensor de Granada, cuando escribe: 

“…El señor Blas Infante es hombre comprensivo y razonador, que no se deja seducir por las divagaciones inútiles de la fantasía -afirma Constantino-. Se ha puesto en contacto con la realidad; ha recogido las más hondas, las más íntimas palpitaciones del alma andaluza y tiene una visión clara y precisa de cómo puede y debe ser nuestro andalucismo…” (El Defensor, 8-8-16).

Ruiz Carnero escribió en 1916 una serie de artículos en El Defensor de Granada, apoyando el Ideal Andaluz de Blas Infante.
Portada de "La hoguera" primera novela de Ruiz Carnero que refleja las tensiones en el campo, entre jornaleros y terratenientes.
El director de El Defensor de Granada, Ruiz Carnero (en el centro con gafas), en su despacho de la Calle San Matías y rodeado de sus más estrechos colaboradores

Ruiz Carnero es considerado como padre del periodismo moderno en Granada

En 1924, alcanzó el éxito como novelista y autor teatral, y llegó a la dirección de El Defensor de Granada. Durante su etapa como director, el diario fue dotado de las tecnologías más avanzadas del momento y lanzó dos ediciones diarias, que hicieron de El Defensor un periódico capaz de competir con los poderosos rotativos madrileños. Por todo ello, Ruiz Carnero es considerado como padre del periodismo moderno en Granada. 

Esta foto, en la terraza de la Huerta de San Vicente, refleja la gran amistad entre Federico García Lorca y Constantino Ruiz Carnero.
Poeta y periodista fueron impulsores del Ateneo de Granada y tuvieron como proyecto común la renovación literaria, artística y científica de la ciudad de la Alhambra.

La sede de El Defensor en la calle San Matías llegó a ser, con Ruiz Carnero, un lugar de tertulia de los intelectuales de la época. Y sus páginas descubrieron los versos de Federico García Lorca. Pronto surgió la gran amistad entre poeta y periodista. Constantino fue el primero en defender a Lorca frente a la prensa conservadora. que lanzó una campaña contra el poeta por considerar que Yerma era un drama “inmoral y anticatólico”.

En la caricatura de Fresno, publicada en la revista "Ráfagas", pueden verse a los protagonistas del homenaje que recibió Federico en el Alhambra Palace por su éxito con la obra dramática Mariana Pineda en el Teatro Cervantes. Arriba: García Lorca y Margarita Xirgú sostienen una estatuilla de Mariana Pineda. En el centro: Manuel de Falla. Y abajo: Fernando de los Ríos y Constantino Ruiz Carnero.

Ruiz Carnero fue también el encargado de pronunciar un discurso, durante el homenaje que los amigos del poeta hicieron a García Lorca, para celebrar el éxito de su obra dramática Mariana Pineda, estrenada en el Teatro Cervantes. Constantino dijo entonces:

“García Lorca es un poeta de horizonte universal, pero hondamente granadino, que en poco tiempo ha conquistado el puesto más alto de la poesía moderna española. Hay que proclamarlo así, sin temor a que haya quien no tenga la generosidad de reconocerlo. Pero además, queremos romper esa estúpida tradición de que son las gentes de fuera quienes descubren los valores granadinos. A García Lorca, renovador de la lírica española, lo hemos descubierto los propios granadinos y hemos dicho a Madrid y a España: Ahí lleváis un poeta que ha nacido en Granada y que tiene toda la magnificencia de esta prodigiosa tierra andaluza” 

(El Defensor, 6-5-29)

Portada del libro "Siluetas de Constancio", recopilación de sus célebres columnas satíricas, que publicaba en El Defensor. Ruiz Carnero era conocido como el maestro de la ironía.

Siendo director de El Defensor, alcanzó gran popularidad con sus célebres Siluetas del día: columnas satíricas y mordaces, que firmaba con el sobrenombre de Constancio y en las que ironizaba sobre sus adversarios políticos y la sociedad granadina. Constancio, que era considerado como el maestro de la ironía, llegó a decir: “La ironía es un arma terrible cuando se maneja con finura y sagacidad. La ironía es patrimonio de las personas inteligentes”. 

Ruiz Carnero, visto por López Sancho. La caricatura fue publicada por la revista literaria "Reflejos".

En la prestigiosa revista colaboraban Federico García Lorca, Vicente Blasco Ibáñez, Pío Baroja y Juan José de Santa Cruz.
Artículo dedicado al artista Pablo Ruiz Picasso, en la revista lorquiana Gallo.

A través de sus columnas satíricas, Constancio penetró en todos los ámbitos de la sociedad granadina. Algunas de sus Siluetas más célebres están dedicadas a la revista “Gallo”, editada por un grupo de escritores, entre los que figuraba su amigo Federico García Lorca. Ruiz Carnero describió así aquella aventura literaria:

“Este Gallo sí tiene abundantes plumas y su canto es alegre, optimista y jovial, porque es un gallo joven, apasionado y vanguardista. El gallismo, donde vegetaba pacíficamente los gallos de la burguesía literaria, se ha llenado al momento de cacareos sorprendidos y hostiles, ante la bizarra actitud del gallo nuevo con plumas inquietas, alborotadas y agresivas. Plumaje cubista. Gallismo puro, alejado de los panoramas vulgares y putrefactos”.

En otra Silueta, Constancio arremete contra los tradicionalistas:

“Ésta es la tragedia íntima -la tragedia de Carnaval- de los ya contados hombres del tradicionalismo. ¿Existen? ¿No existen? ¿Cuántos son? ¿Dónde están?...curioso espectáculo de unos hombres que se sientan al borde del camino y permanecen inmóviles, años y años, mientras marcha la vida y se renuevan las ideas…”.

La redacción de El Defensor de Granada se hizo famosa por sus tertulias, exposiciones, conciertos y fiestas literarias.

Eran tiempos de tertulia en los famosos cafés de la época. Los intelectuales se reunían para comentar las últimas novedades literarias en el Café Imperial o en el Café Alameda (actual Chikito), Otras veces elegían como lugar de encuentro el Café Suizo y los Cafés Colón o Royal, en la Plaza del Carmen. 

A veces, el lugar elegido para celebrar la tertulia era la misma redacción de El Defensor, donde un gallo lorquiano presidía el despacho de Constantino Ruiz Carnero. Manuel Orozco, estudioso de la época, nos dice: 

“El Defensor fue el eje espiritual y literario de las mejores horas de Granada. Las mejores generaciones se alojaron en ese viejo caserón de la vieja y humilde calle San Matías. Fue en El Defensor, en su patio de columnas de piedra y balcones, donde Federico García Lorca, el mejor poeta español de todos los tiempos, leyó sus poemas a sus paisanos y amigos, y donde vino a cantar el gallo del amanecer de la cultura granadina”.

Eran tiempos de tertulia en los famosos cafés de la época

Allí estaban Federico García Lorca y Manuel de Falla, profesores como Soriano Lapresa, Fernando de los Ríos, Melchor Fernández Almagro o Andrés Segovia y pintores como Gabriel Morcillo o Manuel Ángeles Ortiz. También periodistas, como Luis Seco de Lucena o José Mora Guarnido o el propio Constantino Ruiz Carnero.

Ian Gibson nos dice que Ruiz Carnero era uno de los socios “críticos” del Centro Artístico. El periodista participaba en el Rinconcillo y otras tertulias que comenzaron a organizar homenajes y otras actividades que llamaban a la modernidad. Y tras la realización del Concurso del Cante Jondo, en junio de 1922, hubo importantes diferencias entre los organizadores y la directiva del Centro Artístico sobre el modo de emplear los amplios beneficios del Concurso, lo que provocó una fuerte crisis y fuga de socios.

El periodista se quejaba de la mezquindad del ambiente literario granadino, ambiente de “pequeñas mentiras, de piadosos engaños, de formas convencionales”

El periodista se quejaba de la mezquindad del ambiente literario granadino, ambiente de “pequeñas mentiras, de piadosos engaños, de formas convencionales”.  En Granada, nos dice, la sana y objetiva crítica no existe: “aquí todos son distinguidos, todos son ilustres, todos son sabios y para todos hay adjetivos encomiásticos”. La culpa la tiene en parte, opina el periodista, el reducido tamaño de la ciudad, puesto que en Granada todos los artistas y literatos se conocen, temiendo cada uno que el otro triunfe. 

Ruiz Carnero lamentaba especialmente el fracaso del Centro Artístico, nacido en 1908 a impulsos de una juventud entusiasta: 

“Hoy, sin embargo, el centro es una sociedad aburguesada, donde pueden pasarse muy agradables veladas jugando al ajedrez”. 

Constantino llegó a la conclusión de que la soñada renovación de la literatura granadina no ha ocurrido. La labor editorial de estos años, afirmaba, carece de trascendencia, apenas expresando otra cosa que un costumbrismo pobre y raído, 

Y en la poesía detectaba una morbosa tendencia, heredada del siglo XIX, a continuar hablando de “ilusiones rotas, de torturas espirituales, de amores imposibles, de sendas dolorosas, novias enfermas”, todo ello, añade: “falso, absurdo, imbécil”.

Uno de los ataques más furibundos de Ruiz Carnero a la gestión del Centro Artístico, se produjo en su columna “Comentarios”, a la que puso por título “La vida espiritual de Granada”. En esta columna, llega a cuestionar firmemente su existencia. Ruiz Carnero dice así: 

“Quiero decir que, o el Centro Artístico es una zona sensible a todas las inquietudes y manifestaciones de la vida artística e intelectual, sin mezquinas limitaciones y sin torpes intolerancias, o el Centro Artístico será una entidad muerta con aires de casino provinciano, propicio a la ociosidad y a las pequeñas cuestiones de un localismo insignificante, con sus tertulias y sus bailes y con sus cuchipandas. Muy español todo esto, pero escasamente artístico, científico y literario”. 

Y sigue Ruiz Carnero: 

…No es un casino provinciano lo que hemos de sostener: es un centro sensible a todas las cuestiones culturales que aporte valores positivos a la vida espiritual de Granada. Éste, y no otro, es el papel que corresponde al Centro Artístico”. 

El Centro Artístico se había convertido en una institución anclada en el pasado y ante la decadencia que nos describe Ruiz Carnero, los socios críticos decidieron promover la creación del Ateneo de Granada

Pero el Centro Artístico se había convertido en una institución anclada en el pasado y ante la decadencia que nos describe Ruiz Carnero, los socios críticos decidieron promover la creación del Ateneo de Granada, con el fin de dar un nuevo impulso a la renovación artística y literaria. Y por fin, el jueves 18 de febrero de 1925 se dio a conocer la fundación del debatido proyecto ateneísta en El Defensor de Granada”. La noticia llevaba por título: “Se organiza en Granada un Ateneo”, y dice así:

“Esta tarde, a las seis, se celebrará en la Sociedad de Amigos del País, una reunión de todos los elementos que se han adherido a la idea de construir en Granada un Ateneo Científico, Literario y Artístico, para proceder a la lectura y aprobación del proyecto de reglamento. Se trata de una alta empresa cultural, que cuenta ya con valiosísimas colaboraciones”. 

La noticia de El Defensor ofrecía un amplio registro de las firmas de adhesión que ya se habían recogido y que avalaban el proyecto de fundación de la nueva entidad cultural. Eran 150 firmas, muy seleccionadas, entre las que destacaban las siguientes: 

Fernando de los Ríos, catedrático y exdiputado. 

Francisco García Lorca, abogado.

Luis Seco de Lucena, presidente de la Asociación de la Prensa.

Leopoldo Torres Balbás, arquitecto director de la Alhambra. 

Juan José Santa Cruz, ingeniero.

José María Rodríguez Acosta, banquero y pintor. 

Gabriel Morcillo, pintor y director de la residencia de pintores de la Alhambra, 

Juan Nacle, catedrático y director del Laboratorio Municipal.

Antonio Gallego Burín, director del Museo Arqueológico de Granada.

Los hermanos Fernández Montesinos, médicos. 

Modesto Cendoya, arquitecto municipal.

Y Constantino Ruiz Carnero, periodista y director de El Defensor de Granada, entre otros muchos firmantes. 

La presencia, desde el primer momento, de Ruiz Carnero, como director del diario decano de la prensa granadina y uno de los rotativos más influyentes de Andalucía, hizo que este periódico se convirtiera en el altavoz de toda la actividad ateneísta

La presencia, desde el primer momento, de Ruiz Carnero, como director del diario decano de la prensa granadina y uno de los rotativos más influyentes de Andalucía, hizo que este periódico se convirtiera en el altavoz de toda la actividad ateneísta. Al mismo tiempo, los diarios conservadores silenciaban cualquier información relacionada con el Ateneo. Por tanto, las páginas del diario fundado en 1880 por Luis Seco de Lucena son la mejor Memoria que nos ha llegado sobre el Ateneo granadino.

El propio Ruiz Carnero, al día siguiente de la reunión en la que se leyó el reglamento del futuro Ateneo de Granada, escribía un artículo de opinión titulado "Ciudades y ciudadanos", en el que afirmaba:

"La ciudad no es sólo urbanismo, sino que la forman los ciudadanos. Y para que funcione, añade Ruiz Carnero, es necesaria la formación ideal de esos ciudadanos, puesto que la ciudad es el reflejo del medio cultural en el que se desarrolla. Por tanto, es fundamental luchar contra el estancamiento cultural de la ciudad, por lo que no habría nada mejor que la creación de una institución cultural potente".

Y terminaba diciendo:

"Un Ateneo Científico, Literario y Artístico puede ser un gran foco de cultura, en que han de interesarse todos los que no estén conformes con seguir durmiendo indiferentemente en el fondo tranquilo y turbio del remanso".

En esa misma página se daba la noticia de la creación del Ateneo de Granada, tras la reunión producida en los salones de la Sociedad Económica de los Amigos del País, con el objetivo de pluralidad y como una casa abierta a todas las tendencias.

Ruiz Carnero fue vicesecretario de la primera junta directiva del Ateneo, presidida por José Pareja Garrido. Y cuando el Ateneo anunció un ciclo de conferencias, dedicadas a las clases populares, Ruiz Carnero escribió en El Defensor:

"...digna de aplauso es la cruzada del Ateneo. Vuestras charlas serán esperadas en los barrios con afán: es el hambre espiritual de las clases pobres...Por eso creemos que el proyecto del Ateneo de Granada contará con el concurso de todos los elementos culturales para su desarrollo y con la gratitud de miles de granadinos para su premio".

El Ateneo, presidido ya por Fernando de los Ríos, organizó en 1928 una brillante conferencia de Federico García Lorca, con el título: "Imaginación, inspiración, evasión"

El Ateneo, presidido ya por Fernando de los Ríos, organizó en 1928 una brillante conferencia de Federico García Lorca, con el título: "Imaginación, inspiración, evasión", en la que el poeta de Fuente Vaqueros empezó a hablar de la Teoría del Duende. El Defensor de Ruiz Carnero recogió el éxito de la conferencia lorquiana y también el evento multitudinario titulado "Noche del gallo". Lo contaba así:

"Verdadera expectación había causado en los diversos grupos de la intelectualidad granadina el anuncio de la velada que con el título "noche del gallo" organizó ayer el Ateneo de Granada. La expectación era fundada; en l velada tomaban parte los directores del movimiento estético que propaga la revista "gallo", que desde su aparición tanto ha inquietado a la ciudad. Y esta expectación se vio traducida en una cantidad tal de personas, que el salón de conferencias del Ateneo era insuficiente para contenerlas. Todos los sectores de la vida cultural de Granada estaban allí representados...".

La "Noche del gallo" comenzó con unas palabras de Fernando de los Ríos sobre las virtudes y aires nuevos de la juventud, y de la necesidad de entender estás nuevas estéticas. Intervino también García Lorca, principal promotor de la revista “Gallo”, para hablar sobre el cubismo, y dijo:

"Los cubistas han sido austeros en sus creaciones. Su ideal: materia pura, forma pura y color puro. Ya la pintura es Libre y está elevada al rango espiritual de las artes... Nos cabe a los españoles la gloria de haber producido los tres grandes renovadores de la pintura del mundo actual: Picasso, Gris y Joan Miró".

Los ateneístas más conservadores, considerados por Lorca como "putrefactos con barba y bigote', respondieron con la Velada Brumario, en la que se defendían y mostraban sus inquietudes por la modernidad.

El propio Ruiz Carnero les dedicó una Silueta del día, que tituló "Velada putrefacta", en la que decía:

"Después de los vanguardistas, que se adornaban graciosamente con las plumas vistosas de su gallo, vinieron con no menos gentileza los putrefactos, que se embozaban castizamente en la vieja y encantadora capa del romanticismo, en un ambiente muy del siglo XIX... surgía la lucha entre dos siglos...".

Portada de El Defensor de Granada, del 15 de abril de 1931, anunciando la proclamación de la Segunda República.

En diciembre de 1931, proclamada ya la Segunda República, destacados miembros del Ateneo recibían reconocimientos personales, pero la institución iría perdiendo fuerza, a causa del ascenso en política de sus principales figuras. Paradoja: el Ateneo fue cantera de grandes políticos, lo que le hizo perder empuje interno y acabó diluyéndose. Su desaparición en 1932 representa un contrasentido, en un tiempo en el que los nuevos aires de la República llamaban a cambios sociales y culturales. 

El Ateneo pudo haber contribuido a este intento de modernizar el país, pero no fue posible

El Ateneo pudo haber contribuido a este intento de modernizar el país, pero no fue posible. Así podemos leerlo en el libro “El Ateneo de Granada”, historia de un proyecto que cabalga entre dos épocas, escrito por Antonio Lara, Álvaro Salvador y José Vallejo, editado por la Biblioteca de Ateneo.

Ahora, en los albores del siglo XXI, el proyecto ateneísta vuelve a revitalizarse, con el deseo de continuar la obra iniciada en 1925, cuando se cumplen cien años del resurgir cultural de Granada. En su reciente trayectoria, el Ateneo se ha convertido en un referente cultural de la ciudad de la Alhambra.   

Paco Vigueras es periodista, biógrafo de Constantino Ruiz Carnero y portavoz de la Asociación Granadina Verdad Justicia y Reparación.