DE BAR EN PEOR

'Ayuso: hoja de ruta'

Política - Paco Espínola - Viernes, 27 de Febrero de 2026
Paco Espínola, con la genialidad que caracteriza su estilo, nos regala otro sobresaliente artículo. No dejes de leerlo.

A Ayuso, un triunfo del aeróbic sobre la genética, le han retrasado los planes de desmantelar y privatizar las universidades. Una célula durmiente de pijos lo ha conseguido. Todo transcurría con normalidad, la gran ‘famiglia’ del PP acogía en su seno a ‘uno de los nuestros’, un tal Antonio Castillo Algarra, conocido entre los patriotas del slip Abanderado como "el Rasputín de Ayuso". Este dramaturgo, dueño de una empresa cultural y una academia de oposiciones, tuvo un trato privilegiado y cercano con ella (106.000 euros de amistad) que contó con sus consejos en materia educativa y cultural al ser elegida presidenta. 

En la segunda legislatura, la de 2023, Emilio Viciana, cercano a Castillo, fue nombrado consejero de Educación dada su alta cualificación para el puesto ya que, según testigos, una vez leyó un libro sin estropearlo. Con él también entraron altos cargos y varios diputados en la Asamblea de Madrid, que habían trabajado en algún espectáculo del gurú educativo, como el auto sacramental “No sin mi Audi”. En el PP de Madrid los llamaban los 'Pocholos' por su lozanía y vestimenta.

Incluso llegaron a editar Flechas y Pocholos, una revista clandestina. En su interior, encontramos tanto historietas como textos en letra grande de fácil lectura dirigidos a los pijos, si bien en muchos de ellos hubo oculta propaganda ayusista en un lenguaje críptico: “Las nuevas gafas de sol de Isabel” o “Isabel cambia de peluquero”. 

A día de hoy todos salieron del gobierno y del grupo parlamentario, una rebelión motivada por el cese de Viciana el pasado 16 de febrero. La asonada evidencia una brecha en el PP de Madrid entre esta facción y el ala dura de Miguel Ángel Rodríguez, cuya capacidad para narrar los hechos supera con mucho la del común de los aficionados al ácido. Así retoma puestos clave, el más importante, la Consejería de Educación, y deja fuera a Los Pocholos, después de meses de choques y desconfianzas. Y una pregunta: ¿cómo puede consentir que esa gente le coma el cerebro teniendo tan poco?

La “política educativa” era simple: privatizar el derecho al conocimiento. Hasta ahora, lenta, pero inexorablemente estaban destruyendo todo tipo de civilización. Y el PP, una organización con ánimo de lucro, tenía prisa. Su gran proyecto estrella, la eufemística “colaboración público-privada”, la Ley de Enseñanzas Superiores, Universidades y Ciencia (LESUC) se ha paralizado tras el cese de la cúpula de la Consejería. 

Es la misma fórmula que inauguró Aznar en 1997 y con la que también ha arrasado la Sanidad.

El origen del proyecto, o “El Génesis” como lo reverencian en el PP, lo narran así: «En el principio creó Aznar los cielos y la tierra. Pero España estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Aznar se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Aznar: “Sea la privatización”; y fue la privatización. Y vio Aznar que la privatización era buena; y separó Aznar la privatización de lo público. Y llamó Aznar a la privatización “Rodrigo Rato”, y a las tinieblas llamó “Socialcomunismobolivariano”. Y fue la tarde y la mañana un Gobierno».

Actualmente la LESUC paralizada otorgaría la potestad última de aprobar cada gasto, por encima de rectores y gerentes, a una Oficina Económica controlada por el Consejo Social dependiente del Ejecutivo regional. Ayuso se ha encargado en los dos últimos años de colonizar los consejos de las universidades públicas madrileñas con personas (todos hombres) afines al PP (o excargos) y a las universidades privadas. Los más destacados, Paco Marhuenda (de profesión, creador digital) o Jaime Mayor Oreja (de profesión, otorrino autodidacta).

Además, el anteproyecto incluye un artículo que obliga a poner a disposición de las universidades privadas los medios de las públicas, materiales y humanos. La realidad es que aquellas apenas tienen instalaciones para la investigación (lo caro), por lo que la medida les facilitará los equipamientos públicos.

Lo advirtieron hace más de veinte años. La Educación Superior pública peligraba. Hoy las seis universidades de la Comunidad están al borde del abismo: ayudas que no llegan, estudiantes becados que se pagan la matrícula de su bolsillo, retención de presupuestos de proyectos de investigación, fondos prometidos que se esfuman, contratos rotos, recortes encadenados y plantillas que temen no cobrar sus nóminas. Lo tradujo Enrique Díez, catedrático de la Universidad de León, al Diario Público: «La universidad pública se desfinancia mientras se impulsan universidades–chiringuito».

Los datos lo confirman: Madrid es la comunidad que más ha reducido su oferta de plazas en universidades públicas en los últimos cinco años, con un descenso del 7,8%; es la que paga los salarios más bajos del sistema universitario español; la que menos invierte por estudiante y la que más favorece la implantación de centros privados. El modelo se ha trasladado a Andalucía.

Y Ayuso, un diente minúsculo en la rueda de la evolución, no se queda ahí: financiará el Bachillerato y FP privados incluso a familias que ingresan más de 100.000 euros.

No sé por qué he rescatado de mi hemeroteca una efeméride. Ocurrió el 17 de septiembre de 1999 en el programa Día a día de Tele 5. Una mujer de 80 años responde a la presentadora: «Debes ser muy lista porque te haces muy bien la tonta».