Campaña Esquía la primavera.
Entrevista

Félix López, cuando las máquinas hacen blues

Cultura - J.T.G. - Domingo, 1 de Marzo de 2026
El guitarrista granadino ha sacado un disco de blues tecnólogico
J.T.G.
Félix López lleva en las cachas de su guitarra las marcas de Blues de Garrafa, la banda donde se las veía cada noche con el patriarca del blues Joaquín Sánchez, y luego de Hoodoo Grove, con la brillantísima Carmelilla Hidalgo al frente. Y, curiosamente, cuando se da por sentado que el blues es natural, vivencial y todo sentimiento, rajo y corazón, Félix con paciencia ha domado a las máquinas para hacerlo sin que se noten la costuras. El resultado se ha llamado ‘Living in the bathroom’ y llega firmado por Myself Band. 

― A ver… ¿Usted es un músico de carne y hueso, verdad?

― Sí, salvo las gafas soy de carne y hueso.

― El único ‘humano’ que ha participado en ‘su’ disco…

― Efectivamente, el único ser vivo con tracción humana.

― ¿Por qué ha escogido trabajar con ‘compañeros imaginarios’?

― No he tenido otra opción, ya no me soporta nadie.

― ¿Y no ha echado de menos discutir con unos colegas, compartir cervezas y eso? 

― Esa es la razón por la que no me soporta nadie, discutir, cervezas y eso...

― ¿Y cómo ha sido el proceso? Entrega las partituras al mundo virtual y…

Permíteme que me extienda un poco más en esta respuesta. El disco que se puede escuchar no es un disco al uso. Es mi segundo trabajo, y al igual que el primero (‘The roots of pacing’), lo he creado en mi propia casa con la última tecnología

― Permíteme que me extienda un poco más en esta respuesta. El disco que se puede escuchar no es un disco al uso. Es mi segundo trabajo, y al igual que el primero (‘The roots of pacing’), lo he creado en mi propia casa con la última tecnología. La que permite al músico controlar todo el proceso creativo, desde la composición con un editor de partitura (en mi caso Musescore, software libre), a la producción (con Cubase 13), y la postproducción.  En el proceso de producción el músico se fusiona con “otros músicos” que son virtuales, con instrumentos totalmente virtuales (VST se llaman). Esto permite una total libertad creadora. En los últimos 5 años el avance en este campo ha sido espectacular. He tocado todas las guitarras y grabadas a través de una interface de audio (la Focusrite Liquid 56) y usando plugins (amplificadores virtuales) de Neural DSP (en mi caso Morgan Amp Suite, Tone King Imperial Mk Ii y Mesa Boogie Mark Iic+). Puede ser que pretender grabar en estas condiciones un disco de jazz, blues y funk parezca poco ético, incluso una locura pero al resultado me remito y ha sido un viaje enriquecedor. Animo a todos los músicos a hacerlo. 

― Luego selecciona… ¿Ha hecho casting de músicos virtuales?

― (carcajada) Podríamos llamarlo así. He comprado a los músicos que el bolsillo me ha permitido. Podría haberlos buscado mejores pero entre poco dinero y que los músicos virtuales empiezan a no soportarme tampoco...

― El resultado, desde luego  es espectacular… ¡tiene una antinaturalidad perfectamente natural! 

― En cuanto al resultado, juzguen ustedes mismos: (https://open.spotify.com/album/2VuYHF2bOu0h9V6bABz0ru?si=Io0XMxuiQeK9HFC...). Yo seguiré haciéndolo, sin olvidar nunca la música en directo y la diversión. Nunca tocar con otros músicos podrá reemplazar a la virtualidad, pero es otra forma de expresión artística. Ahí está para el que la necesite. 

― Pero ‘la máquina’ ha aprendido a la par su parte, su estilo, su sonido… ¡Y le puede sustituir también! 

Conseguir tu propio sonido con herramientas sintéticas es harto complejo, pero cada vez estoy más cerca de sonar como quiero, sin presiones y haciendo discos muy eclécticos

― ¡Ojalá! Hacer un disco así cansa mucho. En realidad te das cuenta que es un instrumento más. Conseguir tu propio sonido con herramientas sintéticas es harto complejo, pero cada vez estoy más cerca de sonar como quiero, sin presiones y haciendo discos muy eclécticos. Aunque toque en directo, este es un proyecto con el que pienso seguir hasta el final. Tengo mucho interés por ver cómo va a evolucionar la música y el arte en general amparados por todas estas herramientas increíbles, y mágicas.

― ¿Más allá del ‘ejercicio de estilo’, le plantea alguna duda ética?

― En todo caso estética. La ética se la dejo a Bizarrap y demás prole. Con todos mis respetos, que conste en acta.

― Porque asusta escuchar sus piezas… la música, y no solo la música, se nos escapa de las manos y el oído, al menos el mío, no discrimina... 

― Pues si el suyo no discrimina… No he conocido un erudito de la música y melómano como usted. Y no es por dorar la píldora, conversaciones ha habido en las que he aprendido mucho con su sabiduría señor. Y que me lo diga me enorgullece muchísimo.

― En su anterior disco había cantantes de cuerpo presente, en éste ha optado por los instrumentales, pero podía también haber invitado, no sé, a Steve Ray Vaughan o Jimi Hendrix a que cantaran sus temas ¿le doy ideas para el siguiente paso? 

― Si esos dos cantan en mi próximo disco puede ser por dos razones, o han resucitado, cosa que dudo, o los he resucitado yo con la IA. Como me contaron en alguna ocasión, la primera pregunta que le hizo el ser humano a la IA fue por supuesto: "¿Existe dios?", a lo que ella respondió "Ahora sí".

― ¿Y en directo? ¿Le gustaría contar con compañeros de oficio… o seguirá con su Orquesta Virtual? 

― El disco está pensado para ser tocado en directo, por supuesto. Que alguien se deje es otro cantar. No me parece correcto llevar síntesis en los conciertos en directo. Hay muchos maestro por ahí que están pasando fatigas y desde luego siempre lo harán mucho mejor que las máquinas. Además a la máquina no le puedes preguntar después de ese hipotético concierto… «¿Una ‘servesita’ máquina?».