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VESTIGIOS DE LA GRANADA “NACIONALIZADA” EN EL XIX

¿Para cuándo la desamortización de la Merced y San Francisco desamortizados?

Ciudadanía - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 22 de Febrero de 2026
En un extraordinario reportaje, Gabriel Pozo Felguera abre el debate sobre la posibilidad de recuperar para Granada con fines sociales o culturales los dos últimos conventos que permanecen en uso militar. ¿Se imaginan el Museo de la ciudad en la Merced del Triunfo? Por el mejor cronista de Granada.
Fachadas de la Merced (muy desconchada) y de San Francisco, en perfecto estado de revista.
LUIS RUIZ RODRÍGUEZ.
Fachadas de la Merced (muy desconchada) y de San Francisco, en perfecto estado de revista.
  • Del elevado número de edificios nacionalizados por el Estado, solamente quedan dos conventos por recuperar para uso social-cultural

  • La mayoría de las propiedades quitadas a la iglesia y órdenes religiosas acabaron convertidas en edificios militares, plazas o viviendas

El periodo desamortizador de bienes en manos muertas (especialmente conventuales) se cerró de manera oficial durante la Dictatura de Primo de Rivera (1924). Casi trescientos edificios, casas y solares de la ciudad de Granada cambiaron de manos a la fuerza, sirvieron para nuevas construcciones, para abrir espacios públicos y, sobre todo, para multiplicar unas instalaciones militares de las que se carecía hasta entonces. Eran, en origen, grandes monasterios levantados en el XVI y XVII. Algunos edificios históricos consiguieron ser recuperados. Otros continúan, dos siglos después, reconvertidos en cuarteles. Monumentos históricos a los que la ciudad nunca les ha quitado el ojo para que reviertan en uso social y cultural. Hace cuatro décadas del primer intento, cuando llegó Antonio Jara a la alcaldía. Los edificios que siguen en el foco del debate son los conventos de la Merced y San Francisco Casa Grande, ambos adscritos en la actualidad al MADOC. En tanto el segundo se presenta intocable ─de momento─; el primero vuelve a estar sobre la mesa. A cambio, al estamento militar se le debería compensar con instalaciones más modernas y operativas.

Se trataba de conseguir dinero a toda costa para un Estado, la Corona, cada vez más endeudado y con menos capacidad para invertir en la modernización de la Nación

Los ilustrados del XVIII empezaron a considerar que había demasiados bienes improductivos en manos de la Iglesia, órdenes religiosas, órdenes militares, bienes del común de municipios e incluso del patrimonio real. Habían sido levantados con el esfuerzo y dinero de sus monjes, con la compra de enterramientos de pudientes en sus capillas e infinidad de limosnas de los granadinos. Los políticos decimonónicos pensaban que era conveniente ponerlos en producción mediante ventas, subastas, troceándolos, etc. Se trataba de conseguir dinero a toda costa para un Estado, la Corona, cada vez más endeudado y con menos capacidad para invertir en la modernización de la Nación. Además, se adivinaba una revolución industrial, una eclosión demográfica en las ciudades y todo estaba constreñido. La gente vivía apiñada en el caserío en condiciones miserables mientras existían grandes complejos religiosos semivacíos o con poca ocupación.

Y Granada, por sus especiales características recristianizadoras tras la Toma, era de las ciudades que concentraba mayor número y porcentaje de edificios religiosos de toda España

La operación de quitar, privatizar, expropiar, nacionalizar o liquidar (como se la quiera llamar) ya se intentó con la expulsión de los jesuitas y la operación Godoy del último tercio del XVIII. Luego proseguiría con la ocupación francesa de 1810-12 y se entraría a saco durante el Trienio Liberal de 1820-23. Y Granada, por sus especiales características recristianizadoras tras la Toma, era de las ciudades que concentraba mayor número y porcentaje de edificios religiosos de toda España. Por tanto, la que más iba a experimentar las oleadas desamortizadoras decisivas iniciadas por Juan Álvarez Méndez (Mendizábal) a partir de su decreto de exclaustración eclesiástica de 25 de julio de 1835.

Aquel año fue el punto de partida que inició una transformación urbana bastante considerable de Granada tomando como base las casas y solares de manos muertas

Aquel año fue el punto de partida que inició una transformación urbana bastante considerable de Granada tomando como base las casas y solares de manos muertas. Seguirían otros planes desamortizadores de Madoz (1854-56) y del Sexenio Revolucionario (1868-74). El criterio inicial no era eliminar todas las instituciones religiosas masculinas, sino concentrar sus frailes en los edificios históricos más grandes o que estuvieran en mejores condiciones de habitabilidad. Una máxima que luego no se cumplió.

Comparativa de la evolución de la manzana del Convento de San Francisco-Casa Grande entre 1831 (plano de Dalmáu) y la actualidad. La pérdida más importante fue la iglesia, primera catedral de Granada.

De manera colateral, las desamortizaciones contribuyeron al enriquecimiento de familias de comerciantes, a la aparición de una burguesía urbana y los primeros banqueros

El fin primero fue económico, es decir, recaudar dinero para enjugar la terrible deuda pública que arrastraba España desde la época de Carlos IV; en segundo lugar, recaudar dinero para formar un gran ejército central con el que fortalecer el poder del Estado. Y ahí hacían falta instalaciones en las ciudades para ubicar los cuarteles. Hasta entonces, la planta militar de Granada era escasa y casi limitada a la Alcazaba de la Alhambra y al Cuartel de Bibataubín. De paso, la ola desamortizadora (recibida por la Iglesia como intervención de sus bienes, requisa y robo) conseguía su segundo objetivo de laicizar las ciudades y la sociedad que las habitaba. Especialmente Granada. De manera colateral, las desamortizaciones contribuyeron al enriquecimiento de familias de comerciantes, a la aparición de una burguesía urbana y los primeros banqueros. La recaudación fue del 212% superior a los precios de tasación de Hacienda; y la especulación posterior engrosó patrimonios.

La revolución liberal de 1820-23 abrió el primer periodo de exclaustraciones y cambios de usos de conventos y monasterios

La revolución liberal de 1820-23 abrió el primer periodo de exclaustraciones y cambios de usos de conventos y monasterios. Aunque ese inicio quedó frenado por el gobierno ominoso de Fernando VII (1823-33). Los gobiernos liberales a partir de la regencia materna y reinado de Isabel II plasmaron en toda su intensidad las operaciones desamortizadoras que cambiaron y desfiguraron la trama urbana de Granada. Con cargo a edificios ligados a instituciones religiosas. Para bien o para mal.

En el cuadro resumen que sigue expongo someramente el destino de los principales espacios religiosos y su repercusión en la traza urbana de Granada.

EDIFICIO/

COMPLEJO

EVOLUCIÓN HISTÓRICA

Convento de Carmelitas Calzados

 

Exclaustrado ya en 1820. Desamortizado a partir de 1835. Uso militar al principio. Demolido su segundo claustro y su iglesia. Solamente se conserva el claustro mayor. Reconvertido en actual Ayuntamiento y Plaza del Carmen.

San Francisco de la Alhambra

Exclaustrado ya en 1820. Desamortizado a partir de 1835. Sus monjes fueron trasladados a Casa Grande. Tras diversos avatares, a mediados del siglo XX fue reconvertido en Parador Nacional de Turismo.

San Francisco Casa Grande

(Capitanía)

Exclaustrado ya en 1820. Desamortizado a partir de 1835. Su interesante iglesia y primera catedral de Granada, con fachada a la Plaza del Padre Suárez, fue demolida inmediatamente. Pasó a instalación militar, sede de Capitanía General hasta 1893. Siguió como cuartel hasta la reinstauración de Capitanía entre 1944 y 1984. Instalación militar que, a partir de 1998, acoge la sede del MADOC.

Mercedarios Calzados (la Merced)

Exclaustrado ya en 1820. Desamortizado a partir de 1835. Edificio muy modificado para acoger tropa de infantería. Su segundo patio ha desaparecido. Ha sido Gobierno Militar y caja de reclutas. Actualmente es subsede del MADOC

La Victoria

Exclaustrado ya en 1820. Desamortizado a partir de 1835. El uso militar dejó paso muy pronto a su demolición. Se convirtió en Carmen de los Mínimos, plaza pública y colegio. Ubicado al final de la calle San Juan de los Reyes.

San Jerónimo

Saqueado por los franceses en 1810-12. Exclaustrado ya en 1820. Desamortizado a partir de 1835. Cuartel de caballería, almacén, etc. Siempre con uso militar. Sufrió demolición de su tercer patio e incendio. Recuperado para uso religioso de monjas jerónimas a partir de los años setenta.

Casas y cárcel de la Inquisición

Ubicadas entre las calles Santa Paula y Elvira. Vendidas a partir de 1821. Derribadas en 1844 para dar paso a edificios. Zona nuevamente desfigurada a partir de 1895 por los derribos para hacer la Gran Vía, que partió la manzana por la mitad. Una parte la ocupa la iglesia del Sagrado Corazón.

San Felipe Neri

Exclaustrado en 1835. El edificio pasó por diversos usos: viviendas, cárcel, almacén, garaje. Fueron eliminadas las dos torres-campanario de su fachada y arrancada su portada. En 1916 fue adquirido por la congregación redentorista, que le devolvió el uso religioso como Santuario del Perpetuo Socorro.

Agustinos Calzados

Exclaustrados en 1835. Desmontado el edificio y reaprovechados algunos de sus elementos; la fuente de los Gigantones de Bibarrambla procede de su claustro. Dio paso a la Plaza de San Agustín, al Mercado y a edificaciones cercanas.

Agustinos Descalzos

Ubicado junto a la Plaza del Abad (Albayzín). Saqueado por los franceses. Subastado por los liberales en 1822. Demolido posteriormente. Actualmente está convertido en dos grandes cármenes linderos con el Carril de las Tomasas/Carril de San Agustín, ambos en fase de profunda transformación urbanística.

Convento de San Antonio de Padua y  San Diego

Saqueado por los franceses. Vendido a particulares en 1839, que lo trocearon y demolieron. En 1864 quedaba poco junto a la muralla de la Alberzana, por debajo de Cerámica Fajalauza. Reconvertido en casa de campo. Actual corredor junto a la muralla, con restos arqueológicos y chalecillos adosados en parte de su solar.

Convento de Capuchinas

Demolido a partir de 1836 para sacar una plaza. En 1873 se inicia la construcción del Mercado de la Romanilla en su solar. Actual plaza de la Romanilla (a partir de 1984).

Convento de Capuchinos (Fray Leopoldo)

Exclaustrado en 1835. Proyecto de colegio y hospital militar. Fonda durante unos años. Hospital provisional en la epidemia de cólera de 1885. En 1887 lo adquirió una familia, lo restauró y lo devolvió a la comunidad capuchina. En su parte baja se ubicó una escuela del Ave María. A final de los años sesenta y principios de los setenta se transformó una parte en residencial y la otra fue para un moderno complejo religioso, con santuario de Fray Leopoldo.

Carmelita Descalzos (los Mártires)

Saqueado por los franceses. Exclaustrado definitivamente en 1835. Troceado y subastado. En 1851 estaba todo demolido. Adquiere la huerta Juan Manuel Calderón, comerciante. Construye los jardines y el palacete románticos. En 1891 lo adquiere el belga Huberto Meersman. Lo hace residencia y museo. En 1930 pasa al Duque del Infantado. En los años sesenta lo permuta la hija, Sor Cristina de la Cruz Arteaga, por el convento de San Jerónimo.

Santa Cruz la Real (Dominicos)

Los franceses inician su descomposición. La Fuente de los Leones fue extraída para las alamedas del Genil. En 1835 fueron exclaustrados sus monjes. Sólo se les deja la iglesia como parroquia del barrio de Santa Escolástica. Es destruido su claustro pequeño. Se utiliza como vivienda, museo, biblioteca, sede del Liceo, almacén, cuartel, etc. Se parte para ampliar la calle y la plaza y comunicar con la Cuesta del Progreso (en época de Gallego Burín). En 1944, la comunidad dominica lo recupera mediante permuta de solares en Fuentenueva. Fue recuperado para uso religioso y educativo.

Mercedarios Descalzos (De Belén)

Monjes expulsados en 1820. Exclaustrados definitivamente en 1835. Utilizado como presidio en el barrio del Realejo. Su fuente central fue trasladada a los jardines del Genil (actual Batallas). Utilizado como sede de bomberos, almacén municipal, talleres. A partir de 1932 comenzó su demolición. Después dio paso a una promoción de casas con jardín. También un colegio, que sigue.

Trinitarios Calzados

Es la actual plaza de la Trinidad. La comunidad fue exclaustrada en 1835. El edificio fue utilizado como oficinas y almacenes de Hacienda. En 1840 empezó la demolición de la iglesia y el claustro. Salió la plaza actual y en el solar de la iglesia se levantaron viviendas. Solo subsiste la fuente en el centro de la plaza. La operación se prolongó casi hasta finales del siglo XIX.

Trinitarios Descalzos

Nuestra Señora de Gracia. Fue exclaustrado por los franceses en 1810, que lo dañaron. Exclaustrado en 1835. Vendido a particulares. Ya en muy mal estado, lo adquirió el Arzobispado en 1886. Creó el Seminario San Cecilio. Nuevas obras lo transformaron profundamente. En el siglo XX fue demolido el seminario y creado el actual colegio-estacionamiento. Actualmente se conserva en él la Parroquia de Gracia y edificios anexos.

Hospital de San Lázaro

La Desamortización de Mendizábal lo dejó sin ayuda pública. Pasó a depender de la Diputación recién creada. Gestionado por las Hijas de la Caridad. En 1887 se le dio parcialmente un uso militar. Siguió formando parte de la red de beneficencia de la Diputación. En 1971 se decidió su demolición y venta para viviendas. Después acogió juzgados, un colegio, una comisaría y la delegación de Salud.

Hospital de San Juan de Dios

Corrió una suerte parecida a San Lázaro. Fue desalojada la comunidad hospitalaria. Se hizo cargo de él la Diputación. La iglesia quedó en manos de la Orden. Esta comunidad luchó para recuperarlo, pero acabó conformándose con levantar al lado el Centro San Rafael. Por fin, a finales del siglo XX la Diputación accedió a retornarlo a sus verdaderos dueños. Lo ha ido entregando por partes. Actualmente todavía está atascada la devolución de una parte por la inoperancia del actual equipo de gobierno de la Diputación, que no cumple lo firmado hace varios años.

Y muy concretamente en el caso del convento de la Merced del Triunfo. Sin duda, el que más probabilidades tiene actualmente de reconvertirse en un espacio social y/o cultural

Granada empezó el siglo XIX siendo una ciudad de traza medieval y lo acabó enfilando una urbe más o menos moderna. En el tránsito habían sido destrozados decenas de edificios levantados en los tres siglos anteriores. Buena parte de ellos desaparecidos sin remisión. Fue una reforma interior devastadora; nunca se pensó en crecer hacia el extrarradio. Lo que más me interesa en este caso es centrarme en la realidad actual de los conventos que sobrevivieron, pasaron a manos militares y continúan todavía en la misma o parecida situación. En su proceso de transformación, degradación o mejora. Y en la posibilidad futura de ser retornados a la ciudad y de los ciudadanos que los construyeron con sus aportaciones y legados. Y muy concretamente en el caso del convento de la Merced del Triunfo. Sin duda, el que más probabilidades tiene actualmente de reconvertirse en un espacio social y/o cultural.

1810-12: Los daños franceses

La Merced corrió parecida suerte que los otros grandes monasterios y conventos granadinos: fue convertido en cuartel, almacén y cuadra del ejército napoleónico. Los monjes tuvieron que huir hasta septiembre de 1812 en que las tropas francesas abandonaron Granada. En los dos años y medio que estuvieron allí, los soldados franceses no dejaron de robar y destrozar todo lo que les vino en gana.

La Merced fue convertida en esta ocasión en cuartel y pajares de las milicias españolas durante esos tres años

Poco más de dos decenas de monjes calzados consiguieron reabrir la iglesia-convento de la Merced entre 1812 y 1820.  El aumento del anticlericalismo y la llegada del Trienio Liberal (1820-23) acabó por desalojarlos de nuevo. La Merced fue convertida en esta ocasión en cuartel y pajares de las milicias españolas durante esos tres años.

En la Plataforma de Vico (1611) sólo se ve acabada la iglesia y el claustro monumental. Faltaba todavía por construir el segundo. Se aprecian grandes ventanales miradores al estilo de los del Hospital Real.
Comparativa de la manzana de la Merced cuando llegaron los franceses y en la actualidad. Se aprecia cómo ha desaparecido el segundo patio, han crecido edificaciones auxiliares alrededor del claustro y la iglesia del XVI-XVII está completamente desfigurada, también se incorporó el ensanche delantero como jardín y patio de armas.

1835: Uso militar, empiezan los destrozos

A los mercedarios les quedó poco tiempo para usarlo. La desamortización de 1835 terminó por exclaustrar a los religiosos y quedar destinada toda la manzana a instalaciones militares. Así sigue desde entonces. Empezaban los verdaderos destrozos de las partes artísticas.

Una de las primeras partes afectadas iba a ser la torre campanario

Las leyes desamortizadoras de Mendizábal y Madoz llevaron aparejados la desaparición de símbolos religiosos o, al menos, el lavado externo de edificios para que no recordasen lo que habían sido. Una de las primeras partes afectadas iba a ser la torre campanario.

En los grabados de los siglos XVII al XIX se aprecia una coqueta torre cuadrada, de altura similar a la de San Ildefonso. No da la sensación de ser de piedra franca, sino de estar enfoscada. Se ubicaba justo en la esquina de entrada a la Plaza de la Merced (acceso rodado a la Alhacaba), coincidente justo con el cubo-cimiento de piedra de Alfacar que existe en la actualidad.

El resultado fue una fachada completamente corrida que oculta que allí hubo una iglesia, al menos si se la mira por su cara sur

Desde su construcción hasta finales del siglo XVIII estuvo coronada por un chapitel de latón o emplomado, bastante apuntado. No se sabe en qué época fue desmontado, rebajado y convertido en un tejadillo muy similar al resto de iglesias del contorno.

Entre 1843 y 1846 fueron demolidos los dos cuerpos superiores. Comenzaron en esos años las obras militares para convertir la iglesia y claustros en un verdadero cuartel y sede del gobierno militar. Para ello se superpuso una tercera planta al edificio; fueron cegados los miradores de la fachada sur y el lugar de la torre se ocupó también con viviendas. Sobre las capillas exteriores fue abierta una terraza. El resultado fue una fachada completamente corrida que oculta que allí hubo una iglesia, al menos si se la mira por su cara sur.

Todavía en esta foto de 1868 se ve completo el segundo patio y ya recrecida la enorme crujía de la fachada delantera.

Entendieron que el edificio tenía que albergar al menos a una tropa de 1.000 soldados, más jefes, oficiales, almacenes, etc. Iniciaron una serie de modificaciones de las instalaciones para hacer pabellones de soldados y viviendas para oficiales. El resultado fue que cegaron corredores altos, abrieron nuevas puertas de acceso a la calle, etc.

Partieron la nave con forjados horizontales y compartimentaron en salas y habitaciones. Abrieron filas de ventanas que desfiguraron la estructura exterior de la iglesia

Pero lo peor de todo es que comenzaron a compartimentar la iglesia, el lugar más artístico de todos, repleto de alfarjes y techumbres hispanomusulmanas. Partieron la nave con forjados horizontales y compartimentaron en salas y habitaciones. Abrieron filas de ventanas que desfiguraron la estructura exterior de la iglesia.

En 1861, los ingenieros militares entendieron que la escalinata y la portada monumental de acceso a la iglesia estaban de sobra. Empezaron por descolgar las tres figuras de las hornacinas (la Virgen, San Pedro Nolasco y Jaime I el Conquistador). Un capellán castrense al menos tuvo la precaución de reservarlas y ponerlas a buen recaudo, pues las intenciones de los albañiles era trocearlas y meterlas entre los muros de las obras.

El capellán militar que guardó las tres esculturas de la parte superior de la portada consiguió hacerlas llegar al Arzobispado

El capellán militar que guardó las tres esculturas de la parte superior de la portada consiguió hacerlas llegar al Arzobispado. Las de la Virgen y San Pedro Nolasco están actualmente en la iglesia de San Juan de los Reyes; y la del rey Jaime I el Conquistador, en el convento de mercedarias de La Zubia.

Guesdon (1853) resaltó la gran portada que tenía la iglesia. Para entonces ya había sido demolida la torre y recrecida una planta sobre la fachada delantera.
En 1862, con motivo de la visita de Isabel II, fue engalanada la fachada. Todavía estaba sin desmontar la portada de dos cuerpos de acceso a la iglesia por los pies de su nave. Existían otras dos puertas de un cuerpo que entrababan a cada uno de los patios.
En estas dos postales de principios del siglo XX ya se ve levantado el muro que bordea el patio y crecidos los árboles del interior. No queda rastro de la portada de la iglesia.

En cuanto al atrio de acceso, a finales del XIX, el ministerio de Guerra se apropió de la antigua explanada de los Herradores, la valló, hizo garitas, plantó árboles y la incorporó al edificio

Entre tanta desidia, la portada acabó de ser desmontada en la primavera de 1867. Ahí se le pierde la pista. En cuanto al atrio de acceso, a finales del XIX, el ministerio de Guerra se apropió de la antigua explanada de los Herradores, la valló, hizo garitas, plantó árboles y la incorporó al edificio. Después continuaron con la tala del bosque y las choperas del Triunfo para aprovechar las maderas en las obras.

Aparición de la conciencia conservacionista

Sólo algunos ilustrados de la Comisión de Patrimonio parecieron valorar, hasta muy avanzado ya el siglo XX, el peso histórico y artístico del pasado monumental granadino. Recuérdese que la figura de protección como Monumento Nacional fue de aparición muy tardía, ya en el último tercio del XIX.  Pero sí lo hicieron coleccionistas extranjeros que se llevaron todo lo que pudieron de nuestro país. Incluso edificios enteros. Se entendía que todo era viejo, sin ningún valor como antigüedad.

Dibujos hechos por la Comisión de Monumentos en 1901 imaginando cómo era la Merced antes y después de que los franceses y militares españoles empezaran su transformación.

La llegada de Leopoldo Torres Balbás a la Alhambra sirvió para despertar algunas conciencias y también intervenir en la salvación de monumentos amenazados como pudieron ser el Corral del Carbón, las Casas del Chapiz y el Bañuelo. Los dos primeros con cargo al presupuesto de la Alhambra.

En la II República se salvaron algunos monumentos más. Pero no tantos. El principal fue el Cuartel de Artillería y Tránsito en que estaba reconvertido Bibataubín desde tiempos de Carlos III

En la II República se salvaron algunos monumentos más. Pero no tantos. El principal fue el Cuartel de Artillería y Tránsito en que estaba reconvertido Bibataubín desde tiempos de Carlos III. Lo adquirió la Diputación para sede.

Del franquismo y del desarrollismo, mejor no hablar. Se ufanaba Vicente González Barberán de que no había sido declarado ningún monumento como Histórico Artístico entre la Guerra Civil y el año 1972 en que él se hizo cargo de la Comisaría Provincial de Patrimonio y Cultura. Realmente fue así. Se dejaron de proteger y continuaron desapareciendo monumentos en la ciudad y provincia de Granada.

Pero también se dio el hecho insólito de que, por primera vez desde las Desamortizaciones decimonónicas, un alcalde de Granada se preocupó por recuperar importantes edificios que habían quedado en propiedad del Estado

Pero también se dio el hecho insólito de que, por primera vez desde las Desamortizaciones decimonónicas, un alcalde de Granada se preocupó por recuperar importantes edificios que habían quedado en propiedad del Estado. O lo estaban desde tiempo inmemorial. Y más concretamente destinados a uso militar. Unos salvados o cuidados mejor que otros. Aunque el uso militar no había contribuido a su mejora o conservación, sino que fueron deformados para su propio uso.

Por iniciativa y gestiones del alcalde Manuel Sola fueron recuperados en la década de los cincuenta la antigua prisión de Torres Bermejas y el Monasterio de San Jerónimo. Gracias a la ayuda de dos importantes padrinos que tenía en Madrid: Carmen Polo de Franco y el ministro Camilo Alonso Vega. Las primeras fueron adscritas al Patronato de la Alhambra y el segundo pasó a ser propiedad de la Ciudad, previo paso por el Ministerio de Educación. Posteriormente permutado a las monjas jerónimas por el Carmen de los Mártires. La iglesia de San Jerónimo la había mal conservado el Arzobispado desde 1835.

Aquella operación se enmarcó en una modernización de instalaciones militares en que la nueva IX Región, con cabecera en Granada, volvía a tener cierta importancia en el aspecto militar

Fue una compensación o detalle del Estado para Granada al tiempo que le devolvía la Capitanía General en 1944. Recordemos que le había sido arrebatada a esta ciudad en 1893. Aquella operación se enmarcó en una modernización de instalaciones militares en que la nueva IX Región, con cabecera en Granada, volvía a tener cierta importancia en el aspecto militar. Por entonces en la capital existían bastantes más edificios históricos y nuevos con uso militar: Capitanía (San Francisco Casa Grande), Infantería (la Merced), Hospital Militar (Palacio del Almirante), acuartelamiento Cervantes (infantería), Campamento Rubio Moscoso del Padul, El Refino, Parque de Artillería de los Mondragones, Automovilismo junto al Beiro, etc.  También existían importantes construcciones de viviendas del Patronato de Casas Militares, dispersas por distintos puntos de la ciudad. Eso sin contar las instalaciones del ministerio del Aire en la Base de Armilla y sus viviendas en la zona del Camino de Ronda. Aparte quedaba la Comandancia de Marina costera.

Primer intento de recuperar los edificios históricos militares: El PGOU de 1985

Entre los años 1981 y 1984, el primer gobierno de la Democracia, el socialista de Antonio Jara, encargó la redacción del primer Plan General de Ordenación Urbana que ha tenido Granada, el aprobado en 1985 bajo la dirección del arquitecto Francisco Peña Fernández.

El Ayuntamiento empezó pidiendo el máximo acerca del retorno de los principales edificios de uso militar, que ya por entonces empezaban a mermar como consecuencia de la pérdida de importancia de Granada en la nueva estrategia defensiva nacional.

Pusieron sobre la mesa la revisión de las parcelas de uso militar incardinadas en edificios históricos desamortizados en el XIX. Fue convocada una reunión en el Ayuntamiento con una representación del Estado Mayor de la Defensa. El Ayuntamiento empezó pidiendo el máximo acerca del retorno de los principales edificios de uso militar, que ya por entonces empezaban a mermar como consecuencia de la pérdida de importancia de Granada en la nueva estrategia defensiva nacional.

La respuesta de aquellos hombres de sangre azul (por su característico fajín) del Ejército de Tierra fue que de los edificios históricos (Convento de San Francisco y la Merced) ni accederían a hablar. El primero era por entonces ─aunque por poco tiempo─ sede de la IX Capitanía General y el segundo, Gobierno Militar, caja de reclutas y acuartelamiento.

Solamente accedieron a firmar un convenio a futuro para traspasar a la ciudad parte de los Mondragones (Artillería) y el Cuartel de Automovilismo; el primero con excesiva extensión inutilizada y el segundo en desuso

Solamente accedieron a firmar un convenio a futuro para traspasar a la ciudad parte de los Mondragones (Artillería) y el Cuartel de Automovilismo; el primero con excesiva extensión inutilizada y el segundo en desuso. Eso sí, a cambio de conseguir aumento de edificabilidades en otras parcelas militares.

En esas estábamos, 1984, cuando llegó el plan META del primer gobierno socialista de Felipe González, con su ministro de Defensa Narcís Serra. Significaba Plan de Modernización del Ejército Español. Era prepararse para entrar en la OTAN. Se confirmaban los rumores de años anteriores: Granada iba a sufrir bastantes recortes militares, sobre todo referidos a las dotaciones del ejército de Tierra.

Por segunda vez, y parece que ésta ya para siempre, a Granada se la despojó de la Capitanía General que le asignaron los Reyes Católicos en 1492 (la segunda más antigua, tras la de Galicia). Granada dejaba de ser un punto de importancia estratégico-militar para nuestro país

Por segunda vez, y parece que ésta ya para siempre, a Granada se la despojó de la Capitanía General que le asignaron los Reyes Católicos en 1492 (la segunda más antigua, tras la de Galicia). Granada dejaba de ser un punto de importancia estratégico-militar para nuestro país. El resultado fue la drástica merma de planta militar.

También por esas fechas se inició la descentralización administrativa con las trasferencias de competencias al flamante gobierno autónomo andaluz. Le fueron adjudicadas las propiedades de varios edificios procedentes de desamortizaciones anteriores. El más importante, en el caso de Granada, fue el Hospital Militar del Campo del Príncipe. Pasó a uso universitario.

¿Queréis generales? Pues los tendréis

Pronto se notó ─y se lamentó en Granada─ la desaparición de militares profesionales y de reclutas. Con lo que aquello conllevó de repercusión económica para la ciudad. La percepción sobre la presencia militar cambió súbitamente. Desde las instituciones locales había obsesión por mimar a los militares.

Las noticias que llegaban no eran buenas y el primer edil decidió irse a Madrid a hablar con el ministro de Defensa

Para empeorar la situación, surgieron rumores de que también iba a desaparecer el Gobierno Militar. Estábamos al principio de la década de los años noventa, con Jesús Quero Molina como alcalde de la ciudad (1991-95). Las noticias que llegaban no eran buenas y el primer edil decidió irse a Madrid a hablar con el ministro de Defensa, Julián García Vargas: éste lo derivó al secretario de administración del Ministerio de Defensa, Julián Arévalo, y a un grupo de generales.

Avanzaron que estaban diseñando para Granada una unidad muy especial, aunque no sería operativa ni llevaría aparejada tropa

Le confirmaron que, efectivamente, se eliminaban los gobiernos militares en las provincias. Quedarían reconvertidos en una subdelegación de Defensa al mando de un coronel (su sede en Granada se pasó al antiguo edificio del Refino de Pólvoras). Pero si Granada echaba de menos al abundante plantel de generales que pululaban por sus calles y en los actos oficiales, los iba a tener a puñados. Avanzaron que estaban diseñando para Granada una unidad muy especial, aunque no sería operativa ni llevaría aparejada tropa.

Cúpula ovalada de la escalera, restaurada recientemente por el MADOC.

Tiene delegaciones en otras 19 provincias españolas. El edificio fue reformado y adaptado a su nueva función. Ahí sigue la institución, con un teniente general al mando y abundante concentración de jefes y oficiales del ejército de Tierra

Efectivamente, en 1997 fue creado el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC); se decidió ubicar su jefatura en el edificio que había sido sede de la Capitanía General de Granada desde mediado el siglo XIX, en el solar del antiguo complejo del Convento San Francisco Casa Granada. El lugar más simbólico de Granada desde el punto de vista militar. (Todavía luce en su fachada el rótulo de Capitanía General). Tiene delegaciones en otras 19 provincias españolas. El edificio fue reformado y adaptado a su nueva función. Ahí sigue la institución, con un teniente general al mando y abundante concentración de jefes y oficiales del ejército de Tierra.

La Merced: ese oscuro objeto del deseo

En cuanto a la Merced, el Ayuntamiento ya barajó tímidamente la posibilidad de comprárselo a Defensa. Pero no había un duro en las arcas municipales y ni siquiera se intentó. Ya para la década final del siglo XX las necesidades y planes de Defensa eran muy diferentes a las de principios de los ochenta, cuando se empezó a diseñar el PGOU. Veinte años después, Defensa estaba dispuesta a escuchar ofertas. El primer acercamiento para desafectarlo del uso militar y pasarlo a social lo protagonizó el equipo rectoral de Francisco González Lodeiro (2007-15). Hubo tanteos para que la Universidad lo incorporase a su patrimonio para ubicar en él una facultad o servicios generales; el lugar era ideal por su cercanía al Rectorado del Hospital Real. Las conversaciones no llegaron a cuajar entre la UGR y Defensa.

Mantuvo en ese periodo tres entrevistas con la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, las últimas ya en su condición de ministra de Defensa (2016-18)

El intento que más cerca estuvo de conseguir la Merced para uso social y cultural de la ciudad de Granada lo protagonizó Sebastián Pérez Ortiz entre 2014 y 2018. Cuando puso en marcha su idea ostentaba los cargos de presidente provincial del Partido Popular, concejal del Ayuntamiento, presidente de la Diputación de Granada y senador. Concretamente, miembro de la Comisión de Defensa. Mantuvo en ese periodo tres entrevistas con la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, las últimas ya en su condición de ministra de Defensa (2016-18).

Recuerda Sebastián Pérez que parecía que la Merced les quemaba a los militares por la enormidad de sus edificaciones y su elevado coste de mantenimiento, ya desprovisto de tropa. La predisposición para venderlo a la ciudad fue tan real que se barajó el precio de 7,9 millones de euros

Hoy recuerda Sebastián Pérez que parecía que la Merced les quemaba a los militares por la enormidad de sus edificaciones y su elevado coste de mantenimiento, ya desprovisto de tropa. La predisposición para venderlo a la ciudad fue tan real que se barajó el precio de 7,9 millones de euros. En medio llegó la crisis interna del PP (con la salida de Torres Hurtado de la Alcaldía en 2016), después la moción de censura que descabalgó a Mariano Rajoy de la Presidencia del Gobierno (mayo de 2018). Las conversaciones quedaron rotas por completo.

De todas formas, el Partido Popular, en la candidatura de Sebastián Pérez Ortiz a las elecciones municipales de 2019, contemplaba el uso de este edificio como Museo de la Ciudad, conectado a una ruta por el Albayzín mediante una escalera mecánica por Cuesta Alhacaba. Lo incluyó en lo que se llamó la Gran Granada.

Arranque de uno de los tajueles que aún quedan en lo que fue iglesia de la Merced. FOTO J. M. CASTILLO.

En el caso de San Francisco Casa Grande jamás se ha dicho una palabra sobre su retorno a uso… digamos que de tipo social. Solamente el profesor de la Escuela de Arquitectura Juan Manuel Barrios Rozúa planteó la posibilidad de “someterlo a una profunda restauración y dedicarlo a usos civiles es una tarea pendiente de la ciudad” (En su libro Reforma urbana y destrucción del patrimonio histórico en Granada. 1998. Texto redactado cuando todavía estaba por implantarse el MADOC).

La única que lo ha intentado, y está casi a punto de conseguirlo, es la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios con su Hospital del mismo nombre

La recuperación de los edificios desamortizados en el XIX podrían haberla iniciado las órdenes religiosas a las que se les usurparon en el pasado. No ha sido así. La única que lo ha intentado, y está casi a punto de conseguirlo, es la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios con su Hospital del mismo nombre. Ya en el último tercio del XIX, durante la Restauración borbónica, hizo los primeros intentos. No lo consiguió y decidió construir el Centro San Rafael. A finales del XX la Diputación empezó a devolvérselo a “cachos”. Y en eso continúa empeñada la Orden, liada con un gobierno provincial que enreda e incumple más que trabaja.

En términos de conservación, la dignidad de la antigua Capitanía está más que asegurada. Pero cerrada a la vida civil, cultural y turística

La verdad es que la sensibilidad militar es hoy abismalmente opuesta a lo que era en tiempos de los usos como cuarteles operativos. Y más un departamento tan importante como es la Inteligencia y Doctrina militar, el MADOC. En términos de conservación, la dignidad de la antigua Capitanía está más que asegurada. Pero cerrada a la vida civil, cultural y turística.

Algo parecido, en cuanto a conservación, le ha venido ocurriendo a la subsede de la Merced en los últimos años. También en este caso el daño ya le había sido hecho con las reformas acaecidas desde su ocupación, el cambio de uso en la primera mitad del XIX y hasta mediados de la época franquista. Como se ve por las fotografías, la antigua iglesia fue agujereada de ventanas para dar luz a las oficinas y viviendas.

2019: Revisión del PGOU y cambio de uso de la Merced

No fue hasta el gobierno que se formó en 2019, con el desalojo de José Torres Hurtado de la Alcaldía, cuando tras la unión del PP+CS se empezó a plantear la revisión del PGOU de 1985. Y consiguientemente, también el Plan Albayzín de 1990. Los técnicos abrieron un debate que continuó con el gobierno socialista siguiente. Por primera vez se trasladó al papel de la planificación urbanística de la ciudad la posibilidad ─y yo añado que la necesidad─ de cambiar el uso a la manzana que ocupan estas instalaciones militares desde hace ya casi dos siglos.

A partir de este documento ya se han empezado a barajar posibilidades: Biblioteca de Andalucía, a la que se busca mejor sitio, o un gran museo. Desde luego, su excelente ubicación es su gran ventaja para ambos casos

El avance del Plan General de 2022 ya especifica que este inmenso solar y sus edificios tendrán en el futuro un uso de tipo cultural y servicios asociados. A partir de este documento ya se han empezado a barajar posibilidades: Biblioteca de Andalucía, a la que se busca mejor sitio, o un gran museo. Desde luego, su excelente ubicación es su gran ventaja para ambos casos.

La ciudad de Granada está escasa de grandes espacios expositivos. El tema de mejorar la oferta museística está en ebullición en la actualidad: el Ayuntamiento habla de un museo de la ciudad en la Casa Ágreda (que nunca concreta), la Diputación de un museo de la provincia en el antiguo Banco de España… ¿Y de la Merced qué?

Y ese edificio bien podría ser reclamado por la Junta de Andalucía para reconvertirlo en Museo de Bellas Artes de Granada

Por las dimensiones del complejo la Merced, su ubicación y su potencialidad se presenta como el lugar ideal para el Museo de Bellas Artes de la ciudad de Granada. Hoy lo tenemos ubicado en una parte del Palacio de Carlos V. Nació dentro de la Alhambra con aires de provisionalidad, se pensó en llevarlo a los Nuevos Museos. Después se modernizó en 2008. Pero, no nos engañemos, Granada necesita tener en su parte baja un Museo de Bellas Artes en condiciones, en el que poder mostrar todo el potencial artístico que se tiene guardado. Y ese edificio bien podría ser reclamado por la Junta de Andalucía para reconvertirlo en Museo de Bellas Artes de Granada.

Aquí surgen varias cuestiones: ¿Es posible? ¿Cómo se negocia eso? ¿Sería fácil su desafección a Defensa? ¿Quién lo pagaría?

Aquí surgen varias cuestiones: ¿Es posible? ¿Cómo se negocia eso? ¿Sería fácil su desafección a Defensa? ¿Quién lo pagaría?

A la primera pregunta: por supuesto que es posible. Ya se ha dado el primer paso cambiando su uso en el Plan General que está en periodo de tramitación. Eso se negocia hablando entre administraciones. No sacando la chequera al estilo espurio que se ha puesto de moda últimamente de compraventa entre administraciones. Lo que es público se trasfiere, no se trafica con ello. Se negocia hasta llegar a un acuerdo. Pero, en el peor de los casos, se compra.

Me comentaba que, por lo que él sabía, por supuesto es posible pasarlo de uso militar a cultural. En casos similares, Defensa sólo exige compensación en otro edificio, solar para construir y/o traslado. Todo es cuestión de hablarlo

Hace unas semanas hablé con el coronel D. Federico González-Vico Santiago, actual subdelegado de Defensa en Granada. Le decía yo que está muy abandonada la fachada de la Merced, que se cae a pedazos; él me respondía que la burocracia de Cultura es muy complicada con este tipo de edificios de tanto nivel de catálogo histórico. Y en Granada más que en ninguna otra ciudad de Andalucía. Me comentaba que, por lo que él sabía, por supuesto es posible pasarlo de uso militar a cultural. En casos similares, Defensa sólo exige compensación en otro edificio, solar para construir y/o traslado. Todo es cuestión de hablarlo.

Los edificios históricos son muy bonitos como sedes representativas, pero muy caros y problemáticos de mantener para Defensa. Y muchas veces nada operativos. Por tanto, los militares están abiertos a escuchar.

Todavía en 1885 (foto de arriba) era reconocible la estructura de la iglesia mercedaria. En la actualidad, ya perforada por hileras de ventanas y terracillas sobre las capillas laterales. La iglesia fue compartimentada horizontal y verticalmente en su interior.

El debate queda abierto

¿Y quién tiene que hablar? La primera, la Junta, a través de la Consejería de Cultura. Obviamente, el Ayuntamiento también debe participar en la definición y gestión de ese proyecto. Y como las cuestiones siempre acaban atascándose en el mismo punto, en vil metal, que suele ser escaso en euros, haría falta colgar este proyecto en alguna percha que maneje presupuesto. Deberá ser una partida importante y continuada en varios ejercicios, porque primero hay que sufragar el traslado y reubicación de las instalaciones militares; en segundo lugar, acometer reformas muy importantes. Recordemos que la Merced tiene estructura de cuartel, con una nave eclesial compartimentada horizontal y verticalmente; con una colección de artesonados que habría que volver a bajar de la Alhambra y recolocar de nuevo.

Los gastos del proyecto Merced para incorporarla al eje cultural y turístico de Granada no serán moco de pavo. Serán muy costosos. Pero un proyecto bien armado tiene garantía de éxito asegurada

Los gastos del proyecto Merced para incorporarla al eje cultural y turístico de Granada no serán moco de pavo. Serán muy costosos. Pero un proyecto bien armado tiene garantía de éxito asegurada.

Y aquí considero que el Patronato de la Alhambra, a través de sus planes de reinversión de sus beneficios en la ciudad, es el instrumento más adecuado para hacer del convento de mercedarios la puerta grande de entrada a la Ciudad Cultural de Granada, como lo fue hasta hace unos siglos el lugar donde fue levantado: la Puerta de Elvira y el Campo de la Merced.

La ocasión la pintan calva en caso de que dentro de unos meses nos toque la bola de la Capitalidad Cultural 2031. ¡Qué mejor percha para poder colgar la incorporación de la Merced a la vida cultural granadina!

El debate ya lo abrió Remedios Murillo (Mujeres por Granada) hace un par de meses con un artículo en prensa. Le ha secundado recientemente el presidente del Centro Artístico de Granada con la propuesta de una plataforma reivindicativa

El debate ya lo abrió Remedios Murillo (Mujeres por Granada) hace un par de meses con un artículo en prensa. Le ha secundado recientemente el presidente del Centro Artístico de Granada con la propuesta de una plataforma reivindicativa. Yo también he mencionado varias veces en mis escritos esta necesidad de reclamar un uso más adecuado y lucido a lo que representa este edificio. El camino está abierto y expedito.

A ver si va a ser verdad lo que decía el alcalde Manuel Sola: para triunfar como político granadino hay que tener un padrino en Sevilla y otro en Madrid. A Granada le falta tener ese padrino en Sevilla y otro en Madrid para alcanzar sus metas. Parece que Granada pesa muy poco en el contexto andaluz y nacional. ¿Alguien se acuerda quién fue el último ministro granadino? Los representantes políticos provinciales están faltos de peso en sus estructuras y en las instituciones nacionales. Si tuviésemos alguien señero al frente de las instituciones provinciales y locales, otro gallo nos cantaría.

El tratamiento y mejora de las ilustraciones son obra de Luis Ruiz Rodríguez.

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