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Historia del Partido Comunista, por Juan Francisco Arenas de Soria

Capítulo XV: 'Por llanuras y montañas' (y II). El PCE y La Guerrilla antifranquista en Granada, 1947-1952

Política - Jacqueline López Ligero y José María Azuaga Rico - Viernes, 24 de Septiembre de 2021
Jacqueline López Ligero y José María Azuaga Rico nos ofrecen la segunda parte de la relación entre el PC y la guerrilla antifranquista, entre el periodo comprendido entre el inicio de la Guerra Fría, en 1947 a 1952, en la excepcional serie sobre la historia del Partido Comunista, en el año de su centenario, que coordina, Juan Francisco Arenas de Soria.
Guerrilleros de la Agrupación Granada en la cárcel.
Fuente: Rafael Mellado
Guerrilleros de la Agrupación Granada en la cárcel.
Esta es la segunda parte del magnífico trabajo de Jacqueline López Ligero y José María Azuaga Rico, cuya primer capítulo, si no lo pudiste leer o quieres volver a hacerlo, esCapítulo XIV: 'Por llanuras y montañas'. El PCE y la guerrilla: el caso de la provincia de Granada.

En el artículo que sigue, los autores comienzan donde lo dejaron hace una semana, con el año 1947 para finalizar con el declive de la guerrilla en Granada año 1952.

El auge de la represión en 1947

Como todo fenómeno histórico, la actuación de la guerrilla antifranquista estuvo condicionada también por el contexto en el que se desarrolló, el mismo que pretendía modificar intentando provocar una insurrección popular que derrocara al franquismo para poner en marcha un programa republicano repleto de contenido social, como manifestaba el de la Agrupación Guerrillera de Granada. Tenían la esperanza de que los aliados iban a apoyar a la resistencia antifranquista tras la victoria de las democracias en la II Guerra Mundial; pero no fue así, las potencias imperialistas optaron por respaldar a Franco, por intereses económicos, políticos y militares. Este apoyo hace que el régimen se sienta respaldado y desencadene una brutal represión, convirtiendo al año 47 en el más duro en la actuación del régimen contra la guerrilla.

A lo largo de este año, en la provincia de Granada, como en toda España, se incrementó fuertemente la represión contra la guerrilla. Una causa importante fue el inicio de la Guerra Fría ese mismo año: Franco se encontró respaldado por Estados Unidos, que aceptó a un régimen de ultraderecha como aliado, pese a que no era democrático

A lo largo de este año, en la provincia de Granada, como en toda España, se incrementó fuertemente la represión contra la guerrilla. Una causa importante fue el inicio de la Guerra Fría ese mismo año: Franco se encontró respaldado por Estados Unidos, que aceptó a un régimen de ultraderecha como aliado, pese a que no era democrático. A EE UU le venía bien la colaboración de Franco en su lucha contra el comunismo y la Unión Soviética, así como la posibilidad de realizar negocios ventajosos en España y de establecer en ella bases militares.

El inicio del nuevo curso en el orden mundial fue percibido por la dirección del PCE, que procuró extraer conclusiones en lo que se refería a España:

“El Imperialismo internacional necesita una España reaccionaria presta a servir sus propósitos agresivos, antipopulares y antidemocráticos. Esto explica más que suficientemente por qué puede mantenerse todavía el franquismo a los dos años de la victoria de las democracias”

De estas palabras de Dolores Ibárruri, que formaban parte del informe que presentó en el pleno celebrado en París por el PCE en marzo de 1947, existe correlato en la prensa guerrillera y en los documentos del PCE andaluz del momento. El texto forma parte de la documentación incautada por la Guardia Civil en un encuentro.

La represión sufrida durante los años anteriores dejó muy debilitado al PCE y su organización clandestina seguirá siendo golpeada, atravesará una situación especialmente difícil entre 1947 y 1950

La represión sufrida durante los años anteriores dejó muy debilitado al PCE y su organización clandestina seguirá siendo golpeada, atravesará una situación especialmente difícil entre 1947 y 1950.

Al haber una menor actividad en los grupos políticos del partido, su actuación se centra en la lucha armada, en la sierra, convirtiéndose la guerrilla en el principal problema político que afronta el franquismo.

La represión aumentó, pues, considerablemente, con numerosos casos de tortura, ejecuciones extrajudiciales, quemas de cortijos de los que consideraban enlaces de la guerrilla o de los familiares de la misma, que a veces también eran enlaces. Se ordenó el cierre de los cortijos durante la noche y la prohibición de salir de los mismos. Las llaves se guardaban en el cuartel de la Guardia Civil, que los abría a la mañana siguiente.

Casos de ejecuciones extrajudiciales en la provincia de Granada hubo en prácticamente todas las zonas en que actuó la guerrilla. Este año se produjeron, entre otros lugares, en Motril (11 personas, entre ellas dos mujeres, una de las cuales estaba embarazada); en Pinos del Valle, donde primero ahorcaron a un vecino; luego fusilaron a otros cuatro del mismo pueblo y luego a 7 que trasladaron desde Almuñécar); en La Herradura, con 5 ejecutados, que eran de los municipios de Almuñécar y de Motril; en Órgiva, con 4; en Torvizcón, con 5; 4 en Castell de Ferro, procedentes de Lentegí, por citar algunos casos. Era frecuente que, tras esos embates de la represión, varios enlaces de esos lugares se incorporaran a la guerrilla.

El régimen llegó a publicar el Decreto-ley contra el bandidaje y el terrorismo, en abril 1947, donde establecía severas penas para los guerrilleros, entre ellas la de muerte para algunas de sus actuaciones.

El día 8 de enero la guerrilla secuestró al coronel Joaquín Milans del Bosch y del Pino, jefe de la Comandancia de Obras y Fortificaciones de la 9ª Región Militar. Tenían noticias de que se trasladaba con frecuencia desde Granada hasta Güéjar Sierra, y pudieron conocer el itinerario que seguía. Por el rescate pidieron 150.000 pesetas. Los guerrilleros vieron a unos guardias, que estaban de servicio rutinario en la sierra; parece que los reconocieron por el brillo de sus tricornios, y pensaron que iban al encuentro de ellos, por lo que mataron al oficial, por error.

El 17 de enero, Ramiro Fuente Ochoa “Mariano” fue detenido en Granada. Ramiro estaba a cargo del denominado Centro de Trabajo de la Agrupación Guerrillera de Granada. Merediz, que colaboraba con la Guardia Civil, había señalado dónde se encontraba: en una casa de calle Solares, en el barrio granadino del Realejo. Fuente Ochoa saltó por la ventana y el teniente Prieto le disparó en las piernas

El día 13 de enero fue capturado José Merediz Víctores, que estaba al frente de esta agrupación. Ese mismo mes, no sabemos si a raíz de su detención o poco antes, Francisco Rodríguez Sevilla pasa a ser jefe de la AGG. Era socialista, lo que constituye una excepción entre los jefes de la Agrupación. Y un veterano de la actividad política, pues había sido alcalde de Cenes de la Vega en la época del Frente Popular. Al comenzar la guerra huyó a la sierra, pasó al Ejército republicano y, posteriormente, fue encarcelado por los franquistas en Granada hasta diciembre de 1940. Se internó en la montaña el 22 de marzo de 1941, cuando le comunicaron que tenía que presentarse en el cuartel de la Guardia Civil para volver a prisión. Era la segunda vez que se convertía en huido. Estuvo sin compañía un tiempo y, luego, encontró a otros hombres que también “se habían tirado al monte”. Más tarde, pasaría a ser guerrillero.

El 17 de enero, Ramiro Fuente Ochoa “Mariano” fue detenido en Granada. Ramiro estaba a cargo del denominado Centro de Trabajo de la Agrupación Guerrillera de Granada. Merediz, que colaboraba con la Guardia Civil, había señalado dónde se encontraba: en una casa de calle Solares, en el barrio granadino del Realejo. Fuente Ochoa saltó por la ventana y el teniente Prieto le disparó en las piernas. Herido, fue arrestado.

Dos meses más tarde, en marzo, Merediz fue eliminado por sus compañeros, tras descubrir su traición, en las proximidades de Órgiva. Antes, había entregado a otros compañeros, ocasionando varias muertes.

La Agrupación seguía siendo dirigida por Francisco Rodríguez Sevilla, que en septiembre u octubre de 1947 dejó la jefatura. En octubre pasó a vivir como un topo en una cueva de las cercanías de Monachil. Desde su escondite colaboró con la Guardia Civil, delatando a varios compañeros. Se entregaría en abril de 1951, después de haber conseguido “méritos” a lo largo de todo este tiempo que había estado recluido.

Ricardo Beneyto, probablemente después de ser detenido. Fuente: Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil.

En junio de este año fue detenido en Sevilla Ricardo Beneyto Sapena, jefe del Ejército Guerrillero de Andalucía. Lo procesaron por su actividad política, no por su actuación al frente de la guerrilla. El teniente de la Guardia Civil Manuel Prieto López conocía su identidad, porque Merediz se lo había descrito, pero no podía demostrar el cargo que tenía

En junio de este año fue detenido en Sevilla Ricardo Beneyto Sapena, jefe del Ejército Guerrillero de Andalucía. Lo procesaron por su actividad política, no por su actuación al frente de la guerrilla. El teniente de la Guardia Civil Manuel Prieto López conocía su identidad, porque Merediz se lo había descrito, pero no podía demostrar el cargo que tenía, debido a la muerte de este último. Consiguió que lo trasladaran a su cuartel del Albaicín, para interrogarlo allí, sin lograr que confesara ese cargo.

1948-49: años de auge de la guerrilla

La Agrupación de Granada había atravesado una grave crisis en 1947, con la actuación de Merediz y el abandono de Rodríguez Sevilla.

“Roberto” estaba al frente de la 9ª Brigada, surgida de la Agrupación Guerrillera de Málaga, y su campo de acción abarcaba también parte de la provincia de Granada. Estaba compuesta por los batallones sexto y séptimo. La denominación de 9ª Brigada la hemos encontrado en los documentos desde octubre de 1947 hasta enero de 1948. Es posible, por tanto, que ese fuera el periodo de su existencia.

Encarnación Martín  Cervera y Francisco Lara Martín, en la cárcel de mujeres de Granada. Fuente: Encarnación Martin.

Tras la marcha de Rodríguez Sevilla, la organización está desestructurada, sin jefe, y en febrero de 1948, Roberto se traslada a Granada y refunda a la Agrupación.

La Agrupación Guerrillera de Granada estará compuesta por los batallones sexto y séptimo, y más tarde se creará el octavo. En la misma participaron también malagueños, y su espacio de actuación era, junto con gran parte de la provincia de Granada, la zona oriental de la de Málaga, con algunas incursiones en otros puntos de la provincia. Empleaban el apelativo de Agrupación de Granada. Pero nunca se denominó Agrupación Granada-Málaga, aunque guardias como Eulogio Limia Pérez o Ángel Ruiz Ayúcar la han llamado así, erróneamente, y posteriormente se ha difundido esta denominación.

En febrero de 1948 se refunda la Agrupación Guerrillera de Granada, que formaba parte del Ejército Guerrillero de Andalucía, integrado a su vez en el Ejército Nacional Guerrillero

Así pues, en febrero de 1948 se refunda la Agrupación Guerrillera de Granada, que formaba parte del Ejército Guerrillero de Andalucía, integrado a su vez en el Ejército Nacional Guerrillero.

La respuesta del régimen continuó siendo la represión, como ponen de manifiesto los 6 ejecutados sin juicio previo en Ventas de Huelma, en febrero de 1948 o los 4 que hubo en Escúzar en marzo, por poner solo algunos ejemplos.

Antonio Extremera Corpas, guerrillero de Salar en la cárcel de Granada, sería fusilado. Los hijos pudieron visitarle en la cárcel el día de la Merced. Fuente: Ana López González

El PCE, por su parte, procuraba separar de la guerrilla a su organización clandestina que actuaba en las zonas rurales o urbanas, para evitar que la caída de una de ellas arrastrara a la otra, pero esta táctica no siempre era posible, porque ocurría que cuando los guerrilleros se sentían acorralados tenían que recurrir a la militancia clandestina del partido.

El PCE sí tenía organización propia dentro de la Agrupación. Era el único partido organizado en su seno. Un documento capturado por la Guardia Civil, de 24 de octubre de 1948, daba cuenta de su estructura

El PCE sí tenía organización propia dentro de la Agrupación. Era el único partido organizado en su seno. Un documento capturado por la Guardia Civil, de 24 de octubre de 1948, daba cuenta de su estructura. En total, mencionaba los nombres de 74 militantes, lo que significaba la mayoría de los componentes de la Agrupación que, a fines de 1948, estaba compuesta por 127 guerrilleros. También estaba organizada la JSU.

Tanto este año de 1948, como el siguiente, serán de auge de la Agrupación de Granada. Hubo enfrentamientos en los que salió exitosa, como Cerro Lucero, Cerro Verde, Sierra Tejada, llevó a cabo importantes golpes económicos; en el verano del 49 se produce el secuestro de Julio Aguado Delgado “Cordobilla” en Motril, eliminan a dos vecinos de Frigiliana a los que consideraba delatores, y matan Francisco Martín Guerrero, magistrado de la Audiencia de Jaén, pero que había participado en numerosas condenas a muerte en su anterior destino Granada, sobre todo por la zona de Loja.

El régimen de Franco no podía acabar con ella, aunque ya lo había hecho con otras agrupaciones de distintos puntos de España

El régimen de Franco no podía acabar con ella, aunque ya lo había hecho con otras agrupaciones de distintos puntos de España. Dos de las causas que influyen en este auge, es que coinciden durante este tiempo en el monte una serie de guerrilleros experimentados, buenos conocedores del terreno, con unas tácticas apropiadas y apoyados por una importante red de enlaces extendida por las dos provincias; y la segunda es la llegada de Roberto. Roberto era un militante del PCE con una gran experiencia, había participado en la guerra de España, en la resistencia contra los nazis, en la resistencia contra Franco en el norte de España antes de llegar a Andalucía. Roberto tiene una línea clara comunista en la guerrilla: Unidad, Disciplina, Jerarquía y Mando Único. Era, además, un excelente mando, ya que conocía las tácticas guerrilleras a la perfección.

La consecuencia de este auge guerrillero, tardío, si se le compara con otros lugares de España, fue una crisis en el seno de la Guardia Civil granadina y malagueña. Hubo arrestos de guardias que se consideraba que habían sido negligentes o que no habían hecho lo suficiente en la lucha contra el maquis

La consecuencia de este auge guerrillero, tardío, si se le compara con otros lugares de España, fue una crisis en el seno de la Guardia Civil granadina y malagueña. Hubo arrestos de guardias que se consideraba que habían sido negligentes o que no habían hecho lo suficiente en la lucha contra el maquis. A algunos se les expulsó del cuerpo, y en general se les pasó a tratar con más dureza y exigencia. Además, fueron destituidos los jefes de las comandancias de la Guardia Civil de Granada y de Málaga. Fue entonces cuando destinaron al frente de la de Granada al teniente coronel Eulogio Limia Pérez en octubre de 1949. Sustituía a Manuel González Ortiz. Y, en Málaga, Ángel Fernández Montes de Oca, ambos con una gran experiencia en combatir la guerrilla: Montes de Oca por la zona de Córdoba, y Limia por Toledo y Ciudad Real. Cada uno se trajo a su equipo.

El declive: desde fines de 1949 a 1951-52

A fines de 1949, la guerrilla perdía en un combate en el término de Zafarraya a Manuel Lozano Laguna, el número dos de la misma, muy querido por sus compañeros, por ser un excelente guerrillero con una gran experiencia, ya que había desembarcado en Cerro Gordo en el año 44 con Ramón Vía y Joaquín Centurión, también fue un magnífico enlace con la organización clandestina del PCE en Almuñécar. Había estudiado veterinaria y hacía labores de médico dentro de la agrupación. Por ello, su pérdida supuso un gran golpe para la organización y para la moral de los guerrilleros.

Guardia Civil en Sierra Nevada. Fuente:. Darío Rodríguez.

Y aprovechando el desorden del combate, se entregaba a la Guardia Civil Manuel Martín Vargas “Felipillo”, un guerrillero que conocía muy bien la red de enlaces y que delató a muchos de ellos. Era el mes de diciembre, que constituye un punto de inflexión en la lucha guerrillera. A partir de entonces se producirá el declive de la Agrupación.

Una de las tácticas de Limia consistirá en no detener poco a poco a los enlaces que habían localizado, para evitar que los demás escaparan, marchándose incluso a la sierra. Procurará hacerlo de golpe, todos a la vez, como ocurrirá en Loja con 61 detenciones y en Salar, con 93, durante la noche del 18 al 19 de agosto de 1950

Una de las tácticas de Limia consistirá en no detener poco a poco a los enlaces que habían localizado, para evitar que los demás escaparan, marchándose incluso a la sierra. Procurará hacerlo de golpe, todos a la vez, como ocurrirá en Loja con 61 detenciones y en Salar, con 93, durante la noche del 18 al 19 de agosto de 1950: ordenó a la Guardia Civil que cercara ambas localidades y que procediera a las detenciones simultáneamente. 7 de ellos fueron fusilados sin juicio previo en el barranco de la Culebra, tras haber sufrido malos tratos en el cuartel de Las Palmas

Los combates serán casi siempre desfavorables para la Agrupación, cada vez más débil. Asimismo, la Guardia Civil desarrolla una política de favorecer las deserciones. Una de ellas será la de Vicente Martín Vozmediano, el 15 de marzo de 1951. Paralelamente, el dominio cada vez mayor de la zona rural por parte de la Guardia Civil conduce a que el 7º Batallón pierda el contacto con sus compañeros a principios de año.

Francisco Sánchez Girón. Fuente: Servicios de Estudios Históricos de la Guardia Civil.

El vínculo entre rebelión y violencia estatal parece ajustarse a la llamada hipótesis de la U invertida: la represión es fuente de indignación y de agravios que alimentan la actividad opositora, pero cuando se alcanzan ciertos niveles de violencia gubernamental puede producirse un efecto disuasorio de la actividad rebelde, que provoca un descenso de la protesta. Es decir, se ha ido subiendo en esa U invertida y luego se ha descendido.

El aumento de la represión fue una de las causas del crecimiento de la guerrilla en 1947-48, cuando podemos ver que, tras un embate represivo, mucha gente se va a la sierra. Pero ese nivel alto de represión provocó también el declive del maquis y acabó con la guerrilla

En nuestro caso: el aumento de la represión fue una de las causas del crecimiento de la guerrilla en 1947-48, cuando podemos ver que, tras un embate represivo, mucha gente se va a la sierra. Pero ese nivel alto de represión provocó también el declive del maquis y acabó con la guerrilla.

A la vista de esta situación, entre marzo y mayo de 1951 la dirección, el grupo de enlace (especie de escolta de la dirección) y los guerrilleros del 6º Batallón decidieron renunciar a la lucha guerrillera.

Resolvieron, asimismo, que Roberto, junto con la enlace Ana Gutiérrez y el guerrillero Francisco Sánchez “Paquillo”, se trasladaran a Madrid para entrar en contacto con el PCE clandestino con el objeto de preparar una documentación que facilitara la evasión de España.

Ana Gutiérrez Rodríguez 'Tangerina'. Fuente: Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil.

El 26 de septiembre fueron detenidos. En la caída tuvo un importante papel el exguerrillero Vicente Martín Vozmediano, que se había convertido, tras su entrega, en colaborador de la Guardia Civil.

En manos del enemigo, Roberto aceptó entregar a los suyos, a cambio de salvar la vida. Mantuvo el contacto con quienes habían estado con él antes de trasladarse a Madrid y, siempre en manos de la Guardia Civil, les siguió enviando mensajes. Lo trasladaron a las proximidades de Málaga, y comunicó a sus compañeros que había logrado establecer contacto con el PCE, y que éste les ordenaba que bajaran de la sierra, así como que ya había preparado la documentación.

“Roberto” les participó que debían trasladarse a Málaga, donde subirían de dos en dos en un camión que los iba a llevar al puerto de Algeciras. No debían extrañarse de que en el vehículo fueran otras personas: eran albañiles

“Roberto” les participó que debían trasladarse a Málaga, donde subirían de dos en dos en un camión que los iba a llevar al puerto de Algeciras. No debían extrañarse de que en el vehículo fueran otras personas: eran albañiles. Desde Algeciras embarcarían hacia el Norte de África.

Era una meta que no resultaba extraña para los maquis de esta zona. Anteriormente otros la habían alcanzado, como los que fueron evacuados por la CNT granadina en conexión con la organización de Sevilla del mismo sindicato clandestino. Esa red de evasión fue descubierta y desmantelada por la Guardia Civil en mayo de 1949.

En total, diez guerrilleros cayeron en la trampa. Los albañiles eran guardias disfrazados que, poco después de que subieran los maquis, se abalanzaban sobre ellos mientras el camión los conducía al cuartel malagueño de Segalerva. Era el mes de diciembre de 1951.

Fernando Romero Calvo, natural del pueblo granadino de Agrón, y que estaba dentro del grupo detenido, contaba lo siguiente:

“Ya en el camión, me di cuenta de que el tabaco que yo tenía lo había perdido. Hice un movimiento brusco, echándome las manos a los bolsillos para buscarlo. Entonces, noté que los que estaban allí dieron un respingo. Yo dije para mí: `Esto no me gusta´. Eran unos hombres altos y fuertes. El camión entró directamente en el cuartel; me dieron un puñetazo dejándome atontado y, seguidamente, me esposaron”.

Manuel Martín Rico, otro guerrillero, que en la República había sido alcalde comunista de Nerja, también recordaba los incidentes de su captura:

“Nos iba a llevar un camión que llevaba un toldo. Era un camión camuflado. Al llegar allí el señor que era el conductor y al asomarse para que saliéramos nosotros, sentí una cosa rara y me escamé. Nos dice: `¡Venga!, ¡venga!´. Yo esperaba ver gente conocida, que ya va uno con libertad y se saludan con uno, y la cosa hace que vaya más tranquilo. Y éste: `No, venga, venga, que pasa el tiempo´. Nos metieron en el camión e iban unos, camuflados con ropas de albañiles. Echó a andar el camión y a los dos kilómetros, o cosa así, se paró de golpe. En ese instante se echaron encima de mí. Entonces yo tenía más energía y era más joven. Encima del otro se echaron otros tantos. Yo me lie con ellos a luchar. Yo ya pensé que me mataran allí, dispuesto a terminar allí. Me lie a porrazos con ellos, pero pudieron unirme las manos y ponerme las esposas y, como eran seis, también pudieron ponerme las esposas en los pies. Me quedé sentado en uno de los asientos… Yo hacía lo posible para que me mataran allí mismo. Pero miro al compañero que iba enfrente y estaba en las mismas condiciones. Pero yo, al verlo así, ya se me cayó el coche encima y pensé que, si seguía insistiendo en que me mataran allí mismo, iban a hacer lo propio con él, así que desistí y me quedé quieto como él”.

Ese procedimiento se repitió con todo el grupo. El camión pertenecía a la Comandancia malagueña y había sido pintado para que no lo identificaran y la señal para detener a los que se subían al vehículo era una luz que se encendía en su interior en un momento determinado. La caja del camión iba, efectivamente, entoldada, y los guardias aparentaban dedicarse a la carga y descarga.

En el cuartel de Segalerva se produjeron los primeros interrogatorios. Romero Calvo y Martín Rico coinciden en señalar que estuvieron ocho o nueve meses, lo que concuerda con la documentación de la Guardia Civil, que indica que el traslado desde Málaga a la prisión de Granada se produjo a primeros de septiembre de 1952

En el cuartel de Segalerva se produjeron los primeros interrogatorios. Romero Calvo y Martín Rico coinciden en señalar que estuvieron ocho o nueve meses, lo que concuerda con la documentación de la Guardia Civil, que indica que el traslado desde Málaga a la prisión de Granada se produjo a primeros de septiembre de 1952.

Según Manuel Martín Rico, los interrogatorios se producían de noche, y hubo torturas.

La novia de “Clemente”, Herminia Amador, nos contaba que los tuvieron desnudos en la cárcel de Granada y que pasaron hambre.

Posteriormente los diez detenidos fueron llevados ante un tribunal militar. Fueron condenados a muerte y fusilados en el cementerio de Granada los hermanos Manuel y Antonio Jurado Martín, de Torrox, junto con José Martín García “Andrés”, de Escúzar, el 16 de abril de 1953, mientras que Julio Arrebola Ruiz “Jaime”, de Güi, y Sebastián Martín Vozmediano, de Frigiliana, lo fueron el 6 de mayo de ese mismo año.

A los otros cinco guerrilleros se les condenó a treinta años de cárcel. Eran Manuel Martín García “Guillermo” y Fernando Romero Calvo “Ignacio”, ambos de Agrón, José Martín Navas “Tomás”, de Frigiliana; José Álvarez Mesa “Pascual”, de Torrox, y Manuel Martín Rico “Ramón”, de Nerja, que salió de la cárcel el once de julio de 1964.

Mientras tanto, un grupo, perteneciente al 7º Batallón intentaba contactar con Roberto, sin saber que estaba en manos del enemigo, y que también quería establecer comunicación con ellos, pero para entregarlos. Por fortuna, el contacto no se consiguió, y decidieron marchar a Francia

Mientras tanto, un grupo, perteneciente al 7º Batallón intentaba contactar con Roberto, sin saber que estaba en manos del enemigo, y que también quería establecer comunicación con ellos, pero para entregarlos. Por fortuna, el contacto no se consiguió, y decidieron marchar a Francia. Lo hicieron a pie, durante cien días, más bien noches, entre junio y octubre de 1952. Solo contaban con el mapa de un libro escolar y se orientaban por la Estrella Polar, atravesando toda España, sin haber pisado anteriormente la mayor parte del territorio que ahora transitaban. Tras atravesar el Pirineo alcanzaron el país vecino. Eran Manuel Pérez Rubiño, Miguel Salado Cecilia, Francisco Martín Alonso, José Navas Navas, Enrique Urbano Sánchez y Ricardo Martín Castillo.

Ricardo Beneyto Sapena también fue delatado por “Roberto”, quien señaló que era el jefe del Ejército Guerrillero de Andalucía. Había participado en la Guerra Civil, consiguiendo marchar a Argelia en 1939. Detenido en los campos de concentración franceses del desierto, pasó a Toulouse y luego, clandestinamente, a España, a donde llegó a fines de 1945 o comienzos de 1946. Estaba detenido desde junio de 1947, pero su cargo no había sido demostrado por sus captores, y cumplía pena de 30 años cárcel por su militancia comunista.

José Muñoz Lozano "Roberto". Imagen del Servicio de Estudios Históricos de la Guardia Civil.

Acusado por Roberto, se le abrió otro juicio. El 24 de julio de 1956 tenía lugar el Consejo de Guerra que lo condenó a muerte, y el 15 de noviembre lo fusilaron en el cementerio de Granada. Fue el último ejecutado en las tapias del mismo, y el penúltimo comunista en España que lo fue tras ser sentenciado a muerte. El último fue Julián Grimau.

Sus compañeros del PCE granadino quisieron homenajearlo; compraron una corona de flores, pero fue localizada la lista de quienes contribuyeron y, en 1961, hubo una amplia redada

Pese a la movilización del partido, no pudieron salvarle la vida. Hubo campaña internacional de protesta, con la intervención del exiliado Salvador de Madariaga, a quien respondió con dureza el diario Arriba, que lo calificó de “abogado de causas tenebrosas”. Sus compañeros del PCE granadino quisieron homenajearlo; compraron una corona de flores, pero fue localizada la lista de quienes contribuyeron y, en 1961, hubo una amplia redada.

A Roberto no le perdonaron la vida, pese a su colaboración. Fue fusilado en Granada en enero de 1953.

La polémica sobre el supuesto olvido de la guerrilla por parte del PCE

Resulta recurrente la acusación de que el PCE olvidó a los guerrilleros a su suerte. A nuestro juicio, sin pruebas. Tardó en cambiar su estrategia, a la vista de que la guerrilla resultaba inviable desde que comenzó la Guerra Fría, pues el apoyo norteamericano estaba consolidando al franquismo, y en el conjunto de España, el control de las zonas de apoyo al maquis era cada vez mayor por el régimen, lo que suponía el exterminio de la red de enlaces. Entre el comienzo de la Guerra Fría (1947) y el cambio de estrategia del PCE (1951), transcurrió mucho tiempo. Pero no se les olvidó. Hubo evacuaciones de guerrilleros al extranjero y, en el caso de la Agrupación de Granada, se produjo un intento que fracasó, al impedir el régimen la entrada de Germaine Muñoz Aznar desde Francia para iniciar el operativo. El PCE en el exilio había perdido, además, el contacto con Andalucía, lo que significaba la imposibilidad de comunicarse con la Agrupación Guerrillera. Muestra de que no hubo olvido son los persistentes intentos de restablecer ese contacto. La documentación de los mismos se encuentra en el Archivo Histórico del PCE.

Algunas conclusiones

La guerrilla fue una etapa de la lucha contra el franquismo. Su viabilidad dependió sobre todo del contexto internacional: la falta de ayuda influyó fuertemente en su derrota. El PCE se comprometió decididamente con la guerrilla, constituyendo asimismo uno de los procedimientos que empleó para acabar con el franquismo. En el transcurso de esta lucha, la militancia atravesó unos enormes riesgos y sufrió grandes sacrificios. Nos parece que la sociedad está en deuda con ellos.

Manifestamos nuestra más sincera admiración y respeto hacia todas las guerrilleras, guerrilleros, enlaces, y a todas las personas que colaboraron con la guerrilla. No consiguieron la insurrección popular, que tanto anhelaban, pero representaron, en gran parte, la esperanza de quienes querían acabar con el franquismo.

Bibliografía utilizada:

  • AZUAGA RICO, José María (2014): Tiempo de lucha. Granada-Málaga: represión, resistencia y guerrilla, 1939-1952. Salobreña, Alhulia.
  • CABRERA, Francisco, y BLASCO, Domingo (2013): El frente invisible. Guerrilleros republicanos 1936-1939. de los "Niños de la Noche al XIV Cuerpo. Guadalajara, Silente.
  • SERRANO, Secundino (2001): Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista. Madrid, Temas de Hoy.
  • VV. AA (1978): Lucha de guerrillas según los clásicos del marxismo-leninismo. Gijón, Júcar.
  • YUSTA RODRIGO, Mercedes (2018): "Hombres armados y mujeres invisibles. Género y sexualidad en la guerrilla antifranquista (1936-1952)".  Ayer, Madrid, 285-310.
Jacqueline López Ligero es activista del movimiento memorialista.
José María Azuaga Rico es historiador.

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Espacio coordinado por Juan Francisco Arenas de Soria.

Juan Francisco Arenas de Soria es profesor de Geografía e Historia y miembro de la Asociación Granadina Verdad Justicia y Reparación.

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Si no tuviste la oportunidad de leer o quieres volver a hacerlo, te ofrecemos la presentación de la serie que, cada viernes, Juan Francisco Arenas de Soria nos ofrecerá semanalmente sobre la historia del Partido Comunista que, en noviembre, cumplirá 'cien años al servicio de la clase trabajadora', con la intención de que los artículos 'nos aproximen a la realidad de un movimiento social clave para entender nuestro país, su lucha por la democracia y la libertad en contextos realmente complejos, y eso sí, siempre desde una perspectiva granadina":