El Marrón Más Caro del Mundo
Historia del Partido Comunista, por Juan Francisco Arenas de Soria

Capítulo VI: 'El final del bienio progresista. Las elecciones de noviembre de 1933'

Política - Juan Francisco Arenas de Soria - Viernes, 11 de Junio de 2021
Avanza la magnífica serie que Juan Francisco Arenas de Soria dedica a la historia del Partido Comunista, en el año de su centenario, con un nuevo capítulo de relevancia en España y amplias referencia a la provincia de Granada.
Composición realizada con periódicos de 1933. La Vanguardia, ABC, El Defensor de Granada, Ideal.
J.F.A.S
Composición realizada con periódicos de 1933. La Vanguardia, ABC, El Defensor de Granada, Ideal.

El año de 1933 comenzaba con un hecho crucial que marcaría en cierto modo el devenir de los años siguientes: Casas Viejas. Sabemos que simplemente con el nombre de este municipio gaditano, hoy conocido como Benalup-Casas Viejas, vienen a nuestra mente multitud de recuerdos de nuestra época estudiantil en el Bachillerato: “Seisdedos”, la Guardia de Asalto, huelga general revolucionaria, Azaña, CNT… Un símbolo de la ruptura de la CNT con el Gobierno de la República, ante la lentitud de las reformas que estaba emprendiendo, muy especialmente en el ámbito agrario, con una crisis en desarrollo de dimensiones internacionales y en cierto modo, la ruptura con el movimiento obrero ante la salvaje represión llevada a cabo por las fuerzas del orden republicano. Sin duda, un momento clave de esta primera etapa de la República y del gobierno republicano-socialista. De la misma manera, los acontecimientos internacionales daban un giro con el ascenso de Adolf Hitler al poder en Alemania a finales del mes de enero, sin olvidar que la crisis económica internacional derivada del crack del 29, tenía una dramática expresión a través del incremento desmedido del desempleo.

La derecha en fase de recomposición tras el duro golpe sufrido con la caída de la Monarquía, se agrupaba fuertemente entorno a la propuesta reaccionaria de la CEDA de José María Gil Robles, a la vez que se articulaba el fascismo español sobre la base de Falange Española de las JONS

Los duros efectos de la crisis, a los que se sumaba el boicot que por parte de la oligarquía terrateniente y la burguesía empresarial y financiera, intentaba hacer naufragar las políticas reformistas del Gobierno republicano-socialista. Este marco llevó al mantenimiento de la tensión social mediante la convocatoria de huelgas y movilizaciones frente a la situación que condenaba al paro y la miseria a cientos de miles de personas. El mundo rural vivía con especial crudeza esta situación, por lo que el final de 1932 y comienzos de 1933 se convertían en un auténtico polvorín, con ocupaciones de tierras de los grandes terratenientes, especialmente en Andalucía y Extremadura[i]. Otro elemento que vendrá a complicar más la situación, por lo que de confrontación supone, es la ley de congregaciones religiosas, que pone en jaque el poder eclesiástico y su control de determinados espacios como el educativo, pero que es parte de la “batalla ideológica” que se está desarrollando.  La derecha en fase de recomposición tras el duro golpe sufrido con la caída de la Monarquía, se agrupaba fuertemente entorno a la propuesta reaccionaria de la CEDA de José María Gil Robles, a la vez que se articulaba el fascismo español sobre la base de Falange Española de las JONS, del joven abogado José Antonio Primo de Rivera y los viejos monárquicos y la aristocracia terrateniente en Renovación Española, encabezada por el político maurista Antonio Goicoechea, y que en Granada tiene al conde de Guadiana como principal representante. A este bloque se acaba uniendo el Partido Radical Republicano de Lerroux.

El PCE comienza 1933 con la ilusión de superar la etapa anterior que había terminado con la expulsión de una parte de su dirección, con sus aciertos y errores, para abrir un nuevo momento 

El PCE comienza 1933 con la ilusión de superar la etapa anterior que había terminado con la expulsión de una parte de su dirección, con sus aciertos y errores, para abrir un nuevo momento en lo interno y en su intervención social. La autocrítica es pues un elemento central para seguir avanzando, una crítica colectiva, no centrada exclusivamente en la anterior dirección es lo que plantea Dolores Ibarruri[ii]

“yo, y conmigo todos los que componíamos el Comité Central, nombrado en la Conferencia de Pamplona, que tenía el valor de un Congreso del Partido, tenemos una parte de responsabilidad por haber sido débiles, por haber sido cobardes, por habernos prestado a ser comparsas del Comité Ejecutivo sectario y no haber impuesto a éste el cumplimiento de los acuerdos y resoluciones acordadas en la citada conferencia.

Si así lo hubiéramos hecho, si hubiéramos sabido cumplir con nuestro deber, sin que en nosotros influyera la amistad ni el respeto hacia lo que brillaba con falso resplandor en la dirección del Partido, muy otra sería la situación del Partido, y muy distinta también la situación de España”[iii]

Y junto a la crítica interna, es necesario explicar a propios y ajenos cuales eran las fortalezas y debilidades del periodo abierto con la instauración de la República, “la revolución democrática”, para intentar reconducir un proceso que se consideraba alejado de los intereses reales de la clase trabajadora. De igual manera, el ascenso de Hitler en Alemania introducía un importante elemento de análisis político, el del fascismo. La Internacional Comunista, ante la gravedad de los hechos lanzaba en marzo un “llamamiento para la organización de la lucha común de los trabajadores socialistas y comunistas”.

“Todos los trabajadores, sin distinción de tendencias, deben unirse en un gran frente común para la lucha antifascista. Todos los trabajadores tienen el mismo interés vital en aniquilar en sus mismos gérmenes el peligro reaccionario, sus provocaciones funestas y sus preparativos de golpe de Estado. El ejemplo de Alemania debe servir de advertencia imperiosa para todos. Una dictadura fascista en España, si llegara a establecerse a causa de la insuficiente vigilancia y de la falta de unidad de los trabajadores, al desencadenar su terror sangriento no haría ninguna distinción entre los obreros socialistas, anarquistas o comunistas”[iv]

El PCE en los primeros momentos, no es capaz de identificar claramente en el contexto español a los principales actores del nuevo fenómeno social y político, confundiendo en ocasiones su análisis y señalando como principal problema la alianza republicano-socialista en el gobierno de la República, de manera muy especial con el telón de fondo de los sucesos de Casas Viejas, una vinculación entre fascismo y República que no modificarían hasta 1935, delimitando de una forma clara los campos de la contrarrevolución (fascismo) y el de la revolución. Era imprescindible la unidad obrera en la lucha contra el fascismo y la contrarrevolución, aunque esta postura del “Frente único” estará aún muy alejada de la base de análisis teórico y propuesta política sobre la que se asentaría el “Frente Popular”[v].

Cartel electoral del PCE en 1933.

En abril de 1933 se convocaba una asamblea para la constitución del “Frente Antifascista”, contando con el apoyo de firmas como las de José Antonio Balbotín, Ramón J. Sender o Dolores Ibarruri, junto a la participación de un gran número de colectivos y organizaciones obreras. Un espacio unitario que tendrá como tarea fundamental la propagandística. No había lugar para cenetistas, ugetistas o socialistas, debido a posturas políticas y praxis concreta totalmente encontradas. De los socialistas que participaban en el gobierno de la República se afirmaba que se habían entregado a las políticas burguesas, y que era un tremendo error no apoyar las movilizaciones obreras y campesinas bajo la excusa de la crisis económica, acusándoles especialmente de utilizar la recién aprobada “Ley para la Defensa de la República” como un instrumento represivo contra la clase trabajadora. En relación a la CNT se afirmaba que:

“… la acción anarquista en aquellos años de la República, tanto por sus objetivos como por sus métodos no favorecía a los trabajadores, sino que les perjudicaba; no golpeaba a la contrarrevolución, sino que facilitaba sus maniobras, independientemente de los propósitos de sus autores y del heroísmo de las masas confederales”[vi]

En ningún momento deja de estar en el horizonte del PCE la organización de la revolución, para lo cual era esencial fortalecer al Partido y su penetración en la sociedad, de manera muy especial en las fábricas

En ningún momento deja de estar en el horizonte del PCE la organización de la revolución, para lo cual era esencial fortalecer al Partido y su penetración en la sociedad, de manera muy especial en las fábricas. Una incidencia que busca en su presencia en el conflicto social, donde los comunistas y cenetistas se acaban convirtiendo en uno de los objetivos prioritarios de las autoridades republicanas, produciéndose constantes encarcelamientos de los cuadros dirigentes del Partido, y sufriendo bajas en los diferentes altercados que se producen con las fuerzas del orden, como por ejemplo la de los comunistas almerienses Santos Moreno Segura y Juan Rueda Sánchez, muertos por tiros de las fuerzas del orden público el 24 de abril  en una manifestación que pedía soluciones frente a la lacra del paro obrero[vii]. José Antonio Balbotín afirmará el 16 de julio de 1933 en un acto público en el “Gran Teatro de Córdoba” que:

“La Guardia Civil no dispara contra el terrateniente que deja la tierra sin labrar, no dispara contra el capitalista que cierra su fábrica; caen siempre los obreros parados… que algún día dejarán el paro para vengarse”[viii]
El Defensor de Granada, 08/10/1933.

En noviembre de 1933 se desarrollaban las elecciones legislativas, en las que los comunistas pondrían un importante esfuerzo para intentar tener representación en el Congreso de los Diputados, a la vez que es una forma de comprobar el incremento de su base social y calado de sus mensajes políticos en la población. Aunque a pesar de los avances producidos en la visión política, seguía utilizando una perspectiva negativa sobre la propia República, denominando al PSOE como “socialfascista” y utilizando lemas del tipo “¡Abajo la República burguesa!”, siendo su eslogan de campaña “Por el gobierno obrero y campesino, por la España soviética”. Los intentos de alianzas electorales serán un fracaso por la falta de voluntad de propios y ajenos.

[ix]Publicación “Euskadi Roja” del programa de las elecciones de 1933.

Los datos de los resultados electorales sitúan al PCE entre los 170-200.000 votos, lo que suponía cuadruplicar los resultados de 1931. Málaga se convertirá en ejemplo, al encabezar Cayetano Bolívar una candidatura conformada por republicanos, socialistas y comunistas, que realizó un importante acercamiento a las posturas anarquistas, conformando un “Frente Único Antifascista” que ganaría las elecciones y como consecuencia, Cayetano Bolívar se convertiría en el primer diputado del PCE. Unas elecciones que el candidato vivió encarcelado[x].

Dentro del contexto general reseñado, la provincia de Granada vive en 1933 una situación de profundización de la crisis económica y social que se venía desarrollando desde 1931. El predominio de la economía agrícola, convertía el trabajo en el medio agrario en eje del conflicto social. Un conflicto cuya mayor expresión son los procesos de huelga

Dentro del contexto general reseñado, la provincia de Granada vive en 1933 una situación de profundización de la crisis económica y social que se venía desarrollando desde 1931. El predominio de la economía agrícola, convertía el trabajo en el medio agrario en eje del conflicto social. Un conflicto cuya mayor expresión son los procesos de huelga, que se incrementan de forma considerable, aunque con resultados más desfavorables a los trabajadores agrarios que a los patronos. Para José Antonio Alarcón, en 1933 asistimos a una clara ofensiva patronal frente a las conquistas obreras del período precedente, la cual tendrá una especial crudeza a partir de la victoria de las derechas en las elecciones y la conformación del Gobierno radical-cedista. La intensidad de la respuesta de las organizaciones obreras es menor ante el desgaste sufrido entre 1931 y 1932. La capital, junto con las comarcas de Guadix, Iznalloz y la Costa son en las que se observa una mayor respuesta obrera[xi].

Los sucesos de Motril en los que se producen tiroteos con las fuerzas del orden terminan con más de 30 detenidos entre los que se encuentran ugetistas como González Cervera o los acaecidos en Iznalloz y Baza debidos al incremento considerable del paro forzoso…

El primer gran conflicto se da nada más comenzar el año, en el mes de enero, ante el llamamiento de la CNT a la huelga general, en apoyo al movimiento insurreccional impulsado desde el espacio anarquista. Los sucesos de Motril en los que se producen tiroteos con las fuerzas del orden terminan con más de 30 detenidos entre los que se encuentran ugetistas como González Cervera o los acaecidos en Iznalloz y Baza debidos al incremento considerable del paro forzoso… son acompañados de la colocación de pequeños artefactos explosivos, sabotajes, enfrentamientos con las fuerzas del orden público… a lo que se suman detenciones y numerosos encarcelamientos de obreros involucrados en los altercados. En mayo muchos seguían encarcelados tras los sucesos de enero y marzo, lo que llevará a una nueva huelga general en Granada con enfrentamientos y nuevos encarcelamientos. En agosto el conflicto será en Pinos Puente en relación al trabajo agrario, a la vez que se van sucediendo en el sector del taxi, textil, confiteros, mineros… con respuesta por parte de los empresarios, a las que reciben tímidas reacciones por parte del Gobierno, como la declaración de ilegalidad del lock-out lanzado por los empresarios confiteros, por parte de la Delegación de Trabajo que en esos momentos dirige Antonio Pretel. A través de las páginas de la prensa granadina, El Defensor de Granada, Ideal y el Noticiero Granadino podemos comprobar la situación de penuria y escasez que se vive por parte de la población más humilde de la provincia, donde la Guardia Civil sigue reprimiendo duramente los robos de leña, los ”caciques” en guerra contra los obreros ponen todas las dificultades a su alcance para que estos tengan acceso al trabajo… situaciones que nos muestran una provincia empobrecida y con escasas posibilidades de desarrollo.

En diciembre los anarquistas, ante la apertura de las nuevas Cortes controladas por la derecha, realizan una nueva intentona insurreccional a la que se apoya con la declaración de huelga, que produce importantes conflictos en la provincia, con artefactos explosivos, el incendio de los conventos de las Tomasas, Recogidas, Santa Inés, iglesia de San Gregorio Alto, iglesia de San Luis, San José…

En diciembre los anarquistas, ante la apertura de las nuevas Cortes controladas por la derecha, realizan una nueva intentona insurreccional a la que se apoya con la declaración de huelga, que produce importantes conflictos en la provincia, con artefactos explosivos, el incendio de los conventos de las Tomasas, Recogidas, Santa Inés, iglesia de San Gregorio Alto, iglesia de San Luis, San José, San Cristóbal… tiroteos en el Albaicín, llegándose incluso al lanzamiento de una granada contra las fuerzas policiales. Granada queda prácticamente paralizada y los enfrentamientos se mantienen en las calles de la ciudad. La UGT se desmarca de la movilización, haciendo un llamamiento a su militancia para no mantener la huelga. Los efectos de la huelga tienen su expresión en el resto de la provincia, pero de una manera menos virulenta[xii]. Según el profesor Barrios Rozúa:

“La insurrección anarquista de diciembre de 1933 fue, de todos los conflictos sociales de la Segunda República, el que peores consecuencias tuvo para el patrimonio granadino”[xiii]

La derecha granadina aprovecha los disturbios para descalificar a las autoridades republicanas locales, especialmente a través del Cuerpo de Bomberos, al que se acusa de no hacer prácticamente nada y estar en connivencia con los ejecutores de los actos vandálicos, permitiendo que los edificios incendiados ardan hasta su destrucción.

Ideal, 12/12/1933. Año II, núm. 466.

Se suman a la militancia granadina personas de la altura del periodista deportivo de El Defensor de Granada Eufrasio Martínez, que venía siendo el secretario político de los socialrevolucionarios o Juan Francisco Montero, que había pertenecido a la dirección del PSR

La organización comunista en Granada continúa su proceso de expansión territorial y en afiliación de manera paulatina, siendo de gran importancia el ingreso en el PCE de la militancia del Partido Social Revolucionario (PSR) que, encabezado a nivel estatal por Balbotín, decide en su congreso de febrero del 33 integrarse en la organización comunista, sumándose a la militancia granadina personas de la altura del periodista deportivo de El Defensor de Granada Eufrasio Martínez, que venía siendo el secretario político de los socialrevolucionarios o Juan Francisco Montero, que había pertenecido a la dirección del PSR[xiv].

El PCE mantiene la movilización frente a la situación que está atravesando la provincia de Granada, y sufriendo de manera especial la presión de las autoridades republicanas, prohibiéndose en septiembre un mitin en Rubite, que tiene como consecuencia la actuación de la Guardia Civil y la detención de 9 obreros[xv].

El Defensor de Granada, 01/10/1933.

Días más tarde, en octubre, ocurre lo mismo en la capital, lo que levanta las críticas por la represión por parte de la agrupación comunista de Granada, siendo “apresada” la edición de Mundo Obrero que llegaba a la ciudad desde Madrid[xvi].

La campaña de noviembre de 1933 se convierte en un intento de darse a conocer tanto la propia organización, como las propuestas de la misma en la provincia, centrándose la misma en Granada y la comarca de la Vega

La campaña de noviembre de 1933 se convierte en un intento de darse a conocer tanto la propia organización, como las propuestas de la misma en la provincia, centrándose la misma en Granada y la comarca de la Vega. El Partido vivirá en la campaña actos de boicoteo de las derechas, lo que hará que este eleve sus quejas al Gobierno Civil. Aparece en las listas electorales granadinas el malagueño Cayetano Bolívar Escribano que obtendrá unos resultados aceptables, aunque los resultados son peores que los de 1931[1]. El sistema electoral permitía presentarse por varias circunscripciones, como fue el caso de José Bullejos en 1931, y en este caso Cayetano Bolívar obtendrá su acta como diputado por Málaga.

El Defensor de Granada, 08/10/1933.

Se planteará una campaña sencilla, teniendo en cuenta también las escasas posibilidades de la organización. Se celebrarán actos en Salar, Granada y algunos pueblos del área metropolitana, contando con la presencia de dirigentes granadinos y foráneos como Manuel Delicado, Eugenio Ortiz (JJ.CC.), José Llerín, José García Santiago o Carlos Cervera Menguel. Prohibiciones, sabotajes, provocaciones... acompañan a los actos del PCE[xvii].

 El Defensor de Granada, 25/10/1933.

La candidatura estará compuesta por los principales líderes granadinos y encabezada, como señalábamos anteriormente, por el médico encarcelado por los sucesos de Villa de Don Fadrique (Toledo), Cayetano Bolívar, junto con Manuel Delicado (responsable de la provincia designado desde el Comité Central). Es curiosa la “coletilla final” que aparece en el comunicado de prensa, dejando abierta la puerta de incluir en la candidatura a socialistas o ugetistas que quisieran compartir la propuesta de Frente Único. Los resultados no serán los esperados, con un censo mayor debido a la incorporación del voto femenino, obtienen unos apoyos sensiblemente inferiores a los de 1931. Analizando los mismos, Alarcón Caballero afirma:

                “Su política no llega a las masas y su aislamiento es absoluto”[xviii]

El mensaje es claro, no se llega a conectar con obreros y campesinos, la táctica política empleada es errónea, hay que plantearse otras vías tanto tácticas, como de alianzas políticas para convertirse en una organización realmente influyente y útil para la clase trabajadora

El mensaje es claro, no se llega a conectar con obreros y campesinos, la táctica política empleada es errónea, hay que plantearse otras vías tanto tácticas, como de alianzas políticas para convertirse en una organización realmente influyente y útil para la clase trabajadora. Un momento donde con el ascenso de la derecha al poder se producirán importantes cambios en las posturas políticas de las principales fuerzas obreras, con una radicalización del PSOE desde el sector de Largo Caballero, mientras la CNT prácticamente desarticulada tras los constantes conflictos de 1933, y tras el tremendo error de pedir la abstención en las elecciones legislativas, toma una actitud más reflexiva.

En este año de 1933 se desarrollará un interesante debate en la sociedad granadina, reflejado en la prensa del momento, sobre el desarrollo de un estatuto de autonomía para Andalucía, apareciendo una postura crítica desde muchos ámbitos, ya que la defensa de una autonomía de la Andalucía Oriental, diferenciada de la Occidental, tiene un peso destacado

En este año de 1933 se desarrollará un interesante debate en la sociedad granadina, reflejado en la prensa del momento, sobre el desarrollo de un estatuto de autonomía para Andalucía, apareciendo una postura crítica desde muchos ámbitos, ya que la defensa de una autonomía de la Andalucía Oriental, diferenciada de la Occidental, tiene un peso destacado. Desde la Diputación Provincial, tras el fracaso de la Asamblea de Córdoba, plantean la creación de un “Bloque Federativo de Andalucía Oriental” con Jaén y Almería en principio, planteando que hay que evitar que Granada se quede aislada políticamente, pero sin que las alianzas que se desarrollen pudieran suponer la pérdida de su personalidad histórica[xix]. Así en un artículo “La Asamblea de Córdoba y el interés de Granada” que aparece en El Defensor de Granada días antes de la reunión asamblearia, afirma:

“Hemos defendido siempre esta división, que está de acuerdo con la antigua de nuestra historia, que asignaba como capital a Granada e integrantes del reino Oriental las provincias de Jaén, Almería y Málaga”[xx]

Las fuerzas obreras, entre ellas el PCE, se mantienen en su mayoría ajenas a este debate, centradas en los diferentes frentes del conflicto social.

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Fuentes hemerográficas:

  • Diario El Defensor de Granada
  • Diario Ideal
  • Diario Noticiero Granadino

Artículos:

BARRIOS ROZÚA, Juan Manuel, “Conflictividad social y destrucción de bienes religiosos en la ciudad de Granada durante la Segunda República”, en Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, nº9, segunda época, Granada, 1995

ERICE, Francisco, “Cambio de dirección y autocrítica de Dolores Ibarruri (noviembre de 1932)”, en Documentos para un Centenario del PCE 1921-2021, periodico Mundo Obrero, 26/01/2021, edición digital.

Bibliografía:

  • AA.VV. Historia del Partido Comunista de España, París, Editions Sociales, 1960
  • ALARCÓN CABALLERO, José Antonio, El movimiento obrero en Granada en la II República (1931-1936), Granada, Diputación Provincial de Granada, 1990
  • CRUZ, Rafael, El Partido Comunista de España en la II República, Madrid, Alianza Editorial, 1987
  • IBÁÑEZ ORTEGA, Norberto, El PCE en el País Vasco desde sus orígenes a hasta la Guerra Civil, Leioa, Universidad del País Vasco, 2021
  • MORENO GÓMEZ, Francisco, La última utopía. Apuntes para la Historia del PCE andaluz 1920-1936, Córdoba, Comité Provincial del PCA en Córdoba, 1995
  • RAMÍREZ NAVARRO, Antonio, El optimismo de los desesperados. Historia del PCE en Almería (1922-1939), Almería, Universidad de Almería, 2016

Citas bibliográficas:

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  • [i] AA.VV. Historia del Partido Comunista de España, París, Editions Sociales, 1960, p.66
  • [ii] ERICE, Francisco, “Cambio de dirección y autocrítica de Dolores Ibarruri (noviembre de 1932)”, en Documentos para un Centenario del PCE 1921-2021, periodico Mundo Obrero, 26/01/2021, edición digital. Enlace: https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=10331
  • [iii] Carta de Dolores Ibárruri, publicada en Mundo Obrero, 5 de diciembre de 1932, documento aportado en el artículo de Francisco Erice “Cambio de dirección y autocrítica de Dolores Ibarruri (noviembre de 1932)”
  • [iv] AA.VV. Historia del Partido Comunista de España, París, Editions Sociales, 1960, p.76
  • [v] CRUZ, Rafael, El Partido Comunista de España en la II República, Madrid, Alianza Editorial, 1987, pp.158-166
  • [vi] AA.VV. Historia del Partido Comunista de España, París, Editions Sociales, 1960, p.69
  • [vii] RAMÍREZ NAVARRO, Antonio, El optimismo de los desesperados. Historia del PCE en Almería (1922-1939), Almería, Universidad de Almería, 2016, p.58
  • [viii] MORENO GÓMEZ, Francisco, La última utopía. Apuntes para la Historia del PCE andaluz 1920-1936, Córdoba, Comité Provincial del PCA en Córdoba, 1995, pp.107-108
  • [ix] IBÁÑEZ ORTEGA, Norberto, El PCE en el País Vasco desde sus orígenes a hasta la Guerra Civil, Leioa, Universidad del País Vasco, 2021, p. 798  “…En marzo de 1933 nació el semanario Euzkadi Roja, que se ubicó en el donostiarra barrio de Amara. Mediante la distribución entre su militancia, dispersa en diferentes localidades y centros de trabajo, se difundía la propaganda y se acercaba la noticia mediante corresponsales obreros controlados por las respectivas células. Dentro de sus empresas fueron los encargados de informar sobre los numerosos conflictos sociolaborales que repercutían en la vida laboral vizcaína y guipuzcoana25. Además en sus páginas, por otro lado, un espacio importante se reservaba a la intensa política internacional del momento y a las virtudes de la amenazada y asediada URSS estalinista como modelo a seguir. La supervivencia económica del mismo era difícil al depender de las escasas cuotas por el escaso nivel de afiliación de la organización…”
  • [x] CRUZ, Rafael, El Partido Comunista de España en la II República, Madrid, Alianza Editorial, 1987, pp.168-173
  • [xi] ALARCÓN CABALLERO, José Antonio, El movimiento obrero en Granada en la II República (1931-1936), Granada, Diputación Provincial de Granada, 1990, p.389-394
  • [xii] ALARCÓN CABALLERO, José Antonio, Op.cit, p.394-404
  • [xiii] BARRIOS ROZÚA, Juan Manuel, “Conflictividad social y destrucción de bienes religiosos en la ciudad de Granada durante la Segunda República”, en Revista del Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, nº9, segunda época, Granada, 1995, pp.203-206
  • [xiv] ALARCÓN CABALLERO, José Antonio, Op.cit, p.310
  • [xv] En El Defensor de Granada, Año LIV, número 28898, 01/10/1933
  • [xvi] En El Defensor de Granada, Año LIV, número 28910, 08/10/1933
  • [xvii] ALARCÓN CABALLERO, José Antonio, Op.cit, pp.310-312
  • [xviii] ALARCÓN CABALLERO, José Antonio, Op.cit, p.313
  • [xix] En El Defensor de Granada, Año LIV, número 28501, 3/02/1933
  • [xx] En El Defensor de Granada, Año LIV, número 28492,  20/01/1933

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Juan Francisco Arenas de Soria es profesor de Geografía e Historia y Miembro de la Asociación Granadina Verdad Justicia y Reparación.

Si no tuviste la oportunidad de leer o quieres volver a hacerlo, te ofrecemos la presentación de la serie que, cada viernes, Juan Francisco Arenas de Soria nos ofrecerá semanalmente sobre la historia del Partido Comunista que, en noviembre, cumplirá 'cien años al servicio de la clase trabajadora', con la intención de que los artículos 'nos aproximen a la realidad de un movimiento social clave para entender nuestro país, su lucha por la democracia y la libertad en contextos realmente complejos, y eso sí, siempre desde una perspectiva granadina":