'Los discos que he escuchado este verano'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 30 de Agosto de 2023
La cantante británica ANOHNI.
Indegranada
La cantante británica ANOHNI.

Después de un merecido descanso este mes de agosto, vengo a hablaros de algunos discos nuevos que han salido en estos meses y que he estado escuchando asiduamente. Algunos me han encantado, otros no tanto, pero todos tienen su interés. En cualquier caso, aquí va un repaso a la banda sonora de mi verano 2023.

La cantante británica ha vuelto al fin, de nuevo con su grupo, y nos trae un trabajo de gran sencillez instrumental, pero de profundo poso emocional

Habían pasado siete años desde el anterior disco de Anhoni Hegarty, y nada menos que trece desde su anterior disco con su banda de siempre, The Johnsons. La cantante británica ha vuelto al fin, de nuevo con su grupo, y nos trae un trabajo de gran sencillez instrumental, pero de profundo poso emocional. El soul de este My Back Was a Bridge for You to Cross alcanza cotas de brillantez realmente envidiables, gracias sobre todo al diálogo de las guitarras de Jimmy Hogarth con la voz de Anohni, tan impactante como de costumbre. Con la vulnerabilidad que siempre ha caracterizado su música, Hegarty aborda en este LP temas tan duros como las violencias que asolan nuestro mundo, y en particular las violencias transfóbicas; la destrucción de nuestro planeta a manos del ser humano; o la muerte de algunes amigues cercanes. La magnífica apertura con “It Must Change” ya nos sitúa en el universo del álbum: la calidez instrumental crea un espacio seguro en el que Anohni se atreve a preguntarse (y preguntarnos) por ese odio que marca el trato a quien es diferente en nuestra sociedad (“The death inside you/That you pass into me”). En canciones como “Scapegoat” profundiza aún más en estas cuestiones, caracterizando esta violencia como algo impersonal, la mera elección de un cabeza de turco (“you're so killable/it's not personal”).

Lo alucinante es que aborde estos temas tan desoladores y brutales con una música tan tierna. Quizás por eso, la propia Anohni afirma que muchas de las interpretaciones vocales del álbum son la primera y, en algunos casos, la última vez que se ha atrevido a cantar estas canciones completas

Lo alucinante es que aborde estos temas tan desoladores y brutales con una música tan tierna. Quizás por eso, la propia Anohni afirma que muchas de las interpretaciones vocales del álbum son la primera y, en algunos casos, la última vez que se ha atrevido a cantar estas canciones completas. Aún más intensas son las canciones en las que reflexiona sobre la pérdida de amigues, como Lou Reed (en la delicada “Sliver of Ice”) o una amiga íntma que se suicidó, en “Can't”. En mi opinión este es el cénit del álbum: el arrollador final, con Anohni repitiendo en bucle “I don't want you to be dead” con tanta firmeza como dolor en su voz, me sacude hasta las lágrimas. Es cierto que en la segunda mitad del disco hay algunos temas un poco menos efectivos. “It's My Fault”, por ejemplo, es una bonita composición que, sin embargo, resulta algo menor en comparación con el resto del tracklist, con sus apenas dos minutos de guitarra, cuerdas y voz. “There Wasn't Wnough”, por su parte, resulta demasiado estática y repetitiva a lo largo de sus cinco minutos, aunque la voz de Anohni y las bellas texturas que aparecen al final redimen la canción. Pero la vigorosa “Rest” y la abatida “Why Am I Alive Now?” compensan de sobra, y “You Be Free” es el final perfecto, con el mínimo toque de optimismo imprescindible para despedir un álbum tan bello y maravilloso como apesadumbrado. Una elección segura para mi lista de mejores discos del año.

Las protestas de parte del público por la presencia de Jay Electronica (rapero polémico por su pertenencia a la Nación del Islam y por sus barras de contenido antisemita) en uno de los temas llevaron a que Noname amenazara con cancelar el lanzamiento del disco

La rapera Noname convenció a propios y extraños con el maravilloso Room 25, uno de los mejores discos de rap de 2018. Desde entonces, no obstante, su presencia pública había estado menos relacionada con su música que con sus polémicas declaraciones. Destacan sus acusaciones de hipocresía a otros raperos conocidos por sus letras de gran carga política en la época de las protestas por la muerte de George Floyd, que llevaron a un beef con J. Cole, así como sus frustraciones acerca de tener un público mayoritariamente blanco a pesar de cantar desde una perspectiva claramente marcada por ser afroamericana. Su escaso interés en seguir grabando música o actuando en directo se ha traducido en cinco años de silencio y el descarte de un proyecto de LP ya anunciado, Factory Baby. Mientras tanto, Noname ha continuado con una labor discreta, al margen de los focos, de trabajo comunitario en su Chicago natal, así como con su militante club de lectura. Después de cinco años, por fin tenemos nuevo disco, Sundial, pero este tampoco ha escapado a las polémicas. Las protestas de parte del público por la presencia de Jay Electronica (rapero polémico por su pertenencia a la Nación del Islam y por sus barras de contenido antisemita) en uno de los temas llevaron a que Noname amenazara con cancelar el lanzamiento del disco.

Y a pesar de las polémicas, “balloons”, la canción con Jay Elec, es buenísima, con un estribillo adictivo que recuerda al de “Yesterday”, la primera canción de su excelente mixtape 'Telefone'

Cuando finalmente llegó el álbum y la estrofa de Jay Elec resultó estar plagada de conspiranoias antisemitas, Noname no solo no pidió perdón sino que afirmó que la decepción de sus fans “no significa absolutamente nada para mí”. Con todo este contexto, parece difícil disfrutar del disco sin más. Pero la realidad es que el contenido es de una calidad bastante alta. Pocas raperas con la visibilidad de Noname se mueven con tanta comodidad en el sonido jazzy y orgánico de sus bases, lo cual se puede ver desde el principio en “black mirror”, donde se presenta a sí misma en un autorretrato mordaz. En temas como “hold me down” o “gospel?” la aparición de coros gospel da una gran profundidad espiritual a su música, y la estrofa de billy woods en esta última canción hablando sobre sus recuerdos de la victoria de la revolución en Zimbabwe es uno de los mejores momentos del disco. También destacan las contribuciones de Ayoni, con su preciosa y ágil voz, en “boomboom” y “oblivion”. Y a pesar de las polémicas, “balloons”, la canción con Jay Elec, es buenísima, con un estribillo adictivo que recuerda al de “Yesterday”, la primera canción de su excelente mixtape Telefone.

Pero es cierto que las letras de Noname se pierden un poco en una tendencia a la crítica y la autocrítica paralizante y estéril, que afecta especialmente al tramo medio del tracklist

Pero es cierto que las letras de Noname se pierden un poco en una tendencia a la crítica y la autocrítica paralizante y estéril, que afecta especialmente al tramo medio del tracklist. En “namesake”, que por lo demás es una canción fantástica, señala a Kendrick Lamar, Beyoncé o Rihanna por participar del circo mediático en torno a la Super Bowl a pesar del pésimo historial en cuanto a las relaciones raciales en la NFL. Prosigue así la tendencia de la de Chicago a poner el foco en las contradicciones de sus colegas más que en las desigualdades estructurales que dice querer combatir. Lo más frustrante es que ella se pone al mismo nivel cuando señala cómo se tragó sus palabras y actuó en el festival de Coachella a pesar de sus desacuerdos con la organización. Señalar todas estas inconsistencias sin proponer caminos para mejorar lleva a un aparente callejón sin salida, como también sucede en “beauty supply”, cuando se refiere a sí misma como su “enemiga” por caer en los estereotipos estéticos de carga racista sobre el pelo de las afroamericanas a la hora de peinarse. El resultado de todo esto es un álbum que es más fácil de disfrutar si no se presta atención a sus letras y sí a sus magníficas bases; algo un tanto triste para una rapera de retórica tan políticamente cargada. Y aun así, ojo, es un muy buen disco que no deberíais pasar por alto si os gusta el hip hop. Merecerá más la pena que ese espectacular bodrio que ha lanzado Travis Scott.

El grupo lanzó en julio su debut homónimo, y en él podemos ver los principales ingredientes de su propuesta. Su combinación de blastbeats apabullantes con guitarras luminosas e inspiradoras recuerda, en efecto, al blackgaze de los autores de Sunbather

Contaba hace unos meses, al hilo del disco de Ahab, que estoy tratando de escuchar más metal extremo. Mi amigo Antonio me está guiando en esta aventura y, con base en mi afición por Deafheaven, me recomendó seguir a los californianos Agriculture. El grupo lanzó en julio su debut homónimo, y en él podemos ver los principales ingredientes de su propuesta. Su combinación de blastbeats apabullantes con guitarras luminosas e inspiradoras recuerda, en efecto, al blackgaze de los autores de Sunbather. Pero además, Agriculture tienen varios elementos distintivos que llevan su propuesta hacia lo que ellos llaman black metal extático. El más importante es el poso espiritual de las letras: como sucede con otros grupos actuales de black metal (de los que hablaré en otra ocasión), la violencia de la música se convierte en un vehículo para la exploración de lo grandioso y lo sublime. En ningún punto queda esto más claro que en la maravillosa primera canción, “The Glory of the Ocean”, donde se narra cómo la contemplación del mar se convierte en una experiencia trascendente, una toma de conciencia de la propia insignificancia y una entrega a la enormidad de la naturaleza: “Glory! Taking it in/My body – give it away/An empty space with nothing after all”.

Y aún hay más: aparece entonces un momento casi doom, de riffs pesados y gritos roncos. Tras una breve pausa, volvemos al asalto sonoro, esta vez con tonos más épicos, cercanos al death metal, y la canción termina con una última explosión de black metal absolutamente demencial

Este tema es, además, el que mejor muestra todas las virtudes del grupo; una destilación perfecta de lo que ya habían mostrado en su EP del año pasado, The Circle Chant. Se inicia con un delicado y contemplativo pasaje de slide guitar, mientras el feedback de unas guitarras eléctricas crece poco a poco en la distancia, como la marea. Después entra una batería majestuosa, regia, enlentecida, mientras esas guitarras llenan toda la mezcla; y entonces, de pronto, estallan los blastbeats y las afiladas guitarras, mientras Dan Meyer se desgañita y somos arrasados por olas de ruido como las que menciona la letra. Y aún hay más: aparece entonces un momento casi doom, de riffs pesados y gritos roncos. Tras una breve pausa, volvemos al asalto sonoro, esta vez con tonos más épicos, cercanos al death metal, y la canción termina con una última explosión de black metal absolutamente demencial.

El resto del disco quizás no sea tan redondo, pero proporciona más muestras de las ambiciones del grupo. Meyer demuestra sus habilidades vocales al cantar en tono normal “The Well”

El resto del disco quizás no sea tan redondo, pero proporciona más muestras de las ambiciones del grupo. Meyer demuestra sus habilidades vocales al cantar en tono normal “The Well”, una especie de introducción a “Look”, la canción central del álbum, dividida en tres partes. Esta es la composición más deshilachada del LP, pero contiene momentos muy efectivos e ideas intrigantes, como el uso del saxofón en varios momentos o el pasaje de casi un minuto en el que solo suena el bombo de la batería. La canción que cierra el álbum, “Relier”, suena especialmente arrolladora y caótica, y aunque tenga algún momento algo menos inspirado pone un gran broche a un disco prometedor y poderoso, que invita a ponerse en manos de algo más grande que nosotros mismos (“How it’s beautiful to accept you are part of everything/With no control/Trust! Trust! Trust!/I call it God”). Yo te recomiendo ponerte en manos de Agriculture; estos cuatro saben lo que se hacen.

Y ahora, aquí van otros discos que he escuchado en estos días, comentados de forma algo más breve. La gran PJ Harvey volvió en julio después de nada menos que siete años con I Inside the Old Year Dying, un disco que profundiza en la vía austera y solemne, inspirada por el folk inglés y con algunos toques electrónicos, que lleva algo más de una década trabajando, desde esa cima que fue Let England Shake (2011). Este nuevo LP no se acerca a esas alturas; de hecho, puede hacerse algo tedioso por momentos, pese a durar apenas 39 minutos. Pero no deja de contener grandes ideas y algunas canciones estupendas, como “Lwonesome Tonight” o “A Child's Question, August”. Que Polly Jean siga haciendo discos de esta calidad tras más de treinta años de carrera es realmente extraordinario, y es de agradecer, aunque se haga de rogar.

Otro que a menudo se ha hecho de rogar es Dellafuente, pero este año sus fans no tenemos queja. No solo ha sacado el que posiblemente sea el mejor disco de su carrera, Lágrimas pa otro día, y ha hecho una gira por festivales con una producción de altísimo nivel, sino que ahora ha respondido a una demanda de su público: el viernes pasado lanzó un disco como Salomon Sessions, su alias para sus producciones de música electrónica

Otro que a menudo se ha hecho de rogar es Dellafuente, pero este año sus fans no tenemos queja. No solo ha sacado el que posiblemente sea el mejor disco de su carrera, Lágrimas pa otro día, y ha hecho una gira por festivales con una producción de altísimo nivel, sino que ahora ha respondido a una demanda de su público: el viernes pasado lanzó un disco como Salomon Sessions, su alias para sus producciones de música electrónica. Se trata de INCURSIÓN, un disco de remixes de algunos de sus mayores éxitos. Es posible que, para quienes no hayan escuchado previamente estas canciones, no se trate de un proyecto demasiado interesante. Y de hecho los remixes son muy desiguales: mientras que “Alomejor_120bpm_gminor” le da otra dimensión a uno de sus clásicos, que pasa de ser una cuasi-balada dramática a convertirse en un rompepistas melancólico, “3caras_158bpm_eminor” coge una de sus últimas canciones de éxito y le añade un breakbeat que parece un pegote. Pero en cualquier caso, para quienes nos conocemos sus canciones al dedillo, esta es una divertida y bienvenida vuelta de tuerca a las mismas que las hace aptas para otros ambientes más acelerados.

Todo lo contrario sucede con los dos últimos discos que quiero comentar: Jelly Road, de Blake Mills, y Sun Arcs, de Blue Lake. Se trata de dos LPs de música contemplativa y relajada. A Mills lo vengo siguiendo desde que produjo el sublime Set My Heart On Fire Immediately (2020), de Perfume Genius; ya disfruté con su colaboración con Pino Palladino en Notes with Attachments (2021), por lo que me asomé a su nuevo LP con curiosidad. Me temo que no es un álbum particularmente inspirado en su conjunto, y de hecho él mismo parece hablar de ese problema en “Unsingable”, una canción que reflexiona sobre la dificultad para identificar la sutil diferencia que hace que una canción funcione o se vuelve tediosa. El caso es que, aparte de dos temas magníficos que viven en la frontera entre el rock, el folk y el country (con ciertos toques electrónicos), como son “Skeleton is Walking” y “Press My Luck”, poco más capta la atención del oyente. Más redondo es el disco de Blue Lake, el alias de Jason Dungan, artista texano afincado en Dinamarca. Se trata de una colección de instrumentales que se basan sobre todo en el uso de una cítara confeccionada por el propio Dungan, creando pequeños loops de gran calidez en los que es fácil perderse. Composiciones como “Dallas”, “Bloom” y sobre todo la adorable “Fur” son perfectas para acompañar la lectura durante una perezosa tarde de verano. Ya quedan pocas de esas, así que aprovechad. Yo, por mi parte, volveré a traeros mis recomendaciones semanalmente.

 

 

 

 

 

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

(Osuna, 1992) Ursaonense de nacimiento, granaíno de toda la vida. Doctor por la Universidad de Granada, estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Aficionado a la música desde la adolescencia, siempre está investigando nuevos grupos y sonidos. Contacto: jesus.martinez.sevilla@gmail.com