UNA SECCIÓN de JOAN CARLES MARCH

Nuevo Habladurías con José Antonio Cerezo, presidente del Teléfono de la Esperanza en Granada, 958261516, un servicio con más de 35 años que escucha de forma activa a quien lo necesita

Ciudadanía - Joan Carles March - Sábado, 5 de Abril de 2025
Un excepcional 'Habladurías', en el que el experto en Salud Pública Joan Carles March conversa con este psicólogo sobre este imprescindible servicio público, que te recomendamos. Para leer y compartir.
Un momento de la interesante conversación de Joan Carles March con José Antonio Cerezo.
IndeGranada
Un momento de la interesante conversación de Joan Carles March con José Antonio Cerezo.
José Antonio Cerezo es el presidente del Teléfono de la Esperanza en Granada (958261516). Él es psicólogo y filósofo y es presidente desde hace algo más de un año. Me apetecía mucho hablar con él y conversando sobre suicidio, entre otros temas, con una maravillosa enfermera del Hospital Clínico, Loli Ramírez, me pasó su contacto, porque el Teléfono de la Esperanza es un teléfono que da muchas esperanzas, da mucha vida a mucha gente y quería hablar con José Antonio para que nos contara qué es ese teléfono, cómo funciona, quién está detrás del Teléfono de la Esperanza, cuántas llamadas se reciben, qué se hace con ellas, para intentar saber un poquito más sobre este teléfono de la Esperanza, que realmente es la esperanza para mucha gente: una persona que se siente en soledad, alguien que tiene un conflicto de pareja o con sus hijos, personas que tienen problemas con las drogas y no saben dónde ir, jóvenes que tienen ideas suicidas,…958261516, un teléfono que día y noche está disponible para quien quiera llamar.

Y me cuenta de entrada: “El teléfono de la Esperanza es una asociación que tiene cincuenta y cuatro años de vida y a pesar de ello, mucha gente tiene una imagen muy vaga, muy difusa de lo que es. El teléfono empezó en 1971 en Sevilla. Fue un momento, en que en muchas casas había teléfono fijo. Ya en otros países había teléfonos de emergencia y pensaron que podría ser útil que utilizar ese recurso técnico, para ofrecer las posibilidades que cualquier persona pudiera llamar y que siempre alguien la estuviera escuchando”.

"Se fue creando un grupo de voluntariados que se preparaban para ser capaces de hacer lo que llamamos una escucha activa. Y, a partir de ahí, se han ido haciendo más complejos los recursos, porque se ha visto que aparecían nuevos perfiles de voluntariados que podían ofrecer cosas complementarias. Ahora mismo estamos en 29 provincias y, en Granada concretamente, celebramos este año el 35 aniversario. Llegó en 1990"

Sigue comentando: “Entonces, se fue creando un grupo de voluntariados que se preparaban para ser capaces de hacer lo que llamamos una escucha activa. Y, a partir de ahí, se han ido haciendo más complejos los recursos, porque se ha visto que aparecían nuevos perfiles de voluntariados que podían ofrecer cosas complementarias. Ahora mismo estamos en 29 provincias y, en Granada concretamente, celebramos este año el 35 aniversario. Llegó en 1990 a Granada. Desde entonces se creó un teléfono, 958261516, y se mantiene siempre el mismo, un teléfono que día y noche está disponible para quien quiera llamar y contar lo que le apetezca”.

Continúa con la palabra José Antonio, casi sin que yo le haga preguntas: “En realidad no hay un tema específico de antemano, simplemente del que quiera hablar la persona que llama. Hay personas que llaman, porque se encuentran muy solas y valoran mucho un rato de conversación. Siempre son llamadas sin prisa, al ritmo de la persona que llama. Nunca le condicionamos desde nuestro lado. Otras veces son personas que viven algún tipo de conflicto, conflicto de pareja, conflicto padre e hijo, conflicto de relaciones diversas que necesitan desahogarse y ver si alguien, al escuchar, le da una pista de por dónde cambiar y mover ficha, porque están muy bloqueados. Hay últimamente cada vez más, alguna llamada más dramática, gente con ideación suicida o con incluso actos suicidas en cursos que llaman. A veces incluso le preguntamos cómo nos has conocido y dice que “llamé al 024”, que es el teléfono de prevención en suicidio a nivel nacional que se creó hace unos años “y me han escuchado, pero enseguida me han dicho por qué no llamar teléfono de esperanza”. Lo cual es un orgullo, saber que se valora a nivel nacional el servicio que ofrece el teléfono de la esperanza y no es un servicio de querer salvar a nadie".

"Lo interesante que ofrecemos es la escucha y a partir de la escucha a veces ofrecemos recursos complementarios que tenemos y a veces derivamos a asociaciones más específicas sobre algún trastorno. Por ejemplo, adiciones, hablamos de proyecto hombre a donde le sugerimos que pueden llamar o a alguna otra asociación que trabaja las adiciones que conocemos. Tenemos una carpeta de recursos psicosociales que están a la vista de la pantalla del ordenador del compañero que atiende y les derivamos después de haber escuchado tranquilamente. Ofrecemos esos recursos complementarios que hemos ido generando, a partir de que se empezaran a acercar al Teléfono de la esperanza para querer ser voluntarios, muchos profesionales, psicólogos, psiquiatras, médicos, trabajadores sociales y abogados, que querían colaborar e hicieron el proceso de aprender a escuchar con calidad, pero además se les pidió poder ofertar que ante algunas personas de las que han llamado a las que no es suficiente escucharlas, sino que necesitan algo más, les ofrecemos que vengan a la sede y le atendemos gratuitamente y rápidamente para abordar su crisis”.

"Nosotros hacemos con estas personas una intervención en crisis desde el punto de vista profesional. Unas sesiones, seis o siete sesiones de terapia para abordar el momento más crítico que están viviendo. A partir de ahí, si tienes recursos, les sugerimos que pueda ser un buen momento para empezar una terapia y que busquen terapeutas"

Sigue contando con ganas de explicar todo lo que hace el Teléfono de la Esperanza: “Nosotros hacemos con estas personas una intervención en crisis desde el punto de vista profesional. Unas sesiones, seis o siete sesiones de terapia para abordar el momento más crítico que están viviendo. A partir de ahí, si tienes recursos, les sugerimos que pueda ser un buen momento para empezar una terapia y que busquen terapeutas. Si vemos que no tienen recursos, prolongamos más tiempo la atención, sabiendo que no le estamos quitando trabajo a nadie, porque no van a ir a buscar atención profesional. Y cada vez hay más gente que acude, también sabiendo que el teléfono se ha divulgado y es cierto que es un recurso gratuito”.

Añade a todo lo que nos está contando: “Si están fatal, si le dan una cita cada tres meses, en los momentos intermedios de apuro, de angustia, llaman y, por lo menos, les ofrecemos un apoyo intermedio. Y también, se ha ido creando una cartera amplia de herramientas de prevención. Tenemos talleres. Son ocho sesiones, de hora y media cada sesión, una a la semana, donde se van trabajando, por ejemplo, manejos de estrés y ansiedad, autonomía afectiva, comunicación asertiva. Son distintas herramientas que creemos que ayudan a que cuando una persona se le presente alguna crisis en su vida, pueda tener más herramientas para abordarla. Y luego también hay cuatro grupos de apoyo y alguno de ellos es muy demandado y reconocido. Hay uno de elaboración del duelo, hay otro de separación afectiva, para gente que se ha divorciado y lo llevan muy mal. Hay otro que se llama de enfermedades crónicas, a partir del diagnóstico de una enfermedad crónica y encajar psicológicamente esas noticias en la vida. Y hay otro que se llama reaprender a vivir para gente que tiene, digamos, lo que llamamos los psicólogos de distimia, un trastorno del ánimo y una cierta depresión, que no es depresión profunda, pero que hay un tono vital bajo. Esos recursos los tenemos como herramientas de prevención”.

Distintos instantes de la relevante charla de Joan Carles March con José Antonio Cerezo.

 “Si están fatal, si le dan una cita cada tres meses, en los momentos intermedios de apuro, de angustia, llaman y, por lo menos, les ofrecemos un apoyo intermedio"

Y nos sigue hablando de talleres, actividades con grupo de enfermeros que trabajan en conexión con los centros educativos. Y aparecen las nuevas tecnologías: “Había gente joven en contacto con el Teléfono de Esperanza, y se diseñó hace cuatro años una aplicación móvil que se llama Conecta Social, de descarga gratuita, que te permite lo que llamamos el chat de la esperanza, en vez del Teléfono de Esperanza. Hay una conexión a través de chat que compañeros voluntarios atienden del mismo modo. Y a partir de ahí ha crecido mucho la consulta de niños y adolescentes con bullying, autolisis, ideas suicidas, incluso conflictos emocionales.  Existe un taller que tenemos, que le llamamos Sé tu Mismo, con 15 sesiones para trabajar durante un periodo largo con grupos de adolescentes, donde hay cinco sesiones donde se trabajan las emociones, el reconocimiento y la gestión de las propias emociones; otras cinco sesiones en que se trabajan las relaciones, cómo se sienten en sus relaciones con las familias, con los amigos, con parejas si tienen, cómo ven que son capaces de expresar lo que sienten y lo que necesitan o no, que dificultades tienen. Y luego otras cinco sesiones que son cómo se ven en el mundo, qué tipo de futuro planean, qué sentido sienten que le quieren dar a su vida, cómo les afectan los conflictos sociales. No son nunca cursos teóricos, sino a través de dinámicas se crea un clima de confianza para que salga la parte más íntima de los conflictos y las dificultades que cada uno tiene y ir trabajándolas progresivamente durante todas esas sesiones”.

“Yo estudié filosofía, trabajaba en otra historia, y alguien una vez, hace ya casi 30 años, en Murcia, me dijo, mira, este fin de semana el Teléfono de Esperanza hacen un curso de Desarrollo Personal. No sé por qué me pareció sugerente, me apunté y me di cuenta que probablemente me había equivocado, porque sentía que la psicología iba más con lo que yo quería hacer con mi vida, y de hecho hice un giro, terminé la carrera de psicología y pronto, conseguí trabajar de orientador"

Y le pregunto después de oír toda esta lista de actividades que realiza el teléfono de la esperanza, ¿cómo alguien como tú decides meterte en el teléfono de la esperanza?: “Yo estudié filosofía, trabajaba en otra historia, y alguien una vez, hace ya casi 30 años, en Murcia, me dijo, mira, este fin de semana el Teléfono de Esperanza hacen un curso de Desarrollo Personal. No sé por qué me pareció sugerente, me apunté y me di cuenta que probablemente me había equivocado, porque sentía que la psicología iba más con lo que yo quería hacer con mi vida, y de hecho hice un giro, terminé la carrera de psicología y pronto, conseguí trabajar de orientador, trabajé en la comunidad valenciana y en Murcia, y por fin conocí una granadina y terminé en Granada, pero hace ya 20 y tantos años. Entre tanto, yo me he formado complementariamente en terapia gestal, en terapia de tipo humanista y cuando me jubilé, ya con los 60, quise hacer algún voluntariado en mi tiempo libre, y lo hice en un sitio que se llama Ocre, aquí en Granada que trabaja con mujeres que viven en la calle y están acogidas ahí, otras veces con la Cruz Roja, también con Madre de Dios, otro hogar que acoge hombres que viven en la calle. A mi me va la marcha, pero por fin volví al teléfono de esperanza que yo había conocido en Murcia y me dijeron, si te quedas con nosotros nos viene bien, y llevo cuatro años y hace un año y pico, me empujaron a aceptar la presidencia”.

De aquí me cuenta algunas claves de los estatutos del Teléfono de la Esperanza:  “En los estatutos dice que los fines del teléfono de esperanza, son ofrecer una ayuda gratuita, profesionalizada, de escucha y de atención a las crisis emocionales, de cualquier persona que nos llame, especialmente si pertenecen a alguno de los colectivos como personas víctimas de violencia de género, personas víctimas de accidente de tráfico, personas en soledad no deseada, personas en privación de libertad,…… hay como más de 20 colectivos que se citan. Y yo no conozco que haya muchas asociaciones ni trabajo que vaya directamente a estos colectivos. Hemos empezado ahora unos talleres de educación emocional en la prisión de Albolote, donde nos han recibido con los brazos abiertos, donde se pueden hacer muchísimas cosas”.

Y le pregunto: ¿Quién hay detrás del teléfono? ¿Qué formación tiene la gente que está detrás del teléfono? “En el teléfono de esperanza incluso aunque seas psicólogo te piden y yo lo entiendo, te piden que pases por un proceso largo de trabajo personal. Bueno, yo he hecho mucho trabajo personal en cosas complementarias a la carrera, pero hay muchos psicólogos que no han tenido muchas oportunidades de hacer un trabajo personal, sobre ellos mismos, aunque sean psicólogos. Entonces, es un proceso, que tarda unos 10 meses, donde se empieza a trabajar las propias emociones. Es como una síntesis de varias corrientes de psicología humanista y con eso se va trabajando. Por lo menos ponerle conciencia y se va trabajando cómo te sientes en el mundo en el que vivimos y qué sentido le quieres dar a tu vida. A partir de charlas, se hacen dinámicas en las que ya se llega mucho más a lo emocional, donde hay dos niveles. En el segundo nivel, cada persona se tiene que plantear una meta personal de algún cambio real, auténtico de sí mismo, que quiere enfocar a partir con todas las herramientas que estamos viendo. Y durante el curso se va viendo la evolución en ese aspecto, cada uno lleva sus tareas y cada uno comparte y se apoya mucho. El tercer curso es la técnica de la escucha y cuando te pones a escuchar a una persona, no te lanzas a darle consejos y a querer arreglarle la vida, sino que dejas que se exprese en todo lo que necesita y si acaso le puedes sugerir algún punto de referencia, en la línea de lo que tú mismo has hecho con tu vida durante esos 10 meses de formación. Has reconocido emociones, ha reconocido incluso limitaciones propias, te has planteado alguna meta porque quiere mover ficha y no vivir como una víctima, sino hacerte responsable de tus circunstancias y entonces has ido dando pasos. Es decir, en la medida en que en la conversación y en la escucha surge que esa persona va tomando conciencia de cosas, va saliendo del victimismo y quiere hacer algo con sus problemas, pues tú le acompañas, le sugieres o le dices, a través de pedir ayuda”.

Sobre ideas suicidas: "La experiencia que tenemos es que, a veces se toma una decisión ciega, bruta, rápida. Se ha acabado una fase, se ha acabado una posibilidad, se ha acabado una historia, se ha acabado muchas cosas”

Y me voy casi al final de la conversación hablando un poco más de las llamadas sobre ideación suicida: “Son las más fuertes. Tenemos una reunión mensual de formación continua para estar atento a la temática suicida. Ahí es donde se pone en juego toda la formación que tienes y toda tu capacidad, ¿cómo es posible que una persona que te dice que todo ya se le ha agotado y que no quiere más que acabar con la vida, es posible que eso se revierta de algún modo? La experiencia que tenemos es que, a veces se toma una decisión ciega, bruta, rápida. Se ha acabado una fase, se ha acabado una posibilidad, se ha acabado una historia, se ha acabado muchas cosas”.

Le pregunto ¿Cuántas llamadas se reciben? “El año pasado, a nivel nacional, en las 29 provincias que estamos hubo más de 160.000 llamadas. En Granada hubo más de 6.300 y hay unas 5.000 consultas se hicieron este año pasado vía chat, la mayoría por problemas psicológicos, ligado a relaciones familiares, consultas de tipo asistencial porque le van a desahuciar y no sabe adónde acudir y no sabe qué hacer con su vida y le ayudamos a ponerse en contacto con asociaciones antidesahucio o trabajadores sociales que le asesoren bien  un abogado que tenemos que hace asesoramiento jurídico o gente en soledad o con sensación de depresión o en crisis o actos suicidas o con trastornos de ansiedad o de la identidad sexual, o fracaso escolar, o síndrome del cuidador, o problemas por estar parados o trastornos mentales concretos, etcétera. Por tanto, los casos son muy variados”.

“Cuando llega una ideación suicida, normalmente es una escucha con los cinco sentidos, muy pacientes, intentando que esa persona que llama, sienta que es un espacio seguro en el que expresarse, en el que hablar, donde no se le va a juzgar, ni se le va a consolar rápidamente queriendo que calle su queja o su dolor, simplemente se le va a intentar transmitir el ¿por qué no nos hemos suicidado nosotros todavía?

Y le preguntamos por la gente con ideación suicida: “Cuando llega una ideación suicida, normalmente es una escucha con los cinco sentidos, muy pacientes, intentando que esa persona que llama, sienta que es un espacio seguro en el que expresarse, en el que hablar, donde no se le va a juzgar, ni se le va a consolar rápidamente queriendo que calle su queja o su dolor, simplemente se le va a intentar transmitir el ¿por qué no nos hemos suicidado nosotros todavía? Y esa pregunta nos la hemos hecho también nosotros. Entonces, a partir de ahí, es hacerle comprender que la ideación suicida no es un sin sentido, es humana y tiene sentido que en cierta circunstancia una persona pueda ver que esa opción es una opción, porque querer acabar con todo, significa que hay un dolor detrás de eso que te lleva a esa decisión y ese dolor es el que poco a poco, casi sin pedírselo, tienen necesidad de expresarlo. Es sentir que hay una escucha sin censura, sin nada más que un acogimiento de ese dolor, una empatía a ese dolor, una garantía de que a ese teléfono puede llamar, que es un lugar seguro al que se puede pedir ayuda. Y te dicen que “ahora me arrepiento del paso que estoy dando, pero no sé  a quién acudir”. Si la cosa se reorienta, se le ofrece que venga a hablar”.

Y añade José Antonio: “Ahora nos estamos poniendo en contacto con algunas asociaciones de supervivientes de suicidio, porque queremos que haya recursos de asociaciones de supervivientes y que vayamos de la mano y podamos ofertarles poder hablar con alguien que ha perdido una persona querida. Esa mano que necesita esa gente en ese momento”.

Con ello, hemos dado un repaso a lo que hace el teléfono de la Esperanza, el por qué te metiste, lo que hace la gente que se mete y ese proceso interno que es tan importante para poder afrontar una situación, como la de estar en un teléfono escuchando a las personas que necesitan una ayuda. Realmente, un trabajo extraordinario, impagable, porque mucha gente siente una soledad cada vez mayor y, por tanto, encontrar a gente del teléfono de la Esperanza, es un lujo que nos permite a que gente que no tiene a nadie, encuentre a alguien que está a su lado, que le escucha y que le tiene en cuenta.

Y hace un llamamiento José Antonio, por si alguien se quiere unir como voluntario: “Ahora en mayo vamos a iniciar un proceso de formación. Si alguien tiene interés que, por favor, mande un mensaje al correo granada@telefonodelaesperanza.org y yo, personalmente, le contestaré y estaremos con los brazos abiertos para recibirlos”.

Si quieres ecuchar este magnífico podcast pincha a continuación: