'Hazen Sise: el fotógrafo de La Desbandá'

Hazen Sise llegó a Almería con el doctor Norman Bethune, entre el 10 y el 12 de febrero de 1937, para socorrer a las víctimas de La Desbandá, uno de los mayores crímenes de guerra contra población civil indefensa. Sise era colaborador de Bethune y conducía la ambulancia con la que salvaron a centenares de vidas, sobre todo niños. Y algo más: fue el autor de las fotos estremecedoras sobre la masacre en la carretera de la muerte.
¿Pero quién era Hazen Sise?
Sabemos que nació en Montreal (Canadá), que fue un arquitecto vanguardista y que llegó a colaborar en París con el célebre Le Corbusiere.
¿Y qué impulsó a este arquitecto a participar en tan arriesgada misión?
Sin duda, su sentido de la solidaridad y sobre todo, su profunda convicción antifascista. Igual que Norman Bethune, Sise formó parte de las Brigadas Internacionales, 35.000 brigadistas que vinieron a España para defender al gobierno democrático de la República y hacer frente a la agresión del fascismo.
Cuando estalló la Guerra Civil, Hazen Sise decidió unirse al equipo del Dr. Norman Bethune, en Madrid
Cuando estalló la Guerra Civil, Hazen Sise decidió unirse al equipo del Dr. Norman Bethune, en Madrid. Sise fue nombrado entonces jefe de recaudación de fondos para el Comité de Ayuda a la Democracia Española. Se incorporó, junto al escritor inglés Thomas Worsley, como ayudante de Bethune en la Unidad de Transfusión de Sangre de Canadá para apoyar a las fuerzas republicanas.
Su ambulancia de la Cruz Roja recorrió durante el conflicto gran parte de la geografía española para socorrer a los heridos
Su ambulancia de la Cruz Roja recorrió durante el conflicto gran parte de la geografía española para socorrer a los heridos. Y una de sus intervenciones más dramáticas se produjo durante la masacre de la carretera Málaga-Almería, conocida como La Desbandá.
Hazen Sise conducía la ambulancia en la que se desplazó el equipo médico, dirigido por Norman Bethune, desde Valencia hacia Málaga, pero sólo pudieron llegar hasta Castell de Ferro, en la costa granadina. Su objetivo era socorrer a la población civil que estaba siendo masacrada. Más de 150.000 personas, según el diario de Norman Bethune, salieron huyendo de la capital malagueña, cuando fue tomada por las tropas de Queipo de Llano.
Recordemos que este general golpista fue quien provocó el pánico entre la población civil cuando amenazaba con fusilar a los rojos y violar a las mujeres republicanas, desde el micrófono de Radio Sevilla:
"Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser un hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen. ¿No han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen".
Y cuando el general golpista supo que una avalancha humana, con miles de niños, intentaba escapar desde Málaga hacia Almería, por la carretera de la costa, se permitió bromear: “Grandes masas huían a todo correr hacia Motril. Para acompañarles en su huida y hacerles correr más aprisa, enviamos a nuestra aviación, que los bombardeó”.
Miles de fugitivos, muchos de ellos niños, fueron asesinados en la carretera de la costa, por donde intentaban llegar hasta Almería. Legionarios y regulares los perseguían por tierra, la aviación nazi e italiana los ametrallaba sin piedad desde el aire y los buques franquistas Canarias, Cervera y Baleares los cañoneaban desde el mar.
Otra matanza se produjo en la desembocadura del río Guadalfeo, donde el puente fue destruido para evitar el avance de las tropas sublevadas
Los barcos de la armada sublevada atacaron a la población civil en el puente viejo del barranco del Maro, en Nerja, provocando gran número de víctimas mortales. Otra matanza se produjo en la desembocadura del río Guadalfeo, donde el puente fue destruido para evitar el avance de las tropas sublevadas. La población civil se vio obligada a cruzar el río a nado para llegar a la otra orilla. En el intento, perdieron la vida varios centenares de personas, debido a la crecida del río.
Conforme avanzaba la ambulancia, Bethune y Sise iban encontrando a familias aterrorizadas y recogiendo a niños para salvarlos de una muerte segura. Durante cuatro días, los miembros de la unidad sanitaria socorrieron a los heridos y ayudaron en el traslado de refugiados hacia la capital almeriense. Sise y Bethune padecieron hambre y sed para salvar la vida cientos de niños, a los que llevaron en su ambulancia por la conocida como carretera de la muerte hasta Almería.
El doctor Norman Bethune se convierte en corresponsal de guerra y escribe un diario en el que nos dice: "Hemos contado unos cinco mil menores de diez años y al menos mil de ellos descalzos, con los pies hinchados, llorando desconsolados de dolor, hambre y agotamiento"
De repente, el doctor Norman Bethune se convierte en corresponsal de guerra y escribe un diario en el que nos dice: "Hemos contado unos cinco mil menores de diez años y al menos mil de ellos descalzos. Niños con trapos manchados de sangre alrededor de los brazos y las piernas, niños sin zapatos, con los pies hinchados que habían duplicado su tamaño, llorando desconsolados de dolor, hambre y agotamiento. Doscientos kilómetros de miseria. Imaginaos cuatro días con sus cuatro noches, escondiéndose de día en las montañas, cuando los bárbaros fascistas los perseguían desde el aire, caminando de noche y rodeados por un sólido torrente, hombres, mujeres, niños, mulas, burros, cabras, gritando los nombres de familiares desaparecidos, perdidos en la multitud".
En su crónica escalofriante, este médico canadiense acaba preguntándose: ¿cuál había sido el crimen cometido por aquellos civiles desarmados para que fueran asesinados de aquella manera sangrienta? Y él mismo se responde: "su único crimen era haber votado para elegir un gobierno del pueblo, comprometido con la mitigación de la aplastante losa de siglos de codicia capitalista".
Por su parte, Hazen Sise convierte las palabras de Bethune en imágenes. Se transforma en fotoperiodista y realiza un reportaje gráfico impresionante. La cámara fotográfica de Sise nos ha dejado un documento histórico imprescindible contra los bulos de los negacionistas, para que nadie pueda cuestionar jamás la masacre de La Desbandá.
Fotos de Hazen Sise aportadas por el autor.











































