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Memoria Democrática

Estudiantes rinden homenaje al doctor Norman Bethune leyendo su diario sobre La Desbandá

Ciudadanía - IndeGranada - Viernes, 10 de Febrero de 2023
La Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación, en colaboración con profesores del IES Puerta del Mar de Almuñécar, explican a los jóvenes cómo sucedió este crimen de guerra contra la población civil indefensa, cometido por los franquistas en febrero de 1937.
Estudiantes y docentes del IES Puerta del Mar junto al periodista Paco Vigueras.
VJR Granada
Estudiantes y docentes del IES Puerta del Mar junto al periodista Paco Vigueras.

La Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación ha mantenido un encuentro con estudiantes del IES Puerta del Mar de Almuñécar para hablar sobre La Desbandá. El colectivo memorialista, en colaboración con los profesores Manuel Mesa, Yolanda Martínez y María Gonzalez, ha explicado a los jóvenes cómo sucedió este crimen de guerra contra población civil indefensa, cometido por los franquistas en febrero de 1937, hace 86 años.

Los estudiantes han conocido que más de 300.000 refugiados, en su mayoría mujeres, niños, ancianos y enfermos, salieron huyendo de Málaga hacia Almería, pasando por Almuñecar

Los estudiantes han conocido que más de 300.000 refugiados, en su mayoría mujeres, niños, ancianos y enfermos, salieron huyendo de Málaga hacia Almería, pasando por Almuñecar. Y que fueron atacados, durante el trayecto de 260 kilómetros,  por tierra, mar y aire. El responsable de esta masacre fue Queipo de Llano quien ordenó perseguir y bombardear a los fugitivos: "Grandes masas huían a todo correr hacia Motril. Para acompañarles y hacerles correr más aprisa, enviamos a nuestra aviación, que los bombardeó". Los jóvenes se han sentido impresionados al escuchar esta soflama radiofónica del general golpista.

Durante el encuentro informativo, Paco Vigueras, portavoz de la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación, recordó que, gracias a la nueva Ley de Memoria Democrática: "este criminal de guerra ya no está enterrado con honores en la Basílica de la Macarena, lo que supone un acto de justicia para las víctimas".

Asimismo, los estudiantes han conocido que centenares de personas recorren estos días la costa andaluza, en la denominada VII Marcha de la Desbandá, para que nunca se olvide esta violación masiva de los derechos humanos.

Norman Bethune, héroe de la Desbandá

El portavoz del colectivo memorialista ha explicado también a los estudiantes la gran labor del doctor Henry Norman Bethune, un médico solidario que, al conocer el éxodo de la Desbandá, ayudó a los refugiados y salvó con su ambulancia a centenares de niños y niñas, que lloraban aterrorizados en la carretera: "la ciudad de Motril -dijo Paco Vigueras- ha puesto un monumento al doctor Bethune por ser considerado como un héroe de la Desbandá".

En homenaje al doctor Bethune, alumnos y alumnas del IES Puerta del Mar de Almuñécar han leído distintos fragmentos de su diario, en el que describe el drama humano de la Desbandá.

Estudiantes leyendo fragmentos del diario que Norman Bethune escribió sobre La Desbandá. Fotos: VJR Granada

Fragmentos del diario de Norman Bethune, leídos por el alumnado del IES Puerta del Mar de Almuñécar

"Los refugiados caminaban lenta y pesadamente, agotados y con los pies rozando el duro asfalto. Sus espaldas caídas como si las empujaran hacia delante, sus bocas colgadas, abiertas, la mirada en blanco, síntoma inconsciente del agotamiento absoluto.

Había familias enteras caminando juntas, acarreando una pocas pertenencias elementales... niños de rostro cansado y perplejo, pasando de mano en mano. Eran como sombras deslizándose de ninguna parte a ninguna parte. Entre el ruido del mar y el eco de los precipicios, el único sonido que producían era el roce de las sandalias en la piedra, el silbido de una respiración fatigosa, el gemido que irrumpía en sus labios agrietados y que viajaba en la línea vacilante hasta morir en la distancia".

"De aquí a Málaga no había más que una carretera. Desde Almería, seguía la recortada linea de la costa. Daba vueltas por empinadas curvas, se ladeaba a la derecha a través de grises acantilados, dejando al mar a la izquierda. Detrás de nosotros, Almería había desaparecido. A nuestros pies, el Mediterráneo aventaba grandes olas contra las rocas".

"Los fascistas habían llegado a Málaga, las armas habían rugido, las casas se habían desplomado, la ciudad había sido desangrada y todo aquel capaz de caminar había huido por la carretera"

"Salí y me paré en el centro de la carretera. ¿De dónde venían? ¿Adónde van? ¿Qué había ocurrido? Me miraban quedamente, de soslayo. No tenían fuerzas para continuar, pero temían detenerse. Los fascistas iban tras ellos, dijeron. ¿Málaga? Sí, eran de Málaga, y Málaga había caído. ¡Málaga! ¡Nada más! ¿Adónde iban? Adónde los llevará la carretera. Los fascistas habían llegado a Málaga, las armas habían rugido, las casas se habían desplomado, la ciudad había sido desangrada y todo aquel capaz de caminar había huido por la carretera. Dad la vuelta, me aconsejaron. No había nada... nada tras ellos, excepto más gente en la carretera y, de nuevo, los fascistas".

"Un silencio inmenso sitiaba a los refugiados. Los que estaban a punto de morir por inanición y yacían en los campos, sumidos en el sopor, se volvían sobre sí mismos para mordisquear la rala maleza. Los sedientos se acomodaban en las piedras, temblando, tambaleándose sin rumbo, la mirada salvaje y vidriosa, con ojos de desesperanza. Los muertos se amontonaban indiscriminadamente entre los enfermos, luciendo imperturbables bajo el sol".

"Después los aviones hicieron un barrido sobre nuestras cabezas. Destellantes y plateados aviones de caza italianos y escuadrones Heinkel alemanes. Bajaban en picado hacia la carretera, con tanta indiferencia como si practicarán el tiro al blanco, sus ametralladoras tejían intrincadas formas geométricas sobre los refugiados que huían. 

En esta ocasión, también tenía un niño en mi regazo, mirándome con ojos de fiebre. Probablemente, meningitis. Al rato, no parecía mostrar dolor alguno. Mala señal. Esperaba poder llegar a tiempo a Almería. Tendría unos siete u ocho años".

"La explosión fue como un puño monstruoso lanzado a las profundidades de la tierra, haciéndola añicos. Podía escuchar los gritos terribles aterrorizados de los niños"

"Fue un gemido de sirenas lo que me despertó. Me puse en pie con dificultad y me caí de rodillas cuando explotó la primera bomba. La explosión fue como un puño monstruoso lanzado a las profundidades de la tierra, haciéndola añicos. Podía escuchar los gritos terribles, aterrorizados de los niños. Uno de los crímenes más monstruosos, cometido por parte de las hordas extranjeras, que luchan para someter al pueblo andaluz a la negra tiranía de la barbarie fascista".