El equipo de Carrión exhumará en Güéjar Sierra la fosa de ocho guerrilleros antifranquistas

El 18 de abril de 1950, en un paraje conocido como Barranco del Aceral, en Güéjar Sierra, cayeron ocho guerrilleros antifranquistas en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Como consta en la causa judicial instruida entonces, las víctimas fueron José Díaz Durán, alias 'el Moisés'; Antonio Almendros Muñoz, natural de Dílar, y su hermano Luis; Juan Expósito Gálvez, vecino de Lanjarón; Manuel Gutiérrez Corral, de Nigüelas; Ramón Medina Moreno, natural de Jayena; Emilio Muela Callejón, de Nerja (Málaga); y Manuel Sáez Castillo, oriundo de Otívar.
Tras practicarles las autopsias, que revelaron impactos de bala en distintas partes del cuerpo, también en la cabeza, se ordenó enterrarlos en una fosa junto a la puerta de entrada del cementerio de esa localidad. Una fosa de tres metros de largo por dos de ancho y de 1,5 metros de profundidad.
Dignificar la memoria de los ocho de Güéjar Sierra
Ahora, el equipo multidisciplinar de la UGR que dirige el profesor Francisco Carrión exhumará esa fosa para tratar de identificar a los guerrilleros y dignificar su memoria, como así anhelan sus familias.
"Estamos esperando a que el Ayuntamiento de Güéjar Sierra nos autorice", explica a El Independiente de Granada Francisco Carrión, que confía en que los trabajos puedan comenzar en una semana. El proyecto fue presentado para su información a la arquitecta municipal y a Secretaría.
La fosa se encuentra, como se ha indicado, a la entrada del cementerio y, en principio, no ha sido alterada a lo largo de los años, como sí ha ocurrido en otros casos, en una circunstancia que añade dificultad a las tareas de exhumación. No es la situación de Güéjar Sierra, donde ya se han llevado a cabo tareas previas.
"Estamos esperando a que el Ayuntamiento de Güéjar Sierra nos autorice", explica Francisco Carrión
Una vez que estén los permisos, el equipo podrá comenzar la exhumación. La idea es recuperar los restos de los ocho guerrilleros y, una vez exhumados, completar el estudio en el laboratorio que el equipo tiene instalado en Víznar, donde prosiguen los trabajos con los restos de las 28 víctimas exhumadas en la última fosa abierta en el Barranco de Víznar. Entre otras tareas, los miembros del equipo de la UGR limpian los huesos recuperados y extraen muestras de ADN para remitirlas al Laboratorio de Identificación Genética.
En Víznar el trabajo aún no ha finalizado. De hecho, está previsto ampliar el radio de acción para excavar en dos puntos en la carretera a Puerto Lobo desde Víznar.
Las exhumaciones también proseguirán en otro punto de la provincia: Padul. Allí se afrontará otra campaña para terminar las exhumaciones en la fosa ubicada en el cementerio, un trabajo delicado al encontrarse la fosa bajo nichos edificados en años posteriores a la década de los cincuenta del siglo pasado.


















