'Camellos unen humor y costumbrismo'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 24 de Agosto de 2022
Camellos – 'Manual de Estilo'
Portada del último trabajo de Camello, 'Manual de Estilo'.
Spoty
Portada del último trabajo de Camello, 'Manual de Estilo'.

Lo cierto es que, aunque pueda no parecerlo superficialmente, el rock español vive un buen momento. Después de que el indie se volviera mainstream y pareciera fagocitarlo todo, en los últimos años han ido surgiendo nuevas escenas y tendencias que han poblado el underground de grupos de muy buen nivel. Ya sea explorando el rock psicodélico, el post punk, el krautrock, el pop punk o el garaje, con más o menos visibilidad mainstream, el caso es que hay bastantes bandas haciendo cosas interesantes. Como constatación de este hecho tenemos el cartel del festival Canela Party, que empieza hoy en Torremolinos. Más allá de los nombres más conocidos, como Carolina Durante o Derby Motoreta's Burrito Kachimba, encontramos en él a grupos tan interesantes y tan diferentes entre sí como Mujeres, Medalla, Chaqueta de Chándal, Los Estanques, Aiko el Grupo, Rata Negra, Melenas o los protagonistas de la crítica de hoy, Camellos.

Estos cuatro madrileños lanzaron en mayo el que es ya su tercer LP, Manual de Estilo. Se trata de su disco más pulido en la producción: suena más robusto y a la vez más limpio y amplio que 'Embajadores' (2017) o 'Calle para siempre' (2019)

Estos cuatro madrileños lanzaron en mayo el que es ya su tercer LP, Manual de Estilo. Se trata de su disco más pulido en la producción: suena más robusto y a la vez más limpio y amplio que Embajadores (2017) o Calle para siempre (2019). En particular, se agradece cómo han cuidado la grabación de las voces: una de sus señas distintivas es la combinación de las voces de Frankie Ríos y Fernando Naval, pero en otros momentos no han terminado de casar bien, sea por una falta de buenas tomas o por una mezcla deficiente, mientras que aquí se complementan a la perfección en todos los cortes. Lo que sigue constante son las divertidas letras, entre lo absurdo y el costumbrismo, y a menudo con contenido político, aunque siempre de tono burlón. “Liberal en lo político, retrasado en lo mental” (“Suena bien”) es de las frases más satisfactorias de cantar que he escuchado en los últimos años, y “La libertad” es una parodia ácida y muy efectiva del liberalismo ayusista.

También se trata de su disco más variado. Siempre han sido un grupo de rock garajero, pero aquí su paleta se diversifica un poco: hay canciones de más claro corte post punk (“Planeta caballo”, “Adicciones”) y otras casi synth-pop (“La hora llorar”), además de pasajes en los que juegan con texturas muy diferentes a las que habían usado hasta ahora (la steel guitar de “Manual de estilo”, la guitarra acústica de “Blessed”). Eso sí, sin duda su sonido más distintivo y logrado lo encontramos en cortes que empiezan relajados, con buenos riffs de guitarra, y que progresan hacia estribillos más movidos, en general sencillos pero efectivos: los mejores ejemplos serían “Suena bien”, “Peligrosamente”, “La libertad” y especialmente “Cambios de humor”. La presencia de Josele Santiago en esta última confirma que Los Enemigos son el grupo con el que más afinidad tienen, tanto a nivel de sonido como de planteamientos artísticos. También es de destacar cómo los cuatro músicos se desmelenan en “La libertad”, que sin grandes aspavientos es un despliegue de saber hacer instrumental, especialmente de parte de Jorge Bertrán a la batería.

Por eso son tan satisfactorios los momentos en que todo se alinea, como “Divorcio”, sin duda la mejor canción sobre que tus padres se separen que he escuchado nunca 

Eso sí, al igual que en discos anteriores, hay algunas canciones bastante prescindibles. El experimento con sintes de “La hora llorar” que mencionaba antes no les sale demasiado bien, y “Adicciones” se pasa de simplona musicalmente, con el peor estribillo del disco, además de que su letra sobre alguien que se engaña acerca de su nivel de dependencia con las drogas es poco ingeniosa para los estándares del grupo. Otros temas están bien pero no dejan demasiada huella, como pasa con “Planeta caballo” o “Manual de estilo”; aunque a veces este tipo de canciones normalitas se vuelven más memorables gracias a una buena letra, como pasa con “Compañera de piso”. Por eso son tan satisfactorios los momentos en que todo se alinea, como “Divorcio”, sin duda la mejor canción sobre que tus padres se separen que he escuchado nunca (me encanta esa mezcla de especificidad y generalidad: “Qué bien se estaba en La Manga/Y otros lugares para no hablar/Mamá y papá trabajaban hasta tarde”; o la terrible e hilarante frase “Conduce tú, que yo no puedo/Este será, será nuestro secreto”).

En fin, Manual de estilo no es un disco redondo, pero sí es un paso más en la consolidación de un muy buen grupo. Se intuye con facilidad que los conciertos de Camellos deben ser una fiesta, con tantas frases coreables y tanto estribillo demencial, y por lo que parece quienes lo han vivido lo confirman. Así pues, tengo plena confianza en que me harán disfrutar de sus canciones este sábado en el Canela. Al igual que estoy convencido de que me harán vibrar tantos otros grupos del rock patrio, al que siempre se pretende dar por muerto y que siempre vuelve.

Puntuación: 7.3/10

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).