Artículo de Opinión

'Irán: una sociedad moderna bajo un régimen teocrático'

Política - Federico Zurita - Miércoles, 14 de Enero de 2026
El profesor Federico Zurita nos ofrece algunas claves de las protestas en Irán, que suman ya miles de muertos.
Vista de Teherán.
© UNRCO Iran
Vista de Teherán.

En 2018, como profesor de la UGR, llevé a cabo una estancia docente en la universidad de Erevan, en Armenia. 

El viaje de vuelta a España lo hice vía Teherán, ciudad en la que pasé el tiempo suficiente para comprobar, una vez más, hasta qué punto solemos formarnos una imagen bastante equivocada de los lugares que solo conocemos a través de las noticias y los medios de comunicación.

El vuelo de Ereván a Teherán dura poco más de dos horas. Unos treinta minutos antes de aterrizar, en el avión ya avisan de que las mujeres deben cubrirse la cabeza. 

Irán, enclavado en Oriente Medio, es una potencia regional que mantiene muy tensas relaciones con Israel y Estados Unidos. 

Aunque el país está islamizado, su identidad étnica, como se sabe, es persa y no árabe. La lengua oficial es el farsi y su población pertenece mayoritariamente a la rama chií del islam, que constituye una minoría dentro del conjunto de la ummah, la comunidad de todos los creyentes musulmanes. 

Teherán impresiona: una urbe inmensa -ronda los veinte millones de habitantes- y con un pulso muy vivo. En algunas zonas, si no fuera por los anuncios y letreros de los comercios que están en farsi, uno podría pensar que se encuentra en una ciudad europea: tiendas de lujo, calles limpias, y edificios con solera

Teherán impresiona: una urbe inmensa -ronda los veinte millones de habitantes- y con un pulso muy vivo. En algunas zonas, si no fuera por los anuncios y letreros de los comercios que están en farsi, uno podría pensar que se encuentra en una ciudad europea: tiendas de lujo, calles limpias, y edificios con solera. 

Hoy en día, el 80 % de la población iraní es urbana. La escolarización infantil es obligatoria y la presencia de jóvenes en la universidad es elevada, especialmente en el caso de las mujeres.

El primer contratiempo me surgió en el mismo hotel, cuando me informaron de que las tarjetas de crédito internacionales no funcionan allí debido al embargo estadounidense. Vieron mi preocupación ya que no llevaba suficiente dinero en efectivo. Y me lo solucionaron rápido y muy amablemente ya que desde el propio hotel me buscaron una entidad bancaria donde al día siguiente pude retirar dinero en efectivo a partir de mi tarjeta. La sucursal, por cierto, estaba dirigida por una mujer que me  mostró varias veces que la operación y el cambio aplicado eran los correctos con la tasa de cambio que había en ese momento. 

Irán es un país sorprendente que vive en una contradicción manifiesta: un régimen teocrático y sangriento, incluso medieval en algunos aspectos (todavía el régimen de los ayatolás ordena llevar a cabo ejecuciones públicas) frente a una ciudadanía educada, formada y políticamente concienciada. La situación recuerda, salvando las obvias distancias, a la España de los últimos años del franquismo: los españoles teníamos estilos de vida muy similares a los del resto de Europa pero vivíamos bajo una dictadura cruel que se prolongó durante casi cuarenta años. Un anacronismo en todos los sentidos. 

Irán, también como España, cuenta con una muy densa tradición cultural: escritores, poetas, escultores...donde brillan  especialmente los cineastas. Basta recorrer la obra de Abbas Kiarostami, Jafar Panahi o la lúcida Samira Makhmalbaf para comprobar hasta qué punto el cine iraní ha sabido convertir las restricciones que impone el régimen en un lenguaje sofisticado. 

Un ejemplo notorio es la extraordinaria Taxi Teherán, donde Panahi a través de un recurso tan aparentemente simple como es el interior de un taxi, le toma el pulso a la vida cotidiana de Teherán. Los distintos usuarios que van entrando y saliendo del taxi conversan sobre aspectos muy diversos con el conductor, y emerge entonces el fresco  de una sociedad compleja que impugna los estereotipos con los que los medios nos bombardean una y otra vez, y nos revela una similitud inesperada con nuestras propias experiencias. Debido a la rígida censura que impone el sistema, bastantes de esas películas han sido rodadas en la clandestinidad y los directores han sufrido multas, arrestos y cárcel. 

En junio de 2025, una profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Teherán pasó un mes en nuestro laboratorio de la UGR donde estuvimos estudiando posibles líneas de investigación conjuntas entre su laboratorio y el nuestro. La gestión para que pudiera venir a España fue engorrosa. “Nuestro pasaporte nos convierte en parias en Occidente”, recuerdo que me decía. 

Participó también impartiendo clases a nuestros estudiantes de grado y la experiencia fue muy satisfactoria ya que tanto los contenidos como la metodología que empleó, se ajustaban plenamente a los currículos aquí vigentes, muy similares a los que se imparten allí.

La situación de la mujer en Irán refleja marginación y desprecio por parte del régimen. Pero muchas iraníes -y también muchos iraníes- viven esa realidad con indignación y desobediencia

La situación de la mujer en Irán refleja marginación y desprecio por parte del régimen. Pero muchas iraníes -y también muchos iraníes- viven esa realidad con indignación y desobediencia. Basta recordar el estallido de rabia que siguió a la muerte de Masha Amini, de 22 años, en una comisaría donde la habían detenido por llevar el velo de manera "incorrecta", dejando ver parte de su cabello. Murió, casi seguro, a consecuencia de las torturas a las que fue sometida.

Las últimas algaradas, que se iniciaron en el Gran Bazar de Teherán  como respuesta a una inflación desbocada y a la depreciación del rial, se han saldado ya (a fecha de 12 de enero) con más de 2000 manifestantes y al menos 50 policías muertos. Y van ya del orden de 10.000 detenidos. 

En esa situación política, hace falta un coraje y una convicción extraordinarios para como hizo una joven hace unos días, quemar una foto del líder supremo, encender un cigarrillo con esa llama, grabarlo, y procurar y conseguir que el vídeo se hiciera viral.

Todo ello en un régimen que castiga la disidencia como un crimen. Y hace falta aún más valor para hacer eso con el "agravante" añadido de llevar el pelo al descubierto, sabiendo que ese gesto, por sí solo, ya constituye un grave delito político y que a Amini acabó costándole la vida. 

El gobierno ha encomendado la represión a la temible Guardia Revolucionaria, pero no parece que eso haya acobardado a los manifestantes, porque la revuelta no ha sido sofocada, sigue in crescendo, y en Irán arden las calles

El gobierno ha encomendado la represión a la temible Guardia Revolucionaria, pero no parece que eso haya acobardado a los manifestantes, porque la revuelta no ha sido sofocada, sigue in crescendo, y en Irán arden las calles.  A Erfan Soltani, de 26 años, uno de los detenidos por manifestarse, ya le han imputado el delito de “enemistad con Dios”, lo han enjuiciado y lo han condenado a muerte. Todo ello en tres días. Se teme que para acallar las protestas acaben ahorcándolo para escarmiento de la población. 

Veremos si el régimen se mantiene o la revolución triunfa. 

EEUU e Israel, partes muy interesadas en la geopolítica de la región, están expectantes y amenazando con intervenir ya explícitamente. Un gobierno encabezado por Reza Pahlevi (con simpatías hacia los líderes ultraderechistas, incluido Trump) supondría la eliminación del régimen de los ayatolás, contrario a los intereses de EEUU e Israel en la zona. Si el régimen iraní cae, Israel no tendrá contestación alguna en la zona. 

Yo tenía programada una visita a la Facultad de Medicina de la Universidad de Teherán. Cuando se preveía que Israel iba a atacar Irán el ministerio español, aconsejó fuertemente que no se viajara aquel país y la Universidad me recomendó esperar mejores tiempos. 

El intercambio de mensajes con la profesora iraní ha sido muy frecuente desde el pasado mes de marzo que iniciamos los contactos. Hace ya un a semana que no me contesta a los mensajes de WatsApp, cuando normalmente no tarda más de un par de horas en hacerlo. Quiero creer que es porque el gobierno ha clausurado internet para evitar que el estallido social continúe. Ojalá sea por eso. 

Federico Zurita Martínez. Departamento de Genética de la UGR y miembro del Instituto de la Paz y los Conflictos.