Andalucía aprende de la negligente gestión autonómica de la trágica DANA en Valencia

La coordinación entre administraciones salva vidas en Andalucía

Política - Juan I. Pérez - Domingo, 8 de Febrero de 2026
Ante la magnitud de la borrasca, la Junta pidió ayuda al Gobierno de España, que respondió de inmediato, en una coordinación que evita la tragedia en Andalucía. Un análisis necesario.

Las emergencias desplegadas en Huétor Tájar. IndeGranada.

Aunque las emergencias son competencia exclusiva de las comunidades autónomas, una situación tan extrema y de tal magnitud como la vivida estos días en Andalucía, es imposible afrontarla en solitario, con sus propios medios, tan profesionales y esforzados como los que se suman de las diputaciones o ayuntamientos, siempre más limitados.

Porque los grandes medios operativos, con maquinaria pesada, los diferenciales y decisivos, que trabajan bajo la intensa lluvia y sobre el barro y las aguas dependen del Estado, término que a veces se emplea despectivamente cuando no se quiere reconocer la labor del Gobierno de España

Porque los grandes medios operativos, con maquinaria pesada, los diferenciales y decisivos, que trabajan bajo la intensa lluvia y sobre el barro y las aguas dependen del Estado, término que a veces se emplea despectivamente cuando no se quiere reconocer la labor del Gobierno de España.

Desde primeras horas de la crisis meteorológica, los amplios despliegues de las distintas unidades de la Guardia Civil y de la Unidad Militar de Emergencia (UME) se dejaron notar en una población en vilo que, como en la provincia de Granada, los recibe con los brazos abiertos porque dan seguridad y confianza en momentos críticos, en los que crecen peligrosamente los cauces de ríos, el agua entra en viviendas, anega calles, caminos y campos.

La UME, achicando agua en un garaje de Huétor Tájar. ume 

La coordinación entre la Junta con el Gobierno de España, dispuesto a ayudar desde el minuto cero, evitó una tragedia

El trabajo coordinado de todas las administraciones sumó en Andalucía para paliar, en la medida de lo posible, los efectos de lo que parece un patrón extremo sin precedentes, porque no se trata de un único temporal ni de un episodio aislado, sino de la concatenación continua de borrascas muy activas, con lluvias persistentes, rachas de viento extremas y un comportamiento atmosférico cada vez más errático. La clave de este escenario reside en la duración, la intensidad acumulada y la ausencia de periodos de recuperación, que rompe con los registros históricos conocidos en Andalucía.

Andalucía aprendió de la negligente gestión autonómica de la dramática DANA en Valencia, que provocó la muerte de 229 personas, para afrontar la alarma por las extremas borrascas, en el que la coordinación entre la Junta con el Gobierno de España, dispuesto a ayudar desde el minuto cero, evitó una tragedia, como la que ocurrió el 29 de octubre de 2024. Hasta el momento, solo una víctima mortal: una mujer de 35 años, que cayó a un río en Sayalonga (Málaga) cuando intentaba rescatar a su perro, que fue arrastrado por la corriente. 

Destacar la excelsa labor de alcaldes y alcaldesas de los municipios de la provincia afectados, siempre los primeros en atender al vecindario, coger la escoba, subirse a un tractor o lo que haga falta

Y aunque lo hizo en voz baja para no mostrar debilidad, ante la dimensión de lo que se avecinaba, la Junta pidió ayuda al Gobierno de España, que, ya preparado, inmediatamente se la brindó, como se constató enseguida, sin hacer ruido, sin sobreactuaciones, ni querer acaparar protagonismos.

Cada institución cumpliendo con su función. Los servicios públicos han funcionado por el bien común de la ciudadanía, incluida la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que advirtió con antelación de las borrascas -como siempre- y permitió preparar con tiempo la respuesta o las confederaciones hidrográficas, en vigilancia de los caudales de los ríos y el desembalse de pantanos.

En la provincia de Granada, el Ayuntamiento de la capital dispuso su operativo, con la Policía Local y Bomberos, que se esmeraron también en el área metropolitana, a la que se sumó la Policía Nacional. La Diputación, con sus medios, en el que destaca en estos casos su servicio provincial de Bomberos. Y la Junta, en su labor de coordinación y sus equipos.

Evacuación de vecinos de Dúdar, organizada por la Diputación. Diputación de Granada.

Y en los casos extremos, donde no pueden llegar, los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, con el amplio despliegue de la Guardia Civil y la UME, en un plan trazado por la Delegación del Gobierno en Andalucía y coordinados por la Subdelegación.

En Andalucía no se ha escuchado ni una voz que gritara “el pueblo salva al pueblo”, ese falso lema lanzado por la extrema derecha en la DANA de Valencia, porque son los servicios públicos, en perfecto estado, coordinados los que salvan al pueblo

A todo ello, destacar la excelsa labor de alcaldes y alcaldesas de los municipios de la provincia afectados, siempre los primeros en atender al vecindario, coger la escoba, subirse a un tractor o lo que haga falta. Y, siempre, la Agrupacion de Voluntarios de Protección Civil y Emergencias de Granada, en cada localidad, con su extraordinaria labor.

En Andalucía no se ha escuchado ni una voz que gritara “el pueblo salva al pueblo”, ese falso lema lanzado por la extrema derecha en la DANA de Valencia, porque son los servicios públicos, en perfecto estado, coordinados los que salvan al pueblo.

Aún queda mucho trabajo por hacer y ya amenazan nuevas borrascas. La tensión de las emergencias se mantiene, pero por el bien común, que no se quiebre la cooperación leal entre administraciones, que han subrayado desde la Junta y el Gobierno de España. Ni en el momento de evaluar daños y disponer ayudas.

Por el bien común.

Lo que es necesario mejorar. En una actuación global modélica, sin embargo, hay aspectos que son mejorables para perfeccionar los planes de emergencia. Es el caso de la información trasladada desde la Junta de Andalucía sobre los municipios en alerta que, por tanto, suspendían las clases.  Fue el miércoles, el día con más incidencias. Lo hizo, primero, tarde, y en una información confusa que solo citaba los municipios de la Cuenca del Genil, sin detallarlos. Pasado el tiempo, los especificó. Hasta las 1,30 horas de la madrugada del jueves no se aclaró la situación, con comunicados de centros educativos finales, que anulaban órdenes anteriores en el Séneca, la plataforma del sistema educativo. La tardanza en la comunicación definitiva generó inquietud, añadida a la meteorológica, sin tiempo apenas para que se padres y madres pudieran organizarse dejar al cuidado a hijos e hijas. Y no solo eso. También para familiares de personas mayores, en centros de día, que aún entrada la madrugada no sabían si abrían o cerraban. Tampoco se explica la decisión del Ayuntamiento de Granada de cerrar el albergue de personas sin hogar en la capital en plena alerta por la borrasca Leonardo. Lo denunció la Asociación Pro-Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) en Granada. El Ayuntamiento procedió al cierre del pabellón Paquillo Fernández el jueves a las 14:30 horas, "obligando a las personas sin hogar a abandonar el único refugio disponible a pesar de que la ciudad continúa bajo riesgo meteorológico y con previsiones de lluvia persistente para los próximos días". Una nueva falta de sensibilidad del gobierno municipal del PP.