30 años del Mundial de Esquí de Sierra Nevada que propició la última gran transformación de Granada

El 11 de febrero de 1996, en el Nuevo Estadio de los Cármenes, el rey Juan Carlos I, -entonces, desconíamos quién era realmente aquel monarca- acompañado por el presidente del Gobierno, Felipe González, -a poco menos de un mes de perder el poder tras 14 años, en favor del PP de José María Aznar, tras su pacto con CiU, PNV y Coalición Canaria- inauguró el XXXIII Campeonato Mundial de Esquí Alpino de Sierra Nevada, que la sequía impidió su disputa el año antes, cuando estaba previsto, en una decisión inédita de la Federación Internacional de Esquí (FIS), que premió el esfuerzo del comité organizador que dirigía Jerónimo Páez, consejero delegado de Cetursa, y del que formaba parte, Manolo Santaella, como director de Comunicación de la estación.
Una espectacular apertura. En una fría tarde, Granada se paralizó para la inauguración del Campeonato Mundial de Esquí Alpino de Sierra Nevada en el flamente Nuevo Estadio de Los Cármenes. Presentado por dos leyendas del esquí, los hermanos Paquito Fernández Ochoa y Blanca Fernández Ochoa, el espectáculo, creado y dirigido por Manuel Coronado, con música de José Nieto, brilló. Para el recuerdo la emotiva actuación de Enrique Morente, junto a su familia, en la interpretación de La Estrella.
Pero remontemos en el tiempo. La idea de albergar en la estación más meridional de Europa la mayor competición mundial de deportes de nieve celebrada en España partió de Jerónimo Páez que, lo intentó inicialmente para 1991, pero se lo llevó la estación austriaca de Saalbach.
El proyecto para organizar la prueba activó un programa de inversiones que, desarrollado en el decenio entre 1987 y 1996, cambió Sierra Nevada y generó la modernización de Granada y su entorno, en la última gran transformación de la ciudad y alrededores, con una inversión millonaria del Gobierno y la Junta de Andalucía
En un segundo intento, igualmente con el apoyo del alcalde de Monachil, José Sevilla, y de todas las instituciones, Sierra Nevada fue designada sede organizadora para 1995. La falta de nieve para ese año aplazó el evento al año siguiente. El proyecto para organizar la prueba activó un programa de inversiones que, desarrollado en el decenio entre 1987 y 1996, cambió Sierra Nevada para siempre, y generó la modernización de Granada y su entorno, en la última gran transformación de la ciudad y alrededores, con una inversión millonaria del Gobierno y la Junta de Andalucía, ambas gobernadas por el PSOE.
Tras la designación, las administraciones públicas, lideradas por la Junta de Andalucía, abordaron un proyecto transformador para Sierra Nevada al que se unió la provincia de Granada. El proyecto de los Campeonatos motivó a la ciudadanía a participar activamente como voluntarios o espectadores del evento. Este impulso reforzó el vínculo emocional tradicional entre Granada y Sierra Nevada, que adquirió una mayor importancia en el imaginario granadino a partir de los Campeonatos.
Granada cambió para siempre
En ese decenio Gobierno y Junta movilizaron para ello nada menos que 159.552.600 millones de pesetas, unos mil millones de euros, la mayor inversión recibida en Granada en su historia, nunca superada, y tras Barcelona, para su Olimpiada de 1992 y Sevilla, para su Expo, la que más infraestructuras recibió en aquel periodo, en aquella España brilló en el mundo.
Puede que muchos jóvenes desconozcan y mayores, hayan olvidado, que muchas de las infraestructuras de las que hoy, 30 año después, disfrutamos con normalidad, fueron herencia del Mundial de Esquí
Puede que muchos jóvenes desconozcan y mayores, hayan olvidado, que muchas de las infraestructuras de las que hoy, 30 año después, disfrutamos con normalidad, fueron herencia del Mundial de Esquí.
Como la carretera de acceso a Sierra Nevada, la A395; la Ronda Sur, con sus túneles en el Serrallo, y la variante de Cenes y Pinos Genil; la estación de autobuses, antiguamente emplazada en el Camino Ronda; el Nuevo Los Cármenes, el Núñez Blanca. O el nuevo espacio escénico de La Chumbera; la remodelación del Palacio de Carlos V o las nuevas urgencias del Hospital de Traumatología. Todo ello, gracias a la inversión de la Junta de Andalucía, presidida por Manuel Chaves.
También las bases del eje ferroviario Granada-Sevilla; el desdoblamiento de Salinas-Las Pedrizas, abierta el día antes de la inauguración del Mundial, que permitía comunicar con autovía todo el trayecto entre Granada y Málaga, aunque algunas, como la autovía entre Baza y Puerto Lumbreras no llegara a completarse a tiempo.
Fue obra de la Junta, la mayor parte de su presupuesto ordinario, con el consejero granadino de Obras Públicas, José López Martos, y de Sogefinsa, sociedad instrumental pública andaluza, creada para el desarrollo de algunas de estas infraestructuras.
Cauce urbano del río Genil, obra emblemática con motivo del Mundial. IndeGranada.
Aunque su proyección fue muy anterior, impulsada por el consejero de Educación, Manuel Pezzi, en mayo abrió el Parque de las Ciencias, y un año después comenzó el despliegue del Campus de la Salud, que cambió su nombre con el paso del tiempo por el de Parque Tecnológico de la Salud
El Gobierno de España, con el ministro de Obras Públicas, Josep Borrell, encauzó el río Genil a su paso por Granada, y remodeló el Aeropuerto en Chauchina, en la mayor transformación de la terminal desde los años 70. También la conversión en autovía de la carretera entre Granada y Jaén, de máxima peligrosidad en algunos de sus puntos por la alta siniestralidad, que no pudo estar a tiempo, una de las más demandadas infraestructuras de entonces.
El Ayuntamiento, por su parte, en el salto a la modernidad empezó a planear la peatonalización de la Cuesta Gomérez, la calle Puentezuelas, y restricciones de tráfico en calle Elvira y Carrera del Darro.
Aunque su proyección fue muy anterior, impulsada por el consejero de Educación, Manuel Pezzi, en mayo abrió el Parque de las Ciencias, y un año después comenzó el despliegue del Campus de la Salud, que cambió su nombre con el paso del tiempo por el de Parque Tecnológico de la Salud.
Una moderna estación de esquí de Granada conocida en el mundo
Y si Granada cambió para siempre, la estación de Sierra Nevada preparó con mimo y el apoyo institucional que cambió radicalmente. Estas son las principales calves de la transformación de una estación que sería a part ir de entonces conocida en el mundo.
Pero el gran proyecto fue la construcción, a imagen de Whistler (Canada), de la plaza de Andalucía y el gran aparcamiento subterráneo. Además, el vial intermedio permitió un acceso rodado independiente a la zona alta que sigue funcionando eficazmente
Mejora de las infraestructuras en la nieve
La transformación más notable fue la construcción conjunta de la Pista del Río y el Telecabina Al-Ándalus, que aseguraron la conexión entre la zona urbana de Pradollano y la de principiantes de Borreguiles. Además, la dotación de nuevos remontes para la Laguna y la Loma de Dílar permitió un uso mucho más intensivo de estas zonas, tradicionalmente infrautilizadas. Junto a ello, la implantación de nieve artificial.
Desarrollo de las infraestructuras urbanas
Pero el gran proyecto fue la construcción, a imagen de Whistler (Canada), de la plaza de Andalucía y el gran aparcamiento subterráneo. Además, el vial intermedio permitió un acceso rodado independiente a la zona alta que sigue funcionando eficazmente. Por el Centro Alto Rendimiento, una inversión del Gobierno central, han pasado muchos de los grandes atletas de todo el mundo para entrenar a sus 2.320 m de altura.
Pradollano, en una imagen de archivo. Cetursa.
Pista Neveros, donde se disputó el slalom noctuno de la combinada. Cetursa.
Copa del Mundo y eventos internacionales
La infraestructura de pistas, urbana y organizativa permitió en los años previos organizar dos Copas del Mundo previas Sierra Nevada 1996 y posteriormente otros grandes eventos deportivos como la Final de la Copa del Mundo de Esquí Alpino en 1999, las Universiadas de Invierno 2015 y los Campeonatos de Freestyle y Snowboard en 2017.
Participación española y legado
El mejor resultado del equipo nacional español lo obtuvo la corredora vasca Ainhoa Ibarra, con un 8º puesto en el Gigante, donde Ana Galindo fue duodécima y una jovencísima María José Rienda, vigésima primera; en slalom, Mónica Bosh obtuvo el decimotercer puesto mientras que Rienda sería decimoctava. Gracias a los Campeonatos, María José Rienda y Carolina Ruiz consiguieron, a través de la federación española, los recursos que necesitaban para alcanzar la cima de sus carreras.
Profesionalización de los equipos de trabajo
Por otra parte, la insistencia en la formación del personal de Cetursa fue un factor clave para la profesionalización de Sierra Nevada. Esta apuesta se materializó mediante la participación en el proyecto de algunos de los mejores especialistas internacionales de la época, como René Sulpice, Guy Praplan o Paul Mathews. Gracias a su experiencia y liderazgo, se logró capacitar a los equipos técnicos locales, dotándolos de conocimientos y habilidades de primer nivel.
Espectacular imagen de la zona de Borreguiles de Sierra Nevada. Cetursa.
Efecto multiplicador de las inversiones
Tras la celebración de los Campeonatos, el número de días de esquí vendidos por Cetursa experimentó un crecimiento notable, llegando a triplicarse y manteniéndose en estos niveles desde entonces. Este incremento en la afluencia de esquiadores no solo refleja el éxito organizativo y la mejora de las infraestructuras, sino que también ha tenido consecuencias directas y muy significativas sobre la economía local y regional ya que existe un factor multiplicador de más de seis entre el gasto de los clientes en los pases de remontes y los otros servicios que adquieren para ir a esquiar.
Prestigio internacional
La repercusión de los Campeonatos de 1996 fue muy notable en todo el mundo, entre otras cosas porque los vencedores fueron los corredores más famosos del momento. La celebración de los Campeonatos proyectó la imagen de Sierra Nevada a nivel internacional, atrayendo la atención de medios y turistas y posicionando la estación como un referente del esquí mundial. De hecho, Sierra Nevada sigue siendo la única estación española que todo el mundo conoce.







































