'Bulos sobre la DANA de Valencia'

Se acaba de publicar un estudio científico muy interesante sobre la influencia que tuvo el cambio climático antropogénico en la virulencia y extensión de las tormentas asociadas a la catastrófica dana de Valencia de 2024. Dicho estudio está liderado por la Universidad de Valencia y la Agencia Estatal de Meteorología, y ha sido publicado en Nature Communications (https://www.nature.com/articles/s41467-026-68929-9).
Lo que nos dice este estudio es que el calentamiento global altera el ciclo hidrológico, aumentando los eventos de lluvias intensas en todo el mundo. En octubre de 2024, Valencia experimentó acumulaciones de precipitaciones en pocas horas que superaron las medias anuales (771,8 mm en 16 h en la estación meteorológica oficial de Turís), batiendo el récord de acumulación de precipitación en una hora, que en España estaba situado en 184,6mm, resultando 230 fallecidos.
Lo que el equipo de investigadores destaca es que se dieron cifras contundentes sobre amplificación del evento debido a la acción humana. En concreto, la lluvia se intensificó aproximadamente en un 20%, respecto a lo que hubiera ocurrido en un clima preindustrial
Lo que el equipo de investigadores destaca es que se dieron cifras contundentes sobre amplificación del evento debido a la acción humana. En concreto, la lluvia se intensificó aproximadamente en un 20%, respecto a lo que hubiera ocurrido en un clima preindustrial. El área afectada por estas precipitaciones extremas aumento un 55%. Y el volumen total de lluvia descargada sobre la cuenca del río Júcar se incrementó cerca del 20%. Lo que el análisis destaca es que el cambio climático ha alterado la termodinámica de las tormentas en la región. "El aumento de la temperatura del mar y del aire permite que la atmósfera retenga y transporte más vapor de agua, actuando como combustible adicional para enormes tormentas, transformándolas en más virulentas y complejas", nos dicen.
De aquí llegan a la conclusión sobre la urgencia de la adaptación, pues los eventos extremos en el Mediterráneo occidental podrían estar evolucionando hacia escenarios de mayor peligrosidad debido al calentamiento global, con formación de tormentas más virulentas y complejas. Si importante es dedicar recursos a investigar y mejorar el conocimiento sobre extremos climáticos futuros, nos dicen, mucho más urgente es implementar estrategias de adaptación efectivas, incluida la predicción y monitorización de estos fenómenos, así como la revisión de la planificación urbana para hacer frente a riesgos hidrometeorológicos crecientes en un mundo que se calienta rápidamente.
Este estudio, que ha tenido una amplia difusión en los medios, también ha sido objeto de tratamiento en algunos foros que yo sigo, aunque sin posibilidad de participar por decisión de los administradores. En concreto, esta noticia apareció en la plataforma denominada DEFENDER LA VEGA DEL GENIL, en la que participan gentes y organismos diversos, de los que tengo buena referencia, y que se han destacado por protagonizar interesantes campañas de lucha contra las grandes extensiones de fotovoltaicas que no respetan adecuadamente los ecosistemas agrícolas.
Pero en este caso, el título de lo que difundieron para que accediéramos al estudio mencionado anteriormente fue: “EL CAMBIO CLIMATICO EXISTE Y MATA y las fotovoltaicas AGRAVAN LAS INUNDACIONES”. Mi reacción inmediata fue responder al autor que en el estudio no se evaluaba la influencia de las fotovoltaicas en este fenómeno y que tampoco era algo que la ciencia hubiera demostrado. Entendía que mezclar ambas afirmaciones era una burda manipulación y la propagación de un bulo, que ya se extendió en aquellas fatídicas fechas de las inundaciones de Valencia, en las que se pretendía vincular la transición energética con el incremento de las precipitaciones, pero sin base científica alguna. No ha habido rectificación de esta especie de Energy Fakes, que ya se ha denunciado en distintos estudios y que explica bien Pedro Fresco en su libro del mismo nombre.
Es decir, lo cierto, según la ciencia, es que el cambio climático sí existe y sí agrava fenómenos extremos. La DANA de Valencia 2024 fue significativamente intensificada por el calentamiento global. Las cifras del estudio son claras y consistentes. Pero no está respaldado por el estudio que las fotovoltaicas agravaran las inundaciones, ni que dicho estudio analice o concluya nada sobre su papel.
Si el negacionismo silencioso, al que hacía mención en un artículo anterior, es el gran problema que tenemos en nuestras sociedades, que este negacionismo se difunda desde plataformas que, supuestamente, buscan que se luche contra el cambio ambiente de una forma más racional y lógica, es una verdadera irresponsabilidad.

































