Artículo de Opinión por Gorka Rodríguez

'No sabemos quedarnos'

Ciudadanía - Gorka Rodríguez - Sábado, 14 de Febrero de 2026
Merece la pena leer al periodista Gorka Rodríguez que, en este 14 de febrero, nos ofrece otro extraordinario y personal artículo.
Corazón dibujado en la arena.
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Corazón dibujado en la arena.

Al principio, amar es fácil. Todo fluye y emociona. Primera cita, mariposas por todas partes, andar sin tocar el suelo. Eres el protagonista absoluto y el resto del mundo son solo figurantes. Te compadeces de los pobres desgraciados que malviven sin amor. Para ti, en cambio, la vida es un vídeo musical. Tienes la sensación de que todo se conecta y que el universo te ha llevado justo a este lugar, en este tiempo y con esta persona. Enamorarse -se puede decir- te vuelve medio subnormal pero es un momento grandioso que se vive pocas veces en una vida. 

Sin embargo, decidir amar cuando ya no apetece es otra cosa. Compartir la aspereza del día a día, la redundancia infinita de un hogar, el bucle infernal de la rutina. Y eso siempre llega.

Nos enseñaron que había que poner el número de cuenta en la invitación, un carrito para los quesos y una espada para cortar la tarta

Hace unos años se puso de moda organizar bodas canallitas y super originales. Nos enseñaron que había que poner el número de cuenta en la invitación, un carrito para los quesos y una espada para cortar la tarta. Como era costumbre, los invitados vieron un mllón de fotos desenfocadas y mal encuadradas sobre nuestra vida y obra. Interés desigual pero todos felizmente borrachos. Euforia, amistad, abrazos colectivos, y un dj con música ochentera para cruzar con Nacha Pop las puertas de la felicidad eterna. 

Pero al día siguiente llegó la resaca y cuando regresamos del combo Nueva York-Riviera Maya fuimos descubriendo que nos habíamos olvidado de lo importante. Teníamos el álbum de la boda forrado en piel, pero nadie nos había hablado de manejar la empatía, discutir sin herir, callar cuando el cuerpo te pide guerra, sostener al otro cuando estás tan lejos de entenderle. 

Hoy, cuando llega el conflicto, huimos. Miramos el móvil; dedito arriba, dedito abajo. Pensamos que tal vez haya algo mejor esperándonos en otro sitio. O no, pero aquí te estás perdiendo algo. Donde debería haber un “vamos juntos”, hay un "me quito de en medio". Construir cansa. Compartir agota. La gran idea florece y asoma como una liberación. Un plan que te va sonando bien. 

Así que hemos aprendido palabras nuevas para marcharnos con la conciencia tranquila. Ahora todo es tóxico. Todo es trauma. Nombrar el problema sustituye al esfuerzo de atravesarlo. Dices “me cuido” cuando en realidad estás desapareciendo poco a poco. Así duele menos y es más contemporáneo.

Amar es ir al Mercadona. Amar es un chándal desparejado y tortilla de patatas los lunes

En realidad, tener pareja es pura renuncia. Una decisión dolorosa a ratos, hermosa a otros. Comprometerse no es romántico: es arriesgado. No te salva ni te promete felicidad, te exige presencia. En cierto sentido, es aprender a penar juntos. Es no irse cuando ya no hay entusiasmo. Es resistir. Es una trinchera llena de barro en Verdún, no una escapada romántica a la costa. Es un sábado por la noche en la mesa camilla sin nada especial que decirse; no un épico momento de intimidad compartida al amanecer. Amar es ir al Mercadona. Amar es un chándal desparejado y tortilla de patatas los lunes. Son días que caen a plomo, tardes vulgares que no dicen nada. No las recordarás nunca.

Pero ya no sabemos quedarnos. Cuando se acaba la emoción, muere el compromiso. Quién lo iba a decir. Resulta que el amor es horriblemente aburrido. Que hay días en los que uno no siente nada y, aún así, en ese momento triste, amargo y deprimente en el que todo se apaga, quedarse es la forma más perfecta de querer.

Gorka Rodríguez es periodista.