'¿Cómo puede la sanidad pública andaluza interrumpir tratamientos oncológicos los festivos?'

En febrero de 2025 me diagnosticaron cáncer de mama, una ginecóloga privada, porque la médico de familia de mi centro de salud de Granada a la que acudí cuatro meses antes por un dolor en un seno, intermitente pero muy intenso, "como un rayo", no me derivó al especialista, ni pidió ecografía ni mamografía. Ni siquiera me exploró. Será estrés, dijo.
Ahora me tocan 15 sesiones de radioterapia, a sesión diaria, que la casualidad, o las circunstancias vividas, han hecho que me coincidan con la Navidad. Cuál ha sido mi sorpresa al descubrir que durante los días festivos se interrumpe el tratamiento. ¡¡Interrumpen tratamientos oncológicos por días festivos!!
Pues bien, esta carta la escribo porque después de un año durísimo en el que a la incertidumbre, miedo y sufrimiento (por la enfermedad y las situaciones narradas), una mastectomía, una linfedectomía y 16 sesiones de quimioterapia que me han dejado sin energía y con bastantes efectos secundarios, creo que lo vivido la semana pasada es el colmo.
Ahora me tocan 15 sesiones de radioterapia, a sesión diaria, que la casualidad, o las circunstancias vividas, han hecho que me coincidan con la Navidad. Cuál ha sido mi sorpresa al descubrir que durante los días festivos se interrumpe el tratamiento. ¡¡Interrumpen tratamientos oncológicos por días festivos!!
¿En qué momento hemos normalizado que se interrumpan tratamientos oncológicos por festivos? ¿De verdad nuestra salud y nuestras vidas tienen tan poco valor?
Todos los estudios exigen la continuidad de las sesiones de radioterapia para su efectividad, ¡todos! ¡sin excepción! ¿Cómo es posible que se estén realizando estos tratamientos y permitiendo estas interrupciones porque el sistema ha optado por no contratar suficiente personal para que podamos recibir tratamientos de forma efectiva y lo menos dañina posible?
El coste de estas compensaciones absurdas es mayor daño en los tejidos, algo que no ocurre si las sesiones se dan con normalidad, una cada día en la dosis habitual
La sociedad desconoce estas aberraciones. Incluso quiénes lo sufrimos, porque bien por desconocimiento o bien por agotamiento, lo dejamos pasar, y nos dejamos hacer, de la manera que sea. Porque confíanos en la Sanidad Pública y porque deseamos que pase esto rápido.
Y de esta confianza y de este agotamiento se aprovecha un sistema sanitario diabólico y cada vez más deficiente. ¡¡Basta ya!! de normalizar deficiencias gravísimas!! Basta ya de mercadear con nuestra salud
Incluso estando enfermos no podemos relajarnos, porque incluso cuando estamos más vulnerables, el sistema nos vapulea. No hay derecho.



















