Tu ropa tiene aún mucha vida

Sílvia Pérez Cruz vuelve a deslumbrar

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 4 de Noviembre de 2020
Sílvia Pérez Cruz – 'Farsa (género imposible)'
Portada de  'Farsa (género imposible)', lo último de Sílvia Pérez Cruz.
IndeGranada
Portada de 'Farsa (género imposible)', lo último de Sílvia Pérez Cruz.

No es ningún secreto que en esta casa somos muy de Sílvia Pérez Cruz: al fin y al cabo, nombré granada (2014), su trabajo colaborativo con Refree, mi disco español favorito de la década pasada. Pero lo cierto es que desde que lanzó aquel trabajo no me había impresionado demasiado ninguna de sus grabaciones. En particular su último LP, Vestida de nit (2017), me pareció un tanto perezoso. Se trataba de capturar en un álbum la forma de abordar las canciones que había perfeccionado en su gira de los años anteriores, en formato quinteto de cuerda. En mi opinión, esa aproximación no le sentaba demasiado bien a muchos de los temas que en él aparecían, que contaban con otras versiones que tenían más nervio. Sílvia es una cantante polifacética, pero sin duda la versión menos interesante de su voz es la melosa, la dulzona, y cantar solo con cuerdas exaltaba esa faceta suya de forma constante. Esto funcionaba mejor en la intimidad del directo, cuando con su desparpajo natural invitaba a todo el público a formar parte de algo especial; pero desprovistos de ese marco, los arreglos se hacían cansinos.

Sílvia es una cantante polifacética, pero sin duda la versión menos interesante de su voz es la melosa, la dulzona, y cantar solo con cuerdas exaltaba esa faceta suya de forma constante. Esto funcionaba mejor en la intimidad del directo, cuando con su desparpajo natural invitaba a todo el público a formar parte de algo especial

No podría haber mejor inicio, por tanto, a este Farsa (género imposible) que “Pena salada”: primero con su voz desnuda, y después únicamente con una percusión grabada con mucho espacio, mucho eco, que da a su interpretación un punto casi amenazante. Menuda introducción a un mundo, el de este LP, más oscuro y complejo que cualquier otro trabajo de la de Palafrugell. Ahí están “Fatherless” y “Par Coeur + The Womb”, sus dos adaptaciones de poemas de Sylvia Plath. Los textos son poderosos y terribles, como suele ocurrir con la poeta estadounidense; lo que hasta ahora no era tan frecuente es esa forma de musicarlos, tan experimental. “Fatherless” se inicia con un tambor descomunal que anuncia tormenta. Las cuerdas aquí suenan afiladas y amenazantes, hasta que de pronto empiezan un pizzicato que juega con la voz de Sílvia y muestra a la vez la inocencia infantil del niño protagonista, ignorante del hecho de que no tiene padre (“But right now you are dumb/And I love your stupidity/The blind mirror of it”), y el inquietante e inevitable futuro en que se hará consciente de esta ausencia (“One day you may touch what's wrong”). “Par Coeur + The Womb” puede ser la canción más arriesgada de su carrera, más paisaje emocional que composición tradicional, con esas texturas nebulosas y electrónicas que dominan sus cuatro minutos y medio de duración.

Pero estos son solo los ejemplos más extremos: todo el disco está lleno de ejercicios interesantes e inesperados. Estructurado en torno al diálogo con otras disciplinas artísticas, a saber: teatro, poesía, danza y cine, la inmensa mayoría de las canciones son de autoría propia (salvo “Intemperie”, compuesta por Javier Ruibal para la película del mismo nombre e interpretada también de forma muy austera, solo con percusión). Con ello, Sílvia nos demuestra de la manera más enfática que no es solo una cantante de voz prodigiosa; es por supuesto una gran compositora y, lo que es más, es una creadora en el sentido más amplio y pleno. De su talento compositivo dan muestra los numerosos estribillos luminosos e imborrables; “Ensumo L'Abril”, “Grito Pelao”, “Tango de la Vía Láctea” o “Mañana” cobran otra trascendencia gracias a esos momentos de puro éxtasis melódico. Pero su capacidad para trabajar con otras formas de expresión, con otros artistas como Rocío Molina o Lluís Homar, y conseguir hacer canciones con este peso es de un mérito difícil de ponderar.

Si bien Sílvia afirma que lo que le interesaba explorar a nivel temático era la diferencia entre lo que mostramos y lo que realmente somos, el tema que realmente parece dominar todo el disco es la maternidad. Algo sin duda influido por la presencia de varias composiciones extraídas de Grito pelao, el espectáculo sobre la maternidad creado con Rocío Molina. Pero no solo en esos cortes está presente la relación entre una mujer y su hijo o hija. La ya mencionada “Intemperie” y, sobre todo, ese monumento que es “Todas las madres del mundo”, basada en el poema “Guerra” de Miguel Hernández y desde ya una de las mejores canciones de su carrera, reproducen esta fijación, que en un momento de tanta incertidumbre como este nos hace reflexionar sobre el futuro, sobre lo verdaderamente importante en nuestra vida, sobre la posibilidad de la inocencia en un mundo que parece descomponerse ante nuestros ojos. Esta última sensación se refuerza cuando, después de cincuenta minutos tan intensos, el último corte, “Futuras madres del mundo”, resulta ser una reinterpretación del poema de Hernández por parte de un coro de niñas, que además concluyen con un “chimpón, ¡macarrón!” que por fuerza nos arranca una risotada.

Incluso cuando no trata estos temas, Sílvia refuerza el tono agridulce del álbum con canciones tan alegres en sus formas como desoladoras en su letra. El mejor ejemplo es “Mañana”, un poema de la difunta Ana María Moix sobre lo que no quería que su amante hiciera el día de su muerte, convertido en una preciosa y animada ranchera. Igualmente, ese elemento de persistente esperanza aun en las condiciones más difíciles que parece atravesar el disco encuentra su plasmación más pura en “Plumita”. Compuesta para La noche de doce años, el film de Álvaro Brechner sobre los doce años de encierro de tres líderes políticos uruguayos durante la dictadura militar que gobernó el país en los setenta y ochenta, y basada en un poema escrito por Mauricio Rosencof durante dicho encierro, su estribillo arrasador nos devuelve la fe incluso en medio de una de las situaciones más duras que se puedan concebir.

En cualquier caso, es la versatilidad que demuestra Sílvia lo que más impresiona. Sus composiciones van del tango a la ranchera, del son cubano a las piezas atmosféricas y abstractas, con total fluidez. Además, la misma cantante que en granada remezcló tres canciones de Albert Pla para omitir las palabras malsonantes, que no le sonaban bien en su propia boca, aquí no tiene vergüenza de hablar sobre “el barro de mi coño” al abordar su maternidad. Esto le da aún más potencia a la imagen: da la sensación de que la artista, siempre tan contenida y casi hasta mojigata, se ha quitado toda barrera o prejuicio de encima y despliega aquí todos los registros emocionales, musicales y líricos a su disposición. Resulta, por tanto, muy difícil encontrarle un defecto al proyecto; si acaso, está “Tres Locuras”, una canción interesante en la línea más exploratoria del álbum que se resuelve de forma demasiado abrupta. Pero es que hasta la secuenciación es impoluta, con canciones más breves y directas repartidas entre los experimentos más arriesgados y largos, dando al oyente un respiro antes de volver a la carga.

Así pues: Farsa (género imposible) es una obra maestra más de parte de una artista en permanente movimiento que encuentra aquí nuevas formas de expresión y nuevos retos, y que sale más que airosa de todos ellos. Sílvia empieza esta nueva década dejándonos lo que desde ya es uno de los mejores álbumes de su carrera y, cabe esperar, será uno de los más importantes de la música española en estos impredecibles años veinte. A disfrutarlo.

Puntuación: 9.4/10

Si quieres escucharlo, pincha en el siguiente enlace: Sílvia Pérez Cruz – Farsa (género imposible)

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).