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'Jill Scott celebra la negritud'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 18 de Marzo de 2026
Jill Scott – 'To Whom This May Concern'.
Portada de' To Whom This May Concern', de Jill Scott.
Discos Marcapasos.
Portada de' To Whom This May Concern', de Jill Scott.

La música negra estadounidense está en un momento interesante. Como expliqué en mi extenso repaso al estado del hip hop de hace unos meses, la reciente guerra civil por el alma del género se saldó con una clara victoria de los clasicistas. Pero hay otra tradición musical afroamericana a la que he seguido menos de cerca y que está en un punto igualmente complejo: el R&B. Este es un género que existía en gran medida segregado del público blanco, salvo por algunas superestrellas que conseguían un éxito transversal, pero en las últimas décadas ha ido disolviéndose hasta perder su especificidad tanto a nivel sonoro como de público. A ello han contribuido tanto la fusión entre R&B y hip hop, que hizo que el primero perdiera entidad propia, como el éxito de artistas como Frank Ocean o SZA, con sensibilidades e influencias más diversas que generaciones anteriores, desde el pop mainstream a lo “indie” o “alternativo” (etiquetas históricamente codificadas desde la blanquitud).

Este movimiento tuvo un carácter paradójico de revolución reaccionaria similar al que estamos presenciando: si bien integró los nuevos sonidos del hip hop en el R&B, al mismo tiempo reclamaba una “vuelta a las raíces” y dio un mayor peso a la conciencia negra en sus letras

En ese contexto, podría esperarse que apareciera un cierto impulso tradicionalista en el R&B, en la línea del que está atravesando el hip hop. Irónicamente, quizás los candidatos más obvios para liderarlo serían quienes encabezaron una de sus últimas renovaciones, pese a que esta acabó conduciendo a la disolución de fronteras antes comentada: el neo soul. Este movimiento tuvo un carácter paradójico de revolución reaccionaria similar al que estamos presenciando: si bien integró los nuevos sonidos del hip hop en el R&B, al mismo tiempo reclamaba una “vuelta a las raíces” y dio un mayor peso a la conciencia negra en sus letras. El problema es que muchos de estos artistas no están en situación de llevar a cabo esta nueva revolución, sea porque ya no están con nosotros (descanse en paz D’Angelo, un genio inimitable al que perdimos en octubre) o porque no parecen muy dispuestos. Sería una enorme sorpresa que Lauryn Hill volviera a sacar disco algún día. Erykah Badu, que también lleva más de una década sin publicar, va a sacar álbum este año, pero será con The Alchemist, lo cual indica que, aunque pueda ser interesante (de hecho, ya ha levantado polémica), probablemente se ubique más cerca del hip hop que del R&B.

Entra en escena Jill Scott. Esta cantante de Filadelfia llegó un poco más tarde a la explosión del neo soul, y nunca llegó a obtener el nivel de prestigio de los arriba mencionados, pero sí que tuvo un éxito considerable gracias a su personalidad arrolladora y su extraordinaria voz

Entra en escena Jill Scott. Esta cantante de Filadelfia llegó un poco más tarde a la explosión del neo soul, y nunca llegó a obtener el nivel de prestigio de los arriba mencionados, pero sí que tuvo un éxito considerable gracias a su personalidad arrolladora y su extraordinaria voz. Al igual que Badu, llevaba desde 2015 sin sacar un LP, y su regreso podría haberme pasado inadvertido de no ser por la recepción tan cálida que ha tenido por parte de algunos críticos. Desde luego, una vez que le das al play, es imposible no prestarle atención. Tal como se puede intuir por la desafiante portada, To Whom This May Concern no hace prisioneros. Se trata de un álbum de madurez en el mejor sentido, el tipo de obra que solo puede hacer una artista que sabe perfectamente quién es y qué quiere hacer con su arte. Sus letras están llenas de amor, en más de un sentido: desde luego, está el amor sensual, que siempre ha sido una de sus marcas identitarias, al igual que el amor propio; pero también destaca aquí el amor por su gente, por los afroestadounidenses, que le da al álbum una dimensión espiritual, expansiva, trascendente.

Hay aquí soul, hip hop, jazz, funk e incluso house en distintas combinaciones; abundan los bajos rotundos y las cajas de ritmos potentes, pero también el piano eléctrico, los vientos o los pads de sintetizador, que crean un marco idóneo para que brille la voz de una Scott que demuestra una maestría innegable en todos sus registros

Por supuesto, esto va de la mano de un amor por la música negra que empapa todo el tracklist. Hay aquí soul, hip hop, jazz, funk e incluso house en distintas combinaciones; abundan los bajos rotundos y las cajas de ritmos potentes, pero también el piano eléctrico, los vientos o los pads de sintetizador, que crean un marco idóneo para que brille la voz de una Scott que demuestra una maestría innegable en todos sus registros. Así, por ejemplo, “Beautiful People” tiene un instrumental delicioso, tan funky y libre que se siente como una jam, lo cual le da más entidad a que ese mensaje de amor sagrado e ilimitado por sus congéneres. “Offadaback”, por su parte, se inclina por un soul de acentos jazzy para agradecer a sus ancestros (familiares, musicales y políticos) por todo el trabajo que hicieron para que ella ahora pueda tener libertades, llevar la vida que lleva y hacer música. A su vez, “Àṣẹ”, titulada en referencia a la energía espiritual que atraviesa el mundo según la cosmología yoruba, tiene algo de plegaria: expresa un agradecimiento cósmico que sus sencillos arreglos y estupendos coros refuerzan a cada compás.

“Pay U on Tuesday” es una hilarante pieza de jazz vocal con aroma centenario, cuya letra analiza las relaciones de género e interraciales con un humor de lo más socarrón

Esto no quita que haya aquí temas más robustos y físicos, que dialogan abiertamente con el hip hop. “Be Great” inaugura el LP por todo lo alto, un festival de bulliciosos arreglos de viento, coros y percusión. “Norf Side”, junto a la también filadelfiana Tierra Whack, está producida por nada menos que DJ Premier, y en ella Scott demuestra que su carisma llega con la misma fuerza cuando rapea que cuando canta. En “BPOTY”, junto al legendario Too $hort, la cantante habla sobre distintas figuras explotadoras (los predicadores, las grandes farmacéuticas, los proxenetas) sobre un instrumental especialmente groovy. “To Be Honest”, por su parte, combina el toque barroco del Philly soul con elementos rítmicos del trap, y JID aporta su incomparable agilidad en el micro. Pero hay más: “Pay U on Tuesday” es una hilarante pieza de jazz vocal con aroma centenario, cuya letra analiza las relaciones de género e interraciales con un humor de lo más socarrón. “Liftin’ Me Up”, por último, probablemente sea el mejor tema del disco: una optimista pieza de soul que transmite una contagiosa energía positiva.

Queda claro que Scott es una artista versátil, capaz de dominar multitud de estilos

En fin, queda claro que Scott es una artista versátil, capaz de dominar multitud de estilos. Con todo, es cierto que hay un puñado de temas algo menos satisfactorios, especialmente concentrados en torno al punto medio de un tracklist, por lo demás, algo largo (19 cortes). “Pressha” y “The Math” son buenas canciones en las que, sin embargo, lo repetitivo del instrumental resulta menos hipnótico y más tedioso que en otros casos. “Me 4” es un bosquejo de canción que claramente debería haberse desarrollado más antes de acabar en el producto final. En “A Universe” y “Ode to Nikki” hay algo que no termina de encajar, y aunque eso las hace intrigantes, cada una a su manera, no consigo dejarme llevar con ellas. Quizás lo más sorprendente sea que “Right Here Right Now”, el pequeño guiño al house del LP, se quede tan a medio gas. A pesar de que Scott claramente tiene madera de diva, justo aquí hay varios momentos en que decide aplicarle a su voz unos efectos que no pegan nada.

To Whom This May Concern no es un disco perfecto. Pero sí que es un álbum muy bien pensado y ejecutado, donde incluso las artistas cumplen una función

Así pues, To Whom This May Concern no es un disco perfecto. Pero sí que es un álbum muy bien pensado y ejecutado, donde incluso las artistas cumplen una función. Hasta los interludios tienen su razón de ser, como el hilarante “Disclaimer” previo a “Pay U on Tuesday”. Todo responde a una visión rabiosamente personal de lo que es y lo que puede ser la música negra, una afirmación del futuro del R&B que mira a su pasado para encontrar un camino. De eso habla en el último corte, la sentida “Sincerely Do”, donde explicita que este álbum es “un llamado desde su corazón y su alma” a su gente para que se quieran a sí mismos y se protejan de quienes pretenden explotarles. Un gran colofón para un disco que consigue lo que se propone: celebrar la belleza de la música y las vidas afroamericanas, no ya a pesar de, sino debido a sus imperfecciones.

 

 

 

 

 

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

(Osuna, 1992) Ursaonense de nacimiento, granaíno de toda la vida. Doctor por la Universidad de Granada, estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Aficionado a la música desde la adolescencia, siempre está investigando nuevos grupos y sonidos. Contacto: jesus.martinez.sevilla@gmail.com