La derecha desubicada

Blog - Reflexiones del Por Venir - Chema Rueda - Viernes, 3 de Septiembre de 2021
Juan Manuel Moreno, Pablo Casado y Francisco Rodríguez.
PP Granada
Juan Manuel Moreno, Pablo Casado y Francisco Rodríguez.

La vuelta al nuevo curso político suele traer aparejadas novedades y perspectivas diferentes a las que nos ofrecía el panorama político anterior. Sin especiales sorpresas se mantienen las lógicas y las estrategias de las diferentes fuerzas políticas, pero siempre septiembre se caracteriza por los aspectos novedosos que todo periodo de reflexión provoca. Agosto sirve para esbozar o adelantar dichas novedades, que encuentran su momento de expresión y de desarrollo cuando el regreso a la vida normal se produce.

Aunque quizá sorprenda la monumental desubicación que la derecha política está ofreciendo al respecto de su (presunto) conocimiento de la realidad y, por tanto, de las alternativas que ofrecen a la sociedad española y también a la granadina. Desubicación que no es nueva, más bien la viene arrastrando el PP desde que fue democráticamente desalojado del poder en el Estado, y dicho desalojamiento fue ratificado por dos veces en las urnas

Este año no habría de ser menos, aunque quizá sorprenda la monumental desubicación que la derecha política está ofreciendo al respecto de su (presunto) conocimiento de la realidad y, por tanto, de las alternativas que ofrecen a la sociedad española y también a la granadina. Desubicación que no es nueva, más bien la viene arrastrando el PP desde que fue democráticamente desalojado del poder en el Estado, y dicho desalojamiento fue ratificado por dos veces en las urnas. Desde ese momento, perdieron el pulso político y se instalaron en el imaginario de una realidad que sólo ellos y sus muy acérrimos seguidores parecen habitar. Para sobrevivir en tan inhóspita realidad, en la que sólo parecen ver males y desastres que se ciernen sobre España, se han colocado una venda en los ojos y otra en los oídos, y de ese modo, impertérritos e inasequibles (al parecer) al desaliento, claman a voz en grito una desgracia tras otra, un desastre tras otro. Que, por cierto, la mayoría no logra captar, por más atención que se ponga.

Cómo decía, sus muy acérrimos seguidores, entre los que se incluyen la mayoría de voceros mediáticos del país, persisten en vendernos esa ficción de país, por más que la siempre tozuda realidad nacional e internacional se empeñe (sin alharacas) en acreditar lo contrario. Las cosas que preocupan a la gente, con dificultades y algunos tropiezos, marchan razonablemente bien, incluso bastante bien en comparación con nuestro entorno, que, por cierto, si reconoce los esfuerzos y los aciertos políticos del gobierno de la nación.

Semejante miopía política y desubicación de la realidad les hace, como coloquialmente se dice, que su acción política se limite a "disparar al muñeco”, sin tampoco tener muy claro, quién es el muñeco ni cómo se mueve esto. El caso es hacer ruido, hacerse notar y, de paso, hacer un tanto el ridículo.

Y como era de esperar, esa falta de pulso y de contacto con la realidad, también ha alcanzado a Granada. Han bastado apenas dos meses del desalojo democrático de la derecha del poder municipal, para que el síndrome de “vivir en la luna” haya alcanzado, y de lleno, a la derecha local

Y como era de esperar, esa falta de pulso y de contacto con la realidad, también ha alcanzado a Granada. Han bastado apenas dos meses del desalojo democrático de la derecha del poder municipal, para que el síndrome de “vivir en la luna” haya alcanzado, y de lleno, a la derecha local.

Basta como muestra un botón. La imagen patética del portavoz municipal del PP, sin duda embarcado en una carrera meritoria no se sabe bien en busca de que metas, en el centro de la ciudad, plano en mano a modo de un despistado turista en busca de algún destino, presagiando (una vez más) algún desastre por el hecho de que algunos maceteros se han retirado de la entrada de alguna calle céntrica, en una época en la que, por suerte, la amenaza terrorista ha decaído notablemente, no deja dudas de esa deriva hacia la desubicación total que con tanto afán demuestran sus jefes de partido a nivel nacional.

La ciudad, como el país, viven otras realidades, acreditan otras necesidades, precisan otra clase de iniciativas y demandan otras actitudes políticas. Bien haría la derecha política, en aras al interés general, en reubicarse en el mundo real más pronto que tarde.

 

 

 

 

 

 

Imagen de Chema Rueda

Nacido en Guadix (Granada) en 1963, por tanto de la generación de "A hard days night" y "Satisfaction". Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada y funcionario de Administración Local, grupo A, trabaja en el Edificio de Los Mondragones. Fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Granada (desde 2003 y hasta junio de 2015. Ha sido Secretario general del PSOE de la ciudad de Granada entre 2008 y 2017 y es Miembro del Comité Federal del PSOE desde el 39 Congreso. Me apasiona escribir (lo que pienso), debatir y participar en la vida pública, desde todos los ángulos posibles. Me duelen bastantes cosas de la vida y de la política actual, y no pienso dejar de intentar arreglarlas. Me apasiona la vida, la amistad, la Alpujarra y el Atlético de Madrid.