para museo de arqueología, historia y paisaje de la Vega y centro de recepción de visitantes de Medina elvira

'Una propuesta para la recuperación de la cementera de Sierra Elvira'

Cultura - Guillermo García-Contreras Ruiz - Sábado, 10 de Enero de 2026
Guillermo García-Contreras Ruiz repasa la historia de la cementera de Sierra Elvira y argumenta su propuesta para convertirla en museo de arqueología, historia y paisaje de la Vega de Granada y centro de recepción de visitantes de Medina Elvira.
Imagen de la cementera.
Mirador de Atarfe
Imagen de la cementera.

La antigua cementera de la barriada de Sierra Elvira es hoy, literalmente, la puerta de entrada a Medina Elvira: a un lado, los restos ruinosos de una de las primeras fábricas de cemento de Andalucía; al otro, los cortes estratigráficos de la primera “Granada” andalusí. Ese contacto físico entre ruina industrial y ciudad islámica enterrada convierte al lugar en un nodo privilegiado para contar la historia larga de la Vega de Granada, desde la piedra caliza de Sierra Elvira hasta las urbanizaciones actuales. Después de algo más de veinte años de actividad arqueológica en Medina Elvira, desde que llegué siendo alumno del profesor Antonio Malpica, hasta ahora que tengo el honor de dirigir las excavaciones que hay en marcha, no he parado de darle vueltas al posible uso que este gigante arquitectónico podría tener en el futuro del yacimiento arqueológico. Este documento reúne algunas ideas y propuestas.

1. Qué fue la cementera y qué significa para la Vega

La Fábrica de Cemento Nuestra Señora de los Dolores, conocida popularmente como “La Porla”, se levantó a comienzos del siglo XX en la falda de Sierra Elvira, junto a la carretera de Córdoba y frente al antiguo tranvía Granada–Pinos Puente. Fue promovida en 1903 por Dolores Romero Pozo y posteriormente gestionada por sus sobrinos Indalecio e Inocencio Romero de la Cruz, que empezaron a comercializar la producción con la marca “Cementos Centauro” desde 1923.

La Fábrica de Cemento Nuestra Señora de los Dolores, conocida popularmente como “La Porla”, se levantó a comienzos del siglo XX en la falda de Sierra Elvira, junto a la carretera de Córdoba y frente al antiguo tranvía Granada–Pinos Puente

Fue una de las primeras cementeras andaluzas, coetánea de la fábrica de La Araña en Málaga (1918), y llegó a producir en los años cincuenta unas 30.000 toneladas anuales de cemento portland y 20.000 de cemento natural, abasteciendo el boom de infraestructuras del periodo de Primo de Rivera y la posguerra. No era una factoría menor: Hispania Nostra la considera una de las fábricas de cemento más importantes de España en su momento.

Su funcionamiento se apoyaba en una red ferroviaria propia: un ferrocarril industrial de vía de 600 mm unía la planta con las canteras de caliza de Sierra Elvira (unos 1,5 km de trazado), y existía también un enlace de 750 mm hacia la estación de Atarfe, conectado con el tranvía Granada–Pinos Puente (TEGSA) y con la Azucarera de la Vega. En pocas palabras: ahí se condensa la transición de una Vega agraria irrigada a un paisaje agroindustrial articulado por azúcar, cemento y transporte eléctrico.

En 1968 Cementos Centauro fue absorbida por Cementos Alba S.A. y, poco después, la fábrica se cerró. Desde entonces el complejo permanece sin actividad, con la estructura principal de hormigón todavía en pie pero sin maquinaria, con la mayoría de forjados colapsados y las cubiertas hundidas.

2. Situación actual: ruina visible, valor invisible

Desconozco si la cementera es propiedad pública o propiedad privada, y creo que no tiene protección específica. Pero se encuentra en estado ruinoso, con peligro de derrumbe, techos y suelos desplomados, vandalismo, quemas de neumáticos y vehículos abandonados, lo que motivó su inclusión en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra en 2021. La imagen es la típica del patrimonio industrial abandonado: muros masivos de hormigón armado relativamente estables, silos y tolvas reconocibles, pero interiores devastados y colonizados por grafitis y vegetación.

Urbanísticamente, el complejo se sitúa justo al pie de la barriada de Sierra Elvira y marca el arranque del camino que conduce a la zona de excavación principal de Medina Elvira, en el entorno del Cerro del Sombrerete. De facto, la fábrica funciona ya como hito visual y como “antesala” del yacimiento, aunque en negativo: una mole vallada, ruinosas, que se atraviesa o se bordea para llegar a las cuadrículas de excavación.

Su valor patrimonial, sin embargo, está bien identificado: como arquitectura industrial temprana, como testimonio de la primera oleada de industrialización pesada en la Vega y como pieza clave de la memoria obrera de Atarfe. La crítica especializada y asociaciones como Hispania Nostra, así como blogs de arquitectura y patrimonio, llevan más de una década señalando su potencial de rehabilitación y llegan a recordar, incluso, que fue objeto de proyectos fin de carrera en la ETSAG para transformarla en equipamiento cultural (en su día se barajó la Fundación Juan March).

El problema, resumiendo, es clásico: edificio de gran escala, ruina avanzada, ausencia de uso y de inversión, y un patrimonio que se degrada mientras el municipio busca, en paralelo, consolidar su identidad en torno a Medina Elvira y a la Vega.

3. El contexto: Medina Elvira y la nueva estrategia municipal

En los últimos años el Ayuntamiento de Atarfe ha asumido Medina Elvira como pieza central de una estrategia de transformación “verde, social y cultural”, culminando recientemente con financiación europea (FEDER EDUSI-EDIL) superior a los 10 millones de euros. Entre los proyectos anunciados figuran la creación de un Centro de Interpretación del yacimiento y un nuevo Museo de Atarfe, concebidos para poner en valor el patrimonio histórico y natural de Sierra Elvira.

Las excavaciones recientes, participadas entre la Cátedra Gómez Moreno y el proyecto europeo MEDGREENREV con financiación asegurada al menos hasta 2029, se concentran  actualmente precisamente en la Barriada de Sierra Elvira, sobre unos terrenos o parcelas municipales próximas al camino de la cementera

Las excavaciones recientes, participadas entre la Cátedra Gómez Moreno y el proyecto europeo MEDGREENREV con financiación asegurada al menos hasta 2029, ambas bajo mi dirección o codirección, se concentran  actualmente precisamente en la Barriada de Sierra Elvira, sobre unos terrenos o parcelas municipales próximas al camino de la cementera. La idea municipal, apoyada y promovida también desde la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía y por parte de la propia Universidad de Granada es que los restos más significativos queden a la vista y sean conservados in situ, obligando a diseñar un dispositivo de acogida, interpretación y gestión de visitas en ese mismo entorno.

En paralelo, la Vega de Granada se está consolidando como objeto de relato histórico y ambiental: irrigación, cambios de cultivo, transición del secano antiguo al regadío medieval, agroindustria contemporánea, presión urbanística, etc. La cementera está justo en el cruce de todos esos relatos: toma su materia prima de la montaña, se apoya en los regadíos y en la red de transporte que articulan la Vega, y se ubica a pocos metros de la antigua capital andalusí. De ahí es de donde nace esta propuesta, que no es necesariamente nueva ni pionera, pero que creo que había que presentar ya como propuesta.

4. Por qué la cementera es un emplazamiento idóneo para un centro de recepción de visitantes

Ubicación estratégica y legibilidad del paisaje. La fábrica se ve desde la antigua carretera de Córdoba y desde buena parte de la Vega. Funciona ya como hito visual de Sierra Elvira y como referencia inmediata para localizar el yacimiento. Su transformación en centro de visitantes consolidaría esa función de “puerta” de Medina Elvira y de la Vega de Granada: un lugar claro donde empezar la visita, aparcar los vehículos, orientarse y desde el que organizar recorridos hacia el cerro del Sombrerete, las excavaciones en la parte llana de la ciudad y los caminos tradicionales que vertebran la propia Sierra Elvira y las conexiones entre Atarfe, Pinos Puente o Albolote.

La estructura resistente principal se mantiene en condiciones razonables, lo que facilita la posibilidad de una intervención de “cirugía estructural” en lugar de una reconstrucción desde cero

Capacidad espacial y versatilidad del conjunto. Los grandes volúmenes de hormigón (naves, silos, depósitos) ofrecen espacios de enorme altura y superficie que, una vez consolidados, permiten alojar equipamientos que en el caserío urbano serían inviables: salas de exposición permanente y temporal, auditorio, aulas-taller para escolares, laboratorios de conservación, almacenes visitables de materiales arqueológicos, espacios para actividades artísticas, etc. La estructura resistente principal se mantiene en condiciones razonables, lo que facilita la posibilidad de una intervención de “cirugía estructural” en lugar de una reconstrucción desde cero.

Articulación de dos patrimonios: industrial y arqueológico, presente y pasado

Un museo o centro de interpretación instalado en la cementera permitiría narrar, en un mismo dispositivo, la historia de larga duración de la Vega:

El paisaje tardoantiguo y andalusí de Medina Elvira.

La consolidación del regadío medieval y la evolución agraria.

La agroindustria moderna (azucareras, tranvías, cementeras).

La metrópolis contemporánea y los retos ambientales.

Esa lectura continua, de la ciudad islámica al complejo industrial, es difícil de conseguir si el centro de visitantes se sitúa en otro punto menos cargado de significado.

Coherencia con la estrategia verde y de reciclaje urbano. Reutilizar un gran contenedor de hormigón ya construido en lugar de levantar un edificio nuevo encaja perfectamente con los discursos actuales de sostenibilidad, economía circular y reducción de la huella de carbono en la construcción. Frente a la opción de demoler, reciclar la cementera como equipamiento cultural convierte un problema (ruina peligrosa y fea) en una solución: un nodo de cultura, educación ambiental y regeneración paisajística en la entrada del municipio.

Impacto social y regeneración de la barriada de Sierra Elvira. La barriada es hoy un espacio liminal entre área urbana, montaña y yacimiento. Transformar la cementera en centro de recepción implicaría:

Mejorar accesos, iluminación y seguridad.

Generar actividad cultural y económica (guías, hostelería, comercio local).

Ofrecer a la comunidad un equipamiento identitario, donde también quepa la memoria obrera y vecinal vinculada a la fábrica.

No se trataría solo de un museo “para turistas”, sino de un equipamiento de barrio y de municipio.

Precedentes y viabilidad conceptual. Ya existen propuestas académicas que han trabajado la reconversión de la cementera en equipamiento cultural (por ejemplo, los proyectos fin de carrera de la Escuela de Arquitectura de Granada vinculados en su día a la hipotética sede de la Fundación Juan March, que están disponibles en internet). Eso demuestra que el edificio admite, al menos sobre el papel, múltiples soluciones arquitectónicas viables, respetuosas con su carácter industrial y capaces de introducir recorridos seguros, núcleos de comunicaciones y nuevas envolventes climáticas.

La inclusión en la Lista Roja por “estado ruinoso, peligro de derrumbe, techos hundidos y paredes vandalizadas” exige una respuesta que vaya más allá de su vallado y clausura

Respuesta a la alarma patrimonial de la Lista Roja. La inclusión en la Lista Roja por “estado ruinoso, peligro de derrumbe, techos hundidos y paredes vandalizadas” exige una respuesta que vaya más allá de su vallado y clausura. Vincular su consolidación estructural a un proyecto museográfico de escala comarcal es la forma más sólida de garantizar presupuesto, mantenimiento y uso continuado. De lo contrario, la fábrica seguirá degradándose hasta que la única salida “realista” sea el derribo.

5. Qué tipo de museo podría albergar

Sin entrar en un proyecto técnico, que no es el objetivo de este texto, el propio edificio y su arquitectura sugiere ya de por sí solo un esquema programático:

Planta baja y accesos: espacio de acogida y recepción de visitantes, taquillas, tienda, cafetería vinculada a la Vega (productos locales), sala de introducción general con maqueta física y digital del territorio (Sierra Elvira, Vega, Vega alta y baja, Granada, Sierra Nevada), cronología de Iliberri–Medina Elvira–Granada y del ciclo industrial de la Vega, desde los cultivos tradicionales a los actuales pasando por los periodos de predominio de la remolacha azucarera o las plantaciones de tabaco y los secaderos.

Naves principales:

Exposición permanente sobre Medina Elvira y el proceso de islamización del paisaje, con piezas arqueológicas, audiovisuales y recorridos táctiles.

Sección de historia ambiental y agraria de la Vega, conectando terrazas fluviales, regadíos, cultivos y cambio climático.

Sección de minería histórica, explicando los diferentes usos que ha tenido la piedra de Sierra Elvira para la construcción de edificios y espacios señeros sobre todo en la ciudad de Granada (iglesias, plazas, fuentes, pavimentos…)

Sección de patrimonio industrial, explicando la azucarera, el tranvía, el ferrocarril de Cementos Centauro, la vida obrera y la transformación del territorio en el siglo XX.

Silos y estructuras en altura: miradores sobre la Vega y Sierra Elvira, posibles torres de observación del paisaje y de la propia excavación del yacimiento, generando una experiencia inmersiva del territorio.

Entorno exterior: parque arqueológico-paisajístico que conecte la cementera con las áreas excavadas mediante senderos señalizados, pasarelas y puntos de interpretación in situ.

Todo ello encajaría como pieza central de un posible sistema de patrimonio de Atarfe interconectado: yacimiento visitable, centro de interpretación en la cementera, nuevo Museo de Atarfe en el núcleo urbano y red de itinerarios por Sierra Elvira y la Vega.

La cementera de Sierra Elvira es ahora mismo un problema de seguridad y una ruina en la Lista Roja, pero también es una oportunidad perfecta

En resumen: la cementera de Sierra Elvira es ahora mismo un problema de seguridad y una ruina en la Lista Roja, pero también es una oportunidad perfecta. Está en el sitio adecuado, en el momento adecuado y con la narrativa adecuada para convertirse en el gran portal de entrada a Medina Elvira y al paisaje histórico de la Vega de Granada. Si se deja caer, se pierde mucho más que una fábrica vieja; se pierde la posibilidad de contar, en un solo lugar, cómo esta Vega pasó de ciudad andalusí a polo agroindustrial y, ahora, a territorio que busca un futuro más verde y más inteligente.

Guillermo García-Contreras Ruiz, es profesor asociado en el Departamento de Historia Medieval y Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Universidad de Granada. Obtuvo el grado en Historia en 2007, después realizó un máster en Arqueología y Territorio (2009). En 2013, finalizó su tesis doctoral en Medievalismo, recibiendo el Premio Extraordinario de Doctorado en 2017.

Sus intereses en investigación se centran en las características, estructuras y dinámicas de diversos tipos de asentamientos medievales en la Península Ibérica, particularmente su relación con la gestión del ecosistema y la explotación de los recursos naturales.

Ha desarrollado una metodología que incluye analizar huellas materiales en los paisajes actuales y referencias existentes en la documentación escrita para entender las dinámicas del pasado, donde los intereses y las necesidades de agentes en conflicto se cruzaban. En esencia, se trata de implementar análisis de paisajes históricos, afines a la arqueología del paisaje. Abarca la arqueología islámica, así como la arqueología feudal.

Este artículo ha sido publicado inicialmente en El Mirador de Atarfe www.miradordeatarfe.es