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El Cascamorras cumple 525 años con el objetivo de conseguir el reconocimiento de la Unesco

Cultura - IndeGranada - Martes, 28 de Julio de 2015
La fiesta siempre tiene una participación multitudinaria.
E.P./Ayto Guadix
La fiesta siempre tiene una participación multitudinaria.

La tradicional fiesta del Cascamorras, que se celebra en los municipios granadinos de Guadix y Baza, cumple este año su 525 aniversario con el ánimo de seguir creciendo y con el objetivo de lograr la declaración de Patrimonio Cultural por la Unesco.

El Ayuntamiento de Guadix y la Hermandad de la Virgen de la Piedad ya están trabajando de forma coordinada para que la fiesta, que se celebra entre el 6 y el 9 de septiembre, sea un referente no sólo en los días de su celebración, sino durante todo el año.

La alcaldesa de Guadix, Inmaculada Olea, ha definido esta fiesta centenaria como una seña de identidad de los accitanos, "que la viven en un especial hermanamiento con la ciudad de Baza". "Es una de las citas que más nos identifica en la provincia y más allá de nuestras fronteras. Y ha recordado que, además de formar parte de la historia y la tradición de la ciudad, debe de entenderse como un recurso turístico de enorme potencialidad", ha dicho.

"Por eso estamos trabajando ya de forma coordinada con la Hermandad de la Virgen de La Piedad para que la celebración luzca como se merece. Para que además de ser un momento ideal para el disfrute de los accitanos y accitanas, sea la excusa perfecta para que los que no son de aquí  nos visiten y vengan a conocer Guadix, nuestro pasado, nuestra historia", ha explicado.

En esa línea, según ha dicho, "se enmarcan apuestas decididas como la de fijar el 9 de septiembre, día del Cascamorras en Guadix, como fiesta local en 2016; el impulso del Cascamorras Infantil; o el trabajo destinado a conseguir  la declaración de Cascamorras, que ya es de Interés Turístico Internacional, como Patrimonio Cultural de la Unesco", iniciativas a las que se suman este año algunas novedades apuntadas por la alcaldesa y ampliadas por el concejal de Turismo, Iván López Ariza, como un concurso fotográfico y un paquete turístico que se está trabajando de forma conjunta con el sector de la hostelería.

Por su parte, el presidente de la Hermandad, Juan López Lechuga, y el secretario de la misma, Francisco Porcel, han enumerado las fechas más significativas de la celebración de esta fiesta, así como las diferentes distinciones que entregará la Hermandad en la gala de presentación del Cascamorras del próximo 28 de agosto. En el acto ha estado presente también José Antonio Escudero García, quien por tercera vez encarnará al personaje de Juan Pedernal y que ha manifestado su deseo "de disfrutar y hacer disfrutar a la gente" en esta nueva edición de la fiesta.

Fiesta de la Edad Media

El Cascamorras, declarado de interés turístico internacional hace dos años, es una fiesta tradicional originaria de la Edad Media y que se ha ido transmitiendo oralmente de generación en generación a través de los siglos. Según la tradición, fue un obrero morisco, Juan Pedernal, vecino de Guadix, quien trabajaba en Baza cuando se encontró la talla de la Virgen de la Piedad.

Juan Pedernal intentó llevarse la imagen, pero no pudo y tras varios litigios se resolvió que la imagen podría salir de Baza si conseguía llegar hasta ella inmaculado, sin una sola mancha. De esta manera, cada vez que una delegación de accitanos, encabezados por el sucesor de Juan Pedernal, ha intentado acceder hasta la iglesia de la Merced con la intención de llevarse la Virgen es recibida con pinturas que lo manchan para evitar que pueda cumplir su cometido.

El Cascamorras es el personaje enviado por los accitanos para intentar cada 6 de septiembre hacerse con la imagen, intención que impedirán con todas sus fuerzas los vecinos de Baza. El fracaso en la empresa hará que el 9 de septiembre de cada año el Cascamorras vuelva a Guadix con las manos vacías y que los accitanos le reciban con desagrado.

En la fiesta todos los participantes intentan manchar al Cascamorras con grasa y aceite, y siempre acaba totalmente embadurnado. El accitano que encarna al Cascamorras es el responsable, con sus idas y venidas, de marcar el ritmo de la carrera, haciéndola más rápida o más lenta, y en su mano está el ganarse el respeto y el cariño de todos los participantes.