La contaminación marca mínimos históricos en Granada en el enero más lluvioso del siglo

La contaminación marcó mínimos históricos en Granada en enero, que fue el primer mes del año más lluvioso en lo que va de siglo, con casi 133 litros por metro cuadrado y agua en la atmósfera en 17 de los 31 días del mes, lo que contribuyó a un aire más limpio.
Según el informe mensual de calidad del aire de la Junta de Andalucía correspondiente a enero, publicado esta semana, las concentraciones de los dos principales contaminantes, el dióxido de nitrógeno (NO2) y las partículas en suspensión, registraron los valores más bajos de la serie histórica de las estaciones de medición que los recogen.
Así, la estación de Granada Norte, ubicada en la avenida Luis Miranda Dávalos, la referente para medir el NO2, contaminante originado principalmente por el tráfico, y también por las calefacciones, registró un promedio de 33 microgramos por metro cúbico.
Es la concentración más baja en los 21 años con datos disponibles en el Portal Ambiental de la Junta (la estación Granada Norte se instaló a principios de este siglo).
Sin embargo, esos 33 microgramos/m3 de enero de 2026, pese a ser mínimo histórico en ese mes, suponen el valor más alto registrado en Andalucía, es decir, con lluvia o sin lluvia, Granada y su extrarradio siguen siendo el área urbana más contaminada de la comunidad autónoma y en 2025 ya fue la tercera ciudad de España con mayores concentraciones de dióxido de nitrógeno.
Además, los 33 microgramos medidos en enero están muy por encima, tanto del nuevo límite máximo aprobado por la Unión Europea, de 20 microgramos/m3, que entrará en vigor en 2030 -señalado con línea roja en el gráfico de arriba-, y mucho más alto respecto a la concentración máxima de NO2 fijada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para proteger la salud humana, que es de 10 microgramos/m3.
Partículas en suspensión
También en partículas en suspensión los valores del lluvioso enero han sido los más bajos registrados. En las partículas PM10, la estación de la ciudad deportiva de Armilla, la que presenta mayores concentraciones de este contaminante, midió un promedio de 23 microgramos/m3, el menor valor desde 2010 en que empezó a recoger datos.
Las partículas en suspensión tienen diferentes orígenes, tanto de tipo humano: combustiones del tráfico, industrias, calefacciones, etc., emisiones de la construcción, de quemas agrícolas... Y también del polvo sahariano arrastrado por el viento hasta la península.
Al igual que sucede con el NO2, el nivel de partículas PM10 medido en enero también está por encima del nuevo valor máximo aprobado por Europa, de 20 migrogramos/m3 de promedio anual -línea roja del gráfico-, y de los 15 microgramos fijados por la OMS.
Y, del mismo modo, en las partículas más finas, PM2,5 (tamaño inferior a 2,5 micras, frente a las 10 micras de las PM10), los valores de enero son los más reducidos medidos en ese mes, aunque solo se recogen datos desde 2021. La estación Granada Norte registró una media en enero de 4,5 microgramos/m3, mientras que la otra estación que mide ese contaminante, la de Palacio de Congresos, promedió 8,2 microgramos. En ambos casos, por debajo de los 10 microgramos máximos que establece la nueva normativa europea a partir de 2030. Por su parte, la OMS establece un máximo de 5 microgramos, que incumple el dato de enero de la estación de Palacio de Congresos. En los años anteriores, la estación de Granada Norte ha superado en el mes de enero el nuevo valor máximo de la normativa.


































