'Compañero Arturo Ruiz'

El 23 de enero de 1977, hace hoy 49 años, estaba en Madrid, donde estudiaba periodismo en la Universidad Complutense. Era domingo y acudí a la manifestación que habían convocado para reclamar "Amnistía y Libertad". Necesitaba protestar, pues apenas 6 meses antes, el 18 de julio del 76, un guardia civil había matado a Carlos Hernández Expósito, mi compañero de pensión. El gobierno civil había prohibido la manifestación y desplegó un fuerte dispositivo policial para impedirla. Confieso que sentí inquietud cuando llegué a la Plaza de España y vi que estaba tomada literalmente por los "grises", que es como llamábamos en la Universidad a la Policía franquista.
La inquietud se transformó en miedo, cuando empezaron las violentas cargas policiales, que nos obligaron a dispersarnos. Ante las porras que nos golpeaban con saña y los botes de humo, sobrevolando nuestras cabezas, cada uno se refugiaba donde podía. Los portales de las casas no eran del todo seguros, pues los "grises" podían entrar y aporrearte allí mismo, de forma despiadada y sin testigos. Era mejor meterte en las bocas del Metro y escabullirte entre los transeúntes.
Pero los más peligrosos eran los grupos conocidos como Fuerza Nueva o Guerrilleros de Cristo Rey, bandas de extrema derecha que actuaban en complicidad con la Policía y con total impunidad. Auténticos matones al servicio de la Policía para hacer el trabajo sucio. Cuando escuchamos el grito "Viva Cristo Rey", en medio de una carga policial, supimos que algo terrible estaba a punto de pasar... y pasó. Un grupo de compañeros intentó escapar, pero fue interceptado y tiroteado por esta banda fascista. Fue el primer crimen de la llamada "semana negra" de la Transición.
Ahora sabemos que fue el ultraderechista José Ignacio Fernández Guaza quien disparó por la espalda y a bocajarro al compañero Arturo Ruiz
Ahora sabemos que fue el ultraderechista José Ignacio Fernández Guaza quien disparó por la espalda y a bocajarro al compañero Arturo Ruiz. Sabemos también que la bala asesina le atravesó mortalmente el corazón. Y lo más grave, que el autor del crimen logró escapar a Argentina, con ayuda de la propia Policía franquista, donde vive un exilio dorado en Buenos Aires. Entrevistado por los periodistas José María Irujo y Joaquín Gil, el pistolero de extrema derecha no mostró el menor arrepentimiento.
Conocí a Manuel Ruiz, que dedicó su vida a reclamar justicia para su hermano Arturo y para todas las víctimas de la Transición. Pero en España no hay voluntad política ni judicial, pues el Tribunal Supremo ha convertido la Ley de amnistía del 77 en una ley de punto final que protege a los sicarios del franquismo. Por eso, Manuel viajó a Argentina para pedir a la jueza María Servini que ordenara la detención inmediata del asesino de su hermano. Pero el fiscal Ramiro González archivó el caso, con la excusa de que las pruebas aportadas eran insuficientes, a pesar de que conocía la residencia de Fernández Guaza. Otra vez el muro de la impunidad.
Mari Luz Nájera
A la mañana siguiente, 24 de enero, otra vez a la calle. Esta vez para protestar por el asesinato cobarde, por la espalda, del compañero Arturo. Huelga casi total en las universidades madrileñas y más de 100.000 estudiantes participamos en asambleas y concentraciones. Más tarde, nos dirigimos en manifestación hacia Moncloa y a la Plaza de España. Observé cómo individuos de paisano, armados, empezaron a acosar a algunos manifestantes. De nuevo, la ultraderecha intentando provocar altercados. Y una vez que la manifestación llegó a la Gran Vía, un bote de humo, disparado por la Policía, alcanzó directamente en la cabeza a Mari Luz Nájera, provocándole un traumatismo craneal con fracturas múltiples. Cuando aquella mañana empezamos las protestas, por segundo dia consecutivo, no podía imaginar que íbamos a perder también a la compañera Mari Luz, una joven estudiante de 20 años que, como tantos otros, salió a la calle para pedir justicia...y no volvió a casa.
Matanza de Atocha
Y esa misma noche, cuando todavía estábamos en estado de shock por la pérdida de dos compañeros, escucho en la radio que un comando ultraderechista había asesinado a cinco abogados laboralistas de Comisiones Obreras: Luis Javier Benavides, Francisco Javier Sauquillo, Serafín Holgado, Enrique Valdevira y Ángel Rodríguez. La conocida como matanza de Atocha. De nuevo a la calle para protestar contra aquel crimen múltiple y miserable. Nos convocaba el PCE y esta vez lo hicimos en silencio y con el puño en alto. Fue la manifestación más emotiva en la que participé, durante mis años de estudiante en Madrid.
García Caparrós
Aquel año de 1977 terminó igual que había empezado, con una violencia extrema por parte de las fuerzas represivas del régimen, como las llamábamos en la Universidad. El 4 de diciembre, otro policía asesinó a Manuel José García Caparrós en Málaga, durante una manifestación multitudinaria por la autonomía plena de Andalucía. La noticia sobre este nuevo crimen de la dictadura nos llegó cuando estábamos preparando un periódico destinado a informar a los emigrantes andaluces en Madrid y el primer titular decía así: "Andalucía 9 nace de luto".
Al siguiente día, nos concentramos en la Plaza de Santa Ana, con la bandera verde, blanca y verde, y pedimos justicia para García Caparrós. La misma Plaza en la que hoy han puesto una escultura de Federico García Lorca, símbolo de las víctimas del franquismo, que aún sigue desaparecido.


















