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'Señales de identidad'

Cartas al director - Antonio Bautista Llamas - Miércoles, 15 de Junio de 2022

Imagen de las cumbres de Sierra Nevada. IndeGranada.

Cuando converso con amigos sobre ciclismo, rutas kilométricas, puertos de montaña, marchas cicloturistas… siempre les digo lo mismo, me encanta montar en bicicleta, de carretera fundamentalmente, pero, sobre todo, me considero aficionado al ciclismo. Disfruto viéndolo por televisión, he participado en multitud de marchas cicloturistas tanto en España como fuera del país, es lo más cercano a sentirte ciclista profesional, he estado en Clásicas en Bélgica y en Italia, recorrido prácticamente todos los Pirineos Franceses, algo de los Alpes y parte de la geografía española buscando los colosales puertos que se suben en las Grades Vueltas, y por supuesto presenciado etapas del Tour y La Vuelta. Si, un apasionado del ciclismo me considero, pero también un enamorado de Sierra Nevada.

Pero quedaba el “caramelo” más tentador, algo que no tienen ni los franceses para el Tour, ni los italianos para el Giro, la carretera más alta de Europa era cuestión de tiempo que La Vuelta quisiera tener en su haber el final de etapa con mayor altitud de las tres Grandes. ¿Otro sello identitario?

Cuando allá por el año 2010 la dirección de la Vuelta cambió el maillot color Oro de líder de la carrera, el cual a muchos nos chirriaba, por el Rojo, dotaba a la carrera por fin de personalidad propia, y obviamente no solo es el único cambio a mi entender que se ha hecho bien en los últimos años para diferenciarla, se han trabajado fundamentalmente muy bien los recorridos con etapas cortas y explosivas, señal de identidad en esta nueva Vuelta, todo acertadísimo, muros imposibles donde los ciclistas se retuercen, recorridos singulares y subidas a lugares donde nunca había estado la carrera. Todo muy atractivo para los primeros espadas del pelotón internacional, sponsors, televisiones, aficionados, etc. el gran escaparate de la Ronda Española. Pero quedaba el “caramelo” más tentador, algo que no tienen ni los franceses para el Tour, ni los italianos para el Giro, la carretera más alta de Europa era cuestión de tiempo que La Vuelta quisiera tener en su haber el final de etapa con mayor altitud de las tres Grandes. ¿Otro sello identitario?

Bastantes cicatrices tiene ya Sierra Nevada, se merece que al menos ese pequeño trocito que hemos segmentado después de descuartizarla, siga teniendo su propia señal de identidad, que sus cumbres sigan siendo salvajes

Ahora es cuando entran en conflicto los sentimientos, la pasión por un deporte o el enamoramiento por unas cumbres salvajes. Yo, lo tengo clarísimo. Existen recorridos, carreteras, caminos, suficiente desnivel acumulado, diferentes vertientes, rampas imposibles… infinidad de opciones y alternativas para diseñar un recorrido lo suficientemente atractivo para que veamos y disfrutemos de un espectáculo sublime. Pero dejemos los espacios protegidos en paz, cambiar el reglamento de protección de Sierra Nevada solo por terminar unos cuantos metros más arriba que los demás traerá unas consecuencias que la administración no ha medido. Sobrepasar los límites del Parque Nacional no es negociable, y no nos engañemos, será la primera de muchas, las promotoras de eventos deportivos ya afilan los cuchillos y se frotan las manos pensando en promocionar sus arcos de meta en altitudes difíciles de igualar en este país. ¿Qué vendrá después? No lo sé, ahora el sentimiento es de incertidumbre, miedo e impotencia. La sensación de dar pasos hacia atrás y volver a tiempos primigenios tirando por tierra todo lo conseguido, enterrar el empecinamiento de muchos, algunos de ellos ya no están, en que las nuevas generaciones puedan, podamos seguir disfrutando de montañas salvajes y cumbres limpias. No, no hemos aprendido de la lección, bastantes cicatrices tiene ya Sierra Nevada, se merece que al menos ese pequeño trocito que hemos segmentado después de descuartizarla, siga teniendo su propia señal de identidad, que sus cumbres sigan siendo salvajes.

Sin otro particular, un apasionado del ciclismo enamorado de Sierra Nevada. Antonio Bautista.