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'Kali Uchis vuelve la vista hacia la música latina'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 9 de Diciembre de 2020
Kali Uchis – Sin Miedo (del Amor y Otros Demonios)
Portada del último trabajo de Kali Uchis, 'Sin Miedo (del Amor y Otros Demonios)'
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Portada del último trabajo de Kali Uchis, 'Sin Miedo (del Amor y Otros Demonios)'

En una semana importante para la proyección en el mercado estadounidense de la música en español, ya que Bad Bunny ha logrado el primer nº1 en la lista de discos más vendidos de Billboard para un disco íntegramente cantado en nuestro idioma, me parece de lo más adecuado hablaros del nuevo disco de Kali Uchis. La colombiana-estadounidense triunfó en 2018 con su debut, Isolation, en el que ya incluía algún corte en castellano. Se trataba de una colección de canciones de factura clásica en su composición pero con una producción ecléctica y moderna. Uchis demostró entonces ser una artista polifacética y con interés por muchas formas musicales, aunque esto se perdiera un poco de vista en su EP de abril de este año. Pero es que con este nuevo álbum casi ha querido hacer una declaración política: no solo está mayormente escrito en castellano (con algunas frases en inglés en cada canción, en una mezcla que resulta de lo más natural), sino que además explora géneros populares latinoamericanos de ayer y de hoy, del reggaetón al bolero, pasando por híbridos como el fílin cubano o el trap latino.

Esta reivindicación de la música latina en toda su complejidad es especialmente evidente en las versiones que decide hacer. El disco se abre con “la luna enamorada”, una apropiación soñadora y llena de reverb de “La luna en tu mirada”, una preciosa balada del grupo vocal cubano Los Zafiros. Se trata de una introducción maravillosa al mundo del álbum, con las temáticas amorosas que lo atraviesan expresadas con voz anhelante por una Uchis segura de sí misma a pesar de cantar en un registro muy bajo para lo que acostumbra. Más adelante, la cantante hace una interpretación muy diferente pero igual de efectiva al versionar brevemente (demasiado brevemente, incluso) “Qué te pedí”, el éxito de la legendaria diva cubana La Lupe, un bolero guiado por un suave bongó y elegantes vientos metal. Si algo deja definitivamente claro este disco es que Uchis tiene un gran talento vocal, tanto para este tipo de baladas como para fraseos más cercanos al hip hop.

Sin duda el mejor ejemplo de esto último es “¡aquí yo mando!”, un himno de autoafirmación femenina que, sin inventar nada, funciona muy bien gracias al carisma conjunto de Uchis y Rico Nasty, una de las estrellas emergentes del rap estadounidense

Sin duda el mejor ejemplo de esto último es “¡aquí yo mando!”, un himno de autoafirmación femenina que, sin inventar nada, funciona muy bien gracias al carisma conjunto de Uchis y Rico Nasty, una de las estrellas emergentes del rap estadounidense (sobre cuyo nuevo disco hablaré la semana que viene). Esta última se atreve también con un par de versos en español, mientras que Uchis sigue educando a su público anglófono con referencias como “sé que soy tu obsesión, como Romeo Santos”. Tampoco está mal la versatilidad que muestra en “fue mejor”, combinando un gran estribillo cantado con estrofas más cercanas al rapeo, pero la canción pierde algo de fuelle con la gris aparición de PARTYNEXTDOOR, que aburre hasta a las piedras con su monótona imitación del estilo de Drake.

Es hacia el final del disco donde encontramos los cortes que se inspiran en la música latina más contemporánea, con los ritmos dembow como hilo conductor. Hay que decir que no es este el punto fuerte del álbum. “te pongo mal (préndelo)”, a pesar de algunos fraseos que resultan un poco torpes, es la mejor e invita al perreo con ese dembow caliente y adictivo. En cambio “no eres tú (soy yo)” y “la luz (Fin)” emplean esta figura rítmica de forma más suave y, en mi opinión, menos efectiva. La primera vuelve a ser demasiado corta, y aunque tiene algún detalle interesante en la producción deja la sensación de ser intrascendente; la segunda, por el contrario, se hace algo aburrida en apenas tres minutos, y además presenta probablemente la letra menos ingeniosa del disco. Aunque estos son defectos menores comparados con lo que sucede con “de nadie”. Una canción que de por sí parecía estar incompleta, con un estribillo plano, de repente al minuto y medio se convierte en un horror: la voz de Uchis se agrava artificialmente y repite las mismas frases (pero encima entrecortada por efectos que suenan a disco rayado) sobre una versión enlentecida del mismo instrumental durante otro minuto y medio que se hace eterno.

El mismo efecto se usa en la canción de cierre, “ángel sin cielo”, aunque aquí se puede perdonar un poco más por el carácter experimental y, de nuevo, soñador de este breve corte

El mismo efecto se usa en la canción de cierre, “ángel sin cielo”, aunque aquí se puede perdonar un poco más por el carácter experimental y, de nuevo, soñador de este breve corte. En cualquier caso, la segunda mitad del disco me parece notoriamente peor que la primera. Lo mejor de este trabajo se encuentra en sus temas más dramáticos. “aguardiente y limón” se basa en la tensión entre los distintos elementos del instrumental y la propia voz de Uchis, de modo que aunque el final sea algo abrupto la canción atrapa en todo momento. “quiero sentirme bien” es la canción que más recuerda a Isolation, con un sonido neo soul sobre el que Uchis se siente comodísima, de modo que no cansa pese a la simplicidad del instrumental. “telepatía” trata de algo tan actual como es el sexo a distancia, con las frustraciones que lo acompañan, sobre unos sintes ochenteros y un bajo que suena a la vez apagado y tremendamente físico. El resultado es tan sexy que duele, como diría Caroline Polachek, otra que ha hecho un himno al amor a distancia.

Pero la canción que me ha dejado boquiabierto es “vaya con dios”. Combinando una sección rítmica estilo trip hop con unas cuerdas y unas guitarras que le dan un toque dramático a lo canción de película de James Bond, Uchis alcanza aquí las notas más altas de su registro vocal y se muestra como toda una diva contemporánea. Siguiendo la tónica de insertar referencias al pasado mientras inventa nuevos géneros, la primera frase de la canción es “me duelen los ojos de mirar sin verte”, por la mítica copla “Ay pena, penita, pena”, de Quintero, León y Quiroga. En efecto, la intensidad de las mejores canciones del álbum remite también al género melodramático español por excelencia, y la presencia artística de Uchis (el “ángel sin cielo” de la portada) tiene ecos de la rotunda personalidad y la furiosa vulnerabilidad de nuestras folclóricas. En este álbum, la cantante ha querido explicar a su público esta genealogía artística, dando con ello un paso más en el cambio del papel del castellano en el mercado musical estadounidense. La jugada no le ha salido redonda, como he ido señalando, pero sí que nos presenta la promesa de que es posible hacer un disco perfecto de pop clásico que sea tan gringo como latino, tan hip hop y soul como reggaetón y bolero. No sería extraño que lo hiciera la propia Uchis.

Puntuación: 7.3/10

Si quieres escucharlo, pincha en el siguiente enlace: Kali Uchis – Sin Miedo (del Amor y Otros Demonios)

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).