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'Charli XCX se suma a la moda del pop ochentero'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 20 de Abril de 2022
Charli XCX – 'Crash'.
Portada de 'Crash', de Charli XCX.
Portada de 'Crash', de Charli XCX.

Quizás debido al huracán desatado por Rosalía con su MOTOMAMI, casi ha pasado desapercibido el lanzamiento del nuevo álbum de otra gran diva del pop contemporáneo: Charli XCX. La británica empezó a darse a conocer con su aparición en ese single de electropop tan intenso y divertido que es “I Love It”, de Icona Pop. Sin embargo, su figura acabó decisivamente ligada al hyperpop, una versión exagerada y deformada del pop más bailable y adictivo, marcado por las texturas electrónicas extremas, el frecuente uso de autotune y las mezclas disparatadas de géneros musicales. Desde que todo un icono de dicha escena como lo era la ya fallecida SOPHIE produjese su visionario EP Vroom Vroom (2016), Charli ha sido la artista que ha ejercido de bisagra entre el hyperpop y el mainstream. Obras posteriores como la mixtape Pop 2 (2017), el álbum Charli (2019) o su disco sobre el confinamiento, how i'm feeling now (2020), la consolidaron en este rol. Producidos en gran medida por A.G. Cook, el líder del colectivo pionero en el género PC Music, estos discos sirvieron para introducir a un público más amplio a artistas como Dorian Electra o Kim Petras.

Sin embargo, el año pasado Charli empezó a insinuar que iba a cambiar de rumbo. Primero con un tweet que incitaba a la polémica, preguntando si el género había muerto

Sin embargo, el año pasado Charli empezó a insinuar que iba a cambiar de rumbo. Primero con un tweet que incitaba a la polémica, preguntando si el género había muerto. Más tarde, con una serie de singles que, frente al futurismo brutal del hyperpop, sonaban totalmente retro, concretamente a lo mismo a lo que viene sonando el pop mainstream en los últimos años: a los años 80. El riff de sintes de “Good Ones” no podía mandar un mensaje más claro: Charli se iba a montar en la ola de synth-pop en la que estamos inmersos. Sobre el papel, esto podía parecer una idea descorazonadora: la estrella pop más vanguardista de la actualidad sumándose a una moda retro. Y los singles no eran particularmente prometedores: “Good Ones” es breve y le falta algo de gancho, mientras que lo mejor de “New Shapes”, con Christine and the Queens y Caroline Polachek, son sus primeros compases, totalmente épicos, siendo el resto aceptable pero no emocionante. ¿Sería esto una regresión a la era de LPs como True Romance (2013) o Sucker (2014), tan faltos de personalidad?

Bueno, desde luego no ha sido para tanto. Aunque Crash, el álbum que lanzó finalmente el 18 de marzo, no sea tan interesante como sus mejores trabajos, es un disco francamente divertido con varios momentos de brillantez. Sin ir más lejos, los dos singles lanzados este año son estupendos. “Beg For You”, con Rina Sawayama, es un auténtico himno. Combina a la perfección un sencillo arpegio de guitarra acústica con sintes muy eurodance y, sobre todo, una percusión tremendamente física, tipo UK garage, que engancha por completo. Por su parte, “Baby” es seguramente la canción más seductora y sexy del disco. Su estribillo medio rapeado encaja perfectamente con el punto funk del instrumental, mientras que las cuerdas del principio y los refulgentes sintes resultan encantadoramente retro. El mal sabor de boca de los singles anteriores se olvida con facilidad con canciones como estas, o como “Yuck”, que no podía ser más sencilla, pero funciona gracias a su tremenda línea de bajo, la interpretación vocal de Charli y la graciosa letra, sobre fingir que no quieres nada serio y que el amor te da asco.

Una demostración de que, aunque no esté arropada por una producción vanguardista, Charli XCX es capaz de hacer buenos temas, de los que se te pegan sin que te des ni cuenta

Eso sí, también hay temas que no pegan ni con cola, como la aburrida “Every Rule” (una de las pocas en las que ha participado el otrora omnipresente A.G. Cook), cuyo tempo lento y tono sombrío rechina mucho en medio de un disco tan orientado a la pista de baile; o la decepcionante “Move Me”, que al principio del estribillo promete una explosión que nunca llega. Y puestos a sacar defectos, “Lightning” tiene uno de los momentos más eléctricos del disco, con ese estribillo a lo New Order que rompe después de un silencio total; pero su segunda mitad acaba aburriendo, especialmente en ese puente tan feo (¡qué horror la guitarra!). Por lo demás, las canciones están muy bien: “Crash” introduce el álbum con mucha energía, “Constant Repeat” tiene una muy buena progresión, “Used to Know Me” tiene una divertidísima base eurodance, “Twice” engancha con sus melodías y fraseos y suena un poco más experimental... Una demostración de que, aunque no esté arropada por una producción vanguardista, Charli XCX es capaz de hacer buenos temas, de los que se te pegan sin que te des ni cuenta.

Por tanto, Crash da lo que promete: es un buen disco de pop retro y bailable. Pocos elementos se salen de ese guion, para bien y para mal. La pregunta más interesante es: ¿y ahora qué? De momento, apenas una semana después del lanzamiento del disco llegó una versión deluxe con cuatro pistas adicionales que, la verdad, no aportan mucho ni al disco ni a la cuestión de qué querrá hacer Charli en el futuro. La británica siempre ha intentado ser camaleónica, no estancarse, ni siquiera en una fase tan innovadora como lo fue la última: antes de ser la reina del hyperpop ya fue gótica y punk y ahora quería emular a Janet Jackson. Pero, después de conseguir su primer número 1 en ventas en su país de origen con este sonido, ¿se verá tentada de repetirse, como le pasó a su admirado Bowie en los ochenta? Esperemos que no: sería una auténtica pena que alguien con este talento y carisma perdiera la ambición de hacer algo distinto. Ojalá esta sea solo una de las muchas caras de Charli, quizás no la más aventurera pero desde luego una de las más entretenidas.

Puntuación: 7.3/10

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).