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'BROCKHAMPTON buscan la luz y encuentran un nuevo camino'

Blog - Un blog para melómanos - Jesús Martínez Sevilla - Miércoles, 21 de Abril de 2021
BROCKHAMPTON – 'ROADRUNNER: NEW LIGHT, NEW MACHINE'
Portada de ROADRUNNER: NEW LIGHT, NEW MACHINE, de BROCKHAMPTON.
IndeGranada
Portada de ROADRUNNER: NEW LIGHT, NEW MACHINE, de BROCKHAMPTON.

La irrupción en escena de BROCKHAMPTON en 2017 (parece mentira que haya pasado tanto tiempo) fue uno de los fenómenos más divertidos del hip hop en la década pasada. Se trataba de un grupo ilusionante: formado por más de una decena de chavales, pues incluían entre sus miembros no solo a raperos y cantantes sino a productores, managers y diseñadores gráficos, vivían todos en una casa en el sur de Los Ángeles, lo hacían todo juntos y creaban música sin parar. La trilogía que editaron durante ese año, SATURATION, tuvo algo de mágico: la cantidad y calidad de las canciones provocaba una sensación de vértigo. Pasaron de desconocidos a ser la gran promesa del hip hop alternativo en cuestión de seis meses gracias a su mezcla de sonidos, a la química evidente de todos los vocalistas y a que creaban en sus oyentes la sensación de formar parte de algo especial, entre otras cosas gracias a la franqueza de sus letras al tratar cuestiones como la homofobia, el racismo o la cultura de la violación. Eran la “boy band” más querida de América. Pero surgía la cuestión: ¿cuánto podría sostenerse ese ritmo?

Los discos en los que el grupo había estado trabajando se cancelaron y hubo un momento de duda: ¿conseguirían superar esta situación, esta decisión imposible?

Evidentemente, no mucho. Y no solo porque la fama, el éxito (firmaron un contrato de 15 millones de dólares con RCA) y el hacerse adultos aceleradamente hicieran imposible ese estilo de vida comunal que les había permitido crear la trilogía a esa velocidad. En la primavera de 2018, Ameer Vann, uno de los miembros más talentosos del grupo y el que había puesto rostro a las portadas de los tres LPs de SATURATION, fue acusado de abuso emocional y sexual por varias exparejas. Fue una prueba de fuego para el grupo. Entraron en contradicción dos de sus principios fundadores: por un lado, que eran una familia, en la que todos los miembros se cuidaban entre ellos y no se dejaba a nadie atrás; por otro, que esa familia era un espacio inclusivo y seguro para todo tipo de personas, especialmente para las que normalmente han sido oprimidas y excluidas. El grupo decidió seguir su camino sin Vann. Los discos en los que el grupo había estado trabajando se cancelaron y hubo un momento de duda: ¿conseguirían superar esta situación, esta decisión imposible?

Pero en conjunto al disco le faltaba chispa. Su tono, más calmado y melancólico, no ayudó a que el LP enganchara a unos fans divididos. Los chicos estaban exhaustos y se notaba; pasaron a un periodo de letargo

iridescence (2018) fue la confirmación de que el grupo podía sobrevivir; un disco convulso y dinámico, menos redondo que la trilogía anterior pero con momentos que mostraban el camino a seguir, como “WEIGHT” o “J'OUVERT”. Merlyn Wood y Joba, dos de los miembros que hasta ese momento habían tenido un papel más secundario, se erigieron en puntales del grupo. Consiguieron el número 1 en la lista de álbumes más vendidos, y con ese ímpetu (y el de las obligaciones contractuales) se lanzaron a crear de nuevo. Kevin Abstract, líder del grupo, hizo un álbum en solitario (aunque con la participación de muchos miembros del colectivo) titulado ARIZONA BABY (2019). Lanzado apenas unos meses después, GINGER (2019) supuso el primer paso en falso para la boy band. El disco contenía algunas de las mejores canciones que habían creado nunca; en particular, “DEARLY DEPARTED”, donde varios miembros del grupo hablaban de sus emociones a raíz de la marcha de Vann, es uno de los momentos más poderosos de su discografía, especialmente la estrofa final de Dom McLennon. Pero en conjunto al disco le faltaba chispa. Su tono, más calmado y melancólico, no ayudó a que el LP enganchara a unos fans divididos. Los chicos estaban exhaustos y se notaba; pasaron a un periodo de letargo.

Han pasado casi dos años y, después de algunos proyectos menores, ROADRUNNER: NEW LIGHT, NEW MACHINE (2021) es exactamente el tipo de retorno que esperaba. La energía y creatividad del grupo vuelven a brillar, al mismo tiempo que están claramente en un momento distinto de su carrera. El álbum combina la introspección de GINGER con la expansividad de iridescence y, sobre todo, da la sensación de que han cuidado la selección de canciones más que nunca. El nivel de calidad se mantiene a velocidad de crucero la mayor parte del tiempo, que es justamente lo que más se echó de menos en el último proyecto. Pero antes de alcanzar ese ritmo constante hacia la mitad del disco, sus primeras canciones nos llevan a los extremos de calidad más dispares. Los chicos han incorporado a artistas conocidos en sus temas por primera vez, y el resultado es despampanante: “BUZZCUT”, con Danny Brown, y “CHAIN ON”, con JPEGMAFIA, son sin duda dos de sus mejores canciones. Si la primera lleva la energía a máxima potencia para acabar con un pasaje casi smooth jazz, la segunda construye con poquísimos elementos un groove constante y adictivo que te hace sacudir la cabeza. Los invitados brillan, mientras que Kevin Abstract y Dom McLennon les acompañan sin desentonar en absoluto. Una demostración desde el minuto uno de que BROCKHAMPTON están al nivel de los más grandes.

En cambio, “COUNT ON ME” y sobre todo “BANKROLL” se quedan muy por debajo del potencial que tienen. La primera cuenta con un estribillo excelente pero poco más; unas estrofas mejores y más enérgicas la habrían convertido en otro de sus clásicos de tono agridulce, pero la canción se desvanece a los dos minutos y medio sin dejar suficiente poso. “BANKROLL”, por su parte, no tiene nada que la rescate: el estribillo de Matt Champion y Merlyn Wood es aburrido, las estrofas de A$AP Ferg y el propio Merlyn no son mejores, y hasta la producción resulta más bien poco original (esa flauta travesera la hemos escuchado ya mil veces). A estas alturas empezaba a temerme que el disco volviera a quedarse a medias, con demasiados momentos olvidables en medio de los temazos.

Sobre un instrumental rockero con una guitarra eléctrica distorsionada y un órgano enervante, Joba comparte detalles escalofriantes y gráficos de esta muerte y habla de su propia sensación de culpa, vacío y paranoia

Entonces sonó “THE LIGHT” y se disiparon mis dudas. Los chicos nunca han tenido miedo de hablar de cuestiones muy personales, pero Joba lo lleva aquí a otro nivel al hablar sobre el suicidio de su padre hace unos meses. Sobre un instrumental rockero con una guitarra eléctrica distorsionada y un órgano enervante, Joba comparte detalles escalofriantes y gráficos de esta muerte y habla de su propia sensación de culpa, vacío y paranoia. Kevin Abstract le da el relevo en la segunda mitad hablando de sus propios pensamientos suicidas y repasando las dificultades por las que ha pasado desde sus días de anonimato intentando sobrevivir en Texas hasta la sensación de estar atrapado por su fama y su contrato con RCA, pasando por el lamentable estado del mundo y el hecho de que su madre no acepte su homosexualidad. Por si una sola dosis de esto no fuera suficiente, el LP se cierra con “THE LIGHT PT. II”, una versión acústica más serena pero igual de intensa, en la que ambos profundizan aún más en estas temáticas. Y aunque la canción anterior, la plegaria gospel “DEAR LORD”, cantada casi a capella por bearface recordando a Bon Iver, deje claro que la “luz” del título se refiere a la bendición divina, Joba no opta por la solución fácil de creer que la fe puede arreglar lo que no tiene vuelta atrás: “Impermanence turned permanent with a nine/That's life”, concluye, abatido.

Este doloroso final proporciona un hilo conceptual al disco y le da empaque emocional, pero por lo demás la calidad de las canciones restantes habla por sí sola. Sea con el aire R&B de “I'LL TAKE YOU ON”, el piano de jazz y los alegres arreglos de cuerda de “WHEN I BALL” o los agudos sintes y la percusión a contratiempo de la intensa “DON'T SHOOT UP THE PARTY”; ya hablen de la violencia policial y el racismo estructural, de la inocencia perdida con la adultez o de relaciones y conflictos emocionales, los chicos brillan en todos sus registros. Hay cosas que no sorprenden: la cantidad de ganchos pegadizos; la solidez de Dom, sin duda el mejor rapero del grupo; o el que bearface siga manteniéndose en un discreto segundo plano. En cambio, llama la atención que Jabari Manwa, uno de los principales productores del grupo, se anima a cantar aquí con la ayuda de mucho efectos vocales (cosa que encaja sin problemas, dado el uso habitual de los mismos ya desde la trilogía SATURATION); mientras que Merlyn asume un papel muy secundario en ROADRUNNER.

Otra novedad es la cantidad de temas en los que las guitarras tienen un papel protagonista, como “WHAT'S THE OCCASION”, con ese final eufórico que justifica toda la canción

Otra novedad es la cantidad de temas en los que las guitarras tienen un papel protagonista, como “WHAT'S THE OCCASION”, con ese final eufórico que justifica toda la canción. La misma es otra demostración de que Joba se ha convertido, no solo en uno de los miembros más activos y que más contribuyen musicalmente, sino también en el líder espiritual del grupo, cosa que se refleja en la portada: una espectral foto de él iluminada por esa luz de la que tanto hablan en el disco. Kevin sigue siendo el líder en la presentación pública, y aunque su peso específico en la música haya disminuido relativamente la calidad de sus contribuciones sigue siendo altísima. Por eso su unión en ambas partes de “THE LIGHT” tiene tanta fuerza. Lo que está claro es que la boy band ya no siente la necesidad de comprimir a todo el grupo en una sola canción, como solían hacer. Solo “WINDOWS” incluye a todos los vocalistas, y aunque no desentona tampoco destaca: la base instrumental se transforma múltiples veces para evitar que se vuelva tediosa, y todos los miembros están bien, pero es imposible conseguir que la canción tenga unidad conceptual con tantas voces distintas.

En conclusión, BROCKHAMPTON han superado su bache creativo y se encuentran firmemente en una nueva fase de su carrera. Sí, el tópico es cierto: ROADRUNNER: NEW LIGHT, NEW MACHINE es el disco más maduro de su carrera. Con una mezcla perfectamente calibrada de temazos enérgicos, baladas y momentos de estremecedora sinceridad, todas las virtudes de la banda se muestran generosamente. Quizás falte ese elemento de sorpresa e ingenuidad que convirtió la trilogía SATURATION en un antes y después en el hip hop alternativo, pero eso es algo que no puede volver; lo que este disco asegura es que el grupo tiene vida más allá de esa chispa inicial. Veremos si es verdad que van a lanzar otro álbum más este año y después se separarán, como ha anunciado Kevin Abstract; hay que recordar que las predicciones del líder no han sido muy fiables hasta ahora. En cualquier caso, sea todos juntos o por separado, esta panda tiene el talento para seguir dándonos buena música en las próximas décadas.

Puntuación: 8.5/10

Si quieres escucharlo, pincha en el siguiente enlace: BROCKHAMPTON – ROADRUNNER: NEW LIGHT, NEW MACHINE

Imagen de Jesús Martínez Sevilla

Investigador en formación, trabaja en la Universidad de Granada. Le interesa hacer ciencia social comprometida, por lo que estudia la salud mental desde perspectivas despatologizadoras y transformadoras. Además, milita en colectivos de la ciudad. En sus ratos libres, escribe sobre música pop. (Osuna, 1992).