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'6.000 programas con micro en mano'

Blog - El camino equivocado - Jesús Toral - Viernes, 10 de Diciembre de 2021
Jesús Toral, junto al cámara Pedro García conmigo, en un reportaje en Almería.
J.T.
Jesús Toral, junto al cámara Pedro García conmigo, en un reportaje en Almería.

Me van a permitir que hoy me centre en mí, o mejor dicho, que en este artículo hable de mi faceta de reportero porque lo cierto es que todos, cada vez que escribimos cualquier cosa, estamos hablando de nosotros mismos, de nuestros intereses, nuestros gustos, nuestro enfoque sobre una situación… En fin, al grano, que me disperso. Esta semana Andalucía Directo, de Canal Sur Televisión, ha cumplido 6.000 programas y este que suscribe formó parte de él como reportero durante siete temporadas, así que tengo que reconocer que mi vida está entrelazada con el que está considerado como uno de los más longevos de la televisión.

Tardé en encontrar mi lugar y cada tarde cruzaba los dedos al acabar para que no me echaran hasta que un día me puse ante la cámara y supe que ya estaba preparado: los nervios habían cedido, era capaz de hilvanar mi discurso e incluso bromeaba con el objetivo

Me hicieron un casting recién llegado a Andalucía, en 2000, en Málaga, gracias a la entonces reportera de Jaén y ahora presentadora de Canal Sur Carolina Martín, y ni siquiera sabía qué tipo de programa era. Fue una joven Toñi Moreno la que se encargó de ayudarme a grabar un falso directo en la delegación de Málaga. No me cogieron entonces, pero un año después repetí y Joserra García, el productor, me reconoció que les había gustado pero que en el último momento se habían decantado por otro profesional, Miguel Ángel Sánchez, hoy presentador de Informativos. Y no fue hasta 2004 cuando me llamaron y, sin hacer ningún casting, me eligieron para Almería. Recuerdo mi primera conexión en directo desde los Juegos Mediterráneos de Almería, cómo mi discurso se atropellaba mientras caminaba como si fuera un robot, tenía la boca seca y no había estructurado mi discurso, así que simplemente puedo decir que aquel trabajo fue un verdadero desastre. Estaba convencido de que me echarían al acabar el programa, pero no sucedió. Tardé en encontrar mi lugar y cada tarde cruzaba los dedos al acabar para que no me echaran hasta que un día me puse ante la cámara y supe que ya estaba preparado: los nervios habían cedido, era capaz de hilvanar mi discurso e incluso bromeaba con el objetivo.

En un mundo leonino como el de la televisión, tanto en la delegación de Granada como en la de Almería tuve la suerte de contar con el mejor apoyo, el de mis compañeros reporteros y reporteras, operadores de cámara, productores y técnicos de la Unidad Móvil.

Desde entonces, he tenido la suerte de estar en los sitios a los que todos los granadinos y almerienses querían acudir: los mejores alojamientos con encanto, los sucesos más dramáticos, como el terremoto de Lorca, en Murcia, he viajado en un tanque que un inglés llevó al mercado de un pueblo almeriense para hacer la compra, he recibido golpes por preguntar al familiar de un acusado de matar a su esposa, he tenido que salir corriendo para que no me lincharan de algunos pueblos y me han recibido con fuegos artificiales y bandas de música en otros; mostramos por primera vez a Inma Herrera y la apodamos la Mamá Noel de Atarfe al ver su casa adornada con cientos de motivos navideños; he informado de accidentes de telesilla con heridos graves en Sierra Nevada y de desapariciones como la de María Teresa Fernández, la chica de Motril… sería incapaz de recordar los cientos de reportajes y conexiones en directo en las que participé, pero sí me acuerdo de mis compañeros. En un mundo leonino como el de la televisión, tanto en la delegación de Granada como en la de Almería tuve la suerte de contar con el mejor apoyo, el de mis compañeros reporteros y reporteras, operadores de cámara, productores y técnicos de la Unidad Móvil.

El autor, con el cámara Alberto Prados. 

Andalucía Directo se ha convertido en la mejor escuela de presentadores del país, en el espacio de referencia al que acudir documentalmente cuando pasó algo importante en esta Comunidad autónoma

Andalucía Directo se ha convertido en la mejor escuela de presentadores del país, en el espacio de referencia al que acudir documentalmente cuando pasó algo importante en esta Comunidad autónoma. Somos cientos los profesionales que hemos crecido a la sombra de un programa que ha tenido sus altibajos, pero que no ha dejado de contar historias diariamente durante los últimos 24 años.

Y si la televisión para los profesionales del periodismo arrastra una mala fama inmerecida, que nos otorga menos valor, como si la palabra escrita fuera más importante, en realidad, trabajar en programas como Andalucía Directo conlleva un caché que se valora dentro y fuera de la profesión, al menos a mí me han llamado para otros programas nacionales por este motivo.

Muchas veces, en mi recorrido por los pueblos granadinos y almerienses, los vecinos me envidiaban porque creían que nuestras funciones comenzaban y acababan durante la hora y media de directo, pero lo cierto es que hay muchísimo trabajo detrás. Los reporteros entrábamos hacia las diez de la mañana para seleccionar los temas y después teníamos que trasladarnos a municipios a veces muy alejados de la capital para grabar unos treinta minutos de imágenes y entrevistas que después, al regresar, o a veces sin poder hacerlo porque el punto elegido para el directo de la tarde estaba en el mismo sitio; debíamos montar junto a los operadores de cámara reduciendo el material a tres minutos y medio. A veces la labor era tan ardua o la actualidad tan inminente que nos apresurábamos a mandar el vídeo casi en el instante de ser emitido. Y después, ayudados por los productores organizábamos las conexiones en directo para llevar a las casas la última hora. Era habitual llegar a la delegación más allá de las 8 ó las 9 de la noche, si no ocurría que en temporales de nieve se cortara la carretera y nos viéramos obligados a hacer noche en el lugar o nos jugábamos el tipo al regresar. El mayor orgullo era comprobar que la audiencia respondía y que aquello que emitíamos era de lo que se hablaba al día siguiente.

El mayor orgullo era comprobar que la audiencia respondía y que aquello que emitíamos era de lo que se hablaba al día siguiente

Si me tengo que quedar con una de las ediciones sería con la del día de la lotería nacional, porque pese a que entrábamos a las 8 de la mañana y salíamos muy tarde, por la noche, nos desplazábamos por la mañana a lugares de ensueño, como hoteles de lujo o spas, y después, teníamos el privilegio de compartir con los agraciados la alegría de convertirse en millonarios de la noche a la mañana. Nunca olvidaré el segundo premio de Vélez de Benaudalla, donde además de dinero cayó una lluvia incesante que no impidió que hiciéramos conexiones de casi media hora de duración con los premiados.

El motivo por el que han pasado por el programa tantos redactores y operadores de cámara es que llegaba un momento en el que nuestra vida privada quedaba reducida a unas pocas horas para dormir y eso impedía conciliar la profesión con la intimidad. Aun así, la etapa que un reportero vive en Andalucía Directo es imborrable, de una intensidad y una emoción incontenible y todos los que hemos pasado por allí acabamos teniendo un recuerdo precioso de aquella parte de nuestra vida.

Después de Saber y ganar, Andalucía Directo es el espacio con mayor número de ediciones, nada menos que 6000, porque el otro programa longevo Informe semanal, a pesar de llevar muchos años más, siempre se ha emitido una sola vez por semana y no cinco, seis o incluso siete. Así que cuando se habla despectivamente de la televisión hay que recordar que está realizada por miles de profesionales que se dejan la piel para entretener e informar a un público ávido de noticias y que el nivel y la dignidad de su trabajo es tan alto que todos los premios recibidos acaban siendo insuficientes para reconocerlo. ¡Felicidades a todos los compañeros que han formado parte de esta enorme familia y a por otros 6.000!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de Jesús Toral

Nací en Ordizia (Guipúzcoa) porque allí emigraron mis padres desde Andalucía y después de colaborar con periódicos, radios y agencias vascas, me marché a la aventura, a Madrid. Estuve vinculado a revistas de informática y economía antes de aceptar el reto de ser redactor de informativos de Telecinco Granada. Pasé por Tesis y La Odisea del voluntariado, en Canal 2 Andalucía, volví a la capital de la Alhambra para trabajar en Mira Televisión, antes de regresar a Canal Sur Televisión (Andalucía Directo, Tiene arreglo, La Mañana tiene arreglo y A Diario).