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Carta de una madre y dos expertas en infancia al Defensor del Menor Andaluz sobre la caza en la escuela

Ciudadanía - IndeGranada - Miércoles, 22 de Enero de 2020

Reproducimos la carta al Defensor del Menor en Andalucía sobre la promoción de la caza en la escuela pública andaluza, acordada por Cs, PP y Vox, remitida por una madre de dos niñas, Carolina Dopico, con las aportaciones de otras dos mujeres: la educadora infantil María Trinidad Podadera, y la profesora universitaria especializada en infancia Elsa González: 

"Carta al Defensor del Menor en Andalucía"

"Mi nombre es Carolina Dopico, madre de dos niñas y vivimos en Inglaterra. Mi pareja y yo siempre estamos hablando del día en que volveremos a España, ojalá a mi querida Málaga, pero a la vez hay muchos factores que nos siguen atando a este país. Recientemente, de hecho, nos sentimos afortunados, ya que la idea de que mis hijas pudieran estar expuestas a la abominable normalización del maltrato animal como parte del currículo de su escuela es sobrecogedora. En mi opinión, se trata de una salvajada que podría tener consecuencias irreparables en la madurez emocional de mis hijas, ya que visualizar escenas de tortura y muerte de un ser vivo les ocasionaría un gran trastorno. Mis hijas, como muchísimas otras niñas y niños, sufren con el sufrimiento, es lo que comúnmente se llama empatía, y cuando presencian alguna escena en la televisión, como fue el caso del cazador que apaleó a un zorrillo y lo grabó y compartió en las redes, se quedan trastornadas y tienen pesadillas durante varios días. Aquel telediario no debería haber emitido esas imágenes durante horario infantil, pero ese es otro tema.

La idea de que mis hijas pudieran estar expuestas a la abominable normalización del maltrato animal como parte del currículo de su escuela es sobrecogedora.

Mi preocupación por esta atrocidad política, que ha sido recientemente aprobada por el Parlamento andaluz, de introducir la caza y los toros en el currículo de las escuelas, me ha llevado ha recabar opiniones de dos amigas muy cercanas que considero expertas en el ámbito de la infancia. Creo que para opinar, y tanto más para realizar nuevas políticas, se han de involucrar a agentes sociales que proporcionen el conocimiento de base necesario para llegar a un consenso, sobre todo cuando afectan a la vida de la gente, y aún más a los y las menores. Estamos acostumbrados a que los políticos tomen decisiones relevantes en educación sin contar con las educadoras y los psicólogos, que tomen nuevas medidas trascendentales en sanidad sin consultar con el personal sanitario, y lo hemos normalizado. Otro ejemplo muy claro es la propuesta hecha por Vox en Murcia sobre el pin parental, una aberración que atenta contra los derechos fundamentales de la niña y el niño a recibir una educación en valores.

Estas dos amigas que he mencionado, son una educadora infantil, María Trinidad Podadera, y un profesora universitaria de trabajo social especializado en la infancia, Elsa González. Cuando les he pedido que me ayudaran a argumentar mi postura, me han proporcionado suficiente justificación experta a todas mis dudas.

María Trinidad Podadera me envió el siguiente párrafo: 

“La Orden de 5 de agosto de 2008, por la que se desarrolla el Currículo correspondiente a la Educación Infantil en Andalucía, recoge en el apartado b)  Áreas de Educación Infantil. Su principal finalidad será contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños y niñas, en colaboración con la familia, respetando los derechos de la infancia y atendiendo a su bienestar. Se establecen tres áreas: 

  • Conocimiento de sí mismo y autonomía personal. 
  • Conocimiento del entorno. 
  • Lenguajes: comunicación y representación. 

Cada una de ellas se compone de una serie de contenidos. En el segundo área: Conocimiento del entorno, destacamos bloque II. Acercamiento a la naturaleza.

El medio natural y los seres y elementos que forman parte de él son objeto preferente de la curiosidad infantil. En efecto, el interés que los pequeños sienten tanto por los seres vivos: animales, plantas, como no vivos: piedras, agua, se despierta muy pronto. Los profesionales desde el primer ciclo y más aún en el segundo de educación infantil deben fomentar y orientar las observaciones infantiles sobre el medio natural.

Deberían aprovecharse estas situaciones para favorecer el desarrollo de los afectos infantiles en relación con los seres vivos. La atención y el cuidado dirigido a los animales o plantas promueve el desarrollo de buenos sentimientos: de afecto, de protección y de cuidado. El profesor que ejerza la tutoría intentará que estos sentimientos se traduzcan en hábitos de buen trato, evitando coger o violentar a los animales así como en habilidades relacionadas con su cuidado, ayudar a limpiar, cuidar, dar de comer, a algún animal en el aula.

Conviene que los pequeños vayan tomando conciencia gradualmente de la belleza del entorno natural.

No tiene ninguna finalidad ni justificación pedagógica la inclusión de “la caza” en las enseñanzas más allá de “pretender adoctrinar a los niños/ as en el maltrato y la violencia” 

Aquí se constata que no tiene ninguna finalidad ni justificación pedagógica la inclusión de “la caza” en las enseñanzas más allá de “pretender adoctrinar a los niños/ as en el maltrato y la violencia” como ya han denunciado 260 organizaciones para exigir que se retire esta iniciativa. Como se recoge en el artículo: “Incluir la caza en las escuelas es ilegal, según los expertos”, en la página web del Correo de Andalucía. Antes de imponer contenidos educativos deberían contar con la opinión y experiencia de toda la comunidad educativa: maestros, familias, alumnado…ya que la educación y formación es responsabilidad de todos, pero quienes realmente conocen las necesidades e inquietudes de los más pequeños son los que pasan con ellos  numerosas horas de su vida y los acompañan, en el día a día, en su crecimiento”.

Creo que el texto de María Trinidad expone claramente la preocupación del profesorado infantil por la vulneración del currículo de enseñanza y por ende de la integridad de la educación de los y las menores. Aquí en Inglaterra los colegios tienen programas en los que enseñan a las niñas y niños a observar el ciclo de la vida de pollitos, patos y ranas, les enseñan a cuidarlos, se les ve emocionados a la espera del momento que eclosionen los huevos, o del día en que la granja escuela local traerá a sus animales para poderlos tocar o incluso sostener, siempre desde el cuidado y el respeto. Ojalá esta fuera la dirección que tomara la educación infantil en cualquier lugar del mundo, un avance necesario, y no el retroceso que supondría el exponerles a la tortura de la caza y los toros con la excusa de la cultura y la tradición. También fue parte de la cultura de antaño el disfrutar viendo a hombres ser devorados por animales, quemar a las supuestas brujas o cortar cabezas en las plazas, pero aún queda por relegar al pasado el disfrute con el maltrato animal.

Elsa González, quien como he descrito, es profesora universitaria de trabajo social especializada en la infancia, me ha proporcionado una gran información sobre lo que expertos han publicado desde hace ya muchísimos años, y sobre todo en la última década, en la que los conceptos de la empatía y las neuronas espejo han supuesto un gran avance en el entendimiento de la evolución del aprendizaje en el y la menor. Elsa expone también su gran preocupación por este asunto en un texto del que he extraído los siguientes párrafos:

“Las niñas y los niños, debido a su corta edad, su capacidad de procesar información y sus habilidades con el lenguaje se ven más afectados por las imágenes violentas que en los adultos. En 1994 un estudio de la universidad de Boston realizaba una correlación causal entre la exposición a imágenes violentas con el consecuente comportamiento violento posterior de los niños. Este estudio realizaba tres sugerencias para evitar el comportamiento violento en los menores. La primera, educar a los progenitores en el control parental de las imágenes a las que se exponían a los menores. La segunda, incentivar a los colegios a trabajar con los alumnos para mejorar su habilidad crítica de selección de programas. Finalmente trabajar a nivel político y federal para reducir las imágenes violentas por televisión.

De este documento se infiere que las imágenes puramente violentas no están diseñadas para que los menores puedan procesarlas o reflexionarlas con suficiente madurez para poder estar protegidos de sus efectos.

[…]La Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas en su artículo 19, establece “la protección del niño contra todo perjuicio o abuso físico o mental”. La exposición a tal violencia [..] se encuentran dentro de la definición de abuso de menores por la Organización Mundial de La Salud que lo define como “los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años”, e incluye “todos los tipos de maltrato físico o psicológico, […] que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño[…]” Siguiendo este argumento, podemos inferir que si las instituciones de un país fomentan la visualización de la violencia, podrían entrar en un maltrato institucional activo al exponer a los efectos de tal actividad a los menores.

La empatía es una herramienta evolutiva que lleva a los individuos a conocer el mundo desde pequeños. Ioannidou and Konstantikaki (2008) localizan la empatía como un elemento o característica principal de la inteligencia emocional que realiza funciones como la autorregulación de las emociones o la mejor comprensión de las actividades comunicativas con otros seres.

La capacidad de sentir lo que siente el otro es una actividad evolutiva, que nos sirve para aprender y que depende de las neuronas espejo, que nos colocan en el lugar del otro. La neurociencia conecta las neuronas espejo con la percepción del dolor. Varios estudios han encontrado que ciertas partes del cerebro están igualmente activas cuando sentimos dolor nosotros que cuando lo sienten otros.

En una corrida de toros el menor no es un espectador pasivo y protegido en su casa y entorno. Los olores, los sonidos, el contacto con otros, la cercanía de la victima, la sangre, los gritos y los jugos corporales del animal constituyen en si mismo una experiencia real, más cruda y vívida que el mero hecho de estar pasivamente sentado viendo una imagen en un entorno frio. El menor experimenta esta actividad de forma mas descarnada y sin escapatoria.

Pocas personas, incluidos los niños, consideran que el toro no es torturado y tratado con crueldad antes de su muerte violenta

Pocas personas, incluidos los niños, consideran que el toro no es torturado y tratado con crueldad antes de su muerte violenta. Hay estudios publicados en España en los que ya en  1999 Javier Urra, Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, se basó para hacer sus recomendaciones sobre la exposición de los menores a las corridas de toros. En estos estudios los niños aclaran como las corridas para ellos son “...aburridas, feas y violentas” y como las rechazan por “la crueldad y la muerte del toro”. Por lo tanto, no hay duda de la violencia percibida por los menores y su crueldad con los animales.

Ahora sabemos que la crueldad con los animales es un importante predictor de posteriores actos antisociales y agresivos y que los niños que realizan estos comportamientos, sin una intervención adecuada, están bajo riesgo de desarrollar trastornos de conducta y salud mental. El criterio de diagnóstico de desórdenes de conducta en menores o el trastorno de la personalidad antisocial en adultos (DSM-IV) reconoce la conexión entre la crueldad con los animales y los posteriores actos de violencia de los individuos.

También sabemos que la crueldad y los abusos a los animales están sistemáticamente conectados con el abuso de menores. En 1983, Hutton realizo el primer estudio sobre la conexión entre el abuso de menores y el abuso a los animales encontrando una correlación. DeViney continuo su trabajo identificando familias en Estados Unidos cuyos menores hubieran sido abusados por sus progenitores y encontraron que dichas familias abusaban de sus animales de compañía también.

Varios estudios han encontrado una correlación entre la crueldad y el abuso a los animales con delitos como robos, hurtos, la vandalización de espacios públicos, el robo en tiendas, el acoso, ofensas graves contra la propiedad y delitos como el forzar a alguien a tener relaciones sexuales. […] los presos que han realizado actos de crueldad y violencia contra los animales en su niñez, son más propensos a realizarlos con humanos.[…] solo una razón encontró una conexión estadística con futuros actos de violencia, la razón de “divertirse”.

Como han podido comprobar, existen muchas razones de peso que conectan la exposición a la violencia animal con trastornos de conducta, violencia, robo y vandalismo en la adultez, agresiones sexuales y un sinfín de consecuencias irreparables. De hecho, la sola entrada de un niño o una niña a una corrida de toros debería estar prohibida si de preservar la integridad , física, psíquica y emocional de ellos se tratara. Ambos, la caza y la tauromaquia, intentan intelectualizar la tortura animal para quitarle carga violenta y justificarla, que en mi opinión es equiparable a justificar cualquier acto violento con excusas políticas, religiosas o, como es este caso, culturales. Y tengo la impresión de que una gran mayoría de educadoras, padres y madres, y por su puesto de niñas y niños, estarían de acuerdo.

Muchas gracias por tomarse el tiempo en leer esta carta, este tema que, como madre, me ha tenido y tiene gravemente preocupada. ¿Qué futuro estamos ofreciendo para nuestras niñas y niños? ¿Vamos a permitir que las instituciones normalicen la violencia a los animales sin considerar las consecuencias? Mi propuesta es que usted haga uso de su posición y que levante la voz por las y los que no podemos. Su papel institucional en este momento es crucial para defender a la infancia andaluza y está dentro de su poder aclarar la posición del Defensor del Menor al respecto de estos temas. La cultura nunca puede ser excusa para la institucionalización de la crueldad y la violencia y es nuestro deber proteger a los niños y las niñas de estas actividades.

Quedo a su disposición,

Un saludo

Carolina Dopico, madre de Ariadna y Candela".