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Perfil del candidato conservador a la alcaldía de granada y presidente provincial del PP

La última oportunidad de Sebastián Pérez, en el peor momento de su PP

Política - Juan I. Pérez - Domingo, 31 de Marzo de 2019
Alejado de los habituales perfiles complacientes que ofrece la prensa tradicional, te ofrecemos un retrato valiente, con detalles que seguramente desconozcas del presidente provincial del PP y candidato a la alcaldía de Granada, y otros conocidos que se silencian.
Sebastián Pérez y su equipo municipal más próximo.
Prensa PP
Sebastián Pérez y su equipo municipal más próximo.

El debilitamiento de su poder en las filas del PP provincial, su escaso peso en la organización regional e irrelevancia en el partido que lidera Pablo Casado explican la paradoja que envuelve a Sebastián Pérez Ortiz (Granada, 1966): Su primera vez en la que aspira en las urnas a la Alcaldía de Granada será la última si no logra el bastón de mando. No tendrá una segunda oportunidad porque el destino está trazado para él, en la organización.

Y la segunda paradoja: tras una carrera política en la que por fin cumple su sueño de ser el candidato a la Alcaldía, el PP se encuentra en su peor momento, precisamente, cuando su partido se ha convertido, con el radical escoramiento a la derecha, en lo que tanto ha deseado: un Partido Popular sin complejos, conservador, sin concesiones, donde más a gusto se ha sentido siempre.

Atrás quedaron los años de paseo triunfal del PP en la capital, cuando con José Torres Hurtado, desde 2003, encadenaba mayorías absolutas. La irrupción de Ciudadanos en las últimas elecciones municipales, obligó a los conservadores a negociar para que el ahora a las puertas de juicio por la presunta mayor trama de corrupción urbanística -y repudiado por los populares- pudieran volver a gobernar.

Tras ir apartando a sus enemigos políticos en el PP con alianzas y pactos internos -primero, el tristemente desaparecido Juan de Dios Martínez Soriano y, luego, su principal adversario, José Torres Hurtado-, ya tiene el camino expedito. Pero ahora, sus enemigos no están en la organización provincial, aunque abundan. Los que más debe temer mandan en Sevilla y Madrid

Pero los tiempos han cambiado: a un Ciudadanos que le disputa la hegemonía de la derecha, se le suma la ultraderecha de Vox. Como en Andalucía, son pocos los que creen que si la derecha gobierna en la capital, será por la suma de los tres partidos. Pero también son pocos que no dudan que eso está hecho. Su excelente relación con Luis Salvador, líder de Ciudadanos, y candidato a la Alcaldía, lo confirma. Y su habilidad para negociar con Vox, en el caso de que sea necesario, lo ratifica. Nadie como él para conversar con la ultraderecha heredera del franquismo, siendo hijo de Sebastián Pérez Linares, falangista y subjefe provincial del Movimiento.

Tras ir apartando a sus enemigos políticos en el PP con alianzas y pactos internos -primero, el tristemente desaparecido Juan de Dios Martínez Soriano y, luego, su principal adversario, José Torres Hurtado-, ya tiene el camino expedito. Pero ahora, sus enemigos no están en la organización provincial, aunque abundan. Los que más debe temer mandan en Sevilla y Madrid.

Si no logra la Alcaldía, este nuevo (pero viejo) PP prescindirá de él. No habrá segunda oportunidad. Será Marifrán Carazo, consejera andaluza de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, quien le sustituirá al frente de la presidencia provincial, para empezar. La única que goza del absoluto apoyo del presidente del PP-A y presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, y del círculo más próximo a Pablo Casado. A punto estuvo de relevarlo en el último congreso provincial, pero sus movimientos de última hora lo apuntalaron.

De hecho, salvo los cargos en la administración periférica de Administración autonómica en Granada, en nada ha influido en los nombramientos en la Junta de Andalucía. Y de las listas a las generales, bien que le tumbaron todas sus propuestas..

Tampoco lo tuvo fácil para ser el candidato a la Alcaldía. Pero finalmente convenció al regional y al nacional de sus posibilidades. Le benefició el pacto tripartito que situó en la presidencia de la Junta a Juan Manuel Moreno, que quiso contar con Marifrán Carazo, mientras se comprometió con Rocío Díaz a brindarle la dirección del Patronato de la Alhambra.

Sebastián Pérez, en una de sus últimas presentaciones del programa municipal. Prensa PP

Casado y con dos hijos, sin terminar los estudios de Ciencias Políticas, el más veterano de los concejales de Granada, al acumular nada menos de 25 años como edil, con responsabilidades de gobierno, y presidente de la Diputación, y 11 años de senador, se enfrenta a tu sueño.

A punto estuvo de conseguirlo, cuando antes de las municipales de 2015 maniobró para reemplazar a José Torres Hurtado. Y ya se vio como alcalde cuando en el verano de 2014, Torres Hurtado sufrió un ictus, del que se recuperó.

Nada en el discurso histórico de Sebastián Pérez es moderado. Muy al contrario, siempre ha sido hiperbólico; para el elogio y la crítica. Por eso no extraña que en su asalto a la Plaza del Carmen su equipo de colaboradores más estrecho haya diseñado un programa electoral con obras faraónicas, englobados en lo que ha llamado la Gran Granada, la mayoría, sin que sean competencia del Ayuntamiento, como el teleférico o el cierre del anillo de la circunvalación, o de difícil y compleja ejecución, como el túnel que enlace el sur con el norte de la capital, o la eliminación del parking de la Alhambra.

Aquel tímido concejal que con 26 años formó parte del gobierno municipal de Gabriel Díaz Berbel en 1991, en el inicio de su dilatada carrera, se ha convertido con el paso de los años en un animal político, todopoderoso.

Nada en el discurso histórico de Sebastián Pérez es moderado. Muy al contrario, siempre ha sido hiperbólico; para el elogio y la crítica. Por eso no extraña que en su asalto a la Plaza del Carmen su equipo de colaboradores más estrecho haya diseñado un programa electoral con obras faraónicas, englobados en lo que ha llamado la Gran Granada, la mayoría, sin que sean competencia del Ayuntamiento, como el teleférico o el cierre del anillo de la circunvalación, o de difícil y compleja ejecución, como el túnel que enlace el sur con el norte de la capital, o la eliminación del parking de la Alhambra.

Algunos de sus colaboradores de tiempo atrás le comparan con el socialista Antonio Jara, como enterrador de CajaGranada, en el sentido de que sus ambiciones personales lleven al PP de Granada a un callejón sin salida.

Antes se jactaba de recorrer la provincia con su furgoneta, pero ahora apenas sale de la sede y de los circulillos de poder, con la excepción de las citas con la prensa en este larga precampaña electoral. Sus detractores en el PP, le reprochan que cercena a gente válida y prefiere rodearse de aduladores, algo, por otra parte, que se extiende a otras organizaciones políticas.

Pero todas y todos le reconocen un olfato finísimo para anticiparse a los problemas, y su generosidad con allegados y fieles, con la misma intensidad que guarda en la memoria a quienes se le han enfrentado.

Antes se jactaba de recorrer la provincia con su furgoneta, pero ahora apenas sale de la sede y de los circulillos de poder, con la excepción de las citas con la prensa en este larga precampaña electoral. Sus detractores en el PP, le reprochan que cercena a gente válida y prefiere rodearse de aduladores, algo, por otra parte, que se extiende a otras organizaciones políticas

Para su asalto ha recuperado a valores como César Díaz, un acierto, para muchos, su mano derecha, que comparte con el senador Luis González, a quien nombró vicepresidente de la desaparecida CajaGranada, y Eva Martín. Y aunque renovada la lista que encabeza, poco nuevo, sino más de lo mismo, como un Trinitario Betoret para su política de turismo, después de su paso por la presidencia de la Federación de Hostelería y Turismo, desde la que bloqueó el convenio del sector, y que apunta a la Alhambra, como la gallina de los huevos de oro, sin que nadie en el PP haya hablado de momento de conservación del monumento.

Y así que camina hacia la Alcaldía de Granada, para sacarse una espina que aún le duele: cuando tuvo que ceder y dimitir de concejal a cambio de que Torres Hurtado dejara la alcaldía al desatarse la Operación Nazarí. Su peor momento.