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Artículo de opinión

Reflexiones desde el asfalto

Ciudadanía - Loli Sánchez - Martes, 22 de Enero de 2019
Loli Sánchez, escritora y locutora, firma este artículo en el que hace una reflexión personal sobre el momento en el que vivimos.
P.V.M.

El camino a la desesperación ya ha alcanzado su máximo clímax en toda la sociedad española; puede que igualmente a nivel internacional, seguro, pero hablaré de lo que más conozco que es España.

Hace décadas ya experimentaban la mejor manera de hacer injertos de ira, odio, y todo tipo de fobias sociales en la raza humana, y no han escatimado en medios, que la gran mayoría desconocen, para conseguirlo. Hoy, ya ha germinado una nueva especie, personas que actúan movidas por hilos subliminales. Utilizan todo. ¡Todo vale! Catástrofes naturales y humanas…, a veces hasta llego a pensar que muchas de ellas son provocadas por los poderes, pero supongo que, a estas alturas, mi cordura irá fallando y la imaginación da paso a un guión de película de ciencia ficción, aunque dicho sea de paso, es la única manera donde el puzzle me cuadra.

Soy progresista y liberal por naturaleza, nadie me ha adiestrado o adoctrinado en esta convicción que nació y creció conmigo. Hace tiempo que me aterra pensar en el momento que vivimos y siento miedo… Miedo, una de las peores emociones que un individuo puede experimentar porque, además del daño que causa internamente, paraliza físicamente y no te deja actuar o decidir con la libertad que debiéramos.

Detesto los extremos, los populismos de rebajas y todas las formas de control político social que nos restan como persona, como pueblo, como sociedad…, en definitiva, como seres humanos.

Dicho ésto, considero, y sólo es mi humilde pensamiento, quizá oscurecido por la locura de la impotencia, que debiéramos de frenar, debiéramos parar y dar paso a una intensa y amplia reflexión de lo que acontece a lo largo y ancho de nuestras tierras; unas tierras y sus gentes paralizadas y envenenadas. Quizá, como titulaba su libro Emma Cohen, las tierras siguen siendo... negras.

A veces me pregunto si realmente valió la pena luchar hace décadas, si realmente los derechos adquiridos y nuestras libertades eran reales o solamente espejismos fabricados para después dejarnos progresivamente sin ellos y que no responsabilicemos a nadie, sólo a nosotros mismos y, acto seguido, nos flagelemos mientras buscamos en qué punto de nuestras miserables vidas nos hemos equivocado.

Estamos ya en 2019, una época, un tiempo en el que, allá por los años 80, imaginábamos como uno de los mejores debido al progreso. Pero… ¿el progreso dónde está?

Hemos perdido salarios, pensiones, seguros de trabajo, casas, incluso la dignidad de tener para la cesta de la compra.

Hemos perdido valores esenciales para el buen funcionamiento de la convivencia social, familiar… o incluso con uno mismo.

La juventud estudia, sí, pero nadie aprende. Y cuando les vemos, parecen zombis movidos por androids de última generación, músicas latinas que, si nos paramos a escuchar y entender sus letras, son aberraciones, pero lo más lamentable es que aquellos que ya tienen un bagaje, que vienen de otros tiempos, empujen a sus hijos de escasos años a escuchar canciones, por llamarlas de alguna manera, donde las letras son pura pornografía. Eso sí, después nos llevamos las manos a la cabeza cuando vemos y oímos en las noticias temas tan escabrosos y repugnantes como el de la “Manada”.

'Las manadas se multiplican y cada día serán más'

Por cierto que, sobre este tema, las manadas se multiplican y cada día serán más. Pero aquí, los padres y la educación que ofrezcan a sus hijos influye, o quizá la educación que no ofrecen, porque existe una gran diferencia entre educar y enseñar la libertad o, lo que se viene haciendo que es más fácil, el libertinaje. No, no soy nadie para dar lecciones de nada, pero hay que reflexionar y replantearse muchas cosas y, además, no dejar de hacerse preguntas. Ahí fallamos, hemos dejado la capacidad cerebral para dejarnos llevar por la capacidad manipuladora del poder, no sólo el visible, sino peor aún, aquel que no vemos, ni oímos, al menos conscientemente. 

Las familias se rompen a la velocidad de la fibra óptica, o de la falta de pagar la luz…esa que si consumimos 25 €, nos hacen pagar 160, 200… sólo es un ejemplo, no he mirado la última factura, pero no creo equivocarme demasiado.

'Creo que ya es hora de comenzar a buscar gestores que estén al servicio de la sociedad y no al contrario'

Me importa un rábano, por no ser escatológica, la izquierda, la derecha o el centro. De verdad que después de tantos años, estos términos debieran haber desaparecido, no sólo de nuestro lenguaje diario, sino de nuestras mentes. Creo firmemente que ya es hora de comenzar a buscar gestores de nuestro país, de nuestros pueblos…, pero gestores que estén al servicio de la sociedad y no al contrario.

Perdemos mucho tiempo debatiendo las mentiras que nos lanzan a través de los medios, sin haber entendido el trasfondo o la intención; después, móvil en mano, comenzamos a actuar unos contra otros, como alimañas, creando más odio, y más. Más fobias y más… En definitiva, más ignorancia.

Machismo y feminismo es otro de los temas con el que, una vez más, o siempre ha sido así, siguen haciendo que unos y otras nos vayamos separando; mientras más lejos estemos, mejor para ellos.

Utilizan todos los casos de violencia de género, para envenenar y manipular. Y digo esto porque, después,  a la hora de juzgar, cuántas veces se vejan a las mujeres en las salas de los juzgados, en los programas rosa y sus comentaristas “especializados”  que parecen tener conocimientos infinitos y la posesión de la verdad absoluta y, a partir de ahí… la especulación y de vuelta a los miles de comentarios en redes sociales donde no pueden faltar los insultos. ¡Qué tristeza me da!

Decía el refranero español que es muy sabio, “a rio revuelto, ganancia de pescadores”.

A mi ignorante opinión a veces le da por pensar si no sería más factible para todos/as que nos uniésemos, pero no para enfrentarnos hombres y mujeres y aniquilarnos como energúmenos, sino, para exigir nuestros derechos sociales, nuestros trabajos dignos, con sueldos acordes a países avanzados, igual que se hace con el I.P.C.

Unirnos para que se dispongan leyes gubernamentales donde todos podamos optar a una vivienda.

Unirnos para que jóvenes y mayores tengamos trabajos, con sus respectivas cotizaciones a la Seguridad Social.

Unirnos para que aquellos que están enfermos y no pueden trabajar, una vez pasan por el Tribunal médico, se les conceda su pensión de invalidez en proporción a lo que padezcan. Y no como ocurre ahora que se deja desamparada a la gran mayoría de personas enfermas.

Ancianos que viven la soledad absoluta y la pobreza y nadie hace nada. Incluso ancianos que sufren maltrato, y no me refiero a pegar, el maltrato va más allá.

Unirnos para que la formación sea de mejor calidad en nuestro país y tengamos generaciones más preparadas.

Unirnos para que haya proyectos de futuro para todos/as, como pueblo avanzado que nos venden por Europa… creo que lo merecemos.

Unirnos para negarnos a rescatar bancos que negocian con nuestro poco o escaso dinero y que ni siquiera ya nos dan en ventanilla. ¿No hubiera sido mejor que, en su momento, en vez de a los bancos, se invirtiese esa cantidad de billones de euros, en rescatar una sociedad que se ha hundido?

¿No sería más necesario evitar la exclusión social de tantas y tantas familias?

'La pobreza llegó para quedarse. Y para que todavía nos sintamos peor, nos ponen esos extraordinarios programas donde nos enseñan cómo viven los ricos'

La pobreza llegó para quedarse. Y para que todavía nos sintamos peor, algunas TV nos ponen esos extraordinarios programas donde nos enseñan cómo viven los ricos, dónde viven, dónde compran… cómo cada vez son más ricos. Mientras, bajamos la cabeza o cerramos los ojos y pensamos lo insignificante que es nuestra vida, pobres desgraciados que hay días que cuesta tener 20 euros para hacer la compra familiar. ¡Qué aberración! Pero esos ricos…

Pero no, los buitres del poder mundial nunca dejarán que eso pase. Y si intentamos manifestarnos, hacer frente a todo ello, que aquí sólo expongo un ápice, se sacarán de la manga alguna catástrofe, alguna enfermedad mortal contagiosa, alguna amenaza de guerra… hasta son capaces de decirnos que se acaba el mundo en no sé qué fecha o que viene una amenaza alienígena… o peor aún, un gran asteroide que amenaza la tierra desde hace años y ha cambiado su rumbo de rotación.

Ni siquiera sé por qué escribo ésto. Puede que hoy sienta más impotencia y frustración, ira… Quizá la ilusión, la esperanza se vayan difuminando en esta cabeza loca que siempre apostó por lo positivo, porque todo iría a mejor siempre. 

¿Dónde está la alegría y la felicidad?

¿La realidad es la que vemos y sentimos?

Quizá la vida es una realidad paralela, desconocida para nosotros, que transcurre mientras intentamos hacer, conseguir algo antes de que las arrugas te hundan los párpados para siempre jamás.



Loli Sánchez, es escritora y locutora.