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recordamos al gran genio jesus arias, en el cuarto aniversario de su muerte

'Qué tal, Jesús, allí donde estés'

Ciudadanía - Juan I. Pérez - Sábado, 7 de Diciembre de 2019
Recordamos al gran genio creativo; músico, compositor y periodista, Jesús Arias, en el cuarto aniversario de su muerte, con una carta que firma el director de El Independiente de Granada y amigo suyo, Juan I. Pérez.
Jesús Arias.
Patri Díez
Jesús Arias.
‘Lo que más pena me da

es no poderte alcanzar

en tu nuevo destino’


Jesús Arias, letra de la canción Exilio/Adagio Súbito, con música de Antonio Arias, en el LP de Lagartija Nick Crimen, Sabotaje y creación

Qué tal Jesús, allí donde estés:

Ya supongo que no hay cobertura donde estés, aunque ni falta que hace para poder hablar contigo, pero hace tiempo que nada sé de vos.

Y aquí, te echo de menos.

A veces, hasta creo que has formado una superbanda, por supuesto de buen rock and roll, y que sigues buscando nuevas sonoridades, con el flamenco, música antigua u orientales… Y en mi delirio imagino que con Joe, descojonados por buscar los restos de Federico. Quién sabe si no andan por ahí Lou, Bowie o Leonard y se apuntan a la fiesta, mientras escuchan absortos todas tus verdades

En madrugadas de duermevela te imagino creando, con tu exquisito inglés y entre nubes, rodeado de buena gente, pues no dudo que quienes te hayan conocido por primera vez, esta vez, no se habrán separado de ti.

A veces, hasta creo que has formado una superbanda, por supuesto de buen rock and roll, y que sigues buscando nuevas sonoridades, con el flamenco, música antigua u orientales… Y en mi delirio imagino que con Joe, descojonados por buscar los restos de Federico. Quién sabe si no andan por ahí Lou, Bowie o Leonard y se apuntan a la fiesta, mientras escuchan absortos todas tus verdades.

Te siento, Jesús.

Y no solo releyendo el manuscrito de Omega, o tu poemario reunido en Un jardín contra tu nombre, que pronto al fin se publicará. Ni paseando por La Chana para admirar, otra vez, el mural sobre ti y tus hermanos del Niño de las Pinturas. O repasando tus extraordinarias propuestas para agrandar El Independiente de Granada, el último diario donde escribiste, cuando hubieras merecido sobradamente trabajar en el New York Times.

Hace poco -y acompañado- volví al Barranco de Víznar, como suelo hacer de vez en cuando, sobre todo para recordar en silencio a quiénes nos debemos. Allí tu placa, junto a tantas otras, sigue luciendo: Las víctimas son poetas de fuego. Y cuando el sol la roza, también brilla.

Te encuentro en ese descomunal trabajo de Lagartija Nick que lidera tu hermano Antonio, Crimen, Sabotaje y creación, a ti dedicado. Te reconozco en las recreaciones de Agonía, agonía y Europa, Europa; en el Teatro bajo la arena; La Leyenda de los hermanos Quero y en el canto desgarrado de Juan Pinilla…

En esa obra maestra que es Exilio/Adagio Súbito, que me estremece durante los 11 minutos y 20 segundos. Me hace temblar la carrera de coches… y quisiera que nunca acabara la canción, con tu hermano Ángel, construyendo sonidos con el sampler, y tu sobrina Carmen Celeste acariciando el violín.

Y qué decirte de ‘Los cielos cabizbajos’, ese sublime poema sinfónico que como canto a la paz ideaste y Antonio terminó para convertirse por su hondura desgarradora, lo ambicioso del proyecto y el resultado, en uno de los mejores discos de los últimos tiempos. Tendría que robarte palabras para expresar lo que siento al llevarme a Japón, Gernika, Somalia o Sarajevo. Me sobrecoge el álbum, que nadie puede perderse, para los que se quedaron solo con el Omega de esa estratosférica banda que es Lagartija Nick.

Pero como te digo. No. No solo por eso.

Habitas el mapa y el territorio que, desde tu marcha, es más gris y duele

Habitas el mapa y el territorio que, desde tu marcha, es más gris y duele.

Y nadie o pocos se dan cuenta, mientras estúpidamente ayuntamientos compiten por ofrecer las luces navideñas más potentes y el planeta se apaga.

Y esta ciudad… donde, ahora, a veces, las luces de la calle son cuchillas de afeitar...

Me -nos- falta tu voz y tu pluma para analizar bien lo que sucede, decirlo claro y alto y con sus nombres y todos los adverbios, adjetivos y comas que solo tú pintas. Esa luz.

Cuánto te debo, te debemos. Ni la más que merecida púa de plata compartida con tus hermanos -genios, como tú- salda tanto de todo.

Por mi parte, ahí que seguimos. Te alegrará saber que cada vez somos más, mucho más… pero a veces la soledad dispara con saña y la realidad sitúa a cada cual en su sitio. Pero no hay reproches. Ya sabes: esquivar, levantarnos y seguir.

Como la muerte solo adquiere su condición funesta cuando se olvida a alguien, de palabra, obra y omisión, que no es tu caso, nos sigue alentando la misión, no tanto de agrandar tu pasado, porque inmenso es, sino de descubrir tu universo, con la única esperanza de seguir aprendiendo

Te lo debemos.

Porque además, "no son momentos de resignación, son los momentos de hacer saltar las calles y arder, este es el plan.

No es el momento de pedir perdón, es el momento de hacer girar la rueda y rodar, este es el plan.

No es el momento de la sumisión, es el momento de escribir poemas de guerra y gritar, este es el plan". Te suena, ¿verdad? (De la letra de Este es el plan (Eah weah leah), de Los cielos cabizbajos).

Como la muerte solo adquiere su condición funesta cuando se olvida a alguien, de palabra, obra y omisión, que no es tu caso, nos sigue alentando la misión, no tanto de agrandar tu pasado, porque inmenso es, sino de descubrir tu universo, con la única esperanza de seguir aprendiendo.

Y cada 1 de diciembre, volveremos a reunirnos en tu nombre, sin lágrimas y llenos de esperanza. Agradecidos porque como bien dejó por escrito tu hermano Antonio, "no es fácil distinguir a tu maestro -a un genio, añado yo- cuando la vida te lo pone tan cerca y la muerte tan lejos".

Ya la tarde es más breve y más larga la noche. Hace frío. Pero nos queda la música y la palabra, que nunca nos dejan.

Nos vemos, seguro.

Puede que más pronto que tarde.

Pero te aviso: preparamos antes un orden del día.

Allí donde estés,

un abrazo.

 

 

 

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