Recicla las pilas
UN RECONOCIDO ESPECIALISTA RESPONDE A UNA PREGUNTA QUE SE HACE PARTE DE LA CIUDADANÍA

¿Por qué puedes tener la sensación de mareo tras un terremoto o sucesión de seísmos como los de Granada?

Ciudadanía - J.I.P. - Domingo, 31 de Enero de 2021
Respondemos a la pregunta que se hace la ciudadanía, afectada por la sucesión de terremotos que sufre Granada y el área metropolitana, con la acreditada opinión de un especialista, como es Juan Manuel Espinosa, otoneurólogo del Hospital Universitario Virgen de las Nieves.
Un grupo de personas, en la calle, tras uno de los seísmos registrados esta semana en Granada.
Alba Feixas @FeiGar
Un grupo de personas, en la calle, tras uno de los seísmos registrados esta semana en Granada.

La sensación de mareo es uno de los efectos que está sintiendo parte de la población de Granada, afectada por la sucesión de terremotos que se están registrado en esta semana.

El especialista, que llama a la “tranquilidad” de los que sientan esta percepción, explica con detalle que esta sensación ha sido minuciosamente estudiada por especialistas en Japón, país donde son muy frecuentes los movimientos sísmicos y de gran magnitud, denominándolo “síndrome de mareo posterremoto”

Pero, ¿por qué se produce? A esta cuestión que preocupa a la ciudadanía y a otras relacionadas con esta sensación responde el prestigioso otoneurólogo del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, Juan Manuel Espinosa, requerido por El Independiente de Granada.

Una sensación normal

El especialista, que llama a la “tranquilidad” de los que sientan esta percepción, explica con detalle que esta sensación ha sido minuciosamente estudiada por especialistas en Japón, país donde son muy frecuentes los movimientos sísmicos y de gran magnitud, denominándolo “síndrome de mareo posterremoto”.

Juan Manuel Espinosa Sánchez, otoneurólogo del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, miembro de la Comisión Nacional de Otoneurología y de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello.

Esta sensación de mareo, que se suele producir cuando se registra un gran temblor y en ocasiones, más acusado cuando las réplicas son muy frecuentes, también lo llamaron los especialistas japoneses, narra Juan Manuel Espinosa, “terremoto fantasma” y define la percepción que sienten algunas personas que, “una vez cesado el terremoto, sienten una sensación de balanceo como la experimentada durante el terremoto ”. También lo llamaron “borrachera del terremoto”, puesto que este mareo que refieren los pacientes es parecido, agrega el otoneurólogo, a la sensación de “pérdida de equilibrio en estado de embriaguez, pero sin estar bebido”, agrega el especialista, que es miembro de la Comisión Nacional de Otoneurología y de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello.

Fruto de las investigaciones, Juan Manuel Espinosa indica que esta sensación “es más frecuente en mujeres que en hombres”, en los que padecen de ansiedad y en aquellas personas que tienen lo que se llama “intolerancia al movimiento”

Fruto de las investigaciones, Juan Manuel Espinosa indica que esta sensación “es más frecuente en mujeres que en hombres”, en los que padecen de ansiedad y en aquellas personas que tienen lo que se llama “intolerancia al movimiento”.

El especialista lo expone con un ejemplo clarificador: “Las personas que suelen marearse cuando viajan en automóvil o en autobús, suelen ser más propensas a sufrir mareos asociados a los terremotos”.

Conflicto entre sentidos

Para explicar el motivo de que produzca el mareo asociado a seísmos, Juan Manuel Espinosa argumenta que el equilibrio en los seres humanos depende de tres tipos de receptores que envían información al cerebro que debe procesarla.

El primero es el visual, otro es el oído interno y el último, el más desconocido por la ciudadanía, el que recogen las articulaciones y ligamentos

El primero es el visual, otro es el oído interno y el último, el más desconocido por la ciudadanía, el que recogen las articulaciones y ligamentos.

Durante un seísmo, estos receptores informan al cerebro del temblor de tierra y del movimiento del entorno, especialmente, los receptores de las articulaciones, que informan de que el suelo se mueve, mientras que la vista nos dice qué objetos del entorno se tambalean.

Esta información resulta inusual pues habitualmente ni el suelo ni las paredes se mueven, y podría entrar en conflicto con los datos que tenemos almacenados en nuestra memoria. A todo esto, se sumaría un estado de ansiedad previo o desencadenado por los propios terremotos y sus réplicas, que pueden condicionar la respuesta del sistema nervioso para adaptarse a esta nueva situación.

La sensación es similar, detalla el especialista, a la que experimentan algunos marinos que tras permanecer en el mar un tiempo regresan a tierra firme y sienten como si aún estuvieran en el barco.

Por todo ello, Juan Manuel Espinosa argumenta que es una sensación normal, por lo que llama a la tranquilidad de la población que pueda sentir esta percepción.