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HOMENAJEADA EN EL 'ÚLTIMO PASEO' A LOS POZOS DE VÍZNAR

La 'boticaria roja' era hija natural del director del Instituto Provincial, pero éste murió sin reconocerla

Ciudadanía - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 20 de Agosto de 2017
Nuevas revelaciones sobre Milagro Almenara Pérez, la 'boticaria roja', asesinada por los fascistas por feminista y progresista en el inicio de la Guerra Civil, que el periodista y escritor Gabriel Pozo Felguera dio a conocer y que ha generado una movilización social para dignificar a esta mujer avanzada a su tiempo, que la historia la borró. Una excepcional investigación, que te recomendamos que leas y compartas, en nombre de todas las mujeres que lucharon y luchan por la igualdad de derechos.
Salvador de la Cámara y Arrivillaga. Fue catedrático y director del Instituto General de Almería hasta 1883 en que se trasladó al de Granada; entre 1901 y 1909 ocupó la dirección del centro granadino e inició la construcción del actual edificio del IES Padre Suárez, en 1904. Fue padre de Milagro Almenara Pérez en 1900, aunque nunca la reconoció, pero sí le dejó su parte de herencia. En 1912 se casó con Brígida Almenara, tras enviudar. Se jubiló de profesor con 83 años. Murió el 22 de febrero de 1917.
Foto del archivo de Rus de Perceval.
Salvador de la Cámara y Arrivillaga. Fue catedrático y director del Instituto General de Almería hasta 1883 en que se trasladó al de Granada; entre 1901 y 1909 ocupó la dirección del centro granadino e inició la construcción del actual edificio del IES Padre Suárez, en 1904. Fue padre de Milagro Almenara Pérez en 1900, aunque nunca la reconoció, pero sí le dejó su parte de herencia. En 1912 se casó con Brígida Almenara, tras enviudar. Se jubiló de profesor con 83 años. Murió el 22 de febrero de 1917.
  • Si aún no lo has leído, te ofrecemos el reportaje qué recuperó del olvido a esta excepcional mujer, adelanta a su tiempo: Milagro Almenara Pérez, la boticaria 'roja y feminista' asesinada entre Víznar y Alfacar

  • Salvador de la Cámara y Arrivillaga dejó embazada a su 'sirvienta' Brígida Almenara Pérez, pero estaba casado y tenía otros siete hijos

  • Tras el asesinato de la boticaria, por ser roja, feminista y vestir pantalones, se inició un proceso de expolio de sus bienes y de la Farmacia de la Compañía

Familiares y colectivos memorialistas rindieron homenaje el pasado día 16 a Milagro Almenara Pérez, la boticaria feminista y roja que fue ejecutada por los golpistas en el barranco de Víznar el 2 de noviembre de 1936. Hace unos meses desvelamos algunos aspectos de la vida de quien fuera la última titular de la Botica de la Compañía de Jesús; hoy vamos a aportar nuevos destalles de quien fuera una de las primeras mujeres que se atrevió a pasear con pantalones por Granada y a predicar el feminismo en periódicos y lugares públicos (cafés Colón y Maisón Doré).


Homenaje en Víznar. Esta foto corresponde al homenaje que le rindieron los familiares de Milagro Almenara Pérez el 16 de agosto de 2017 en por Pozos de Víznar, donde se supone que fue fusilada la farmacéutica. Colocaron una placa en su recuerdo. Al homenaje de la comisión “El último paseo” se sumó la escritora Antonina Rodrigo (segunda por la izquierda).

Milagro Almenara Pérez nació en Santander el 2 de agosto de 1900 (no de octubre como puse erróneamente en el anterior artículo). En su inscripción en el registro civil figura como hija de madre soltera, llamada Brígida Almenara Pérez. La madre había nacido en 1862 en Arenas del Rey; allí quedó huérfana durante el terremoto de 1885. Se la llevó a Granada el director de El Defensor, Luis Seco de Lucena; se la entregó a su madre para que la educara. Brígida Almenara estuvo trabajando en el servicio de la casa del director del Instituto Provincial, Pedro de Arosamena. Seco de Lucena, en sus Memorias, incluyó algunos errores referentes a Brígida  Almenara: el primero fue apuntar 12 años como edad de Brígida a fecha del terremoto, cuando tenía ya 23; el segundo error fue indicar que se casó con Pedro de Arosamena. Ni lo uno ni lo otro fue cierto.



Nacimiento de Milagro Almenara Pérez. Certificado de nacimiento expedido por el registro civil de Santander, donde consta que nació el 2 de agosto de 1900, en una pensión frente al puerto. Era hija de madre soltera que estaba momentáneamente en Santander. 

Tras la muerte de Asosamena (en 1891), Brígida Almenara pasó a servir en casa del también catedrático Salvador de la Cámara y Arrivillaga, en la casa número 17 de la calle Triana, esquina con Misericordia, 11. Salvador de la Cámara había estado de director del Instituto de Almería hasta 1883, en que se trasladó al de Granada como Catedrático de Aritmética. En 1895 consta que vivía solo en su casa de Granada, pues su esposa estaba residiendo en Almería con los tres hijos menores, mientras que los cuatro mayores ya estaban independizados.

Vivía solo… pero asistido por Brígida Almenara Pérez. En 1900, Salvador tenía 68 años y Brígida 38. Él poseía una importante fortuna familiar, acumulaba bienes de los Cámara granadinos y de los Arrivillaga almerienses; además, como catedrático tenía un sueldo considerable (entre 6.000 pesetas de 1898 y 10.500 en 1915). Con este poderío de burgués no era de extrañar que acudiera a veranear a la costa cantábrica.

Pero aquel verano de 1900, Salvador tuvo un motivo mucho más importante: acompañaba a su criada a dar a luz lejos de Granada. En Santander nació Milagro Almenara Pérez (fue inscrita con los dos apellidos de su madre por no tener padre conocido). Durante los doce años siguientes, Salvador de la Cámara figuraría, solo, domiciliado en la calle Triana, 17; Brígida y su hija Milagro, en la calle Misericordia, 11. En realidad se trataba de la misma casa, pero al hacer esquina tenía dos puertas (como ocurre en la actualidad). Seguramente Salvador de la Cámara deseaba disimular la relación todo lo posible.

Milagro Almenara Pérez asistió entre 1911 y 1915 a las clases de su padre, sin poder decir que lo era

En 1901, Salvador de la Cámara fue nombrado director del Instituto Provincial, situado entonces en la calle San Jerónimo. En ese cargo permanecería hasta 1909. Durante su etapa de director promovió la construcción del nuevo edificio en la esquina de Gran Vía con San Juan de Dios (actual IES Padre Suárez), cuyas obras duraron más de quince años.

En 1911, la pequeña Milagro, hija de madre soltera, comenzó sus estudios en el Instituto de Secundaria. Allí estuvo hasta 1916, donde cosechó 24 matrículas de honor. Después se encaminó a hacer Farmacia, donde se licenció en 1921 con todas las asignaturas premio extraordinario (Ver su expediente en el capítulo anterior).

Precisamente en abril de aquel año de 1911 ocurrió un hecho importante para Salvador y Brígida: falleció en Almería la esposa de Salvador de la Cámara, Alfonsa Giménez de Góngora. Ya nada impedía que el catedrático y su criada legalizaran su unión de hecho; en 1912 contrajeron matrimonio en la parroquia de Santos Justo y Pastor; él tenía 80 años y seguía en activo; ella, 50. Sin embargo, no reconoció a Milagro Almenara Pérez como hija suya. Por eso la muchacha no cambió sus apellidos. El motivo, seguramente, fue de índole legal, ya que no podían reconocerse hijos naturales si existían hijos de anterior matrimonio.



Vivienda de Salvador, Brígida y Milagro. Esta casa está situada en la esquina de calles Misericordia, 11, y Triana, 17 (ahora se llama Conde de Tendilla). En ella vivía Salvador de la Cámara desde finales del siglo XIX; aquí residió Brígida Almenara como “sirvienta” del catedrático. Aquí estuvieron viviendo Brígida y su hija Milagro hasta 1926 en que se marcharon a regentar la farmacia de La Rábita (Albuñol). El piso tenía entradas por las dos calles.

Milagro Almenara Pérez asistió entre 1911 y 1915 a las clases de su padre, sin poder decir que lo era. En 1915, Salvador de la Cámara presentó su dimisión como catedrático de instituto y se jubiló. Tenía 83 años. Sólo sobrevivió dos años más; su muerte ocurrió el 22 de febrero de 1917.

La noche anterior a su fallecimiento, en plenas facultades mentales, dictó el quinto testamento de su vida. Ratificó el anterior de 1914, en el que dejaba la sexta parte de su herencia a Milagro Almenara Pérez; otra sexta parte a una joven que estaba en las Recogidas (suponemos que también sería hija natural suya); y cuatro sextas partes a los hijos que le sobrevivieron de su primer matrimonio. Ni en sus últimas voluntades reconoció a Milagro Almenara como hija de sus relaciones con Brígida Almenara.



Testamento de Salvador de la Cámara. Los dos últimos testamentos que hizo el catedrático (en 1914 y 1917) son idénticos. Deja el tercio de libre disposición, por mitades iguales, a la “hija de su actual esposa”, y a otra mujer llamada Josefa Espada (posiblemente otra hija natural). Los 2/3 restantes eran para sus siete hijos del matrimonio anterior. Nunca reconoció a Milagro como hija suya.

Fue un testamento tramposillo, ya que favoreció notablemente a Brígida y a Milagro. Suponemos que madre e hija vivieron el resto de sus vidas con el fruto de aquella herencia. La utilizaron para abrir una farmacia en La Rábita (entre 1926 y 1928). A su regreso a Granada, viuda y huérfana las vemos cambiar de barrio, regresaron al entorno de los Seco de Lucena, al barrio del Realejo. Adquirieron y reformaron (en 1928 y 1929) dos casas en las calles Ecce Homo, 4, y Cañuelo, 15 (ésta ya no existe).



Casa de los Seco de Lucena. Esta es la enorme casa que ocupó la familia de Luis Seco de Lucena en la calle que lleva el nombre de su hermano Francisco Seco de Lucena (desde 1905 en que falleció). En el apartamento anexo que se ve con miradores de madera habitaron Brígida y Milagro Almenara después de 1928 y hasta julio de 1936. Milagro se fue a vivir en esa fecha al Cobertizo de la Botica. A su madre se le pierde la pista en este apartamento; tras la guerra, sus familiares de Arenas del Rey con consiguieron saber qué fue de ella.

Las dos mujeres figuran en el padrón municipal de 1935 residiendo en la calle Moral Alta, justo en dos apartamentos en la parte trasera de la casa de los Seco de Lucena.

En julio de 1936, la joven farmacéutica consiguió arrendar lo que quedaba de la Farmacia de la Compañía, situada en la calle del mismo nombre, número 1. El alquiler comprendía la oficina de botica y la vivienda anexa en la planta baja; pagaba una renta de cien pesetas mensuales; la planta superior la habitaba la familia del antiguo farmacéutico. Milagro se empadronó en la dirección de su futura farmacia.



Botica desaparecida. En esta foto de comienzos de los años cuarenta del siglo XX se ve todavía en pie la casa de la Farmacia del Cobertizo (marcada con una flecha roja). Tenía dos plantas y una torre. Esta es la fachada a la calle Duquesa: en primer término vemos cómo era la fachada del Gobierno Civil de entonces, con grandes balcones, hoy desaparecidos. Detrás de la casa de la Farmacia se ve el edificio de la Sociedad Económica de Amigos del País; este edificio ocupó la Delegación de Educación durante la transición y ahora es biblioteca de Derecho.

El permiso de apertura del negocio se lo dio el Ayuntamiento el 10 de julio de 1936. En el Archivo Histórico Municipal se conserva el proyecto de botica, compuesto por un croquis de las tres estancias, una memoria y una detallada relación de todos los productos que contenía.





Licencia de Botica de la Compañía. Solicitud para obtención de licencia municipal de apertura de la Botica de la Compañía. El proyecto consta de un croquis con la distribución de los espacios, una memoria y un inventario. Está depositado en el Archivo Histórico Municipal de Granada. Con la detención y asesinato de Milagro Almenara desapareció la farmacia más antigua y peculiar que tuvo Granada desde finales del siglo XVI hasta 1936.

Detenida por sus ideas izquierdistas

Pero poco duró la farmacia en manos de Milagro Almenara. El 18 de agosto de 1936, una escuadra de Falange fue a visitarla. Revolvieron la farmacia y su vivienda y se la llevaron detenida a la cárcel de mujeres de la Cuesta de San Gregorio Bético. Según leemos en el acta de denuncia de los falangistas, se la acusaba de haber sido, antes del Movimiento, persona izquierdista, afiliada a Izquierda Republicana, muy afecta al Frente Popular (aunque no tuvo cargo político ni orgánico). En el registro dijo Falange que le encontraron en casa borradores y artículos publicados en el Heraldo de Madrid y en la Libertad, contra la Dictadura de Primo de Rivera y un maletín conteniendo 18 cartuchos calibre 16.

Milagro Almenara debía suponer un peligro extremo para los levantiscos, pues su nombre fue incluido en el número 66 de la relación de más de cuatrocientas personas a las que se le incautaban sus bienes por rojos, por delante de concejales, diputados..

En la cárcel de mujeres coincidió con Rosario Fregenal, La Fregenala. Allí fue a visitarla su madre. El 23 de septiembre fue puesta en manos del tribunal 1 de responsabilidades políticas. Sus bienes habían quedado en manos de los sublevados y como administrador nombraron al farmacéutico Antonio Cortés Contreras (con botica en la calle Príncipe, 1).

El 8 de octubre se hizo acta de intervención de sus bienes, valorados en 5.740 pesetas (sin contar lo que se habían llevado los falangistas en efectivo ni el cobro del alquiler por el propietario del edificio). Milagro Almenara debía suponer un peligro extremo para los levantiscos, pues su nombre fue incluido en el número 66 de la relación de más de cuatrocientas personas a las que se le incautaban sus bienes por rojos (según BOP de 23 de octubre de 1936), por delante de concejales, diputados, etc. (También figura el padre de Federico García Lorca).



Expolio de sus bienes. Entre los bienes de Milagro se encontraban joyas familiares, libros y algunas obras de arte. Todo ello, junto al contenido de la Botica de la Compañía, fue expoliado tras su asesinato. Este documento es un recibo firmado por Manuel Orozco Díaz por el que entrega 75 pesetas por quedarse con dos cuadros del siglo XVII. 

A partir de ese momento, la farmacéutica roja entró en una espiral de informes de la Comisaría de Vigilancia, de la Guardia Civil, Alcaldía, de vecinos, personas que la conocieron, parroquia de San Justo, etc. Todos ellos no hacían nada más que repetir los mismos argumentos esgrimidos en principio por la escuadra de Falange que fue a detenerla. Nadie la defendió, ni tampoco fue sometida a consejo de guerra como alguno de los documentos de responsabilidad política llega a insinuar. El administrador de sus bienes dirigió cartas a todos los bancos de Granada y al registro de la propiedad en busca de bienes de que apropiarse; todas las contestaciones fueron negativas, no tenía ningún inmueble ni cuenta a su nombre.

Entonces se inició un proceso para poner en almoneda los medicamentos de la farmacia y sus bienes personales. El proceso se prolongó durante varios años después. Lo que restaba de valor de la Farmacia de la Compañía fue adquirido por lotes a favor de antiguos colegas de profesión; hay documentos curiosos sobre el destino de algunos de sus bienes, como es el caso de la compra de dos cuadros por parte de Manuel Orozco Díaz. Toda la farmacia acabó expoliada y repartida ¡a saber dónde!

Su indefensión fue tal, que hasta el cura de San Justo y Pastor informó desfavorablemente sobre el comportamiento de Milagro Almenara; igual hicieron profesores de la Universidad y tres personas más que debieron tratarla (todos estos nombres están incluidos en su expediente depositado en el Archivo Histórico de la Real Chancillería). Hasta el flamante alcalde Gallego y Burín se limitó a dar curso a un frío informe, cuando la conocía y había tratado sobradamente en su juventud. La acusaron de predicar ideas feministas y de izquierdas en su casa, en el Café Colón y en la Maisón Doré.



Informe del alcalde. Antonio Gallego y Burín estaba recién nombrado como Alcalde de Granada. El juez que instruía la causa contra Milagro Almenara le pidió un informe sobre ella, así como de sus bienes. Gallego Burín conocía sobradamente a Milagro Almenara, pero se limitó a repetir las acusaciones de izquierdista que ya pesaban sobre ella desde tres años atrás.

Los jueces instructores de su caso por responsabilidad política continuaron hasta 1947 solicitando informes sobre el paradero de Milagro Almenara Pérez; se dirigieron a la cárcel de mujeres y a la prisión provincial. La respuesta siempre fue que nadie sabía nada de ella.

La realidad es que llevaba muchos años muerta. La escuadra negra la había sacado de la cárcel durante la madrugada del 2 de noviembre de 1936, junto con otras tres mujeres, situada en el convento de la Cuesta de San Gregorio: la habían asesinado en algún lugar de la carretera entre Víznar y Alfacar. Lo sabemos por la relación de fusilados en esa zona del frente que dirigía el capitán José María Nestares. De no haber sido por el soldado que anotó los nombres, hoy sería una desaparecida más.

De hecho, alguna mano negra se encargó de que su nombre desapareciera de los archivos de Granada. En el Colegio de Farmacéuticos existen sólo unas vagas referencias como colegiada (y nulo interés de su presidente por colaborar con los descendientes de Milagro); en la Facultad de Farmacia desapareció su expediente y la orla de su curso (1916-21); en el registro civil de Granada no aparece su acta de defunción. Al menos, en el Archivo Histórico de la UGR quedó una copia de su expediente académico, que resultó ser brillantísimo. (Según parece, la Facultad de Farmacia ya ha aprobado recordarla en una placa y un homenaje; también se ha interesado la delegada de la Junta, Sandra García; la rectora de la UGR. Pilar Aranda; y la diputada provincial de Cultura, Fátima Gómez Abad).

Pero si duro es el caso de Milagro, tanto o más es el de su madre Brígida. Al estallar la guerra vivía en la calle Moral Alta. A mitad de la contienda desapareció de aquella casa. Tenía alrededor de 75 años. Cuando acabó el conflicto, sus primos de Arenas del Rey se desplazaron a Granada a buscarla. Pero nadie supo darle señas de su existencia. No figura como fallecida y enterrada en el cementerio de Granada, si bien hay que tener en cuenta que los libros de enterramiento entre 1932 y 1939 están desaparecidos; debió ir a parar a una fosa común. No podemos precisar nada sobre sus últimos días.


Francisco Almenara Molina y su esposa. Eran sobrinos de Brígida y primos hermanos de Milagro. La guerra les cogió en el bando republicano (Arenas del Rey); cuando acabó el conflicto se acercaron a Granada a buscar a su tía y prima, ya que eran la única familia que tenían las dos mujeres. Más de una vez les habían quitado el hambre en sus visitas a la capital. Pero nadie supo darles pistas del paradero de las dos mujeres. 

Farmacia borrada del mapa



Plano del callejero de 1909. Con un círculo amarillo se indica la manzana donde estuvo ubicada la Farmacia de la Compañía. Hoy esa parcela y dos de las calles que la rodeaban están integradas en el Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago.

 

En cuanto a la Farmacia de la Compañía, el edificio desapareció poco tiempo después. Nada más acabar la guerra, contemplamos la impaciencia del reenganchado rector Marín Ocete por hacerse con el bloque entero. Presionó a los nuevos gobernantes políticos para hacerse con la manzana por una cantidad irrisoria. Estaba situada entre las calles Cobertizo de la Botica, Caballerizas, Duquesa y Colegios. Tenía dos plantas y torreón. El plan de reforma urbanística de 1943, de Gallego Burín, eliminó todas las calles que separaban el Colegio de San Pablo (Universidad y Gobierno Civil) y Colegio Mayor. Hoy, el edificio de la Botica de la Compañía se corresponde con la zona deportiva del Colegio Mayor. Su última propietaria, antes de pasar a la Universidad, fue Encarnación Hernández Torices, con residencia en Alfacar.
 


Absorción por la Universidad. Marín Ocete había vuelto a ocupar al rectorado de la Universidad. Aprovechando que la Farmacia de la Compañía había sido ocupada por una boticaria roja y feminista, presionó a su dueña, Encarnación Hernández Torices, hasta conseguir la propiedad del edificio. Lo adquirió a bajo precio y lo derrumbó. El solar pasó a ser zona deportiva del Colegio Mayor anexo y las calles circundantes fueron cerradas a incorporadas al Gobierno Civil y Universidad como patios interiores

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