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La escritura que libera

Blog - La buena vida - Ana Vega - Sábado, 17 de Septiembre de 2016
www.actualidadliteratura.com

Empecé a recurrir a la escritura de una especie de diario en un momento complicado de mi vida; lo hice casi de manera inconsciente, recordé el consejo de Marcela Lagarde para todas las mujeres de reservar unos minutos para mirar mis miedos, nombrar mis conflictos.

Al escribirlo, ordenaba lo que tenía en mi cabeza, las preguntas, mis dudas, mi interpretación de la experiencia vivida; exteriorizarla me ayudaba a desdramatizarla… escribir casi a diario de forma automática lo que venía a mi cabeza se convirtió en la herramienta ideal para el autoanálisis, una reflexión profunda sobre mi misma y el camino que me llevaría a crear alternativas reales para mi vida.

Es una estrategia nada complicada que ejerce un efecto estabilizador sin apenas percatarnos, aliviando nuestro malestar y que es aconsejable practicar aún cuando sea posible expresar nuestros sentimientos a amigos o familiares.

Los psicólogos Pablo Fernández Berrocal y Natalia Ramos Díaz recogen en su libro Desarrolla Tu Inteligencia Emocional una serie de beneficios contrastados de la expresión emocional escrita de nuestras emociones para nuestra salud física y mental; entre ellos destacaríamos el descenso significativo de visitas al médico de cabecera, la mejora del sistema inmunológico, muscular y cardiaco. También reduce el estrés y mejora el estado anímico y sana nuestra autoestima, lo que repercute directamente en la calidad y cantidad de las relaciones sociales que establecemos.

La expresión escrita de nuestras emociones puede servirnos para devolver la normalidad a nuestra vida tras algo inesperado que nos desestabilice, disminuir la preocupación por ello e intentar darle sentido a lo ocurrido. Pero tampoco es necesario que vivamos un suceso traumático para ejercitarse en esta práctica ya que es una sencilla manera de familiarizarnos con nuestras emociones en el día a día.

Dar sentido y forma a nuestras preocupaciones mediante las palabras sobre el papel facilita su disolución mediante alternativas más creativas; hacerlo con nuestros problemas facilita su comprensión y consigue que se vayan reduciendo los pensamientos negativos asociados a ellos.

Las pautas que nos recomiendan seguir para que la escritura sea eficaz y se potencie sus efectos positivos son las siguientes:

  • Aunque escribir sobre cualquier tema que nos preocupe puede reportarnos un alivio, los beneficios serán mayores si lo hacemos sobre situaciones actuales que lejanas en el tiempo.
  • No debemos limitarnos a describir objetivamente la situación, sino que habrá que centrarse profundamente en los sentimientos y emociones que la acompañan.
  • Será más fácil si lo hace en un lugar tranquilo, con la temperatura y la luz adecuadas, sin la distracción de teléfonos móviles u otros dispositivos.
  • Es mejor preocuparse de expresar todo lo que está sintiendo que de hacerlo con la ortografía o gramática correcta.
  • En cuanto al tiempo es aconsejable escribir de 15 a 20 minutos por sesión y hacerlo de forma regular.

Con el cambio de estación, también cambian nuestros hábitos y actividades. El otoño invita a replegarse sobre uno mismo; un buen momento para iniciar ese cuaderno en el que recoger experiencias y emociones. 

Imagen de Ana Vega

Licenciada en Filosofía. Experta en Género e Igualdad de Oportunidades y especializada en temas de Inteligencia Emocional. Con su blog, La buena vida, no pretende revelarnos nada extraordinario. Tan solo, abrirnos los ojos un poquito más y mostrarnos que la vida puede ser más llevadera.