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Un PP desconcertado duda ya de si Sebastián Pérez responde al perfil de renovación que afronta la derecha

El Gobierno de Pedro Sánchez obliga a recomponer la estrategia de los partidos, a un año de las Municipales

Política - Juan I. Pérez - Domingo, 10 de Junio de 2018
El ascenso del socialista Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno y los nuevos ministros y ministras, a poco menos de un año de las Elecciones Municipales, ha pillado a contrapié a todos los partidos políticos, que sobre la marcha deben cambiar de estrategia, incluido el PSOE. Te ofrecemos un análisis que incide en Granada.
Papeletas de distintas candidaturas en las últimas Elecciones Municipales.
M.R.
Papeletas de distintas candidaturas en las últimas Elecciones Municipales.

La sorpresa general, primero, y la satisfacción, para la gente de izquierdas, que ha supuesto el ascenso del socialista Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno y el perfil del nuevo Consejo de Ministras y Ministros, se ha transformado súbitamente en intranquilidad para todos los partidos políticos, que a un año de las Elecciones Municipales habían marcado su hoja de ruta.

Más o menos trazada desde las organizaciones estatales y andaluzas, el nuevo Gobierno socialista ha obligado a replantear las estrategias para llegar en las mejores condiciones  a la próxima cita municipal, el domingo, 26 de mayo de 2019, que coincidirá con las Europeas, y quién sabe si también con las Autonómicas.

En todos los cuarteles generales de los partidos políticos, incluido el PSOE, el cambio de Gobierno ha modificado radicalmente los planes. Los más perjudicados, un PP fracturado tras la marcha de Mariano Rajoy, y un descolocado Ciudadanos, al que ha retratado su voto en contra a la moción de censura que por primera vez prosperó en el Congreso

En todos los cuarteles generales de los partidos políticos, incluido el PSOE, el cambio de Gobierno ha modificado radicalmente los planes. Los más perjudicados, un PP fracturado tras la marcha de Mariano Rajoy, y un descolocado Ciudadanos, al que ha retratado su voto en contra a la moción de censura que por primera vez prosperó en el Congreso.

Pero también en Unidos Podemos, en pleno proceso de convergencia que avanza con serios bloqueos, y en el PSOE, que gobierna en el Ayuntamiento, la Diputación, la Junta y el Gobierno.

Un PP desconcertado, que duda ya de si Sebastián Pérez responde al perfil de renovación

Minusvalorando a su adversario natural, el PSOE, y a su candidato, Pedro Sánchez, el PP ha pasado del poder absoluto al desconcierto, agudizado por la retirada de la política de su líder y ex presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Desde la moción de censura, los populares en Granada han mantenido silencio, solo roto con planteamientos menores. Y en el caso de su presidente provincial y candidato a la alcaldía de Granada, Sebastián Pérez, desaparecido, tras un rutilante inicio de precampaña.

Incluso, ya hay voces en el partido regional y provincial que dudan de si Sebastián Pérez es el mejor candidato a la Alcaldía de Granada al no responder claramente al perfil de renovación que el PP afrontará en su próximo Congreso nacional, previsto en julio, en el que se perfilan el presidente de Galicia,  Alberto Núñez Feijóo; la ex vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, o la secretaría general del PP, María Dolores de Cospedal, para empezar.

Y todo ello, con un PP andaluz irrelevante en el proceso de renovación del partido nacional.

Entre los otros aspirantes para optar a las Municipales se descuelga César Girón. El ex socialista, como letrado de la Junta, figura como investigado por el juez en el caso de los contratos fraudulentos en la Alhambra, lo que en lógica le impide desarrollar sus ambiciones políticas, hasta que la causa no se resuelva.

Estrechamente unido al gobierno municipal, como primer teniente de alcalde, que gestionó trece años la capital con Torres Hurtado,  desalojado por la sospecha de corrupción, Sebastián Pérez, representa además a la derecha más dura, de la que el PP trata de zafarse tras desvincularse de José María Aznar y su megalomanía.

Ya hay voces en el partido regional y provincial que dudan de si Sebastián Pérez es el mejor candidato a la Alcaldía de Granada al no responder claramente al perfil de renovación que el PP afrontará en su próximo Congreso nacional, previsto en julio

Aunque con claras diferencias, los populares de Granada han insistido en promover con Ciudadanos una moción de censura en el Ayuntamiento, una herramienta democrática, de la que han abominado, por el contrario, en el Congreso, al prosperar la de Pedro Sánchez.

Se fue el Gobierno del PP sin que llegara el AVE, y en Granada, al partido le queda defender a duras penas la herencia pasada de Rajoy, atizar al socialista Francisco Cuenca y a la Junta de Andalucía, y lanzar soflamas incendiarias sobre la izquierda más radical, mientras concejales actuales en la capital y otros que no ya no están hacen el paseíllo por los juzgados, encabezados por Torres Hurtado.

Un Ciudadanos descolocado,  sin norte, al quebrase su estrategia electoralista

Tampoco lo tiene claro Ciudadanos. El partido aupado por las encuestas y la torpeza del PP a gobernar España se ha caído al quedar en evidencia en la moción de censura del Congreso al votar en contra y apoyar, otra vez, al PP. El partido que se suponía que abanderaba la lucha contra la corrupción, sobre la que construyó su alternativa,  se deshizo, precisamente, cuando tuvo la oportunidad de demostrar que no era solo de tela su bandera. Y se alió con el PP, al que dio aire al apoyar su propuesta de presupuestos.

Ciudadanos en Granada mira con angustia los pasos del partido nacional, para copiarlo y poder abrir de nuevo espacio en la capital. Ya no está tan claro que el portavoz del grupo, Manuel Olivares, sea el candidato a la Alcaldía en un partido que en Andalucía sustenta al gobierno de la socialista Susana Díaz y en Madrid recompone una estrategia, que creía le lleva a la Moncloa de cabeza, puramente electoralista.

Las redes ya son testigo de las mofas a Albert Rivera por atribuirse todos los méritos del Gobierno pasado y hasta de la renovación en el consejo de administración de la RTVE.

Ciudadanos en Granada mira con angustia los pasos del partido nacional, para copiarlo y poder abrir de nuevo espacio en la capital. Ya no está tan claro que el portavoz del grupo, Manuel Olivares, sea el candidato a la Alcaldía en un partido que en Andalucía sustenta al gobierno de la socialista Susana Díaz y en Madrid recompone una estrategia, que creía le lleva a la Moncloa de cabeza, puramente electoralista

Pendiente solo de adelantar al PP, ahora abre otro frente que había despreciado: el PSOE, ardua tarea para un partido que se queda, de momento, sin poder atacar el Gobierno de Pedro Sánchez, con más mujeres que hombres, preparados sobradamente, sin que ninguno sea apuesta de Podemos y varios (o muchos) podrían perfectamente estar, incluso, en un Gobierno naranja.

Ante la ya oposición incendiaria del PP, a Ciudadanos solo le queda asumir su error, apoyar aciertos y censurar desaciertos del Gobierno socialista, mientras le come la duda si la apuesta de centro izquierda de Pedro Sánchez le comerá terreno y cuánto.

Ya ‘sanchistas’, todas y todos, el PSOE se crece

El golpe de autoridad de Pedro Sánchez ha fortalecido al partido y ha dado una moral inusitada a su militancia, tras años de deambular por el desierto en el contexto estatal.

En Andalucía, en Granada, sorprende y hasta sonroja en algunos casos, el abrazo de todas y todos los socialistas al sanchismo, tras ser denigrado el líder del PSOE, por muchas y muchos de sus dirigentes y simpatizantes, en su apoyo a Susana Díaz.

Acallados los críticos con el nuevo Gobierno, sin comparación posible por su perfil, con cualquier otro autonómico, incluido el andaluz, urge recomponer filas y llamar a la unidad y a la cohabitación de susanistas, siempre al acecho, como si de un partido distinto fueran, y sanchistas. De esta forma evitarán la comparación de lealtades, ya demostrada hacia Susana Díaz por los dirigentes socialistas provinciales y los que están al frente de las instituciones, que como en la fusión hospitalaria llegaron más allá del susanismo, aunque luego quedaron en evidencia tras recular la propia Junta, por el descomunal rechazo social.

Cuenca, como Entrena, que hicieron del Gobierno del PP, resumido en el Ministerio de Fomento por el AVE, su centro de críticas, deberá mantener el mismo nivel de exigencia.

La aportación, de momento, al Gobierno deja una gran avería. El cuarto secretario de Estado de Granada, tras el franquismo, José Antonio Montilla, asume las relaciones con las Cortes pero deja huérfana a la Fundación Caja Granada, que presidía, en pleno proceso de re(des)composición, tras quedar diluida, primero, la caja granadina en BMN, del que nadie se acuerda, y desaparecer el  fallido banco al ser engullido por Bankia.

Acallados los críticos con el nuevo Gobierno, sin comparación posible por su perfil, con cualquier otro autonómico, incluido el andaluz, urge recomponer filas y llamar a la unidad y a la cohabitación de susanistas, siempre al acecho, como si de un partido distinto fueran, y sanchistas

Ya hay movimientos para ocupar los escasos puestos libres que el cambio de Ejecutivo deja en la Administración estatal, entre ellos, el más preciado, el de subdelegado del Gobierno, que para los que se postulan sin saberlo exige ser funcionarios de carrera del Estado, de las Comunidades Autónomas o de las Entidades Locales, pertenecientes a Cuerpos o Escalas clasificados como Subgrupo A1.

Al triunfalista discurso de Cuenca, le puede dar aire el Gobierno de Pedro Sánchez, mientras a un año de las elecciones, ya encaja piezas para presentarse a la reelección con un equipo en el que habrá bajas, primero, por renuncias debido a motivos personales.

Podemos e IU, decisivos en el cambio de Gobierno, no terminan de aclarar la confluencia

Unidos Podemos ha sido actor decisivo para propiciar el cambio de Gobierno, lo que no obvia la crítica a si ese apoyo pudo haber sucedido antes, tras las elecciones de diciembre de 2015.

En su lucha por convertirse en la referencia de la izquierda, su decisión, le ha hecho, sin embargo, aupar a su principal rival en este espacio político. Y aunque quiso entrar en el Gobierno, su exclusión le deja las manos libres para ejercer oposición, pero constructiva, alejada de la dureza con la que ya actúa el PP.

Podemos e IU concurrirán por primera vez juntos a las Municipales, despúes de que la formación morada concurriera con marcas blancas en las de 1995 y no en todos los casos con resultados satisfactorios.

El más claro ejemplo de fracaso es el de Vamos, Granada, roto por las graves desavenencias internas, que ha tirado por la borda el apoyo electoral de los simpatizantes de Podemos.

La crisis originada por la portavocía, -después de que Pilar Rivas la asumiera-, deja a la edil como concejal no adscrita, a Marta Gutiérrez como única integrante de un grupo, que rompió con Podemos, del que también forma parte Luis de Haro, diputado provincial, que no se ha marchado de Podemos.

Marta Gutiérrez, en una errática oposición que le ha llevado a alinearse con la derecha en no pocas mociones, y Alberto Matarán, ex secretario local de Podemos, caminan solos de cara a repetir en las Municipales, tratando de ampliar su apoyo en el movimiento que lidera Jesús Candel.

Pilar Rivas se acaba de incorporar a Equo, un partido que anunció que concurriría en la capital en solitario, aunque abierto a negociar posibles confluencias.

Mientras, la confluencia entre Podemos e IU no termina de arrancar, debido también al proceso interno de la formación morada en la capital granadina para elegir al nuevo Consejo Ciudadano, tras la etapa de Matarán.

El trabajo del portavoz de IU, Francisco Puentedura, el concejal mejor valorado de la oposición, reclama figurar en la lista de la confluencia con Podemos, cuya forma de elaboración enfrenta a las organizaciones andaluzas de los dos partidos, con la organización estatal.