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CON LA COLECCIÓN DE MIGUEL GIMÉNEZ YANGUAS

La Alhambra creará un museo de ingenios de Granada en el Hotel Reúma

Cultura - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 6 de Mayo de 2018
La Alhambra destinará el Hotel Reúma a museo de los ingenios y aparatos que han contribuido a los avances sociales de los últimos siglos. La actuación culminará el plan de reforma de la ladera del río Darro emprendida hace unos años para la recuperación y puesta en valor de la antigua acequia de Romayla. Recientemente ha sido recuperado el acueducto. El museo será otra puerta de acceso al monumento a través del Puente de las Chirimías y Cuesta de los Chinos. El museo de los ingenios de Granada utilizará una parte de la impresionante colección del ingeniero Miguel Giménez Yanguas, a quien será dedicado por su desinteresada donación.
El Hotel Reúma, con la Alhambra al fondo, una estampa del Paseo de los Tristes y de Granada.
Indegranada
El Hotel Reúma, con la Alhambra al fondo, una estampa del Paseo de los Tristes y de Granada.
  • Las colecciones de máquinas y aparatos explicarán los avances tecnológicos experimentados por la ciudad durante los siglos XIX y XX

  • El Patronato del monumento culminará con esta actuación el ambicioso proyecto de recuperación de la zona situada entre los dos primeros puentes

  • El proyecto del Hotel Bosque de la Alhambra fue hecho (1908) por Fernando Reyes Garrido, ingeniero que inició la construcción del Metro de Barcelona y el túnel Chamartín-Atocha de Madrid

  • Este mismo ingeniero planteó cubrir el Darro en el Paseo de los Tristes y Plaza Nueva-San Pedro y hacer un parque de atracciones en la ladera de la Alhambra (1931)



Hotel Bosque de la Alhambra, en 1911, poco después de su inauguración.

El Patronato de la Alhambra y Generalife acometerá próximamente la rehabilitación del Hotel Reúma y sus jardines. Se va a redactar el proyecto arquitectónico y museístico. Cuando esté acabado, se pondrá en uso todo el camino que conecta la margen izquierda del Darro entre los dos puentes (del Rey Chico y Chirimías). En el edificio recalarán cuantas piezas quepan procedentes de la donación de Miguel Giménez Yanguas. Todavía no está definido el discurso museístico, pero se puede avanzar que acogerá las mejores piezas con las que explicar los avances tecnológicos que ha visto Granada en los dos últimos siglos. Habrá piezas sumamente significativas de la historia reciente de Granada.

En el museo de los ingenios el visitante podrá ver la primera máquina de vapor que movió una azucarera de Granada; el primer teléfono, así como varios más que explicarán su evolución; dos teodolitos, el que sirvió para trazar la Gran Vía y el que utilizaron para trazar el meridiano minero que pasa por la Torre de la Vela; el primer proyector de cine; una colección de microscopios; fonógrafos; la primigenia calculadora; el primer calefactor; los primeros alambiques...

En el museo de los ingenios (que todavía no tiene nombre concreto) el visitante podrá ver la primera máquina de vapor que movió una azucarera de Granada; el primer teléfono, así como varios más que explicarán su evolución; dos teodolitos, el que sirvió para trazar la Gran Vía y el que utilizaron para trazar el meridiano minero que pasa por la Torre de la Vela; el primer proyector de cine; una colección de microscopios; fonógrafos; la primigenia calculadora; el primer calefactor; los primeros alambiques, etc., etc.

La intención del donante es que el pequeño museo ofrezca salas temáticas que expliquen cada uno de los avances: sala de la iluminación pública; de la industria azucarera; de la electricidad; sala de las aguas; de instrumentos científicos; de pesos y medidas; de utensilios; sistemas de cálculo hasta llegar a los ordenadores; de los transportes; archivo de planos arquitectónicos del arquitecto Giménez Lacal; sala de la fotografía; archivo de la familia Agrela; planos de fábricas de alcohol y azúcar; aparatos topográficos; colección de fotografías y libros antiguos; etcétera.

Lo importante de este museo de ingenios-Miguel Giménez Yanguas es que cada una de las piezas hará referencia a qué actividad o uso le ligó a Granada y su evolución. Con las pequeñas dimensiones del Hotel Reúma no habrá espacio suficiente ni para exponer el 5% de la inmensa colección de aparatos que atesora la colección del donante. Giménez Yanguas se muestra satisfecho del destino que van a tener las piezas que ha acumulado a lo largo de su vida, ya que se trata de la institución más estable de Granada, que asegura el futuro de su donación.



Fotografía de la primera central telefónica de Granada, 1890, situada en la calle Mesones.

A continuación mostramos algunas de las piezas preseleccionadas para el museo de los ingenios.

Máquina de calcular (1913).

Fonógrafo (1880).

Magneto para producir electricidad (1870).

Uno de los primeros teléfonos de Granada (1880).

Radio de galena, hacia 1930.

Tomavistas y proyector de cine (1922).

Microscopio de una fábrica de alcohol (1890).

El Patronato de la Alhambra, por su parte, también ha mostrado su satisfacción. Aunque todavía está por redactar el proyecto de museo y las condiciones de la donación, la idea encaja perfectamente en los objetivos que contempla el Plan Director de la Alhambra (2007): El destino del edificio del Hotel Reúma será  “equipamiento destinado a la difusión de la actividad de la Alhambra en la ciudad, punto de encuentro entre ambas y zona de exposición y muestras temporales”. “Su actuación irá ligada a la intervención en el borde izquierdo del río Darro, con la recuperación del Paseo del Aljibillo y su conexión con el trazado histórico de la Cuesta de los Chinos a través de un pequeño parque arqueológico. El amplio semisótano con fachada al río, adyacente al Hotel, que tuvo un uso como taller de tejidos, podría convertirse en zona de usos múltiples al servicio de los fines de este centro de nueva creación y, también, sede de un punto de encuentro de talleres artesanos y tienda-librería”.



Estado actual de la zona.

Construcción del Hotel Bosque de la Alhambra

El edificio es un elemento extraño pegado a la ladera de la Alhambra, bajo la torre de Comares. Nada tiene que ver su origen ni su diseño con los antiguos cármenes que lo precedieron (del Rey Chico, Aljibillo, Santa Engracia). Nació con el nombre de Hotel Bosque de la Alhambra, pero pronto empezaron a llamarlo Reúma por la humedad del entorno; la Maleta por el cartelón enorme que corona su caballón en forma de asa; y Casa de Muñecas, por su parecido por este popular juguete de niño/as.



Así era la zona en 1636, cuando Juan de Sabis pintó este óleo cuya copia se conserva en la Casa de los Tiros.


Carmen del Granadillo y el Hotel Bosque recién construido; los albañiles se ven reconstruyendo el muro para vaciar el sótano que después sirvió de cordelería.


Carmen del Granadillo, en 1924, por encima de los jardines donde fue construido el Hotel Bosque de la Alhambra.  También fue propiedad de la familia Reyes Garrido.

Su valor arquitectónico es mínimo. Incluso el Patronato de la Alhambra barajó su demolición cuando lo adquirió en el año 2000, pero lo reconsideró por tratarse de un volumen ya asimilado por el entorno del Paseo de los Tristes. Ocupa parte del jardín del antiguo Carmen de Santa Engracia. Está construido con muros de carga tradicionales, ladrillos y hormigón. Sus forjados son vigas rollizas y cañas. Tiene cuatro plantas más una especie de adarve como sótano. Su cubierta está cerrada a cuatro aguas, con tejas de zinc. El volumen principal presenta una fachada paralela al Darro de 14 metros y poco más de 8 de fondo. En el zaguán de entrada destacan dos arcos de herradura neomudéjares enmarcados en un alfiz. Su superficie útil expositiva rondará los trescientos metros cuadrados, además del sótano.

Los cármenes de Santa Engracia (o de las Chirimías) y del Aljibillo pertenecieron en el siglo XIX a la familia de Engracia Fernández. Luego pasó a su hija, Gumersinda Garrido Fernández, quien casó con Manuel Antonio Reyes Clavero, de profesión perito agrimensor y tasador de tierras. Este matrimonio de clase acomodada tuvo cuatro hijos: Manuel, Fernando, Carmen y Engracia.



Manuel Antonio Reyes Clavero, promotor del Hotel, fotografiado hacia 1880. Falleció casi centenario en la década de los años treinta.

En el año 1908,  Manuel Antonio decidió construir el Hotel Bosque de la Alhambra, con entrada por el puente de las Chirimías (reconstruido en 1882, tras su derrumbe en 1850). La intención era que lo explotara su hijo Manuel, hombre con fama de dandy y juerguista. El hotel pretendía dar solución a la demanda de turistas que empezaban a llegar a Granada a través de la línea de ferrocarril de Moreda, inaugurada pocos años atrás. Se sumaban a los que llegaban a través de la línea de Bobadilla desde 1874. Además de un coqueto hotel, también se pretendía que fuese una especie de terraza veraniega con vistas a la ladera del Albayzín.

La redacción del proyecto fue obra de Fernando Reyes, el hijo ingeniero de la familia que ya trabajaba como ingeniero de caminos en Barcelona [Al final de este artículo volveré a referirme a este olvidado y curioso ingeniero granadino]. El hijo mayor, Manuel Reyes Garrido, decidió abandonar el negocio hostelero e irse a hacer las Américas al poco tiempo de abrir el establecimiento; del Hotel se encargaron las hermanas Carmen y Engracia, aunque aguantaron poco.



Publicidad que repitieron los propietarios en El Defensor durante los días siguientes a la inauguración.

El Hotel Bosque de la Alhambra fue inaugurado el 20 de mayo de 1910. Fue bien recibido por la clientela en los tres años siguientes. En verano era un lugar agradable, pero el resto del año es un lugar sombrío, incluso con escarchas que perduran durante la crudeza invernal. Entonces no había un sistema de calefacción adecuado. El resultado fue similar a las novelas de García Márquez, donde se describen batracios y salamandras navegando por el verdín de sus húmedas paredes. Para el año 1916 había cerrado como hotel, lo habitaba una familia austriaca.  Permaneció abierto como lugar de reuniones. El edificio languideció, pasando de sede de la logia masónica Alhambra a hospital durante la guerra civil de 1936, taller de tejidos y cordelería, casa de vecinos y largos periodos de abandono. En el año 2000 fue adquirido por el Patronato de la Alhambra para incorporarlo a  su programa de restauración y recuperación del borde del río Darro. Los trabajos en la parte de la acequia de Romayla ya han comenzado a dar sus frutos. Ahora queda continuar con los terrenos y edificio del Hotel Reúma.

El Ayuntamiento está redactando el proyecto de recuperación de la zona más próxima al Puente de las Chirimías, mientras el arquitecto Carlos Sánchez redacta la zona de antiguos molinos sepultado a partir de los sucesivos derrumbes que acaecieron desde 1833.

¿Quién es el donante Miguel Giménez Yanguas?

Quizás esta pregunta resulte de Perogrullo, al menos si nos dirigimos a los granadinos más cercanos al mundillo cultural, universitario y científico. Miguel Giménez Yanguas no necesita presentación. Incluso su modestia y generosidad casi me impiden escribir mucho de su persona, prefiere que lo haga de su obra.

Desciende de una familia de profundo abolengo granadino, relacionada desde hace dos siglos con iniciativas empresariales de todo tipo, especialmente ingenios azucareros, fábricas de alcohol y construcción. Su abuelo fue quien trazó la Gran Vía y proyectó unos 150 edificios de todo tipo en el tercio final del siglo XIX y principios del XX; su tío José Felipe fue autor de edificios señeros de la ciudad (Carmen de Quinta Alegre, parte final del Carmen Blanco).



Francisco Giménez Arévalo, hacia 1890, con el teodolito que utilizó para las obras de la Gran Vía.

Miguel Giménez Yanguas ha dedicado la mayor parte de sus 78 años de existencia a la enseñanza, la investigación, colección y recuperación de todo tipo de máquinas, aparatos e ingenios relacionados con la evolución científica. Una de las salas del Parque de las Ciencias está dedicada a él y a sus aparatos; las máquinas de vapor que se pueden ver repartidas por parques y rotondas fueron recuperadas por él y sus colaboradores

Miguel Giménez Yanguas ha dedicado la mayor parte de sus 78 años de existencia a la enseñanza, la investigación, colección y recuperación de todo tipo de máquinas, aparatos e ingenios relacionados con la evolución científica. Sus casas están abarrotadas hasta el techo de esos ingenios. Una de las salas del Parque de las Ciencias está dedicada a él y a sus aparatos; las máquinas de vapor que se pueden ver repartidas por parques y rotondas fueron recuperadas por él y sus colaboradores. Además del taller personal que tiene en su casa para recuperar máquinas antiguas, antes tuvo otro taller en la Universidad. Desgraciadamente, la sensibilidad de aquel proyecto de ingeniería rehabilitadora murió por la insensibilidad de algún rector poco interesado.

Es ingeniero industrial, sección mecánica, por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid. También tiene aprobadas la mayor parte de asignaturas de química y metalúrgica. Empezó a trabajar en la Universidad de Granada en 1969 y no ha parado desde entonces, aunque esté jubilado de su actividad docente. Su currículum tiene más de treinta páginas entre cargos como enseñante, investigador, publicaciones, exposiciones, conferencias, seminarios, etc. etc. En su archivo reúne la bibliografía y fotografía más completa sobre Granada. En él se han basado ocho profesores para realizar sus respectivas tesis doctorales.

Cualquiera que desee saber algo sobre los últimos doscientos años de ciencia y técnica de Granada, puede recurrir a su archivo y, lo que es más importante, a la memoria de Miguel Giménez Yanguas. Él lo presta todo con generosidad.

Sus miles de aparatos, ingenios, libros, fotografías ya no caben en sus casas. Desea que tantos años de trabajos y gastos a su costa no se pierdan para el futuro. La exposición de todo su legado precisaría de varios miles de metros para conservarlo correctamente. Empero, al menos los aproximadamente 300 metros del Hotel Reúma podrán ofrecer la esencia de su colección de ingenios más relacionados con la historia de Granada. A Giménez Yanguas le agrada el hecho de que esta colección pase a estar custodiada por una institución seria, como es el Patronato de la Alhambra, seguro de que lo va a cuidar. No le gustaban otras ofertas de quedarse con su colección insinuadas desde varias instituciones que han demostrado, hasta ahora, su volubilidad y poca sensibilidad con donaciones de otras personas o empresas. Está seguro que la Alhambra será el mejor garante de su futuro.









Miguel Giménez Yanguas posa en varios rincones de su colección: en el patio de su casa ante una máquina de vapor de 1880; con el teodolito que trazaron el meridiano de la Torre de la Vela; con el teodolito que utilizó su abuelo para trazar la Gran Vía; y ante su colección de teléfonos.

Fernando Reyes: del Metro de Barcelona al túnel bajo la Castellana

En cuanto al autor del proyecto de Hotel Bosque, Fernando Reyes Garrido, nació en el Carmen del Granadillo el 30 de junio de 1877. Estudió bachillerato en el instituto de la calle San Jerónimo. Sus padres lo enviaron a Barcelona a estudiar ingeniería civil. Fue llamado por el Ejército para acudir a la guerra de Cuba-Filipinas, pero su familia consiguió redimirlo y evitar que se fuera. En Barcelona se tituló y comenzó a trabajar a principios del siglo XX, ligado a las grandes empresas de obras públicas en una ciudad que estaba experimentando un rápido crecimiento.



Fernando Reyes Garrido, autor del proyecto del Hotel Reúma. El retrato es de poco antes de su asesinato.

El Fernando Reyes Garrido, granadino de nacimiento y juventud, comenzó a aparecer catalanizado como Ferrán Reyes i Garrido ya en 1907, elaborando proyectos relacionados con los ferrocarriles, tanto del Estado como de Cataluña. Ferrán fue el ingeniero que diseñó la primera línea de metro de Barcelona y la red de conexiones férreas de vía ancha que uniría todas las líneas privadas de ferrocarril que accedían a la capital condal: su proyecto se llamó Ferrocarril Subterráneo SO-NE, con un túnel de 7.368 metros de longitud. Fue el pionero del metro barcelonés. Esta ciudad le dedicó el nombre de una plaza en la zona de Diagonal; también tiene una placa en su recuerdo en la estación de metro Plaza Catalunya, en la línea 1 que él proyectó.

Pero no sólo circunscribió su vida profesional a Cataluña. También en Madrid dejó su impronta. En 1917 presentó un informe al rey Alfonso XIII donde le exponía la necesidad de enlazar todas las líneas radiales que cruzaban España (entendía que era un tablero de tres en raya sin que tuvieran la ficha central) y que morían en Madrid. Esta propuesta suya hizo abrir un debate que duró hasta 1932, ya en plena II República. De todas las ideas barajadas, la propuesta de Fernando Reyes fue la aceptada: construir un túnel bajo la Castellana que uniese las estaciones de Chamartín y Atocha (más de 7 kms.) El proyecto fue aprobado por Indalecio Prieto (1932) como ministro de Fomento. Pero las obras se ralentizaron, llegó la guerra, la penuria de la posguerra y este primer túnel Norte-Sur que atraviesa Madrid no fue inaugurado hasta el 16 de agosto de 1967. En aquel momento se acordaron del granadino-catalán que lo había proyectado medio siglo antes.





Fernando Reyes en 1924 (arriba), en la inauguración del metro en Plaza Cataluña; y debajo, durante la II República (segundo por la derecha).

Fernando Reyes también fue el padre de un sistema de traviesas que se instaló en la línea férrea de Madrid a La Coruña; diseñó un tren-hotel para Alfonso XIII con el que desplazarse por España, de 38 metros de largo, 142 toneladas y capaz de alcanzar 120 kilómetros/hora. Lo llamó Automotor Benzo-Eléctrico o nuevo Tren Real. No llegaron a fabricárselo, pero en 1929 diseñó otro más modesto que lo carrozaron en Bilbao. Alfonso XIII lo utilizó en muy pocas ocasiones; es el mismo que Franco empleó para entrevistarse en Hendaya con Hítler.

Por aquellos años se decía de Fernando Reyes que era el ingeniero que más había hecho por el tren en España, tras el Marqués de Viada que construyó la primera línea Barcelona-Mataró (1848).

Y por si todo lo anterior no fuera suficiente para llenar una intensa biografía, también se atrevió a esbozar un túnel bajo el Estrecho de Gibraltar con que comunicar Europa y África. Y lo que es más importante para Granada, también fue el primero en plantear el Corredor Mediterráneo por ferrocarril para interconectar el Sur de España con Europa por el litoral, tal como actualmente continúa en debate.





Artículo publicado por Fernando Reyes planteando el Corredor Mediterráneo (La Vanguardia, 31 de julio de 1928).

Genio y locura de Fernando Reyes Garrido

Cuando murió Gumersinda Garrido, en 1924, su hijo ingeniero Ferrán heredó la mayor parte de los terrenos pegados al bosque de la Alhambra, frente al Paseo de los Tristes. En 1931 elaboró un proyecto para urbanizar la carrera del Darro, en la margen izquierda del río. Se trató de un proyecto que para aquellos años fue calificado de genial, incluso fue muy alentado por El Defensor de Granada y las clases adineradas de la ciudad. Pero visto con ojos de hoy, lo trataríamos de una verdadera locura.

El proyecto comenzaba planteando abrir una calle paralela a la Carrera del Darro para permitir el uso de coches en las dos direcciones. Obviamente, la única forma de hacerla partiendo desde la Plaza de Santa Ana hasta la iglesia de San Pedro sería cubriendo el río, tal como estaba ya entre Plaza Nueva y Puente de Castañeda. Incluso la nueva calle rodada bordearía el Tajo de San Pedro para aparecer en la zona del Puente de las Chirimías. Sólo se dejaría abierto el Darro en la parte lateral de la iglesia y trasera de las casas.

Desde el puente de las Chirimías hasta el puente del Rey Chico propuso embovedar todo el tramo del río, ampliando de esta forma el Paseo de los Tristes. El proyecto lo llamó “Baños y recreos de Granada” y, cuando llegó la República, “Baños de la República”. Contemplaba dos enormes piscinas (una de 60 metros de larga), una gran fuente de luces de colores, varios edificios en la ladera de la Alhambra (restaurante, casino y un hotel más). Pero lo mejor era el parque de atracciones distribuido por las distintas paratas, con una montaña rusa que aprovecharía los desniveles para curvear por el bosque de la Alhambra. También habría algunos edificios para viviendas.



Esquema del cubrimiento del Darro entre los puentes del Rey Chico y Chirimías, y distribución del parque de atracciones y zona de ocio del Paseo de los Tristes-Bosque de la Alhambra.

Fernando Reyes entendió que aquel parque y zona de ocio debía servir de complemento al turismo que empezaba a llegar a la Alhambra. Proponía abrir nuevos accesos a través de la muralla, además de recuperar la Puerta de las Armas, ascendiendo en medio de unos bancales ajardinados.

Finalmente, el proyectista pensó que la forma más directa de acceder sería a través de un teleférico al estilo del instalado en Montjuic en 1928. Su estación de partida estaría situada en el solar del Maristán y llegaría hasta la zona de los Aljibes. Se estuvo hablando de este tema durante los años de la República; incluso en buena parte fue apoyado por el arquitecto conservador de la Alhambra, Torres Balbás. Pero la situación económica y política de Granada  fue empeorando hasta ser olvidado por completo al llegar la guerra.

Fernando Reyes Garrido estuvo ligado toda su  vida laboral a los transportes e inventos ferroviarios, sector en el cual diseñó hasta coches, persianas, etc. Tenía 60 años y era encargado de los servicios de enlaces ferroviarios de la Generalitat, cuando en la Nochebuena de 1937 fue asesinado, en plena guerra civil.

Fernando Reyes Garrido es un completo desconocido en Granada.



Noticia de su muerte (La Vanguardia, 28 de diciembre de 1937).