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El padre de una niña muerta en Huétor Santillán intenta acuchillar al asesino de su hija

Ciudadanía - IndeGranada - Sábado, 14 de Abril de 2018
El asesino confeso, en una fotografía con sus compañeros de quinta, en la plaza del pueblo, delante de la carnicería de donde se llevó a la niña.
Extraído del libro Historia de la Música de Huétor Santillán
El asesino confeso, en una fotografía con sus compañeros de quinta, en la plaza del pueblo, delante de la carnicería de donde se llevó a la niña.

En primavera de hace 33 años, un joven llamado Enrique S.M. raptó, abusó sexualmente de una niña de tres años llamada Anabel y acabó arrojándola inconsciente a un estrecho pozo. La pequeña fue introducida boca abajo, con lo cual pereció ahogada. El pueblo de Huétor Santillán se movilizó durante varios días para buscarla. Incluso Enrique participó en la búsqueda. Hasta que levantaron la tapa del estrecho agujero, de unos tres metros de profundidad, y allí estaba el cadáver de la niña. El lugar era la casa conocida como Hacienda de Don Jacinto Rega, un lugar semiabandonado por entonces.

Detalle de la foto de grupo con el asesino confeso.

El servicio de información de la Guardia Civil no tardó mucho en dar con el autor del crimen. Se trataba de un joven de veintidós años, que precisamente era familiar de los padres. El suceso mantuvo en vilo a la opinión pública granadina y al vecindario de Huétor Santillán, pues Anabel era hija de un carnicero muy popular en el pueblo, Juan José F.F..

Al asesino confeso le cayó una pena de reclusión de cuarenta años, de los que acabó cumpliendo veintitrés. Regresó a Granada y se instaló en varios domicilios de la capital; en los últimos tiempos se movía por el entorno de la calle Elvira. Actualmente tiene 54 años.

El pasado jueves coincidió con el anciano padre de Anabel en la calle Pedro Antonio de Alarcón. El padre intentó agredirlo con un cuchillo, pero ni su agilidad ni su forma física le permitieron más que efectuarle unos cortes en el forcejeo. El autor de aquella muerte se defendió y logró huir. Según informan agencias de noticias, justificó la agresión en un supuesto intento de robo. Durante las pesquisas policiales se ha conocido la relación entre ambos, nada relacionada con un intento de robo. Según declaraciones de Enrique, el padre de Anabel ya habría intentado agredirle en anteriores ocasiones, aunque no hay denuncia de ello. Ambos fueron atendidos de los cortes y golpes en el hospital. El padre ha sido puesto a disposición judicial.

Aquel terrible suceso sumió en el más terrible de las angustias a la familia de carniceros. El matrimonio no ha logrado superar el asesinato de su hija. Anabel era la cuarta, por encima de ella había tres hermanos más; después nacerían otros dos varones. Antes de superar aquel luto, una nueva desgracia se cebó sobre la familia; la explosión de un saco de cohetes en la cabalgata de Reyes de 1991 le cortó una pierna al hermano mayor de Anabel. Se trata de una familia muy apreciada en Huétor Santillán, dos de cuyos hijos son funcionarios del Estado.

El lugar donde Enrique S.M. cometió los abusos sexuales y dio muerte a la pequeña está convertido hoy en una plaza pública y aparcamiento improvisado. En un extremo de la plaza está disimulada la losa que cierra el registro de la acequia donde la ahogó.

Enrique jamás ha sido visto en Huétor Santillán desde abril de 1985.

Las imágenes que acompañan esta noticia están extraídas del libro 'Historia de la Música de Huétor Santillán', por Sixto Rebollo (2015).