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Artículo de Opinión por Sonia Moreno, miembro de la Asamblea Feminista Unitaria de Granada

'No es momento de hablar de Igualdad'

Ciudadanía - Sonia Moreno - Martes, 6 de Marzo de 2018
Comprometidos con Igualdad y contra el machismo, ofrecemos este martes este artículo de opinión que firma Sonia Moreno, miembro de la Asamblea Feminista Unitaria de Granada, cuya lectura y difusión te recomendamos.
Imagen de la manifestación en Granada del último 25N.
A.F.
Imagen de la manifestación en Granada del último 25N.
Últimamente estoy teniendo un debate que se repite una y otra vez frente a esas personas que se les llena la boca con la palabra “IGUALDAD” y parece como si así pudieran acallar sus conciencias frente al machismo que ejercen, mientras se cuelgan el cartel de “feminista”.
 
¿Por qué no podemos hablar de igualdad? La respuesta es fácil, aunque aún así, voy a intentar dar una explicación amplia y concisa para que todos aquellos que usan este término, entiendan de una vez por todas qué no es  posible usarlo, todavía.
 

Esto nos sirve para entender la situación entre el hombre y la mujer, donde el hombre por ser hombre, ya tiene unos derechos y privilegios de los cuales la mujer carece, sólo por ser mujer. De tal modo que si las personas no  somos capaces de detectar estos privilegios que genera la desigualdad, nunca seremos capaces de combatirla

Imaginemos una carrera, donde hay un individuo más adelantado que otro, ya que partió de una salida diferente, antes que la otra persona, por lo tanto en esa carrera que ambas corren una de ellas siempre va por delante. En  ese momento, la persona que ha tenido el privilegio de salir antes le dice a la otra que ahora van a correr a lamisma velocidad, así que ambas comienza a correr igual de rápido pero la que estaba delante, sigue estando delante. Por lo tanto, si no se para ni disminuye la velocidad, para que la otra le alcance ni para poder ponerse al mismo nivel, nunca van a correr en paralelo, y por tanto, nunca serán “iguales”.

Esto nos sirve para entender la situación entre el hombre y la mujer, donde el hombre por ser hombre, ya tiene unos derechos y privilegios de los cuales la mujer carece, sólo por ser mujer. De tal modo que si las personas no  somos capaces de detectar estos privilegios que genera la desigualdad, nunca seremos capaces de combatirla.
 
Este ejemplo, suele bastar para que se den cuenta del error que se comete cuando dicen: “luchemos en igualdad”.
 
Pero aún así, para todas aquellas personas que creen que las mujeres ya están en igualdad en derechos voy a hacer varias afirmaciones, por la cuales, las mujeres seguimos sufriendo un trato desigual sólo por el hecho de ser  mujeres.
 
  • Si salgo de casa y tengo que volver de noche, siempre me acompaña la incertidumbre de no saber si volveré sana y salva.
  • Siempre somos nosotras las que tienen que estar alerta hacia el entorno que nos rodea (personas, callejones, comentarios, miradas, tocamientos…).
  • Sólo por ser mujeres, parece que estamos destinadas a tener que escuchar las “opiniones” de los hombres sobre nuestra figura y físico y encima “tener” que sentirnos halagadas por ello, cuando en realidad es un ataque y nos cosifica como un objeto sexual.
  • Y como objeto que nos considera la sociedad, cuando tenemos una relación pasamos a ser “propiedad” de un hombre, que cree tener el derecho a pegarnos, humillarnos, violarnos y matarnos.
  • Por ser mujer, se da por hecho que tengo que estar en casa y cuidar de mishijos, así como a desempeñar todas las tareas de cuidados, limpieza y mantenimiento del hogar.
  • Los mismos términos que se usan en los hombres de manera positiva (líer, zorro, playboy…) para nosotras son todos despectivos, aunque definan lasmismas acciones (mandona, zorra, puta...).
  • Por ser mujeres, se da por hecho que no sabemos hacer el mismo trabajo que desempeñan los hombres y siempre seremos inferiores y por ese motivo se nos paga menos en el mismo cargo, y además debemos soportar los consejos paternalistas de los compañeros sobre cómo llevar a cabo nuestro trabajo.
  • Por nuestro género, se espera de nosotras que seamos delicadas, educadas en las formas y complacientes, si no es así, somos machorras, marimachos, masculinas…
Por desgracia, la lista podría extenderse páginas y páginas, pero considero que estos ejemplos de nuestro día a día, son suficientes o así lo espero, para hacer ver que estamos a años luz de hablar de igualdad, y por lo tanto, lo que nos toca ahora es EJERCER FEMINISMOS.
 


Sonia Moreno es Educadora, Animalista y Miembro de la Asamblea Feminista Unitaria de Granada.