Crónica de la X Marcha de La Desbandá. 1ª Etapa, 5 de febrero de 2026

'Armonía'

Ciudadanía - Manolo Terriente - Viernes, 6 de Febrero de 2026
Manolo Terriente nos ofrece la crónica de la primera jornada de la marcha en recuerdo de La Desbandá que, pese a tener que suspender el recorrido a pie por el temporal, ha contado con un valioso testimonio a su llegada a Torre del Mar.
Actividad organizada en Torre del Mar.
Asociación La Desbandá vía facebook
Actividad organizada en Torre del Mar.

Cuando se acercaba la fecha de febrero de 2017, gente que veníamos participando en actos de conmemoración de la Desbandá, que se celebraban en las provincias de Málaga, Granada y Almería, de manera sincrónica, pensamos, que un buena conmemoración del 80 aniversario, podría ser repetir la marcha a pie desde Málaga a Almería. Ese año contamos con la colaboración para organizar la marcha con la Federación de Montañismo de Andalucía, en cuya junta directiva, estaba el actual presidente de la Asociación de la Desbandá, Rafael Morales.

De esta manera, militantes por la memoria antifascista de las diversas izquierdas, hicimos la marcha junto a l@s senderistas de la federación andaluza. El proyecto era solo para aquel año, pero después de lo vivido en esa marcha, un grupo de los militantes que habían participado, decidieron crear una asociación senderista y volver a realizar la marcha a principios de febrero de cada año. No sabíamos hasta donde íbamos a llegar, pero han pasado ya 10 años, y cada vez más gente se apunta a la marcha y esta es más conocida, no solo en España, también en países como Francia, Italia o Reino Unido.

El objetivo que teníamos de sacar a la luz, el desconocido crimen genocida, la masacre sobre una población civil que huía del frente de guerra, y denunciar la barbarie y falta de humanidad, de los dirigentes fascistas que ordenaron el crimen de guerra, se fue cumpliendo y teniendo cada vez más resonancia en la información pública.

El espíritu de la marcha de este año, ya se vivió en la Nave, centro social de Málaga, donde alrededor de 50 compañer@s, han pasado la noche y donde se celebró un acto de acogida a la Marcha. Hubo una lectura poética de un episodio narrado en un libro sobre la Desbandá, contado por su autora la escritora Rocío Calderón, después, un pequeño recital de flamenco con el cantaor Miguel López con Arkadi a la guitarra, interpretando palos, como jabegotes, malagueñas o martinete. Al final del acto actuó el Coro la Mar de Voces, cantando canciones populares de distintos territorios del estado, acabando con el himno de la Desbandá.

Esta mañana día 5, estaba prevista la salida habitual de la marcha, desde calle Alcazabilla, al pie de las ruinas romanas de Málaga. Pero esta no se ha producido. Decenas de participantes en la marcha no han podido llegar al anularse los trenes y la propia situación de alerta naranja en Málaga, han desaconsejado la marcha, teniendo en cuenta también el criterio de la administración pública quien es al final quien autoriza la marcha por carretera. La opción ha sido ir desde Málaga hasta Torre del Mar en autobús y realizar los actos sociales previstos por la tarde. El primero un homenaje a la Desbandá del 37 en el Parque de la Memoria y una conferencia sobre Palestina, cuya situación de criminal genocidio, nos evoca lo sufrido por la población andaluza en la Desbandá.

Aunque lo hemos relatado otras veces, parece importante recordar, como fue la llegada a Málaga de personas refugiadas que huían de la carnicería fascista. Lo cuentan muy bien Lucía Prieto y Encarnación Barranquero en su libro, “Población y Guerra Civil en Málaga”

Aunque lo hemos relatado otras veces, parece importante recordar, como fue la llegada a Málaga de personas refugiadas que huían de la carnicería fascista. Lo cuentan muy bien Lucía Prieto y Encarnación Barranquero en su libro, “Población y Guerra Civil en Málaga”. Las primeras personas refugiadas que llegaron, fueron acogidas en casas particulares de personas de izquierdas dispuestas a ayudar y compartir con quienes huían del fascismo. Pronto no quedaron sitio y se ocuparon toda clase de albergues, después todos los conventos, y finalmente, todas las iglesias. La Catedral acogió a miles de personas, y se ocupó cualquier sitio que pudiera acogerlas como los sótanos de la fábrica de Tabacalera; tamaña acumulación de población desbordó las posibilidades de acogida. Las condiciones de vida durante meses se tornaron inhumanas. La falta de comida, de agua, de aseo, pronto desencadenó numerosas epidemias que se cebaron sobre las personas más débiles, las recién nacidas y de corta edad. En el libro citado están documentados 1.190 fallecimientos solo de niños y niñas entre Julio de 1936 y febrero de 1937, cuando se produce “la Desbandá”. Bronconeumonía, Gastroenteritis, Sarampión, Difteria, Tifus, Tuberculosis, Raquitismo… provocadas por las condiciones insalubres, el hacinamiento, el desbordamiento de hospitales… Pero cuando las tropas fascistas ocuparon Málaga, criticaron la ocupación de las iglesias y de la catedral como refugios y contaron otra versión de las desgracias de las personas huidas; el ABC de Sevilla en su edición del 11 de febrero decía “…allí han muerto los proletarios de viruela negra, del tifus, de lo que sea, como si el cielo les hubiese enviado el castigo que se merecían por sus profanaciones y sacrilegios…” Luis Bolín, miembro de la burguesía malagueña, que jugó un papel importante en el alquiler del avión Dragón Rapide que trasladó el 18 de julio de 1936 al general Francisco Franco desde las islas Canarias a Tetuán y que había sido corresponsal de ABC, también escribió el 8 de Febrero, al visitar la catedral: “…El espacio interior estaba ocupado en su casi totalidad, por una horda repugnante hacinada en la mugre y la porquería, con las capillas laterales infectadas y los míseros petates tirados por el suelo. Un niño muerto yacía al pie de una columna; un hedor insoportable –el clásico olor a rojo- se extendía por las naves…”.

Precisamente en el acto de esta tarde, habló una de esas personas que buscaron refugio en Málaga. Ella se llama Armonía, entonces tenía 3 años y medio, ahora tiene cerca de 93, una buena memoria, un tono de voz enérgico y una gran simpatía. Su padre, Manuel, soldado republicano de orientación anarquista, y que estaba en el frente, le mandó un aviso a su madre, Isabel, que, ante la inminente caída de Ronda, cogiera lo indispensable y huyera con Armonía y otros dos hermanos, a San Pedro de Alcántara, cerca de Marbella, a casa de una prima suya.

Como Armonía padecía estrabismo, Isabel, que estaba embarazada, decidió llevarla a un oculista a Málaga. Pero de allí no pudieron regresar, ante el aumento de los bombardeos sobre Málaga y el avance de las tropas fascistas. El 7 de febrero, Isabel cogió a su hija Armonía, y salió huyendo con el resto de la población.

En la huida, a la altura de Torre del Mar, la madre que preñada no tenía fuerzas para llevar a su hija y esta ya no podía casi andar, le pidió a un miliciano que iba a caballo que llevara a la niña con él, de manera que fueron andando juntos hasta la zona de Lagos, una pedanía de Vélez Málaga. Allí hubo un intenso bombardeo sobre la columna de huidos, que la dispersó y causó una gran matanza. Isabel perdió el contacto con su hija y el miliciano.

Un padre, con 4 hijos, que después del bombardeo había decidido volverse, escuchó el llanto de una niña, al pasar cerca de unos cañaverales. Investigando el ruido, se encontró a Armonía entre un montón de cadáveres. La recogió y se la llevó de vuelta para Málaga. Al pasar por la azucarera de Torre del Mar, se encontró con el guarda de la azucarera y le contó que había recogido a la niña, pero que el no podía con tantos hijos. Entonces la mujer del guarda intercedió para quedarse con la niña, ya que ella tenía dos niños y le hacía ilusión cuidar de una niña. Armonía vivió hasta los 7 años con esta familia.

Ocurrió, que siguiendo estando necesitada de que la viera un oculista, su nueva familia la llevó a Málaga, y en la consulta coincidieron con una familia de Ronda, a la que contaron el origen de Armonía, ya que la niña no pronunciaba bien el nombre de Armonía, por lo que la acabaron llamando María, pero si pronunciaba bien la palabra Ronda.

Isabel, su madre, que había llegado a Almería huyendo y desde ahí a Valencia, donde se encontró con su marido, acabó volviendo a Ronda, y allí le contaron que posiblemente, su hija viviera con la familia del guarda de la azucarera de Torre del Mar. Así, su madre fue a buscarla y se produjo el reencuentro familiar.

Armonía, siendo joven aún se marchó a Tánger, donde se casó y tuvo 4 hijos. Al quedar viuda se fue a vivir a Málaga, donde vive con el que es su tercera pareja.

Mañana día 6 de febrero salimos en marcha, esperando que el tiempo nos acompañe, hacia la ciudad de Nerja.