'Política real y activismo político'

Se afirma, y no siempre sin razón, que los asuntos internos de los partidos políticos, cada vez interesan menos a la ciudadanía. Que éstas son cuestiones carentes de interés y que lo verdaderamente importante es el mensaje y la acción política que sustenta a cada fuerza política y la manera en que se traslada al cuerpo social ese mensaje y esa acción. La ciudadanía, de este modo, tan sólo conocería y valoraría la imagen pública de la política, dejando al margen el trabajo interno, no siempre sólo interno, de las personas que de forma voluntaria están dispuestas a aportar un plus de trabajo, de energía y de dedicación a conformar la propuesta política, la estrategia y la comunicación hacia el exterior. Y sin embargo, algo falla en esa perspectiva, en mi opinión.
Estar en la calle, conocer y acercarse a los problemas de la gente y cuidar y mejorar la calidad de vida de la misma, no parece tarea que se pueda desempeñar con eficacia, si ese acercamiento y ese conocimiento de la realidad no tiene luego su reflejo en la actuación diaria del Partido, y eso se consigue de manera mucho más adecuada si los canales internos de participación y de movilización están bien engrasados, para dar cumplida respuesta a la recepción, administración y ulterior gestión de toda esa información
Los propios documentos de trabajo de los partidos aluden a esta cuestión. Sin ir más lejos, el propio borrador de ponencia política del PSOE de Granada para su inminente Congreso provincial del día 29 de marzo señala en uno de sus apartados que “Las mujeres y hombres que conformamos esta organización política centenaria sabemos que nuestro principal valor está en nuestra capacidad para estar en la calle, para acercarnos a quienes tienen los problemas y a quienes desde otros espacios asociativos y activistas intentan resolverlos. Para los y las socialistas, el país entero y, por ende, la provincia descansa en cada una de las personas que la forman. Cuidar de esas personas, mejorar su calidad de vida día tras día y defenderlas de las injusticias es la forma más alta de patriotismo que sabemos practicar”.
Estar en la calle, conocer y acercarse a los problemas de la gente y cuidar y mejorar la calidad de vida de la misma, no parece tarea que se pueda desempeñar con eficacia, si ese acercamiento y ese conocimiento de la realidad no tiene luego su reflejo en la actuación diaria del Partido, y eso se consigue de manera mucho más adecuada si los canales internos de participación y de movilización están bien engrasados, para dar cumplida respuesta a la recepción, administración y ulterior gestión de toda esa información. Que, en caso contrario, caería en saco roto, con la consiguiente frustración de la propia militancia y la ciudadanía. Tal vez, buena parte de la llamada “desafección” política tenga su origen en esa deficiente gestión de las expectativas ciudadanas por la incapacidad o dificultad de los partidos de mostrarse más permeables y más abiertos a ese sentir ciudadano.
Parece evidente que a estas alturas del siglo XXI y con la que está cayendo en el mundo, no basta con proclamar “permeabilidad”, “vanguardia”, “cambio”, etc, como vocablos sin más, obviando la profunda carga política y democrática que encierran, y el importante valor que se les ha de dar a los mismos en la sociedad actual
Abundando en la citada Ponencia provincial del PSOE, seguimos leyendo que “El PSOE de Granada es casi tan antiguo como el propio PSOE y quienes hoy lo conformamos heredamos con orgullo su historia y los ideales de libertad, igualdad y justicia social que lo animan desde su fundación. Los valores y principios que deben guiar nuestra actuación son clásicos y no renunciamos a ellos, pero el PSOE de Granada, como herramienta de cambio imprescindible al servicio de la sociedad, debe situarse siempre en la vanguardia de la práctica política. Es por ello que debemos analizarnos y repensarnos de forma continua para ser permeables a los cambios sociales y los cambiantes modos de interacción política de la ciudadanía, pues solo así seremos capaces de articular un proyecto actual con bases intemporales”.
Parece evidente que a estas alturas del siglo XXI y con la que está cayendo en el mundo, no basta con proclamar “permeabilidad”, “vanguardia”, “cambio”, etc, como vocablos sin más, obviando la profunda carga política y democrática que encierran, y el importante valor que se les ha de dar a los mismos en la sociedad actual. En el funcionamiento y dinámica interna de los partidos, en primer lugar.