Nueva reordenación del transporte público en la capital.

Des-lumbrados y des-nortados

Blog - Sacando punta - Ignacio Henares - Lunes, 23 de Abril de 2018
Indegranada

La propuesta de ampliación de la estación de esquí es un atentado ambiental y una mala apuesta económica, pero antes que nada es imposible legalmente.

Hace unas semanas en la inauguración oficial del Congreso Internacional de las Montañas, Cimas, el representante de los empresarios granadinos pedía al conjunto de las instituciones “que se abriera un diálogo y se estudiara la viabilidad de la ampliación de la estación de esquí”. Quedaba así como Dios ante su clac y generaba un estupor ante el resto, la mayoría, de los asistentes, entre los que abundaban científicos y gestores de espacios protegidos. Entre los asombrados había también alcaldes y alcaldesas y ediles de los pueblos de las distintas comarcas que conforman el macizo nevadense, y pequeños empresarios y autónomos que se buscan la vida apostando por un turismo sostenible, que se quejan, con razón, de que siempre se mire a la estación y al esquí y se olvide el resto del territorio y otras formas alternativas de desarrollo. La respuesta la tuvo a lo largo del Congreso pero se la resumo en dos momentos: en la conferencia inaugural del profesor Eduardo Martínez de Pisón que afirmó que “el desarrollo sostenible es la clave para que las montañas perduren en los valores que siempre han tenido” y en la intervención magistral en la jornada de clausura del naturalista Joaquín Araújo que dijo que “mirar Sierra Nevada es contemplar las almohadas del cielo”.

Hace apenas una semana, quizás sobre-animado por las extraordinarias precipitaciones de esta temporada, deslumbrado, tal vez por la blancura de la hermosa capa de nieve que podemos disfrutar, ¡a mediados de abril!, el presidente del PP-A, también se ha tirado al charco y ha reavivado este recurrente debate aludiendo a “que se vea la posibilidad de la ampliación del dominio esquiable”.

La ceguera de los primeros y su obcecación en reducir Sierra Nevada a la estación de esquí y no pensar en las oportunidades del resto del territorio, es ya conocida pues sólo ‘ven’ los proyectos especulativos, los pelotazos urbanísticos o de otra índole y ni se les ha visto, ni se les espera, nunca apoyando alguna iniciativa de lo que se ha dado en llamar desarrollo sostenible

La ceguera de los primeros y su obcecación en reducir Sierra Nevada a la estación de esquí y no pensar en las oportunidades del resto del territorio, es ya conocida pues sólo ‘ven’ los proyectos especulativos, los pelotazos urbanísticos o de otra índole y ni se les ha visto, ni se les espera, nunca apoyando alguna iniciativa de lo que se ha dado en llamar desarrollo sostenible. Hablarles de transición hacia un nuevo modelo productivo o de economía circular, eso debe sonarles ya al idioma del presidente del Granada CF a los de la confederación granadina de empresarios, que no consta que aprovecharan la ocasión para pedirle a Moreno Bonilla que haga algo por los más de tres años  de aislamiento ferroviario, por poner una reivindicación concreta, cierta y cercana.

Lo del presidente del PP, un señor sonriente que llaman los suyos JuanMa y que se desplaza en estos días por tierras andaluzas intentando hacernos creer, frente a cualquier análisis medianamente serio,  que los Presupuestos del gobierno de Rajoy son estupendos para Andalucía, es mucho más grave si cabe. No tiene que apelar a nadie para ‘explorar ese camino’.  Saben los populares, si no lo supieran sería todavía peor, que la ampliación de la estación de esquí actual o la creación de una nueva estación de esquí, es inviable, en primer lugar desde el punto de vista legal. La Ley de Parques Nacionales, aprobada en solitario por la mayoría absoluta del PP en 2014, prohíbe taxativamente esta posibilidad. Y digo que saben los populares, o debieran saber, porque los empresarios andaluces promovieron una enmienda a esa ley para ‘abrir una puerta’ a la ampliación de la estación, iniciativa que el gobierno y el grupo parlamentario del Partido Popular no secundaron, no se atrevieron en mi opinión. Es decir, con la actual ley en la mano, no se puede plantear siquiera la cuestión que reclaman algunos empresarios. Otra cosa sería sacar del parque nacional las zonas ‘a demoler’, una cuestión que nunca han planteado, quizás sospechando la ‘mala prensa’ que tendría. Ambas ‘soluciones’, modificar los límites del parque o  modificar las leyes requieren que se debata en las Cortes Generales por lo que no tienen que mirar a nadie si de verdad quieren plantear el asunto aparte de regalarle el oído a cuatro incorrectamente denominados empresarios de la nieve o querer sumarse al peligroso deporte de crear agravios entre los andaluces.

Porque seamos claros y no mareemos la perdiz, nadie en su sano juicio se cree eso de las estaciones sostenibles, ‘verdes’. Una estación de esquí provoca un gran impacto en su construcción y en su funcionamiento y supone una alteración grave del medio natural. No hay otra manera. Una cosa es intentar reducir los impactos negativos de una estación ‘heredada’ y otra seguir ‘comiendo’ los ecosistemas singulares de la alta montaña. Por mucho que diga algún charlatán de feria sobre “una estación ecológica”, la habilitación de pistas de esquí, su mantenimiento, la creación de drenajes para el deshielo, la instalación de empalizadas, la fabricación de nieve ‘producida’, la construcción de remontes, la preparación de la nieve con máquinas (que hay que guardar en algún sitio), las instalaciones para el personal que mantiene la estación … no son de quita y pon de 9 de la mañana a 6 de la tarde. No se puede desconocer estas exigencias o lo que sería peor pensar que va a colar un engaño que intente ocultarlas.

En conclusión, la propuesta del Bonilla tiene una clara respuesta: si están a favor de descatalogar una zona del parque nacional y/o considerar que en un parque nacional es compatible “la ampliación del dominio esquiable”, lo que deben hacer es echarle valor y dejar de entretener la pelota o echarla a otros tejados y promover la modificación de la, reciente

Este debate sobre el debate de la ampliación de la estación de esquí o de crear nuevas estaciones, no es serio, sería gratuito si no fuera porque se juega con las cosas de comer alegremente. Con este tipo de propuestas en una provincia como la nuestra, con el nivel de paro y las carencias que tenemos, resulta absolutamente irresponsable y tiene toda la sospecha, viniendo de donde viene, de querer desviar la atención sobre la falta de respaldo y compromiso con otros proyectos.

En conclusión, la propuesta del Bonilla tiene una clara respuesta: si están a favor de descatalogar una zona del parque nacional y/o considerar que en un parque nacional es compatible “la ampliación del dominio esquiable”, lo que deben hacer es echarle valor y dejar de entretener la pelota o echarla a otros tejados y promover la modificación de la, reciente, Ley de Parques Nacionales que ellos mismo aprobaron. Pueden pedirle respaldo a Ciudadanos a ver si la formación naranja muerde este anzuelo y compiten entre ellos a ver cuál de los dos es más depredador del medio ambiente, quiero decir ‘defensor del activo y dinámico sector empresarial granadino’. Contra la Junta, responsable de velar por la conservación del patrimonio natural y promover un modelo de desarrollo respetuoso con el medio ambiente en los espacios naturales protegidos, los naranjas granadinos, pueden tener la tentación de apuntarse a cualquier bombardeo.

Antes de que se metan en honduras advierto que ganar esa batalla legislativa no supone ganar la guerra. Ese cambio legislativo no es el único obstáculo que se encontrarán en el camino hacia la destrucción de la alta montaña. Aparte de la movilización social que espero que se produjera debo informar, por si no lo saben, que un proyecto de esas características no cuela como ligado a la conservación del espacio y a las actividades tradicionales por lo que al estar en la Red Europea Natura 2000, es Zona de Especial Conservación (ZEC) y Zona Especial de Protección para las Aves (ZEPA), deberá ser remitido a la Unión Europea y convencerles de que es compatible con la conservación de la extraordinaria biodiversidad y el paisaje de las cumbres. Y también deberán recibir el informe favorable de la UNESCO al estar incluido en la zona núcleo, la de mayor protección y de mayor fragilidad, de la Reserva de la Biosfera.

Suponiendo que todos esos ‘trámites’ se superan, que se producen las modificaciones legislativas a nivel nacional y autonómico y que engañamos a todos los organismos internacionales, dentro de unos ¿12-15-20? años, en el mejor de los casos, podríamos entrar en el debate sobre la viabilidad económica, técnica, ambiental de los proyectos, aunque quizás ya para esas fechas no haya que preocuparse porque, a este este paso, y a pesar del excepcional año de precipitaciones y temperaturas, que a muchos ha deslumbrado, para entonces el cambio climático haya resuelto el debate.

Ignacio Henares Civantos es conservador del parque nacional y parque natural de Sierra Nevada desde 2007. Biólogo y Máster (de los de verdad) en Gestión del Medio Ambiente y del Agua por la Universidad de Granada. Desde 1989 es funcionario, técnico del cuerpo superior facultativo de la Junta de Andalucía donde ha desempeñado varias tareas en las Consejerías de Agricultura y Pesca y de Medio Ambiente. Escritor de numerosos artículos sobre medio ambiente y conferenciante incansable, en los últimos años ha sido coautor de dos interesantes libros sobre la fauna de Sierra Nevada: “Las Aves de Sierra Nevada” y “Mariposas diurnas de Sierra Nevada”. Colabora con el periódico Granada Hoy desde el año 2014 con un reportaje semanal dedicado a Sierra Nevada. A las series sobre “Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad”, “La Huella del Cambio Global” y “Sierra Nevada, Montaña de Oportunidades”, con más de 150 artículos, suma en la actualidad una nueva denominada “Sierra Nevada, Paisaje y Paisanaje” en la que se aproxima al parque nacional y natural de Sierra Nevada a través de ‘nombres propios’.