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Cúllar desentierra la memoria de sus represaliados

Blog - Foro de la Memoria - Redacción El Independiente de Granada - Sábado, 15 de Junio de 2019
Sepultada durante el franquismo y silenciada durante la democracia, Cúllar restituye la memoria de las víctimas y los represaliados, en un municipio que sufrió una brutal violencia por el franquismo.
Acto franquista en la Plaza del Caudillo de Cúllar. Gentileza de Jesús Ruiz Escudero.
La historia desenterrada
Acto franquista en la Plaza del Caudillo de Cúllar. Gentileza de Jesús Ruiz Escudero.


La Historia Desenterrada. Víctimas del franquismo y el exilio en Cúllar (1939-1945), editado por Círculo Rojo, es un monumental trabajo de investigación de los doctores de Historia Javier Castillo Fernández y Eusebio Rodríguez Padilla, que recupera la historia de más de 400 represaliados del municipio por el franquismo, y que sirve de base para este reportaje que publicamos en memoria de todos ellos. La imagen de la portada del libro, que refleja un acto franquista en la Plaza del Caudillo de Cúllar ilustra este reportaje. La imagen es de Jesús Ruiz Escudero.

Dice el alcalde de Cúllar, Alonso Segura (IU), que no se entiende tantos años de enterramiento de la brutal represión que sufrió su municipio al término de la guerra civil. Ni tampoco que al restituirse la democracia, siguiera viviendo en el olvido.

Lo dijo el pasado viernes 7 de junio en la presentación del libro, ante una abarrotada Casa de la Cultura, donde asistieron familiares de víctimas, algunas de ellas en su primera visita a Cúllar, procedentes de puntos tan diversos como Galicia, Canarias o Francia.

Entre 1939 y 1945 numerosos vecinos y en algunos casos familias enteras -padres, hijos, hermanos…- sufrieron todo tipo de persecuciones por su lealtad durante la guerra al gobierno legítimo de la República, cebándose especialmente en las capas populares de los barrios más humildes y de las numerosas aldeas del término municipal

La restauración de la memoria de Cúllar contó con la participación activa de la ciudadanía. El alcalde dictó un bando en julio del año pasado solicitando la colaboración de la ciudadanía y en el que se ofrecía el nombre, domicilio y, en su caso, el apodo de estos centenares de represaliados. En el mismo se animaba a los vecinos y familiares que contaran de información de interés, tanto de las personas que figuran en el bando como de otras que no apareciesen en el mismo, a que colaboren en la investigación para ofrecer la cara humana y el punto de vista de los familiares, frente a "la fría y sesgada" información ofrecida por la documentación oficial.

Y la ciudadanía respondió.

Entre 1939 y 1945 numerosos vecinos y en algunos casos familias enteras -padres, hijos, hermanos…- sufrieron todo tipo de persecuciones por su lealtad durante la guerra al gobierno legítimo de la República, cebándose especialmente en las capas populares de los barrios más humildes y de las numerosas aldeas del término municipal.

Además de los sumarios militares y consejos de guerra -base fundamental de la investigación-, que en la mayoría de los casos derivaron en condenas de prisión, la mayoría de 12 años y un día, o de pena de muerte, la represión se extendió a otros ámbitos, como el laboral -con la depuración de funcionarios y maestros-, el civil -con la incautacion de bienes de los condenados y sus familias mediante la Ley de Responsabilidades Políticas- y el ideológico -con la persecución de masones y comunistas-.

La restitución ha alcanzado a 432 personas, que sufrieron algún tipo de persecución o represión por las autoridades franquistas tras la guerra civil. Un porcentaje elevado para un municipio que en 1940 contaba con unos 9.000 habitantes

A esta persecución disfrazada de legalidad, se le unió la discriminación social de los represaliados y de sus familias, estigmatizados durante décadas por su condición de “rojos”. Muchos optaron por emigrar a otras regiones en búsqueda del anonimato y de un vida mejor.

La restitución ha alcanzado a 432 personas, vecinas o nacidas en ese lugar, que sufrieron algún tipo de persecución o represión por las autoridades franquistas tras la guerra civil. Un porcentaje realmente importante para una localidad que en 1940 contaba con unos 9.000 habitantes.

En la investigación, se ha podido determinar 402 procesos judiciales, o que 52 cullarenses murieron fusilados, por suicidio, malos tratos o enfermedad en prisión, así como abatidos por las fuerzas de seguridad. En aquellas lamentables, cárceles, que en el municipio se quedó pequeña, y habilitaron otra casona mayor, si no tenías un familiar o amistad que te llevara comida, de inanición te morías, contaba Eusebio Rodríguez Padilla, uno de los dos autores del excepcional trabajo.

Establecidos en la victoria, los sublevados se iban a dedicar a depurar una sociedad que creían contaminada de libertad, para ello utilizaron todos los resortes puestos a su alcance para aplicar una represión lo más extensa posible.

En el municipio de Cúllar se iba a imponer una depuración de la sociedad cullarense, a través de la Justicia Militar, donde la muerte, la prisión, la pérdida de bienes y las depuraciones profesionales iban a ser moneda común contra todos aquellos que tuvieron o pudieron tener alguna relación con la Etapa Republicana comprendida entre 1936 y 1939. No debemos olvidar a todos aquellos que, por unos u otros motivos, se vieron afectados por la lucha guerrillera contra la dictadura o sufrieron el exilio y el destierro.

Si la represión fue dura en toda España, en Cúllar arroja datos de mucha más virulencia: más de cuatrocientos de sus vecinos se vieron detenidos, vejados, maltratados y muchas veces enfrentados al pelotón de fusilamiento.

Los investigadores ponen nombres a los sujetos pacientes de la represión en Cúllar, quiénes fueron los afectados por el nuevo régimen franquista, cómo fue su proceso judicial y su estancia en las prisiones con rigurosidad y competencia.

La etapa franquista en Cúllar habla de cruel represión, de sufrimienbto y de personas que nunca hubieran sido protagonistas pero que se convierten al rescatarlos del olvido.



Fruto de esta investigación se sabe dónde yacen los restos de Antonio Manchón Jiménez, El Carbonero, uno de los gerrilleros más afamados de la zona, que provocó la dentención de un centenar de personas, por ser de su partida o considerar que les ayudaron.



Carlos Lara Gómez, Carabinas. Fue el primer cullarense ejecutado tras la guerra civil. Nacido el 5 de mayo de 1902, hijo de José y María, casado con Luisa Guerrero Tello y padre de ocho hijos. Campesino y comerciante. Afiliado a la UGT y al PCE antes de la guerra.Participó en el frustrado asalto a la sublevada Galera el 29 de julio de 1936. Nombrado concejal por el PCE el 1 de diciembre de 1937, hasta que hubo de incorporarse a su reemplazo en mayo de 1938. Detenido en Cúllar el 29 de abril de 1939 por la Policía Militar, en sentencia de 26 de agosto de 1939 fue condenado a muerte.El 12 de enero de 1940 fue trasladado desde la prisión de Baza, en la carrertera de Caniles, al cementerio de la ciudad, donde fue ejecutado a las 5.30 horas y ennterrado en una fosa situada a 23 pasos de la carretera de poniente, 23 pasos norte, 18 pasos sur y 31 pasos Levante, el Patio número 1.
En marzo de 1945 el Juzgado de Instrucción de Baza pidió información a la Falange de Cúllar sobre su ideología y su situación económica con el fin de incautarse de sus propiedades. El informe aclaraba: "que dicho individuo fue ejecutado por acción de la Justicia y (...) su familia se halla en la mayor indigencia":
Este es un espacio para el recuerdo y homenaje de las víctimas del franquismo. Para que nunca se olvide. Para que nunca se repita.

En colaboración con: 



las asociaciones memorialistas de Granada. 
Gracias al Ayuntamiento de Cúllar y a Radio Cúllar FM.

 
Los autores de La Historia Desenterrada. Víctimas del franquismo y el exilio en Cúllar (1939-1945)
  • Javier Castillo Fernández (1968). Licenciado con grado en Filosofía y Letras, Premio extraordinario de Licenciatura y Doctor en Historia por la Universidad de Granada. Trabaja como archivero facultativo en el Archivo General de la Región de Murcia, donde ocupa el puesto de Técnico Responsable, y ha sido director de la Biblioteca Regional de Murcia (2009-2011). Es especialista en historia del antiguo Reino de Granada y ha centrado sus investigaciones en la comarca de Baza entre los siglos XV al XX. Autor de más de medio centenar de publicaciones entre libros, artículos y comunicaciones científicas, ha impartido numerosas conferencias y cursos y participado en congresos y jornadas de historia, archivística, biblioteconomía y etnología.
  • Eusebio Rodríguez Padilla. (1955). Se licenció en Humanidades por la Universidad de su ciudad natal, obteniendo el Doctorado en Historia Contemporánea con la tesis «La Justicia Militar en Almería, 1939- días1945. El Delito de Rebelión». Es miembro del grupo de investigación “Estudios del Tiempo presente” de la Universidad de Almería y del Instituto de Estudios Almerienses de la Diputación Provincial. Ha participado en numerosos congresos y reuniones científicas, habiendo sido vocal en el II y III Congreso Internacional de «Historia de la Transición». En el año 2013, fue premio ‘Memoria Histórica’ otorgado por la Junta de Andalucía. También ha publicado diversos artículos científicos en revistas de Almería, como Axarquía, Almansura, Velezana, Farúa, El Afa, El Eco de Alhama, Nacimiento, o en algunas de Granada, como Péndulo. Asimismo tiene varios libros publicados, con títulos como La Represión franquista en Almería, 1939- 1945 (Arráez, 2005); El pueblo gitano en la Guerra Civil y la posguerra. Andalucía Oriental (Romi, Granada, 2009); y El Ejército Guerrillero de Andalucía, 1945-1952 (Arráez, 2011). En la actualidad participa junto a otros investigadores en el proyecto «Memoria Histórica de Andalucía», que pretende aunar y dar a conocer una serie de trabajos de investigación sobre la Segunda República y la represión franquista, habiendo publicado los episodios de este periodo sobre Bacares, Fiñana, Garrucha (éste en coautoría con Manuel León), Macael (junto a Ramón Ramos) Peligros (con Mª Isabel Brenes), Sierro (con Juan Torreblanca), Zafarraya (con Francisco González Arroyo), todos ellos editados por Arráez Editores en esta misma colección.