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La queja por no asistir a la cena de gala no empañó, pese al empeño, la espectacuar imagen proyectada de Granada

‘Vergüenza ajena’

Opinión - Juan I. Pérez - Domingo, 8 de Octubre de 2023
Querían asistir a la cena de gala de la cumbre, pero ni el protocolo lo permitía ni había precedentes.
El Ayuntamiento de Granada, durante los días de la cumbre.
Ayto. Granada
El Ayuntamiento de Granada, durante los días de la cumbre.

Como lo que no ha sucedido, alguna vez, también tiene su historia, merece ser reconstruida la que no fue, pero querían que sucediera, la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno: asistir a la cena de gala en la Alhambra de la cumbre Europa de Granada.

Lo merece porque causaron vergüenza ajena en el inicio de una cumbre que ofreció a Europa y al mundo una imagen espectacular de Granada, y la deslumbrante Alhambra, gracias, que a algunos se les olvida, a la decisión de Pedro Sánchez de elegirla sede del más relevante encuentro durante la presidencia española de la UE

Lo merece, por aclarar, la salida de tono de las declaraciones de la alcaldesa y, en nombre de Moreno Bonilla, del consejero de Presidencia, Antonio Sanz. La una se quejaba amargamente por no ser invitada, y el segundo, en su habitual tono zafio, lo elevaba a crisis institucional (“ninguneo”, bla, bla, bla…) y cargar contra Pedro Sánchez, por dos veces, ante los micrófonos. Al coro se unió el portavoz del Gobierno andaluz, Ramón Fernández-Pacheco.

Lo merece porque causaron vergüenza ajena en el inicio de una cumbre que ofreció a Europa y al mundo una imagen espectacular de Granada, y la deslumbrante Alhambra, gracias, que a algunos se les olvida, a la decisión de Pedro Sánchez de elegirla sede del más relevante encuentro durante la presidencia española de la UE.

Carazo y Moreno Bonilla querían figurar en la cena de gala de la Comunidad Política Europea, en la que el jefe del Estado, el rey Felipe VI ejercía como anfitrión, de las 52 delegaciones europeas, con sus presidentas o presidentes a la cabeza. Querían una foto más para su extenso álbum. Pero no pintaban nada.

Desde que el presidente francés Emmanuel Macron, que en ese momento ostentaba la presidencia rotatoria del Consejo de la UE, propusiera el 9 de mayo de 2022 la creación de la Comunidad Política Europa, con el objetivo de dar respuesta a los retos y problemas regionales causados por la invasión rusa de Ucrania, el grupo se reunió por primera vez en octubre de 2022 en Praga, en una cumbre que contó con participantes de 44 países europeos. La segunda, a la que asistieron 45, tuvo lugar en Moldavia en junio de 2023 y Granada fue la tercera.

¿Merecía la pena el ridículo? El asesor más fiel de un político o política que se precie siempre será la papelera. Para desechar aquello que, pensado dos veces, nada aporta, salvo abochornar a sus representados. También es defender Granada, salvaguardarla de polémicas absurdas y que sea utilizada con fines partidistas

En ninguna de las dos anteriores, asistieron a la cena de gala ni los alcaldes ni los presidentes regionales. La misma Carazo reconoció en sus declaraciones que al solicitarlo le explicaron que “el protocolo era muy estricto” y que “no había precedentes”.

¿Merecía la pena el ridículo? El asesor más fiel de un político o política que se precie siempre será la papelera. Para desechar aquello que, pensado dos veces, nada aporta, salvo abochornar a sus representados. También es defender Granada, salvaguardarla de polémicas absurdas y que sea utilizada con fines partidistas.

Cuando algunos dirigentes no están a la altura de la sociedad a la que representan, la falla que provocan causa pudor.

No se puede entender que un acontecimiento tan relevante, no exista un espacio, por muy pequeño y esquinado que sea, donde el sentido común ahuyente polémicas tan peregrinas. Por una foto.

Es el lamentable contrapunto que ni empañó, pese al empeño, el marco de una cumbre en la que, desde Granada, la representación española ha dado imagen de modernidad y de futuro a Europa y al mundo

Es el lamentable contrapunto que ni empañó, pese al empeño, el marco de una cumbre en la que, desde Granada, la representación española ha dado imagen de modernidad y de futuro a Europa y al mundo. Y trasladó con elegancia parte de lo mejor de Granada. No faltó Lorca (en el discurso inaugural del presidente en funciones: “Un canto a la esperanza ante toda violencia”), ni el flamenco, por Marina Heredia, que abrió su concierto en El Partal por tangos de Granada. Al otro lado, lejos de la Alhambra y la cena de gala, ese tufo a rancio, que persiste.

Y, como siempre, ha sido la población de Granada la otra estrella de la cumbre, junto a la ciudad y Zelensky que, en la Alhambra, ante de reunirse con el rey, fue informado de un nuevo ataque ruso con misiles que mató a más de 50 personas. La gente de Granada, generosa y ejemplar, también resignada y con paciencia, por las extremas restricciones que reunir a tanto mandatario obligaba.

Máximo reconocimiento también a las fuerzas y cuerpos de seguridad, y la excelente coordinación entre instituciones para que haya sido un éxito para Granada y España. Impecable la atención de los guías de la Alhambra.

Ya dijeron que no a la propuesta socialista de que la Junta, como en otras comunidades autónomas, ayudara para aumentar las conexiones aéreas de Granada

Y los máximos beneficiarios, el empresariado hostelero de toda la vida, con locales y hoteles llenos. Tan reclamador siempre, justamente, y tan parco en sus exigencias frente a sus más cercanos.

Ahora, empresarios, Junta de Andalucía, Diputación y Ayuntamiento deberían aprovechar el escaparate internacional de la cumbre europea, que ha vuelvo a poner de moda a Granada, para invertir en campañas de refuerzo y, en sus competencias, contribuir a facilitar que llegue el turismo que tanto persiguen. Ya dijeron que no a la propuesta socialista de que la Junta, como en otras comunidades autónomas, ayudara para aumentar las conexiones aéreas de Granada

Es su turno. Y no tengo la certeza de que vayan a estar a la altura.