Los océanos ya tienen una ‘Constitución'

Blog - Sacando punta - Ignacio Henares - Miércoles, 21 de Enero de 2026
Diferentes especies de peces nadando en una zona marina protegida.
AO/Kurt Arrigo
Diferentes especies de peces nadando en una zona marina protegida.

El Tratado de Biodiversidad Marina más allá de la Jurisdicción Nacional, conocido como Tratado de Alta Mar o BBNJ, ha entrado en vigor el pasado fin de semana. La normativa ofrece por primera vez un marco legal vinculante para conservar y usar de forma sostenible la vida marina en casi dos tercios de los mares y océanos que hasta ahora carecían de protección eficaz.

Su activación constituye una esperanza real para el corazón azul del planeta y representa un hito histórico en la gobernanza de los océanos y en la protección de la biodiversidad marina. La “Alta Mar” deja de ser ‘marritorio’ sin ley

Su activación constituye una esperanza real para el corazón azul del planeta y representa un hito histórico en la gobernanza de los océanos y en la protección de la biodiversidad marina. La “Alta Mar” deja de ser ‘marritorio’ sin ley.

Para España, primer país de la Unión Europea que lo ratificó representa la reafirmación de un compromiso con la salud de los océanos y plantea nuevos retos en investigación, gobernanza y cooperación internacional.

Un océano al límite: los retos del Cambio Global

La Alta Mar es vital para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la economía mundial ya que sostiene grandes caladeros y soporta el transporte marítimo internacional. Facilita el alimento de más de 3.000 millones de personas y soporta la economía directa de cientos de millones.

También es un pilar fundamental para la estabilidad climática. Los mares y océanos sanos generan la mitad del oxígeno que respiramos y absorben enormes cantidades del CO₂ que emitimos, lo que atenúa el efecto invernadero causado por el cambio climático

También es un pilar fundamental para la estabilidad climática. Los mares y océanos sanos generan la mitad del oxígeno que respiramos y absorben enormes cantidades del CO₂ que emitimos, lo que atenúa el efecto invernadero causado por el cambio climático.

Protegerlos es, por tanto, una medida imprescindible para frenar la crisis climática y ecológica.

La entrada en vigor de este Tratado Internacional se produce en un momento en el que el Cambio Global está cobrándose las facturas de los impactos ambientales que han sufrido, y siguen sufriendo, mares y océanos: 

➔   Los océanos se están ‘asfixiando’. Al absorber más del 90% del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero, las aguas están perdiendo oxígeno.

➔   Acidificación. El exceso de CO2 absorbido altera el pH del agua, disolviendo literalmente las conchas de moluscos y destruyendo los arrecifes de coral, la ‘guardería’ de la biodiversidad marina.

➔   Sobreexplotación y Contaminación. La pesca industrial descontrolada y la acumulación de microplásticos han llevado a muchas especies al borde de la extinción.

Un hito histórico para los océanos

Después de casi 20 años de negociaciones internacionales, el Tratado de Alta Mar ha pasado de ser un ambicioso texto diplomático a una realidad jurídica que regirá la conservación de los océanos a escala planetaria. Su entrada en vigor se ha producido una vez superado el umbral de ratificación exigido, (60 Estados), ya que 83 países lo han incorporado ya a su derecho interno. 

Este instrumento, articulado bajo el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, establece por primera vez reglas vinculantes para salvaguardar la biodiversidad en áreas situadas fuera de cualquier jurisdicción nacional, lo que incluye la inmensa mayoría del océano que se extiende más allá de las 200 millas náuticas de las costas

Este instrumento, articulado bajo el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, establece por primera vez reglas vinculantes para salvaguardar la biodiversidad en áreas situadas fuera de cualquier jurisdicción nacional, lo que incluye la inmensa mayoría del océano que se extiende más allá de las 200 millas náuticas de las costas. La biodiversidad marina, por primera vez, está por encima del beneficio económico inmediato.

Estos son los tres pilares en los que se fundamenta:

➔   El Tratado es la pieza clave para cumplir el objetivo global de proteger el 30% de los océanos para 2030 (objetivo conocido como 30x30). A partir de hoy, se pueden crear Áreas Marinas Protegidas donde la actividad humana esté restringida para permitir que la vida se recupere.

➔   Ninguna actividad, (como la minería submarina o nuevas rutas comerciales), podrá iniciarse en alta mar sin una Evaluación de Impacto Ambiental rigurosa y transparente.

➔   Los beneficios derivados de los recursos genéticos marinos deberán compartirse de forma equitativa entre países ricos y en desarrollo, fomentando una ciencia oceánica global.

Según Naciones Unidas, este acuerdo no solo cierra una brecha histórica en la gobernanza de los océanos, sino que también introduce mecanismos que transformarán el modo en que la comunidad internacional aborda la conservación marina, el uso sostenible de los recursos y la distribución equitativa de beneficios derivados de los recursos genéticos marinos.

España en la escena global

España ha desempeñado un papel activo en el proceso de promoción y ratificación del Tratado. Fue uno de los primeros países de la Unión Europea en depositar su instrumento de ratificación y ha respaldado los esfuerzos diplomáticos para que la Unión Europea en su conjunto impulse la protección de los océanos como prioridad estratégica.

La ratificación por parte de España se inscribe en un compromiso más amplio con la agenda internacional de conservación marina y otras metas globales como el objetivo 30×30, que el Tratado hace más viable.

La ratificación por parte de España se inscribe en un compromiso más amplio con la agenda internacional de conservación marina y otras metas globales como el objetivo 30×30, que el Tratado hace más viable.

Además, múltiples voces científicas y de organizaciones no gubernamentales han reclamado que estamos ante una gran oportunidad para reforzar la investigación oceánica, integrar mejores prácticas pesqueras y fortalecer la cooperación interinstitucional a nivel europeo y global.

Una oportunidad para un mar vivo

En un momento en que la crisis climática, la contaminación y la pérdida de biodiversidad ponen en peligro a millones de especies y a comunidades humanas que dependen del mar, la entrada en vigor del Tratado de Alta Mar no solo es motivo de celebración, sino también una llamada a la acción: el futuro de los océanos depende de cómo se ejerza este nuevo marco normativo en los años venideros.

Estamos ante un punto de inflexión en la historia de la protección oceánica. Por primera vez, la comunidad internacional cuenta con un marco legal global para defender, gestionar y restaurar los ecosistemas marinos más remotos del planeta

Estamos ante un punto de inflexión en la historia de la protección oceánica. Por primera vez, la comunidad internacional cuenta con un marco legal global para defender, gestionar y restaurar los ecosistemas marinos más remotos del planeta. Si bien su éxito dependerá de la aplicación real y coordinada de sus disposiciones, este marco abre la puerta a un futuro donde los océanos sean reconocidos como bienes comunes globales que merecen protección activa.

Este Acuerdo es un logro a contracorriente, un triunfo del multilateralismo en la era del trumpismo, en el mismo mes en el que los EEUU han abandonado la Convención de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático.

Y es también la demostración de que, en un contexto de presión creciente sobre la vida marina, (sobrepesca, contaminación, cambio climático y otras amenazas emergentes), ante la policrisis a la que nos enfrentamos, la cooperación es la única vía de escape.  Ningún país ni organismo sectorial puede afrontar estos desafíos por sí solo: hace falta una respuesta coordinada y basada en el mejor conocimiento científico disponible.

 

 

 

 

 

 

Imagen de Ignacio Henares

Ignacio Henares Civantos es biólogo de bata, de bota, y de gabinete. Máster (de los de verdad) en Gestión del Medio Ambiente y del Agua por la Universidad de Granada. Desde 1989 es funcionario, técnico del cuerpo superior facultativo de la Junta de Andalucía donde ha desempeñado varias tareas en las Consejerías de Agricultura y Pesca y de Medio Ambiente. Durante quince años ha sido el conservador del parque nacional y natural de Sierra Nevada. En la actualidad trabaja como asesor técnico en el departamento de Sanidad Vegetal a la vez que es profesor externo de la Universidad de Granada en el Master de Conservación y Restauración de la Biodiversidad.

Escritor de numerosos artículos sobre medio ambiente y cambio climático en los últimos años ha concentrado su tarea de divulgador en Sierra Nevada, siendo coautor de varios libros sobre biodiversidad así como más de 150 artículos en el periódico Granada Hoy dedicados agrupados en diferentes series: “Sierra Nevada, Paraíso de Biodiversidad”, “La Huella del Cambio Global” , “Sierra Nevada, Montaña de Oportunidades” y la última que estuvo dedicada a “Sierra Nevada, Paisaje y Paisanaje”, una aproximación al parque nacional y natural de Sierra Nevada a través de ‘nombres propios’. Desde hace un año escribe en este mismo periódico su escribe una serie de divulgación de temas marinos bajo el título de “La mar de biodiversidad”.

En el último congreso regional fue elegido miembro de la ejecutiva del PSOE de Andalucía como secretario de Transición Energética y Acción Climática en el Área de Transición Ecológica Justa.