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Repaso histórico de las visitas reales

La mayoría de reyes de España han visitado Granada alguna vez

Cultura - Gabriel Pozo Felguera - Domingo, 8 de Octubre de 2017
Un extraordinario ejercicio de periodismo histórico que repasa las visitas reales a Granada, por Gabriel Pozo, quien cada semana nos ofrece un pasaje de la historia poco conocida o ignorada de nuestra tierra. No te lo pierdas.
Doña Sofía se ayuda de un bastón para subir por las escaleras del Ayuntamiento en la primera visita oficial de los entonces Príncipes de España a Granada.
Arhivo
Doña Sofía se ayuda de un bastón para subir por las escaleras del Ayuntamiento en la primera visita oficial de los entonces Príncipes de España a Granada.
  • Buena parte de monarcas de las dinastías Austria y Borbón han visitado Granada en alguna ocasión: desde Isabel II, no ha faltado ninguno sin hacer su visita

  • José I Bonaparte estuvo dos semanas en Granada, a pesar del corto reinado y la continua guerra de su tiempo

  • Alfonso XIII vino diez veces; Granada es la sexta ciudad de España más visitada por Juan Carlos I en sus 38 años de reinado

No todos los reyes que ha tenido España desde 1492 visitaron Granada, y la Alhambra, alguna vez durante sus reinados. Pero la mayoría sí lo hicieron, algunos con mayor detenimiento y fortuna que otros. La corte itinerante estuvo en esta ciudad en varias ocasiones; en sus consejos de Estado celebrados en Granada se tomaron importantes decisiones. Pero eso fue en los años inmediatos a la conquista cristiana, cuando Ganada parecía el centro del imperio. Con el asentamiento de la Corte en Madrid, Granada pasó a ser el rinconcito alejado que es hoy. Buena parte de la culpa la tuvieron la falta de comunicaciones y la inutilidad de muchos monarcas. Desde Alfonso XIII, ya con mejores comunicaciones, las visitas reales se han convertido en habituales.

Isabel I de Castilla y Fernando I de Aragón fueron los reyes que más esfuerzos y visitas dedicaron a Granada

Huelga insistir en que Isabel I de Castilla y Fernando I de Aragón fueron los reyes que más esfuerzos y visitas dedicaron a Granada. Estuvieron en el reino de Granada durante todas las campañas de la guerra de conquista, entre 1482 y 1492. Tras organizar el funcionamiento de su nuevo reino incorporado a la corona castellana, partieron de Granada en mayo de 1492 y estuvieron varios años sin volver. Hay referencias a que regresaron con su corte ambulante a Granada en los años 1499, 1500 y 1501. Los Reyes Católicos ya no volverían a Granada hasta sus fallecimientos, para ser enterrados en la Capilla Real, donde continúan desde entonces.



Reyes Católicos. Estuvieron en Granada entre 1482 y mayo de 1492. Después regresaron en 1499,150 y 1501. Están enterrados en Granada.

Juana I y Felipe I

Juana I, la Loca, era muy niña cuando comenzó a venir al Reino de Granada al inicio de la guerra de 1482. Se hizo mujer en estas tierras, durante aquellos duros años de escaramuzas y batallas. Estuvo presente el día de la Toma, el 2 de enero de 1492. Se alejó con sus padres en la primavera de aquel mismo año para no volver nunca más, ni como infanta, princesa ni como reina. Su viaje y estancia en los Países Bajos se lo impidieron.

A partir de 1504, cuando heredó el trono de Castilla a la muerte de su madre, y hasta 1506 en que reinó con su esposo Felipe I, el Hermoso, tampoco realizaron ningún viaje de Estado a Granada. Aunque sus deseos fueron venir a Granada durante los tres primeros años de su viudez: Felipe I murió en septiembre de 1506; a los tres meses y con su cadáver embalsamado, Juana I inició un extraño periplo por pueblos y ciudades de Castilla con el deseo de llegar a Granada a depositar el cadáver del rey muerto en el panteón real, donde ya reposaba su madre (en realidad la Capilla Real estaba por construir e Isabel I esperaba en el Convento San Francisco de la Alhambra, de manera provisional).



Juana I. En un retrato de recién casada y fragmento del cuadro de Pradilla en su peregrinar a Granada con el féretro de Felipe I (fragmento del cuadro de Pradilla).

El periplo castellano de Juana I se enredó como una madeja, parecía no encontrar el camino definitivo hacia Granada. Con el cadáver ambulante permaneció la reina loca hasta mediados de febrero de 1509, en que intervino Fernando el Católico, su padre, recluyendo a Juana en el castillo de Tordesillas y facturando el féretro de Felipe I hacia Granada.

Felipe I está enterrado en Granada desde aquella fecha. Le seguiría el féretro de Juana I en 1555, tras fallecer en su largo cautiverio de Tordesillas.

La Corte de Carlos I

Durante la estancia de Carlos V en Granada se tomaron importantísimas decisiones para el gobierno de Alemania, Italia y España

Carlos I de España y V de Alemania, el Emperador, casó en Sevilla en 1526 con la hermosísima Isabel de Portugal. El 1 de junio se presentó en Santa Fe con toda su corte; entró en Granada cinco días después con la intención de permanecer mucho tiempo en esta ciudad; incluso parece que tenía intención de engrandecerla como una de las capitales del reino. Se aposentaron en la Alhambra; pero Isabel decidió bajarse a residir con las monjas del convento de San Jerónimo. Allí la visitaba a diario el Emperador, tras realizar sus tareas de gobierno en la Alhambra; en este convento debió ser concebido el futuro rey Felipe II.

Durante la estancia de Carlos V en Granada se tomaron importantísimas decisiones para el gobierno de Alemania, Italia y España. El rey emitió ordenanzas para la reforma de los moriscos, si bien a base de subirles los impuestos. Decidió construir su palacio en medio de la ciudadela de la Alhambra, levantar la catedral e instituirla como panteón real para sus descendientes, etc. Aquí se encontraba la corte cuando arreciaron los movimientos protestantes en su imperio europeo y reclamaron su presencia más al norte.



Carlos V e Isabel de Portugal. Estuvieron en Granada entre mayo y diciembre de 1526. Isabel estuvo enterrada en Granada entre 1539 y su traslado al Escorial en 1574.

Carlos V decidió levantar su corte de Granada el 10 de diciembre de 1526 en dirección a Sevilla y Valladolid. Es probable que tuviese intención de volver, pero se lo impidieron las continuas guerras europeas que caracterizaron su reinado. Nunca más regresó, ni siquiera muerto para ser enterrado en la catedral-panteón que había mandado construir, donde ya le esperaba su esposa desde muchos años atrás (Después se la llevó su hijo Felipe II a El Escorial).

Felipe II, un mal recuerdo de Granada

Felipe II fue concebido en Granada, seguramente un día veraniego en el monasterio de San Jerónimo. Pero nació en Valladolid. Sólo regresó a Granada una vez y seguramente se llevó muy mal recuerdo de esta ciudad. Tenía sólo doce años cuando falleció su madre, Isabel de Portugal, el 1 de mayo de 1539, en Toledo. El Emperador cayó en una profunda depresión y no tuvo valor para presidir el cortejo fúnebre hacia la Capilla Real de Granada, donde iba a ser enterrada la reina; aquí se encontraban ya los Reyes Católicos, Juana I y Felipe I.



Felipe II fue concebido en Granada en 1526. Sólo estuvo una vez en Granada, en mayo de 1539, cuanto tenía doce años y vino a traer el cadáver de su madre.

Felipe II decidió construir El Escorial y llevarse el cadáver de su madre en cuanto estuvo terminado. Al menos respetó los cadáveres de los Reyes Católicos, Juana I y Felipe I

Así es que tocó presidir la comitiva fúnebre al príncipe Felipe, con 12 años, acompañado de Francisco de Borja, Duque de Gandía. Este noble abrió el cofre de plomo a la entrada de la ciudad (actual Cruz Blanca) para hacer entrega a los canónigos de la Capilla; al ver el cuerpo de tan hermosa mujer ya corrompido, tomó la decisión de hacerse jesuita. Ha pasado a la historia como San Francisco de Borja.

No conocemos más detalles del príncipe Felipe durante aquella primera y única estancia en Granada. Imaginamos que permanecería el tiempo justo para los actos religiosos y conocer muy superficialmente Granada. No ha quedado ninguna referencia de ello. Ya siendo rey, Felipe II cambió los deseos de sus bisabuelos los Reyes Católicos y de su padre Carlos V de hacer de Granada el panteón real. Decidió construir El Escorial y llevarse el cadáver de su madre en cuanto estuvo terminado. Al menos respetó los cadáveres de los Reyes Católicos, Juana I y Felipe I.

Felipe IV, el rey de Puerta Real

Felipe III (reinó entre 1598 y 1621) fue el primer monarca en utilizar validos en vez de implicarse plenamente en tareas de gobierno. Viajó poco por sus reinos. Tampoco se acercó jamás a Granada.

Su hijo Felipe IV (1621-65) fue más viajero y aficionado a las salidas de palacio, sobre todo nocturnas. Durante los primeros años de su reinado quiso conocer las Andalucías. Y con ese motivo emprendió un periplo que sus cronistas –entre los que se encontraba Francisco de Quevedo- lo titularon Viaje de Felipe IV a las Andalucías.

En febrero de 1624 cruzó Despeñaperros y se adentró en la baja Andalucía. Llegó a Granada en la noche cerrada del 3 de abril, miércoles santo, y con recia lluvia. Fue directamente a hospedarse en la Alhambra. En Granada estaría los seis días siguientes, participando en actos religiosos, visitas a los monumentos (Catedral, Capilla Real, San Jerónimo, Sacromonte, Santo Domingo, Colegio de San Pablo, la Cartuja, etc.); también celebró dos consejos de Estado.



Felipe IV, nieto de Felipe II. Estuvo varios días en Granada en el año 1624.

La puerta del Rastro, por la que Felipe IV había accedido a la ciudad, fue bautizada desde entonces como Puerta Real

El concejo de la ciudad le organizó fuegos artificiales y representaciones teatrales, además de adornar las calles por donde pasaba. La Real Maestranza de Caballería desfiló a caballo ante él en los jardines de la Alhambra, antes de pasar a visitar el Generalife. La ciudad le hizo múltiples obsequios, entre ellos 20.000 ducados y cuatro caballos de raza andaluza.

La puerta del Rastro, por la que había accedido a la ciudad, fue bautizada desde entonces como Puerta Real. La corte abandonó Granada la mañana del 10 de abril, bajo una intensa nevada; fueron a comer a Iznalloz y a dormir a Campillo de Arenas.

Su hijo Carlos II (1665-1700), el Hechizado, tampoco viajó al reino de Granada en su largo reinado. Apenas salió de Madrid. Con él se extinguió la dinastía de los Austria.

Felipe V, el cazador del Soto

El primer rey de la dinastía Borbón sí tuvo el detalle de pasar unas semanas en Granada. Felipe V reinó dos veces (1700-24 y 1724-46). En medio reinó ocho meses su hijo Luis I el Breve, que no tuvo tiempo de salir prácticamente su Madrid.

El único acto por el que se interesó Felipe V fue en asomarse a los miradores de Comares para ver los fuegos artificiales montados en la plaza de San Nicolás

Felipe V comenzaba a dar muestras de problemas mentales ya hacia 1729. Por eso, pensaron en trasladar la corte momentáneamente a Sevilla. El 23 de marzo de 1730 se acercó con todo su séquito a pasar unas semanas en Granada. La familia real se alojó en la Alhambra, pero no pareció interesarle mucho la urbe. Su afición por la caza le llevó hasta el Soto de Roma, mientras la reina Isabel de Farnesio y los infantes permanecieron en la ciudad. Se quedó permanentemente en el cortijo del Soto, dedicado a la caza y sin prestar atención a tareas de gobierno.

A pesar de ello, el cabildo organizó fiestas extraordinarias, iluminaciones, fuegos artificiales, máscaras y toros en la plaza de la Real Maestranza. El único acto por el que se interesó Felipe V fue en asomarse a los miradores de Comares para ver los fuegos artificiales montados en la plaza de San Nicolás.



Felipe V e Isabel de Farnesio. El primer rey de la dinastía Borbón permaneció casi dos meses y medio en Granada, principalmente cazando en el Soto de Roma. En 1730.

El 5 de junio partió la corte desde el Soto de Roma, sin que la ciudad apenas hubiese podido ver al rey, que se comunicaba en francés, y a la reina Isabel de Farnesio, que todo lo manejaba a su antojo en interés personal.

Del olvido de los Borbones a José Bonaparte

Fue la época más decadente de la monarquía española; todos ellos se movieron en el entorno de Madrid y alrededores, sin apenas viajar a la periferia del territorio español

Entre 1746 en que falleció Felipe V y 1808 en que llegó la invasión napoleónica, reinaron en España Fernando VI, Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. Ninguno de estos cuatro borbones se dignaron visitar el Reino de Granada en este largo periodo. (En realidad, el futuro Carlos III sí estuvo en Granada durante aquellos dos meses largos de 1730 que permaneció la corte de Felipe V en la ciudad. Pero por entonces sólo era un infante más, de 14 años, ni siquiera Príncipe de Asturias, cargo que ostentaba entonces su hermano mayor Fernando VI.)

Fue la época más decadente de la monarquía española; todos ellos se movieron en el entorno de Madrid y alrededores, sin apenas viajar a la periferia del territorio español. Así es que todos ellos (excepto Carlos III) murieron si haber visto la Alhambra.

José I Bonaparte (1808-13) había sido impuesto rey de España por su hermano Napoleón. El 20 de enero 1810 emprendió desde Despeñaperros una tourné por las Andalucías, al estilo de cómo Felipe IV lo había hecho dos siglos antes. Recorrió la parte baja de la región para presentarse la tarde del 10 de marzo de marzo en la ermita de San Sebastián. Allí fue recibido por las autoridades locales y los muchos afrancesados que había en la ciudad; la comitiva pasó por debajo de un arco de triunfo levantado en la puerta de la Basílica de las Angustias. Entró por la Puerta Real, Bibarrambla y Zacatín, para alojarse en la Real Chancillería.



José I Bonaparte. En 1810 giró visita a Granada durante dos semanas. 

La ciudad parecía haberse olvidado de Carlos IV, se engalanó para recibir al nuevo rey francés. El populacho vitoreaba a una comitiva que arrojaba monedas de vez en cuando.

El día de San José, la ciudad celebró la onomástica del nuevo rey. Hubo ceremonia lucida en la Catedral, salvas desde la Alhambra, luminarias en la puerta del Ayuntamiento y recepción a representantes de los principales ayuntamientos de la provincia. El general Sebastiani, gobernador francés de Granada, exigió a la Real Maestranza la celebración de una corrida con 20 toros en la plaza del Triunfo (la vieja) y un baile en el Convento de Santo Domingo. La corrida hubo de aplazarse unos días debido al aguacero que cayó, pero toda aquella semana no cesaron los bailes, los teatros y los actos lúdicos para agasajar el nuevo rey.

José I Bonaparte quedó impresionado por la Alhambra, pero también decepcionado al ver el estado tan lamentable de conservación que presentaba en aquel momento. Por esa causa desechó fijar su residencia en el monumento durante al menos un par de meses

José I Bonaparte quedó impresionado por la Alhambra, pero también decepcionado al ver el estado tan lamentable de conservación que presentaba en aquel momento. Por esa causa desechó fijar su residencia en el monumento durante al menos un par de meses. Al menos, dictó un decreto para que fuese reparado el monumento (con fecha 20 de marzo de 1810), que nunca se ejecutó.

El nuevo rey se percató de que Granada era una tierra dócil y sumisa. Por eso aseguró el gobierno civil y militar… y tomó buena nota de las obras de arte que atesoraba la ciudad, pensando en llevárselas a Madrid. Después de trece intensos días, el 29 de marzo la comitiva enfiló la calle Elvira para abandonar Granada por la puerta del mismo nombre en dirección a Jaén. Había prometido volver, pero no le dieron la oportunidad.

Isabel II, un viaje a lo grande

Fernando VII, en su nueva etapa desde 1814 a 1833, tampoco visitó el Reino de Granada. Ya no volvería a pisar suelo de esta ciudad un rey hasta que lo hiciera su hija Isabel II en 1862. Exceptuando a Pepe Botella, ningún monarca español había visitado la ciudad en los casi ciento veinte años anteriores. Por eso, los granadinos ardían en deseos de que la casa real se dignara hacer una visita a este olvidado rincón.

El único viaje de Isabel II (1833-1868) a Granada es quizás uno de los mejor documentados: no sólo porque ya había tres periódicos en la ciudad que levantaron dibujos y detalladas crónicas, sino porque también se publicaron varias crónicas de su estancia y por primera vez la acompañó un fotógrafo, Clifford, que fue haciendo postales de los principales monumentos (Curiosamente, la familia real no fue fotografiada en la ciudad, al menos que se sepa).



Isabel II y el Príncipe de Asturias (futuro Alfonso XII). Estuvieron una semana en el otoño de 1862. Alfonso XII regresaría de nuevo en 1885, siendo ya rey, con motivo del terremoto que destruyó buena parte de las comarcas de Alhama, Albuñuelas y Güevéjar.

Isabel II, el rey consorte Francisco de Asís, el Príncipe de Asturias (futuro Alfonso XII, entonces con sólo 5 años y ningún parecido con su padre) y la infanta Isabel fueron recibidos el 9 de octubre de 1862 en una lujosa tienda montada en el límite de la provincia de Jaén, en el kilómetro 380 de la carretera general de entonces. Se trataba de un camino para diligencias. Tras descansar un rato en aquella tienda, prosiguieron a uña de caballo para entrar en Granada poco después del mediodía. En el Triunfo habían montado otra tienda para que se aseara la familia real, el presidente del Gobierno y los ministros que los acompañaban; entraron por San Juan de Dios para recorrer las calles de la ciudad, que estaban jalonadas de varios arcos de triunfo, exornadas con colgaduras, cuadros, esculturas y todo lo que se consideró digno de ofrecer a la vista de los monarcas.

Se habilitó el Ayuntamiento de la Plaza del Carmen como palacio real momentáneo. En sus balcones fueron vitoreados los reyes y el príncipe por miles de granadinos

Se habilitó el Ayuntamiento de la Plaza del Carmen como palacio real momentáneo. En sus balcones fueron vitoreados los reyes y el príncipe por miles de granadinos. La estancia en la ciudad estaba planificada para durar hasta el día 13 de octubre, con un intenso programa de actividades. Granada era una ciudad desigual, pobre y hambrienta. Las autoridades quisieron que los cinco días de visita real pareciese una fiesta en que abundaba la comida gratis; para eso se repartieron miles de panes y viandas entre la famélica población desamparada.

Isabel II cumplió sus 52 años al día siguiente de llegar a Granada. El cabildo le regaló una corona de oro similar a la de su predecesora Isabel I. Asistió temprano a misa en la Catedral, donde entregó un cáliz de plata sobredorada y unas vinajeras adornadas con diamantes. Dentro de cáliz iban 52 monedas de oro, una por cada año que cumplió aquel día. Visitó también la Capilla Real. Después, ya en el Ayuntamiento, se expuso al besamanos de autoridades y bajó a orar ante la Virgen de las Angustias. Por la noche, la Real Maestranza de Caballería la obsequió con un baile y un bufet en el Patio de los Leones, que duró hasta bien entrada la madrugada. Todos los jardines de los alrededores, desde la cuesta de Gomérez, estuvieron iluminados con farolillos venecianos. Pronto se percató de que la Alhambra estaba semidestruida; por eso fue emitida una real orden para que se procediese a acabar la restauración del monumento.

Los días siguientes visitó la Exposición Provincial de Bellas Artes, Industria y Agricultura que habían montado en lo que fue Convento de Santo Domingo. Allí se ubicaban la Academia de Bellas Artes, el incipiente Museo Arqueológicos, la Sociedad Económica de Amigos del País, el Liceo, etc. Después se desplazó a visitar el Laurel de la Reina en la Zubia. El día 12 de octubre fue frenético: Capilla Real, Chancillería, Alhambra, Generalife, Carmen de los Mártires, Sacromonte, etc. Subió a la Torre de la Vela para ver la ciudad; desde allí pidió que le explicaran cómo se desarrolló la toma de Granada por los Reyes Católicos.

En el Carmen de los Mártires comió por invitación del diputado Carlos Manuel Calderón y su esposa Josefa Vasco. Comenzó a atardecer y sintió frío; Isabel II pidió un abrigo a la señora de la casa, ya que después iban a visitar el Sacro Monte. Al día siguiente devolvió el abrigo, junto con una pulsera de perlas para Josefa Vasco. Curiosamente, Josefa Vasco y su hijo Carlos Calderón se alinearon diez años después con el bando carlista y lucharon contra las tropas realistas del rey Alfonso XII. Éste les perdonó la vida tras su apresamiento en la batalla de Estella.

Isabel II visitó la Universidad, San Jerónimo, San Juan de Dios, el Hospicio, la Casa Cuna, el Hospital y la Casa de Canto. El día 13, la Real Maestranza había organizado una corrida, a la que esperaban la asistencia de la familia real. Los toros comenzaron a las 2,30 de la tarde; la casa real envió por delante al Príncipe de Asturias y a la Infanta Isabel, a eso de las 17,30, mientras los reyes continuaban su visita a la Cartuja. Ya casi cuando anochecía llegó la reina; todo el mundo encendió cerillas para que al menos pudiesen torear un toro más.



Arcos triunfales montados en octubre de 1862 a la entrada de la calle Reyes Católicos y Romanilla para homenajear a Isabel II.

El último día de estancia en Granada, Isabel II quiso volver a visitar la Virgen de las Angustias; también se acercó a la Ermita de San Sebastián para conocer el lugar donde tuvo lugar la entrega de las llaves de la ciudad a Fernando el Católico por el destronado Boabdil. Y la comitiva volvió a desandar el mismo recorrido callejero hasta el Triunfo, donde fueron despedidos camino de Santa Fe. Poco antes de anochecer fueron aclamados en Loja, donde pernoctaron en casa del general Narváez.

Alfonso XII y su triste visita

Hubieron de pasar 23 años para que Alfonso XII (1874-85) regresara a Granada ya como rey. En tanto, este país había soportado etapas revolucionarias, una república y la monarquía importada de Amadeo de Saboya (que en su breve reinado tampoco vino a Granada). Pero las circunstancias de Alfonso XII fueron mucho más trágicas que cuando estuvo como Príncipe de Asturias en 1862. Llegó en tren a Loja el 10 de enero de 1885; el motivo era visitar la zona devastada por los terremotos de Alhama de la Nochebuena de 1884. Aquella misma noche viajó hasta Granada para asistir a misa en la Catedral, acompañado de varios ministros y militares. Asistió a una reunión de coordinación de la ayuda a los damnificados por el seísmo. El día 11 visitó la Virgen de las Angustias y volvió a Loja para iniciar un periplo por la comarca de Alhama. Regresó a dormir a Granada (al Ayuntamiento) la noche del día 12 de enero. El 13 quiso visitar los daños en Albuñuelas y Padul, pero el temporal de lluvia se lo impidió. De nuevo regresó a Granada para visitar la Alhambra y dormir en la ciudad. El 14 lo dedicó a visitar Güevéjar, donde el pueblo había desaparecido por deslizamiento. Todo bajo un temporal de nieve y agua, que seguramente agravaron la enfermedad que ya padecía. La siguiente jornada la dedicó a visitar hospitales en la capital, la Universidad, los jardines de la Bomba, la Colegiata, etc. El día 15 de enero salió en tren camino de Antequera. Su prematura muerte le privó de regresar a Granada a comprobar la reconstrucción que impulsó en los pueblos destrozados por el terremoto.





Alfonso XII, en Alhama de Granada, comprobando la magnitud del terremoto con más víctimas registrado en Espapa.

Alfonso XIII, asiduo cazador

Alfonso XIII debería haber venido a Granada en octubre de 1892 en compañía de su madre regente, María Cristina, para celebrar el IV Centenario de la Toma y Descubrimiento de América. Pero una supuesta enfermedad contraída por el niño-rey en Sevilla se lo impidió. Ni la regente ni Alfonso XIII vinieron por aquel año a Granada. No obstante, a partir de Alfonso XIII y con la mejora de las comunicaciones férreas y la aparición del automóvil, se inició una etapa en la que Granada ha sido visitada en muchas ocasiones por la casa real Borbón.

Alfonso XIII visitó Granada por vez primera en 1904, ya como rey. Desarrolló un completísimo programa de actividades de tipo político y social

Alfonso XIII visitó Granada por vez primera en 1904, ya como rey. Desarrolló un completísimo programa de actividades de tipo político y social. Su amistad con varios miembros de la nobleza local (principalmente con Julio Quesada Cañaveral y Piédrola) le hicieron regresar a estas tierras en otras nueve ocasiones hasta el final de su reinado en 1931. En buena parte de las ocasiones, el motivo principal fue participar en jornadas de caza en la vega de Granada y en Haza del Lino. Pero también completó sus visitas con un programa político. También visitó la Alhambra y presidió una corrida de toros en la nueva plaza del Triunfo.



Alfonso XIII, en su primera visita siendo rey, en 1904. Crónica y fotos de la Ilustración Española y Americana. Después vendría otras nueve veces a Granada.

Juan Carlos I y Felipe VI

Granada es la sexta ciudad española que más ha visitado Juan Carlos I en sus 38 años de reinado. Varias de sus estancias han sido para acompañar a mandatarios internacionales a visitar la Alhambra

Juan Carlos I (1975-2014) es el monarca que más visitas ha efectuado a Granada, hasta ahora. Su presencia en estas tierras se aproxima al centenar; muchas de ellas han sido de tipo lúdico-deportivo para practicar esquí en Sierra Nevada. Pero también motivadas por la agenda cultural o internacional. Ya como Príncipe estuvo visitando a los reyes de Bélgica en su finca de la Astrida (Motril). Granada es la sexta ciudad española que más ha visitado Juan Carlos I en sus 38 años de reinado. Varias de sus estancias han sido para acompañar a mandatarios internacionales a visitar la Alhambra y relacionadas con la estación de esquí de Sierra Nevada y sus competiciones internacionales.



Años 60. Primera visita de los Príncipes de España al Ayuntamiento de Granada. Doña Sofía sufrió un esguince de tobillo.

También Felipe VI, en su etapa de Príncipe, ha visitado Granada infinidad de veces acompañando a sus padres. En los tres años que lleva de reinado se cuentan ya otras tantas visitas oficiales a esta provincia.

Imágenes para el recuerdo de los monarcas contemporáneos que más han visitado Granada



Visita a Sierra Nevada. El Príncipe comprueba el primer telecabina colocado para subir de Pradollano a Borreguiles. Finales de los años sesenta.


En la finca Astrida (Motril), junto a los reyes Balduino y Fabiola de Bélgica. Primeros años de reinado de Juan Carlos I.


En un acto en la Alhambra, flanqueados por el Aga Khan y su esposa.


En la inauguración del servicio de Árabe de la Agencia Efe, en el Palacio de Carlos V.


En el Hospital Real, durante la visita a una exposición sobre Carlos V.



En la Casa-Museo de Federico García Lorca, en Fuente Vaqueros.



Con la familia Clinton (presidente de EE UU), en el mirador de San Cristóbal.



Los reyes esquiaban en Sierra Nevada durante unas vacaciones navideñas.


Visita institucional a la Universidad, acompañados por el ex rector Pascual Rival y el rector David Aguilar.


Visita al nuevo Palacio de Congresos de Granada, recién inaugurado, en presencia del alcalde Jesús Quero y la directora del edificio.



La familia Real dando su apoyo al Mundial de Esquí Alpino de Sierra Nevada, celebrado en 1995.


Año 2005. Los Príncipes presiden la entrega del I Premio de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca.


El Rey Felipe VI junto a María José López, la consejera delegada de Cetursa, en su visita a una de las puebas de los Campeonatos del Mundo de Freestyleski y Snowboard celebrados en Sierra Nevada el pasado marzo.